📌 Santoral del Día: 23 de Febrero
Santa Giusepina Vanini
Giuditta Adelaide Agata Vannini nació en Roma el 7 de julio de 1859.Entre las edades de cuatro y siete años, quedaron huérfanos: por esta razón, hasta la edad de veintiún años, fue alojada en el Conservatorio Torlonia, un orfanato dirigido por las Hijas de la Caridad de San Vincenzo.El 17 de diciembre de 1891, al final de un retiro espiritual, le confesó al predicador, el Padre Luigi Tezza, de la Orden de Ministros de los Enfermos (beatificado el 4 de noviembre de 2001), y le contó sobre sus vicisitudes.El 2 de febrero de 1892, con dos compañeros, recibió el escapulario carmelita con la cruz roja de San Camilo y el 19 de marzo siguiente vistió el hábito religioso, cambiando su nombre a Hermana Maria Giuseppina.En los siguientes diecinueve años,sigue la expansión del instituto en Italia, Francia, Bélgica y América del Sur. Murió en Roma el 23 de febrero de 1911. Fue beatificada por el Papa San Juan Pablo II el 16 de octubre de 1994; su memoria litúrgica cae precisamente el 16 de octubre.El 13 de octubre de 2019, fue canonizada por el Papa Francisco. Los restos mortales de la fundadora de las Hijas de San Camilo son venerados en la capilla del Generalato, en Grottaferrata, Via Anagnina 18.Las Hijas de San Camilo obtuvieron el decreto pontificio de alabanza el 25 de febrero de 1922 y, el 17 de junio de 1931, la aprobación definitiva de la Santa Sede. Hoy hay alrededor de ochocientas hermanas profesas y están presentes en veintidós países en cuatro continentes.Al principio, siguiendo el carisma de San Camilo vivido por sus fundadores, se dedican a ayudar tanto profesional como espiritualmente, en hospitales, leprosarios, casas de reposo y hogares de ancianos. También dirigen escuelas de enfermería. Sobre todo, continúan profesando, además de los tres votos religiosos y en pleno estilo camiliano, el de nunca dejar a los enfermos, ni siquiera a los infecciosos.
Santa Milburga de Wenlock
Santa Mildburga,abadesaEn Wenlock, en Inglaterra, santa Mildburga, virgen, de la familia real de Mercia, que fue abadesa de este monasterio.Santa Milburga, que era la hermana mayor de santa Mildreda [no incluida en el MR actual], fundó el convento de Wenlock, en Shropshire, cuyo nombre actual es Much Wenlock. Su padre y su tío Wulferio, rey de Mercia, la ayudaron mucho en la empresa y dotaron la fundación. El arzobispo san Teodoro la nombró abadesa del convento que floreció como un paraíso bajo su gobierno. Santa Milburga era extraordinariamente humilde; pero cuanto más se humillaba, más la exaltaba la gracia de Dios. Había recibido del cielo el don de curar a los enfermos y se cuenta que restituyó la vista a algunos ciegos. Con sus fervorosas exhortaciones convirtió a numerosos pecadores.Se han conservado muchos incidentes maravillosos de la vida de la santa. Por ejemplo, se dice que una noche permaneció tanto tiempo en oración, que se quedó dormida y no se despertó sino hasta la salida del sol; como se vistiera apresuradamente, se le desprendió el velo de la cabeza, pero un rayo de sol lo sostuvo en el aire hasta que la santa lo recogió. En otra ocasión, una viuda le llevó el cadáver de su hijito para que lo resucitara; Milburga reprendió a la mujer, pero ésta se negó a partir. Entonces la santa se tendió por tierra a orar e inmediatamente se vio rodeada por un fuego celestial. Una de las religiosas, que entró en aquel momento, gritó alarmada, creyendo que se trataba de un incendio; pero el fuego desapareció en el mismo instante y la santa depositó en brazos de la viuda al niño resucitado. Después de una vida de santidad y milagros, Santa Milburga sufrió una larga y penosa enfermedad que soportó con gran serenidad. Sus últimas palabras fueron: «Bienaventurados los limpios de corazón; bienaventurados los pacificadores».Su tumba fue muy venerada; pero los daneses destruyeron la abadía, y la santa cayó en el olvido, hasta la época de la conquista normanda, cuando los clunianenses construyeron un nuevo monasterio en el mismo sitio. En el curso de la construcción, dos niños que estaban ahí jugando cayeron en un agujero; los monjes excavaron un poco y descubrieron los restos de santa Milburga. Las hermosas ruinas de Much Wenlock son las del segundo monasterio. El pueblo atribuyó a santa Milburga un poder especial sobre los pájaros y empezó a invocarla como protectora contra los daños que éstos causaban en los sembrados. La diócesis de Shrewsbury celebra todavía la fiesta de la santa. Lo único que sabemos sobre otra de sus hermanas, santa Midgita [tampoco incluida en el MR actual], es que fue también religiosa y que «en su tumba se realizaron frecuentes milagros».Juan de Tynenouth, Capgrave, Guillermo de Malmesbury y Guillermo Thorn. Ver Acta Sanctorum, febrero, vol. III; y Stanton, Menology, pp. 81-82.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
