📌 Santoral del Día: 10 de Febrero
Santa Escolástica
Santa Escolástica,abadesaMemoria de la sepultura de santa Escolástica, virgen, hermana de san Benito, la cual, consagrada desde su infancia a Dios, mantuvo una perfecta unión espiritual con su hermano, al que visitaba una vez al año en Montecasino, en la Campania, para pasar juntos una jornada de santas conversaciones y alabanza a Dios.Mientras su hermano residió en Monte Casino, ella se hallaba en Plombariola, fundando y gobernando un monasterio. Tenía la costumbre de visitar a San Benito una vez al año y como no estaba permitido que entrar al monasterio, él salía a su encuentro para llevarla a una casa de confianza, donde los hermanos pasaban la velada orando, cantando himnos de alabanza a Dios y discutiendo asuntos espirituales. Sobre la última visita, San Gregorio hace una notable descripción, en la cual, la santa presintiendo que no volvería ver más a su hermano, le rogó que no partiera esa noche sino al día siguiente, pero San Benito se sintió incapaz de romper las reglas de su monasterio. Entonces, Santa Escolástica apeló a Dios con una ferviente oración para que interviniera en su ayuda, y acto seguido, estalló una fuerte tormenta que impidió que su hermano regresara al monasterio. Los dos santos pasaron la noche hablando de las cosas santas y de asuntos espirituales. Tres días después, la santa murió, y su hermano que se encontraba absorto en la oración tuvo la visión del alma de su hermana ascendiendo al cielo en forma de paloma.
Beato Hugo de Fosses
Beato Hugo de Fosses,abadEn el monasterio premonstratense de Fosses, cerca de Namur, en Lotaringia, beato Hugo, abad, a quien su maestro san Norberto, al ser elegido arzobispo de Magdeburgo, le encomendó la organización de la nueva Orden, que rigió sabiamente durante treinta y cinco años.La orden de los Premonstratenses venera la memoria de quien fue, en el verdadero sentido de la palabra, su segundo padre, y en vida del fundador,san Norberto, desempeñó el cargo de abad. Hugo nació en Fosses, a unos once kilómetros de Namour. Habiendo quedado huérfano desde muy temprana edad, se educó en una comunidad benedictina cercana y después pasó al servicio de un devoto y celoso prelado: Burchard, obispo de Cambrai. Fue por entonces cuando Hugo se encontró inesperadamente con su antiguo amigo Norberto, quien había sido tan rico y noble como él, pero que ahora se le presentaba descalzo, vestido con harapos, como un mendigo y predicando la palabra del Evangelio de Cristo con tanto fervor, que las multitudes le seguían entusiasmadas. Hugo quedó cautivado en seguida y suplicó a su amigo Norberto que le admitiera en su compañía. Era el año 1119. Ya ordenado sacerdote a los 26 años de edad, partió con Norberto para llevar la palabra de Dios a los territorios de Hainault y Brabante. Es probable que por entonces san Norberto no hubiese pensado en fundar una nueva orden religiosa, pero al recibir el llamado de Bartolomé, obispo de Laon, para que tomara a su cargo la reforma de cierta comunidad de canónigos regulares, aceptó la tarea y, como fracasara en ella, decidió crear un monasterio en la región de Prémontré. Sus esfuerzos se vieron coronados por el éxito; los aspirantes llegaron en gran número, las fundaciones se multiplicaron. Hugo fue el encargado de delinear y escribir los estatutos, porque en las prolongadas y frecuentes ausencias de Norberto, a quien continuamente se llamaba a desempeñar toda clase de tareas apostólicas, todo el trabajo recaía en su compañero. Por cierto, que aquél fue un período de prueba para Hugo, puesto que aparte de su abrumadora tarea, tuvo que librar una batalla con los poderes de las tinieblas que, según se cuenta, aprovecharon la ausencia del fundador para apoderarse de los espíritus de los monjes, induciéndoles a abandonar el monasterio, donde tanto bien hacían. El beato Hugo tuvo que luchar denodadamente para detenerlos.En 1126, san Norberto fue consagrado arzobispo de Magdeburgo y, dos años más tarde, Hugo fue elegido por unanimidad como abad de la casa matriz y superior general de la orden. Durante los treinta y cinco años que duró su administración, hubo más de cien fundaciones de los «canónigos blancos», pero ya para entonces, el beato era un anciano agotado por las austeridades y el trabajo incesante. El 10 de febrero de 1164 entregó el alma a Dios. Sus restos fueron sepultados en la iglesia de Prémontré, frente al altar de San Andrés, y se dice que en 1279, cuando se exhumó el cadáver para trasladarlo a un lugar más digno, las naves del templo se llenaron con un perfume celestial. Durante la primera guerra mundial, la iglesia de Prémontré fue bombardeada e incendiaba pero, al fin de la conflagración, los restos del beato fueron recuperados intactos.Del escaso y fragmentario material que poseemos, es imposible obtener una idea precisa sobre el carácter del beato Hugo, pero tenemos entendido que era un hombre impetuoso y tenaz. En