📌 Santoral del Día: 22 de Febrero
Beata Isabel de Francia
Beata Isabel de Francia,virgen y fundadoraEn Longchamp, suburbio de París, en Francia, beata Isabel, virgen, que, siendo hermana del rey san Luis IX, renunció a un matrimonio de realeza, así como a preeminencias mundanas, y fue fundadora de un monasterio de Hermanas Menores, con las que sirvió a Dios en humildad y pobreza.Hija de Luis VIII y de su esposa, Blanche de Castille, nació en Marzo de 1225 y murió en Longchamp el 23 de febrero de 1270.San Luis IX rey de Francia (1226-70), era su hermano.Cuando aun era un niña en la corte, Isabel o Elizabeth mostró una extraordinaria devoción a ejercicios de piedad, modestia, y otras virtudes. Por Bula del 26 de Mayo de 1254, Inocencio IV, le permitió conservar algún padre franciscano como su confesor especial.Ella era aun mas devota a la orden franciscana que a su hermano real. Ella no sólo interrumpió su contrato con una cuenta, sino por otra parte rechazó la mano de Conrado, hijo del emperador alemán Frederick II, aunque fue presionada para aceptarlo por todos, incluso por el Papa Inocencio IV, que sin embargo no vaciló posteriormente (1254) en elogiar su determinación fija para seguir siendo una virgen.Como Isabel deseaba encontrar un convento, Luis IX empezó en 1255 a adquirir la tierra necesaria en el bosque de Rouvray, no lejos del Seine, y en el vecindario de Paris. El 10 de Junio de 1256, la primera piedra del convento de la Iglesia fue puesta. La construcción aparentaba ser terminada a comienzos del año 1259, porque Alexander IV dio su sanción el 2 de febrero de 1259, en la nueva regla, la cual Isabel había compilado por los Franciscanos Mansuetus en base a la regla de la orden de San Clare.Estas reglas fueron elaboradas solamente para este convento, por el que fue nombrado el monasterio de la Humildad de la Bendita Virgen (Monasterium Humilitatis B. Mariæ Virginis). Las hermanas se llamaban en regla "Sorores Ordinis humilium ancillarum Beatissimf Marif Virginis". El ayuno no era tan estricto como en la regla de San Clare; se permitió a la comunidad llevar a cabo la características apropiadas, y las hermanas tenia el tema de Minorites.La primera hermana vino del convento de los Poor Clares en Reims. Isabel misma nunca había incorporado un claustro pero a partir de 1260 (o de 1263) ella siguió las reglas en su propio hogar. Isabel no estuvo satisfecha con la primera regla elaborada, y por lo tanto sometida a través de la agencia de su hermano Louis IX, que también había asegurado la confirmación de la primera regla, una regla revisada por Urban IV. Urban aprobó esta nueva constitución el 27 de julio de 1263.La diferencia entre las dos reglas consistió para la mayor parte en observancias exteriores y alteraciones de menor importancia. Esta nueva regla también fue adoptada en unas ordenes de San Clare en Francia e Italia, pero uno no puede decir de ninguna manera que formaron a una congregación distinta en base a la regla del Isabela.En la nueva regla Urban IV da a monjas de Longchamp el título oficial del "Sorores Minores inclusæ", que fue pensado sin duda para acentuar una unión más cercana con la orden de Friars Minor.Después de una vida de mortificación y de virtud, Isabela murió en su casa en Longchamp el 23 de febrero de 1270, y fue enterrado en la iglesia del convento. Después de nueve días su cuerpo fue exhumado, pero no mostró prueba alguna del decaimiento, y muchos milagros eran labrados en su sepulcro.En 1521 Leo X permitió a la abadía de Longchamp celebrara su fiesta con una oficina especial. El 4 de junio de 1637, una segunda exhumación ocurrió. El 25 de enero 1688, las monjas obtuvieron permiso de celebrar su fiesta con una octava, y en 1696 la celebración de la fiesta el 31 de agosto fue permitida a toda la orden franciscana. Ahora lo guardan el 1 de septiembre.La historia de la abadía de Longchamp tiene muchas vicisitudes. La revolución lo cerró, y en 1794 el edificio vacío y dilapidado fue ofrecido para la venta, pero como nadie lo quería, fue destruido. En 1857 las paredes fueron derribadas menos una torre, y los restos fueron agregados al Bois de Boulogne.
