Misa del día: Domingo 27 de Noviembre de 2016

Morado Domingo 1 de Adviento (Inicia nuevo año litúrgico, Ciclo A) MR p. 129 (145) / Lecc. 1, p. 3

Otros santos: Virgilio de Salzburgo, obispo; Máximo de Rietz, obispo.

AL FINAL DE LOS TIEMPOS

Is 2,1-5; Rm 13,11-14; Mt 24,37-44

Uno de los rasgos del mundo pleno que Dios promete a sus hijos es la superación de todo tipo de conflictos. La guerra con toda la destrucción y muerte que trae consigo, no volverá a afligir a la humanidad. Una sociedad pacífica donde no tenga lugar el adiestramiento militar ni la veneración del poder destructor de las armas, es una de las aspiraciones de quien crea en el Dios que ama la vida. La actitud que conviene asumir en relación con la historia no es el conformismo ni la resignación. Las responsabilidades profesionales y familiares nos pueden absorber, como ocurrió en tiempos de Noé; cuando eso ocurre nos desentendemos de nuestro compromiso de ser testigos de la esperanza. El aparente retraso de estos acontecimientos podría empujarnos a vivir obsesionados por los logros mundanos. La esperanza cristiana no termina en este mundo, sino que apunta a la íntima comunión de todos con el Padre.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 24, 1-3

A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados.

No se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Concede a tus fieles, Dios todopoderoso, el deseo de salir al encuentro de Cristo, que viene a nosotros, para que, mediante la práctica de las buenas obras, colocados un día a su derecha, merezcamos poseer el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor reúne a todos los pueblos en la paz eterna de su Reino.

Del libro del profeta Isaías: 2, 1-5

Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y Jerusalén: En días futuros, el monte de la casa del Señor será elevado en la cima de los montes, encumbrado sobre las montañas, y hacia él confluirán todas las naciones.
Acudirán pueblos numerosos, que dirán: "Vengan, subamos al monte del Señor, a la casa del Dios de Jacob, para que él nos instruya en sus caminos y podamos marchar por sus sendas. Porque de Sión saldrá la ley, de Jerusalén, la palabra del Señor".
Él será el árbitro de las naciones y el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados y de las lanzas, podaderas; ya no alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. ¡Casa de Jacob, en marcha! Caminemos a la luz del Señor.
Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 121
R/. Vayamos con alegría al encuentro del Señor.

¡Qué alegría sentí, cuando me dijeron: "Vayamos a la casa del Señor"! Y hoy estamos aquí, Jerusalén, jubilosos, delante de tus puertas. R/.
A ti, Jerusalén, suben las tribus, las tribus del Señor, según lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Señor. En ella están los tribunales de justicia, en el palacio de David. R/.
Digan de todo corazón: "Jerusalén, que haya paz entre aquellos que te aman, que haya paz dentro de tus murallas y que reine la paz en cada casa". R/.
Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir: "La paz esté contigo". Y por la casa del Señor, mi Dios, pediré para ti todos los bienes. R/.

SEGUNDA LECTURA

Ya está cerca nuestra salvación.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 13,11-14

Hermanos: Tomen en cuenta el momento en que vivimos. Ya es hora de que se despierten del sueño, porque ahora nuestra salvación está más cerca que cuando empezamos a creer. La noche está avanzada y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas y revistámonos con las armas de la luz.
Comportémonos honestamente, como se hace en pleno día. Nada de comilonas ni borracheras, nada de lujurias ni desenfrenos, nada de pleitos ni envidias. Revístanse más bien, de nuestro Señor Jesucristo y que el cuidado de su cuerpo no dé ocasión a los malos deseos. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Sal 84, 8
R/. Aleluya, aleluya.

Muéstranos, Señor, tu misericordia y danos tu salvación. R/.

EVANGELIO

Velen y estén preparados.

Del santo Evangelio según san Mateo: 24, 37-44

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.
Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre". Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.

Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, al Señor y pidámosle confiadamente que despierte su poder y venga a salvarnos.
Digamos confiadamente: Ven Señor Jesús. (R/. Ven Señor Jesús)
Para que los fieles despierten del sueño de sus indolencias y reciban con alegría la salvación que se acerca, roguemos al Señor.
Para que se afiance la paz en el mundo, y las riquezas de la creación se transformen en instrumento de progreso y bienestar para todos los hombres, roguemos al Señor.
Para que el Señor, con su venida, alivie los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que sufren en su espíritu y libre al mundo de sus males, roguemos al Señor.
Para que nosotros mismos vivamos siempre alerta sin que las preocupaciones de la vida nos impidan mantenernos en pie cuando llegue el Hijo del hombre, roguemos al Señor.
Dios misericordioso, que enviaste a tu Hijo al mundo para que nos instruyera en tus caminos, anduviéramos por tus sendas y todas las naciones se reunieran en la montaña santa de tu reino, escucha nuestra oración y despierta en nosotros un deseo tan vivo de tu venida, que, avanzando por la senda de tus mandatos, lleguemos a contemplar en tu gloria al que ha de venir, Jesucristo nuestro Señor. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, estos dones que te ofrecemos, tomados de los mismos bienes que nos has dado, y haz que lo que nos das en el tiempo presente para aumento de nuestra fe, se convierta para nosotros en prenda de tu redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I o III de Adviento, MR pp. 484 (485) o 486 (487).

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 84, 13

El Señor nos mostrará su misericordia y nuestra tierra producirá su fruto.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que nos aprovechen los misterios en que hemos participado, mediante los cuales, mientras caminamos en medio de las cosas pasajeras, nos inclinas ya desde ahora a anhelar las realidades celestiales y a poner nuestro corazón en las que han de durar para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, MR, p. 591 (598).

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-En una época en que el poder destructor acumulado en manos de la humanidad ha crecido puede parecer del todo utópico e ingenuo un mensaje que proclame la llegada de la paz. El profeta Isaías proclama que al final de los tiempos prevalecerá un mundo exento de violencia y brutalidad. En vez de adiestrarse para la guerra, los seres humanos se adiestrarán para la paz. Una de las bienaventuranzas que el Señor nos heredó nos anima a ser constructores de la paz. No es un discurso romántico e imposible de realizar. Aunque no consigamos desarraigar del todo la dinámica de la violencia, sí tenemos que responder ante el desafío de una juventud deslumbrada por la narcocultura. Que uno de cada cuatro jóvenes mexicanos aspire a ser narco o sicario, es un síntoma de nuestro fracaso como artífices de una convivencia justa y pacífica. Quienes confesamos al Dios creador y amigo de la vida, tenemos que asumir nuestra vocación en favor de la defensa, el cuidado y la protección de la vida en todas sus formas.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2016 / Misal Catolico de noviembre 2016

Publicado: 2021-09-16T20:10:28Z | Modificado: 2021-09-16T20:10:28Z