Misa del día: Domingo 27 de Marzo de 2016

DOMINGO 27

Domingo de Resurrección

Blanco, Solemnidad Misa del Día MR p. 339 (345) / Lecc:. I, p. 323 LH, la. Semana del Salterio

Otros Santos: Ruperto de Salzburgo, obispo; Juan de Egipto, ermita√Īo. Beato Peregrino de Falerone, presb√≠tero.

VE A DECIRLE A MIS HERMANOS

Hch 10.34.37-43; 1 Co 5,6-8; L c 24, 1-12; Jn 20,1-9

Pedro y Magdalena ocupan un lugar decisivo en cada uno de los relatos. En la narraci√≥n evang√©lica Magdalena supera el llanto y el desconsuelo inicial al constatar la desaparici√≥n del cuerpo del Se√Īor Jes√ļs; al identificar la voz del Maestro que la llama con su inconfundible timbre de voz, Mar√≠a rehace su ruta interior, da un giro de 180 grados en su vida y reconstruye su confianza en el Se√Īor resucitado. La mujer que sale del sepulcro y comparte su esperanza no se parece a la mujer llorosa del comienzo. Por su parte, el libro de los Hechos de los Ap√≥stoles nos refiere el testimonio animoso del ap√≥stol Pedro, quien habiendo superado la penosa situaci√≥n de su fingida ignorancia del Maestro, habla contundentemente de la victoria del Se√Īor Resucitado: "Lo mataron colg√°ndolo de un madero, pero Dios lo resucito al tercer d√≠a".

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 138,18.5-6

He resucitado y viviré siempre contigo; has puesto tu mano sobre mí. Tu sabiduría ha sido maravillosa, aleluya, aleluya.

Se dice Gloria

ORACI√ďN COLECTA

Se√Īor Dios, que por medio de tu Unig√©nito, vencedor de la muerte, nos has abierto hoy las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos la solemnidad de la resurrecci√≥n del Se√Īor, resucitar tambi√©n en la luz de la vida eterna, por la acci√≥n renovadora de tu Esp√≠ritu. Por nuestro Se√Īor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Esp√≠ritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Hemos comido y bebido con Cristo resucitado.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles 10, 34. 37-43

En aquellos d√≠as, Pedro tom√≥ la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, despu√©s del bautismo predicado por Juan: c√≥mo Dios ungi√≥ con el poder del Esp√≠ritu Santo a Jes√ļs de Nazaret y c√≥mo √©ste pas√≥ haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con √©l.
Nosotros somos testigos de cuanto √©l hizo en Judea y en Jerusal√©n. Lo mataron colg√°ndolo de la cruz, pero Dios lo resucit√≥ al tercer d√≠a y concedi√≥ verlo, no a todo el pueblo, sino √ļnicamente a los testigos que √©l, de antemano, hab√≠a escogido: a nosotros, que hemos comido y bebido con √©l despu√©s de que resucit√≥ de entre los muertos.
√Čl nos mand√≥ predicar al pueblo y dar testimonio de que Dios lo ha constituido juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es un√°nime: que cuantos creen en √©l reciben, por su medio, el perd√≥n de los pecados".Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 117, 1-2. 16ab-17. 22-23

R. Este es el d√≠a del triunfo del Se√Īor. Aleluya.

Te damos gracias, Se√Īor, porque eres bueno, porque tu misericordia es eterna. Diga la casa de Israel: "Su misericordia es eterna". R.
La diestra del Se√Īor es poderosa, la diestra del Se√Īor es nuestro orgullo. No morir√©, continuar√© viviendo para contar lo que el Se√Īor ha hecho. R.
La piedra que desecharon los constructores, es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Se√Īor, es un milagro patente. R.

SEGUNDA LECTURA

Tiren la antigua levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios 5, 6-8

Hermanos: ¬ŅNo saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.

SECUENCIA:

Sólo el día de hoy es obligatoria; durante la octava es opcional.

Ofrezcan los cristianos
ofrendas de alabanza
a gloria de la Víctima
propicia de la Pascua.

Cordero sin pecado
que a las ovejas salva,
a Dios y a los culpables
unió con nueva alianza.

Lucharon vida y muerte
en singular batalla
y, muerto el que es la Vida,
triunfante se levanta.

¬ŅQu√© has visto de camino,
Mar√≠a, en la ma√Īana?

A mi Se√Īor glorioso,
la tumba abandonada,
los √°ngeles testigos,
sudarios y mortaja.

¡Resucitó de veras
mi amor y mi esperanza!

Venid a Galilea,
all√≠ el Se√Īor aguarda;
allí veréis los suyos
la gloria de la Pascua.

Primicia de los muertos,
sabemos por tu gracia
que est√°s resucitado;
la muerte en ti no manda.

Rey vencedor, api√°date
de la miseria humana
y da a tus fieles parte
en tu victoria santa.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 1Co 5, 7-8

R. Aleluya, aleluya.

Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua. R. Aleluya.

EVANGELIO

¬ŅPor qu√© buscan entre los muertos al que est√° vivo?