Beato Diego Carvalho
Beato Diego Carvalho,presbítero y mártirEn la población de Sendai, en Japón, beato Diego Carvalho, presbítero de la Orden de la Compañía de Jesús y mártir, que tras soportar injurias, cárceles y fatigosas caminatas realizadas en pleno invierno, con fe intrépida confesó a Cristo, junto con sus compañeros, en el suplicio del agua helada.Hubo dos sacerdotes jesuitas con el apellido de Carvalho, beatificados tras de haber muerto martirizados en el Japón en el año de 1624 (así como un fraile Agustino del mismo apellido que sufrió el martirio en 1623). Ambos eran portugueses, pero no estaban emparentados. Los sitios de su ejecución estaban a varios kilómetros de distancia uno del otro; en febrero murió el primero, expuesto al frío, y en agosto pereció el segundo (Miguel) en la hoguera. El beato Diego Carvalho (llamado a menudo Didacus, en latín), nació en Coimbra en 1578. A los veintidós años abandonó Portugal para trasladarse al Extremo Oriente, fue ordenado sacerdote en Macao y durante cinco años trabajó en los alrededores de Kioto, o de Miyako (i.e. capital) como se le llamaba entonces, hasta 1614, cuando estalló la terrible persecución. No se sabe a ciencia cierta si el padre Diego fue deportado o si se retiró por órdenes de sus superiores, pero el caso es que, al finalizar aquel año, partió de Macao con el padre Buzomi para iniciar una misión en Conchinchina. Pero en 1617, regresó al Japón y pasó el resto de su vida bajo condiciones muy arduas, en los distritos más boreales de la isla central. Por lo menos en dos ocasiones llegó hasta Yezo (llamada ahora Hokaido) y fue el primer sacerdote cristiano que ofició la misa en aquel lugar. También allí tuvo contacto con los aínos, de quienes dejó una interesante descripción en una de sus cartas.La persecución hizo crisis en el invierno de 1623 a 1624. El padre Diego y otros cristianos fugitivos, escondidos en un remoto valle entre las colinas, fueron al fin descubiertos por las huellas que dejaron sobre la nieve. Existe un terrible relato sobre la brutalidad con que aquellos hombres fueron tratados después de su captura. A pesar de que se había desatado una tormenta de nieve y el frío era muy intenso. se les despojó de sus ropas hasta dejarlos medio desnudos, aguardando durante horas a la intemperie. Se les reunió atándolos en cuerda y fueron arriados para caminar a pie durante varios días, hasta Sendai. Dos cristianos del grupo, incapaces de seguir adelante, fueron decapitados allí mismo, y los soldados de la escolta probaron el filo de sus espadas cortando en pedazos los cadáveres desnudos.Cuando llegaron a Sendai, el frío era intensísimo. El 18 de febrero, el padre Diego y unos nueve japoneses fueron despojados de las escasas vestiduras que aún les cubrían y les ataron sus manos por detrás a unas estacas clavadas dentro de agujeros llenos de agua helada. El tormento consistía en obligar a los mártires a sentarse en el agua y volverse a levantar a fin de que el hielo se formara sobre sus carnes. Al cabo de tres horas de este suplicio, se les sacaba de los agujeros y se les invitaba a renegar de su religión. Después de la primera etapa, dos de los mártires, imposibilitados para moverse, murieron sobre el suelo, a donde habían caído agonizantes. El padre Diego, quizá por habérsele dispensado algunas consideraciones durante la jornada, mostró mayor resistencia que los demás. Tras de aquella primera prueba, se puso en cuclillas a la manera japonesa y se concentró en la oración. Durante los cuatro días siguientes se hicieron nuevos intentos para convencer a los mártires de que renunciaran al cristianismo, pero sin resultado alguno. El 22 de febrero se reanudó el tormento. Durante toda la mañana estuvieron en los charcos, rezando lo más alto que podían, alentados por el sacerdote, que no cesaba de consolarlos con sus palabras. En el curso de la tarde, siete cadáveres colgaban de las estacas y, al caer el sol, únicamente el padre Diego seguía con vida. De acuerdo con el testimonio de algunos fieles que osaron acercarse a contemplar la horrible escena, murió a la medianoche. A la mañana siguiente, los cuerpos de las víctimas fueron cortados en pedazos y arrojados al río, pero la cabeza del padre Diego y las de otros cuatro mártires fueron recuperadas y conservadas como reliquias.Butler-Guinea sobre los mártires del Japón, del 1 de junio (México, 1965, tomo II, pág. 431).fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
San Papías de Hierápolis
