Misa del Día

Santa Misa del día

Domingo 8 de Febrero de 2026

Lecturas y oraciones

🟢 Verde


V DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Sal que da sabor y salvación, luz que ilumina y orienta

Ser como sal que da sabor y como luz que orienta, además de ser dos responsabilidades de quienes nos decimos cristianos, son dos derechos que tiene el mundo en el que vivimos respecto de nosotros. La sal, al servir para dar sabor a la comida y para conservar los alimentos, estaría significando que los cristianos deben ser portadores de sentido y de salvación; además, la tierra aquí parece significar el lugar concreto en donde el discípulo vive. En el caso de la luz se podría estar indicando con dos funciones: iluminar y guiar; esto significaría que los discípulos deben ser portadores de claridad y servidores de orientación en el mundo, pasando de lo concreto a la totalidad, incluida la naturaleza. Pero surge una pregunta: ¿cómo ser sal de la tierra y luz del mundo? No es ninguna casualidad que esta indicación por parte de Jesús esté ubicada inmediatamente después de las Bienaventuranzas; en este orden se indica que no sirve ni vale cualquier modo de ser sal y luz. Jesús y los primeros cristianos sabían que la sal a veces empalaga y la luz a veces encandila, de ahí que el mejor modo y quizás el único de ser sal de la tierra y luz del mundo sea a partir del mensaje y alcance del Sermón del Monte (5-7). Desde esta perspectiva ser sal y luz no es un fin en sí mismo, pues con facilidad se puede caer en comportamientos exhibicionistas. El discípulo no debe estar angustiado por dar sabor y aportar salvación, o por iluminar y orientar; debe poner empeño en vivir con fidelidad y generosidad la enseñanza de Jesús, y lo de ser sal y luz vendrá como consecuencia, aunque él ni siquiera lo pretenda.

¿Qué podemos hacer para dar buen sabor en nuestra familia, Iglesia y sociedad? ¿Cómo podemos ser luz que ilumina y orienta? En estos compromisos no olvidemos nuestra responsabilidad con la naturaleza.



ANTÍFONA DE ENTRADA

Sal 94, 6-7

Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.

Se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Te rogamos, Señor, que guardes con incesante amor a tu familia santa, que tiene puesto su apoyo sólo en tu gracia, para que halle siempre en tu protección su fortaleza. Por nuestro Señor Jesucristo…


MONICIÓN

Escuchemos en esta primera lectura la exhortación de Isaías: la fe se expresa con nuestras buenas obras, como un compromiso de solidaridad y generosidad con el necesitado. Es lo que Dios nos pide, y quien realiza esto experimenta que su vida resplandece con su luz.


PRIMERA LECTURA

Entonces surgirá tu luz como la aurora.

Del libro del profeta Isaías: 58, 7-10

Esto dice el Señor: “Comparte tu pan con el hambriento, abre tu casa al pobre sin techo, viste al desnudo y no des la espalda a tu propio hermano. Entonces surgirá tu luz como la aurora y cicatrizarán de prisa tus heridas; te abrirá camino la justicia y la gloria del Señor cerrará tu marcha.

Entonces clamarás al Señor y él te responderá; lo llamarás y él te dirá: ‘Aquí estoy’.

Cuando renuncies a oprimir a los demás y destierres de ti el gesto amenazador y la palabra ofensiva; cuando compartas tu pan con el hambriento y sacies la necesidad del humillado, brillará tu luz en las tinieblas y tu oscuridad será como el mediodía”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 111

R. El justo brilla como una luz en las tinieblas.

Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente, jamás se desviarán. R.

El justo no vacilará; vivirá su recuerdo para siempre. No temerá malas noticias, porque en el Señor vive confiadamente. R.

Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R.


MONICIÓN

San Pablo explica cómo su predicación nunca se ha basado en las palabras sabias y elocuentes, sino en dar testimonio de Jesús, débil y humilde, pero lleno de la fuerza de Dios.


SEGUNDA LECTURA

Les he anunciado a Cristo crucificado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Jn 8, 12

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.


MONICIÓN

Jesús nos llama a ser sal de la tierra y luz del mundo, para dar sabor a la vida y brillar ante los hombres por nuestras buenas obras, para dar gloria al Padre celestial.


EVANGELIO

Ustedes son la luz del mundo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.

Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los de la casa.

Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en los cielos”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL

Presentemos a nuestro Padre del cielo nuestras plegarias.

Después de cada petición diremos: Por el honor de tu nombre, escúchanos, Padre.

Por la santa Iglesia de Dios, extendida por todo el mundo, para que experimente la plena riqueza del amor de Dios. Oremos.

Por quienes gobiernan las naciones y tienen en su mano el destino de los hombres, para que reciban el espíritu de justicia y el deseo de servir a su pueblo. Oremos.

Por los enfermos y quienes viven angustiados, para que reciban salud y fortaleza. Oremos.

Por los débiles que son oprimidos y por los justos que sufren persecución, para que mantengan viva su esperanza y reciban el auxilio celestial. Oremos.

Por nosotros mismos, para que el Señor nos conceda un amor servicial, una fe viva y una esperanza a toda prueba. Oremos.

Padre, escucha con benevolencia nuestras plegarias y llénanos de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios nuestro, que has creado los frutos de la tierra sobre todo para ayuda de nuestra fragilidad, concédenos que también se conviertan para nosotros en sacramento de eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN

Mt 5, 4. 6

Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor Dios, que quisiste hacernos participar de un mismo pan y un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera que, hechos uno en Cristo, demos fruto con alegría para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


“QUE DE IGUAL MANERA BRILLE LA LUZ DE USTEDES ANTE LOS HOMBRES”

Nuestro Señor Jesucristo es la única Luz del mundo, y él llama a todos los bautizados, a su Cuerpo Místico –a nosotros–, a llevar su luz a todos los rincones de este planeta.

Cuando el mundo camina sin Dios, es cuando “se da de frentazos contra una pared” (guerras, dictaduras, injusticias, robos, asesinatos, secuestros, etc.), porque sólo la Luz divina puede iluminar nuestros senderos, para no tropezar y caer en medio de la oscuridad (“Tu palabra es una lámpara para mis pasos, y una luz en mi camino”; Sal 118 [119], 105).

Porque sólo los criterios de Cristo pueden llevar a la humanidad por el buen camino, ya que él “conoce lo que hay dentro del hombre. ¡Sólo él lo conoce!”, y su voluntad es que lleguemos a puerto seguro al final de nuestra vida en esta tierra.

Dios nos ha dado sus Mandamientos para nuestro bien; él sabe que son el camino seguro para alcanzar la felicidad verdadera: “La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma” (Sal 18 [19], 8).

Llevemos la luz de Cristo a todos nuestros ambientes, y así haremos mucho bien.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de febrero 2026

Misal de Hoy Publicado: 2026-01-29T21:08:22Z | Modificado: 2026-01-29T21:08:22Z