Santa Misa del día
Viernes 30 de Enero de 2026
Lecturas y oraciones
Viernes de la II semana del Tiempo Ordinario
Feria - 🟢 Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa para dar gracias a Dios, A, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1163 [1155]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
Crecemos en confianza siendo agradecidos
COMENTARIO AL EVANGELIO: Estamos finalizando la semana: hubo frutos resultado de nuestro esfuerzo, pero también debido a la disposición bondadosa de muchas personas y, sin duda, gracias a la presencia amorosa de Dios. Sembramos como el hombre de la parábola, las ocupaciones nos exigieron tiempo y atención, algunos sucesos nos distrajeron y algunos otros nos embotaron. Sin embargo, Dios camina varios pasos adelante de nosotros y ve muchos metros por encima de lo que nosotros miramos. Los frutos recogidos hoy son más gracia que merecimiento, están impregnados del amor de Dios y del de muchas personas. Cosechamos frutos gracias a Dios y a la gente que nos quiere. Ciertamente nuestra semana no se tejió de acontecimientos espectaculares; pues estos caducan con rapidez. Haciendo memoria percibimos que Dios nos habló en lo discreto, que él actuó a través de nosotros en lo más sencillo pero realizado con transparencia; en lo más modesto pero ejecutado con cariño. ¿Cómo no sentir una profunda gratitud hacia Dios y hacia las personas que acompañaron nuestro caminar durante esta semana? Que este sentimiento de gratitud se transforme en confianza en nosotros mismos, en los demás y en Dios para generar espacios (físicos y simbólicos) en los que los más necesitados (significado de los pajaritos) sientan nuestro apoyo y comprensión.
Antífona de Entrada
Canten con todo el corazón las alabanzas al Señor. Den continuamente gracias a Dios Padre por todas las cosas, en nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, que siempre nos escuchas en nuestra aflicción, te damos gracias por tu bondad y te pedimos que, liberados de todos los males, podamos servirte siempre con alegría. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
Del segundo libro de Samuel: 11, 1-4. 5-10. 13-17
En la época del año en que los reyes acostumbraban salir a la guerra, David envió a Joab con sus oficiales y todo Israel contra los amonitas. Los derrotaron y pusieron sitio a Rabbá. David se había quedado en Jerusalén. Un día, al atardecer, se levantó de dormir y se puso a pasear por la terraza del palacio; desde ahí vio a una mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. David mandó preguntar quién era aquella mujer y le dijeron: “Es Betsabé, hija de Eliam, esposa de Urías, el hitita”. David mandó unos criados a buscarla. Se la trajeron a su casa y durmió con ella. La mujer quedó embarazada y le mandó decir a David: “Estoy encinta”. Entonces David le envió un mensaje a Joab: “Haz que venga Urías, el hitita”. Joab cumplió la orden, y cuando Urías se presentó a David, el rey le preguntó por Joab, por el ejército y por el estado de la guerra. Luego le dijo: “Ve a descansar a tu casa, en compañía de tu esposa”. Salió Urías del palacio de David y éste le mandó un regalo. Pero Urías se quedó a dormir junto a la puerta del palacio del rey, con los demás servidores de su señor, y no fue a su casa. Le avisaron a David: “Urías no fue a su casa”. Al día siguiente, David lo convidó a comer con él y lo hizo beber hasta embriagarse. Ya tarde, salió Urías y se volvió a quedar a dormir con los servidores de su señor y no fue a su casa. A la mañana siguiente escribió David a Joab una carta y se la envió con Urías. En ella le decía: “Pon a Urías en el sitio más peligroso de la batalla y déjalo solo para que lo maten”. Joab, que estaba sitiando la ciudad, puso a Urías frente a los defensores más aguerridos. Los sitiados hicieron una salida contra Joab y murieron algunos del ejército de David, entre ellos, Urías, el hitita. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 50
R. Misericordia, Señor, hemos pecado.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos y purifícame de mis pecados. R.
Puesto que reconozco mis culpas, tengo siempre presentes mis pecados. Contra ti solo pequé, Señor, haciendo lo que a tus ojos era malo. R.
Es justa tu sentencia y eres justo, Señor, al castigarme. Nací en la iniquidad, y pecador me concibió mi madre. R.
Haz que sienta otra vez júbilo y gozo y se alegren los huesos quebrantados. Aleja de tu vista mis maldades y olvídate de todos mis pecados. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R.
Evangelio
Del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “El Reino de Dios se parece a lo que sucede cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece; y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos, luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo de la cosecha”. Les dijo también: “¿Con qué compararemos el Reino de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar a su sombra”. Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje, de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, tú que nos diste a tu Hijo para que nos librara de la muerte y de todo mal, acepta este sacrificio que te ofrecemos en acción de gracias por habernos librado de nuestras tribulaciones. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Antífona de la Comunión
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré el nombre del Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios todopoderoso, que, mediante este pan de vida, te dignas librar a tus siervos de las ataduras del pecado y restaurar piadosamente sus fuerzas, concédenos crecer sin cesar en la esperanza de la gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z