San Papías de Hierápolis,obispoEn Hierápolis, en Frigia, san Papías, obispo, de quien se dice que fue oyente de Juan el Presbítero y compañero de san Policarpo, y sabio comentarista de los discursos del Señor.No se sabe mucho sobre la vida de este santo. Eusebio (Hist. eccl., vol. III, c. XXXIX) trae algunos detalles, pero él mismo no confía demasiado en el testimonio de Papías, de quien afirma que «fue un varón de mediocre inteligencia, como lo demuestran sus libros». Sin embargo, es uno de los pocos puentes que tenemos con la generación inmediatamente siguiente a los apóstoles (lo que en la actualidad se suele llamar la «época sub-apostólica»), y, con todo lo que pueda ser el carácter fragmentario de lo que nos ha llegado, y los problemas de comprensión de las fuentes que se puedan detectar, es un valioso testimonio de la tradición oral, ya que precisamente pretendió, según sus propias palabras, no tanto legar la doctrina escrita que conocemos por los Evangelios, sino los testimonios e interpretaciones orales. Así, nos informa Eusebio que su obra comenzaba diciendo:«Para ti lector, no dudaré en añadir lo que yo aprendí de los presbíteros, cuyo recuerdo he conservado fielmente, para confirmar la verdad de mis explicaciones. Yo no me agradaba con quienes hablaban bellamente, sino con quienes enseñaban la verdad. No amaba yo a quienes traían mandamientos extraños, sino a quienes transmitían los preceptos impuestos por el Señor a nuestra fe, nacidos de la verdad misma. Cuando me encontraba con alguno de los que habían vivido en compañía de los presbíteros, me preocupaba por saber lo que ellos habían dicho, lo que dijeron Andrés, o Pedro, o Felipe, o Tomas, o Santiago, o Juan, o Mateo, o algún otro de los discípulos del Señor; igualmente, lo que dice Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor. No creía yo encontrar en lo que hay en los libros, algo que me fuera tan provechoso, como las cosas expresadas por una palabra que permanecía viva.»Era originario de Frigia y nació pocos años antes que san Policarpo (hacia el 69). Según el testimonio de san Ireneo, fue discípulo de Juan y familiar de Policarpo. Sin embargo, en el prefacio de su obra (que hemos citado), Papías dice que no vio ni escuchó a los Apóstoles, sino que recibió las enseñanzas de la fe de quienes los habían conocido. La aparente contradicción entre el testimonio de Ireneo sobre la relación de Papías con Juan, así como el hecho de que él no conoció de manera directa a los Apóstoles se resuelve con facilidad si tenemos en cuenta que en el círculo del cristianismo de Éfeso en los orígenes cristianos hay testimonio de dos Juanes distintos: Juan el Apóstol, a quien se atribuye habitualmente el ser el iniciador de la tradición del Cuarto Evangelio, y Juan el Presbítero, que parece ser el autor de las Cartas de Juan 2 y 3 (tal como lo reconoce el Canon del Papa san Dámaso, del 381), y posiblemente también de la primera. Durante algunos siglos el confuso testimonio de Ireneo hizo que se mezclaran estos «Juanes» en una indiferenciada unidad, pero parece bastante claro leyendo adecuadamente el testimonio de Papías, lo que está diciendo: él fue discípulo Aristión y del "anciano" (en griego: presbytes) Juan, que a su vez le transmitieron el testimonio oral de los Apóstoles.Es muy probable, ha escrito Dom J. Chapman, que Papías tuviera un Nuevo Testamento con los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las principales epístolas de San Pablo, el Apocalipsis, las epístolas de San Juan, y la primera epístola de San Pedro. Sostuvo una doctrina «milenarista», es decir, que esperaba un trinfo terreno de Cristo en un reinado de mil años, previo a la vuelta definitiva y la implantación del Reino, a tenor de una lectura apegada a la letra del capítulo 20 del Apocalipsis. Esa doctrina fue posteriormente rechazada muchas veces por la Iglesia, aunque una y otra vez revive en movimientos apocalípticos, sobre todo en tiempos de incertidumbre. Este error, que no debe aceptarse como doctrina católica, no impide que san Papías sea reconocido como un Padre Apostólico, por su papel de puente entre la generación de los Apóstoles y la de las primeras grandes síntesis teológicas. San Jerónimo lo incluye entre los santos de la antigüedad cristiana, pero no aparece en los martirologios hasta el siglo IX, en el de Adón y el de Usuardo. Se ignora cuándo y cómo murió Papías, las fechas que se leen en algunos martirologios, del 130 o del 140, son especulaciones sin base documental.san Jerónimo, De scriptoribus ecclesiasiticis. Acta sanctorum, 22 de febrero, con un comentario histórico. Tillemont, Mémoires pour servir..., vol. II, p. 296. J. Chapman, Le temoignage de Jean le Présbyter en Rev. bénéd., vol. XXII, 1905, p. 357.
Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z