una extensa carta que le escribió san Bernardo, le reprocha enérgicamente la amargura y la injusticia de ciertas quejas que Hugo había hecho en un escrito. Desgraciadamente, no podremos conocer la respuesta que el beato dio al vehemente pero caritativo llamado de san Bernardo.La carta de san Bernardo es la nº 253, Migne, PL., vol. CLXXXII, CC. 453-458. Las dos recensiones de la «Vita Sti. Norberti», una de las cuales se atribuye al propio Hugo, constituyen nuestra más auténtica fuente de información. Ver también las modernas biografías de san Norberto, como la de G. Madelaine (1886), la de G. van den Klsen (1890), y la de T. Kirkfleet (1916), sin olvidar la Vie du b. Hugues de Fosses (1925). El culto al beato fue reconocido por la Santa Sede en 1927, ver Acta Apostolicae Sedis del mismo año, pp. 316-319.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Beato José Sánchez del Río
Beato José Sánchez del Río,mártirEn Guadalajara, México, beato José Sánchez del Río, de catorce años, mártir, que murió apuñalado dando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe, durante la Guerra Cristera.Nació el 28 de marzo de 1913 en Sahuayo, Michoacán. Al decretarse la suspensión del culto público, José tenía 13 años y 5 meses. Su hermano Miguel decidió tomar las armas para defender la causa de Cristo y de su Iglesia. José, viendo el valor de su hermano, pidió permiso a sus padres para alistarse como soldado; su madre trató de disuadirlo pero él le dijo: «Mamá, nunca había sido tan fácil ganarse el cielo como ahora, y no quiero perder la ocasión». Su madre le dio permiso, pero le pidió que escribiera al jefe de los Cristeros de Michoacán para ver si lo admitía. José escribió al jefe cristero y la respuesta fue negativa. No se desanimó y volvió a insistir pidiéndole que lo admitiera, si no como soldado activo, sí como un asistente. En el campamento se ganó el cariño de sus compañeros que lo apodaron «Tarsicio». Su alegría endulzaba los momentos tristes de los cristeros y todos admiraban su gallardía y su valor. Por la noche dirigía el santo rosario y animaba a la tropa a defender su fe.El 5 de febrero de 1928, tuvo lugar un combate, cerca de Cotija. El caballo del general cayó muerto de un balazo, José bajó de su montura con agilidad y le dijo: «Mi general, aquí está mi caballo, sálvese usted, aunque a mí me maten. Yo no hago falta y usted sí» y le entregó su caballo. En combate fue hecho prisionero y llevado ante el general callista quien le reprendió por combatir contra el Gobierno y, al ver su decisión y arrojo, le dijo: «Eres un valiente, muchacho. Vente con nosotros y te irá mejor que con esos cristeros». «¡Jamás, jamás! ¡Primero muerto! ¡Yo no quiero unirme con los enemigos de Cristo Rey! ¡Yo soy su enemigo! ¡Fusíleme!»El general lo mandó encerrar en la cárcel de Cotija, en un calabozo oscuro y maloliente. José pidió tinta y papel y escribió una carta a su madre en la que le decía: «Cotija, 6 de febrero de 1928. Mi querida mamá: Fui hecho prisionero en combate en este día. Creo que voy a morir, pero no importa, mamá. Resígnate a la voluntad de Dios. No te preocupes por mi muerte... haz la voluntad de Dios, ten valor y mándame la bendición juntamente con la de mi padre...»El 10 de febrero de 1928, como a las 6 de la tarde, lo sacaron del templo y lo llevaron al cuartel del Refugio. A las 11 de la noche llegó la hora suprema. Le desollaron los pies con un cuchillo, lo sacaron del mesón y lo hicieron caminar a golpes hasta el cementerio. Los soldados querían hacerlo apostatar a fuerza de crueldad, pero no lo lograron. Dios le dio fortaleza para caminar, gritando vivas a Cristo Rey y a Santa María de Guadalupe. Ya en el panteón, preguntó cuál era su sepultura, y con un rasgo admirable de heroísmo, se puso de pie al borde de la propia fosa, para evitar a los verdugos el trabajo de transportar su cuerpo. Acto seguido, los esbirros se abalanzaron sobre él y comenzaron a apuñalarlo. A cada puñalada gritaba de nuevo: «¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!». En medio del tormento, el capitán jefe de la escolta le preguntó, no por compasión, sino por crueldad, qué les mandaba decir a sus padres, a lo que respondió José: «Que nos veremos en el cielo. ¡Viva Cristo Rey! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!». Mientras salían de su boca estas exclamaciones, el capitán le disparó a la cabeza, y el muchacho cayó dentro de la tumba, bañado en sangre, y su alma volaba al cielo. Era el 10 de febrero de 1928. Sin ataúd y sin mortaja recibió directamente las paladas de tierra y su cuerpo quedó sepultado, hasta que años después, sus restos fueron inhumados en las catacumbas del templo expiatorio del Sagrado Corazón de Jesús. Actualmente reposan en el templo parroquial de Santiago Apóstol, en Sahuayo, Michoacán. Fue beatificado por SS Benedicto XVI el 20 de noviembre de 2005.fuente:Vaticano
Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z