San Willigiso de Maguncia
San Willigiso de Maguncia,obispoEn Maguncia, de la Franconia, san Willigiso, obispo, eximio por su celo pastoral.Aunque de origen humilde, recibió una buena educación y a través de la influencia del obispo Volkold de Meissen entró al servicio de Otón I, y después del 971 figura como canciller de Germania. Otón II, en el 975 lo nombró arzobispo de Maguncia y archicanciller del Imperio, cargos en los que, con su capacidad, realizó valiosos servicios al Estado. Hauch le llama un obispo ideal del siglo X. Bien educado él mismo, exigió a su clero una sólida formación. Era conocido como un buen y fluido orador. En marzo del 975 recibió el palio de manos de Benedicto VII, y fue nombrado primado de Alemania. Como tal, en Navidad del 983 coronó a Otón III en Aquisgrán, y en junio del 1002, realizó la coronación de Enrique II en Maguncia; presidió el Sínodo de Frankfort del 1007, en el que treinta y cinco obispos firmaron la bula de Juan XVIII para la erección de la Diócesis de Bamberg. Permaneció en relaciones de amistad con Roma. En el 996 formó parte de la comitiva de Otón III en su viaje a Italia, para asistir a la consagración de Gregorio V, y participó en el sínodo convocado unos días más tarde. En este sínodo Willigis insta encarecidamente a la devolución de los restos desan Adalberto(recientemente muerto y canonizado) a Praga, diócesis que era sufragánea de Maguncia. Willigis probablemente había consagrado al primer obispo, Thietmar, en enero del 976, y a san Adalberto.En el 997 Gregorio V envió los decretos de un Sínodo de Pavía a Willigis, «su vicario», para su publicación. Estas relaciones amistosas fueron algo perturbadas por el conflicto de Willigis con el obispo de Hildesheim sobre la jurisdicción en el convento de Gundersheim. El convento estaba originalmente situado en Brunshausen, en la diócesis de Hildesheim, pero fue trasladado a Gundersheim, dentro de los límites de Mainz. Ambos obispos reclamaban la jurisdicción. Después de mucha correspondencia y varios sínodos, el papa Silvestre se declaró a favor de Hildesheim. Cuando el edicto estaba a punto de ser publicado en un Sínodo de Pohlde (22 de junio de 1001), Willigis, que estaba allí, se enfureció al punto de querer arremeter contra el delegado de Roma, quien emitió una sentencia de suspensión sobre el arzobispo. No realizó una oposición formal a Roma, pero si Willigis cometio algún fallo en este asunto, lo rectificó por una declaración en Gundersheim el 5 de enero de 1007, cuando renunció a todas las reclamaciones ante el obispo de Hildesheim. En su diócesis trabajó por la construcción de puentes, carreteras y promoción del arte. En Maguncia construyó una catedral y la consagró en honor de San Martín el 29 de agosto de 1009, pero el mismo día fue destruida por el fuego; colaboró en la restauración de la antigua iglesia de San Víctor y construyó la de San Esteban. También construyó una iglesia en Brunnen, en Nassau. Mostró gran solicitud para los religiosos y ayudó sustancialmente a los monasterios de Bleidenstadt, San Disibod y Jechaburg en Turingia. Después de su muerte, ocurrida el 23 de febrero de 1011, fue enterrado en la iglesia de San Esteban.Thurston señala que gran parte del éxito del Sacro-Imperio en mantener la cristiandad unida, a pesar de la anarquía que reinaba en otras partes de Europa, se debe a la certera labor religiosa y diplomática de san Wlligis.MANN, Lives of the Popes, IV (St. Louis, 1910), 372, 391, 399. Hauch, Kirchengeschichte Deutschlands, III, Leipzig, 1906, 414.fuente:Catholic Encyclopedia
Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z