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24, 1-12

El primer d√≠a despu√©s del s√°bado, muy de ma√Īana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que hab√≠an preparado. Encontraron que la piedra ya hab√≠a sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Se√Īor Jes√ļs. Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¬ŅPor qu√© buscan entre los muertos al que est√° vivo? No est√° aqu√≠; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todav√≠a en Galilea les dijo: 'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores y sea crucificado y al tercer d√≠a resucite' ". Y ellas recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían.
Pedro se levantó y corrió al sepulcro. Se asomó, pero sólo vio los lienzos y se regresó a su casa, asombrado por lo sucedido.
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

O bien:

√Čl deb√≠a resucitar de entre los muertos.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan 20, 1-9

El primer d√≠a despu√©s del s√°bado, estando todav√≠a oscuro, fue Mar√≠a Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Ech√≥ a correr, lleg√≥ a la casa donde estaban Sim√≥n Pedro y el otro disc√≠pulo, a quien Jes√ļs amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Se√Īor y no sabemos d√≥nde lo habr√°n puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso lleg√≥ tambi√©n Sim√≥n Pedro, que lo ven√≠a siguiendo, y entr√≥ en el sepulcro. Contempl√≥ los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que hab√≠a estado sobre la cabeza de Jes√ļs, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entr√≥ tambi√©n el otro disc√≠pulo, el que hab√≠a llegado primero al sepulcro, y vio y crey√≥, porque hasta entonces no hab√≠an entendido las Escrituras, seg√ļn las cuales Jes√ļs deb√≠a resucitar de entre los muertos.
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

O bien, en la misas vespertinas del domingo:

Quédate con nosotros; porque ya es tarde.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas 24, 13-35

El mismo d√≠a de la resurrecci√≥n, iban dos de los disc√≠pulos hacia un pueblo llamado Ema√ļs, situado a unos once kil√≥metros de Jerusal√©n, y comentaban todo lo que hab√≠a sucedido.
Mientras conversaban y discut√≠an, Jes√ļs se les acerc√≥ y comenz√≥ a caminar con ellos; pero los ojos de los dos disc√≠pulos estaban velados y no lo reconocieron. √Čl les pregunt√≥: "¬ŅDe qu√© cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?"
Uno de ellos, llamado Cleof√°s, le respondi√≥: "¬ŅEres t√ļ el √ļnico forastero que no sabe lo que ha sucedido estos d√≠as en Jerusal√©n?" √Čl les pregunt√≥: "¬ŅQu√© cosa?" Ellos le respondieron: "Lo de Jes√ļs el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. C√≥mo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esper√°bamos que √©l ser√≠a el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres d√≠as desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les hab√≠an aparecido unos √°ngeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compa√Īeros fueron al sepulcro y hallaron todo como hab√≠an dicho las mujeres, pero a √©l no lo vieron".
Entonces Jes√ļs les dijo: "¬°Qu√© insensatos son ustedes y qu√© duros de coraz√≥n para creer todo lo anunciado por los profetas! ¬ŅAcaso no era necesario que el Mes√≠as padeciera todo esto y as√≠ entrara en su gloria?" Y comenzando por Mois√©s y siguiendo con todos los profetas, les explic√≥ todos los pasajes de la Escritura que se refer√≠an a √©l.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!"
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusal√©n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa√Īeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Se√Īor y se le ha aparecido a Sim√≥n". Entonces ellos contaron lo que les hab√≠a pasado por el camino y c√≥mo lo hab√≠an reconocido al partir el pan.
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.

ORACI√ďN DE LOS FIELES

Llenos de gozo por la santa y gloriosa Resurrecci√≥n del Se√Īor, supliqu√©mosle con insistencia diciendo: Rey vencedor, esc√ļchanos. R/. Rey vencedor, esc√ļchanos.
A Cristo, que ha sido constituido Cabeza de la Iglesia, pid√°mosle que conceda gozo y felicidad a todos los fieles que celebran su triunfo.
A Cristo, que ha otorgado el perdón y la paz a los pecadores, supliquémosle que quienes han regresado al camino del bien, perseveren en sus buenos propósitos.
A Cristo, que ha inaugurado la resurrecci√≥n universal, pid√°mosle que alegre el coraz√≥n de los hombres que a√ļn desconocen [los frutos de] su victoria.
A Cristo, que ha colmado de alegría a los pueblos y los ha enriquecido con sus dones, pidámosle que renueve la esperanza de los que sufren y lloran.
A Cristo, que, con su gloriosa resurrección, ha alegrado al mundo entero, pidámosle que nos conceda la esperanza firme de compartir su triunfo y de resucitar con El a una vida nueva.
Se√Īor Jesucristo, en esta fiesta de tu Resurrecci√≥n te pedimos que escuches nuestras plegarias y extiendas tu diestra misericordiosa sobre este pueblo que tiene puesta en ti toda su esperanza. T√ļ, que vives y reinas por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Llenos de j√ļbilo por el gozo pascual te ofrecemos, Se√Īor, este sacrificio, mediante el cual admirablemente nace y se nutre tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN 1 Co 5,7-8

Cristo nuestro Cordero Pascual ha sido inmolado. Aleluya. Celebremos, pues, la Pascua, con el pan sin levadura, que es sinceridad y verdad. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios de bondad, protege paternalmente con amor incansable a tu Iglesia, para que renovada por los misterios pascuales, pueda llegar a la gloria de la resurrecci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

DESPEDIDA

C. Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.

R. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-La confianza es una poderosa fuerza que activa el compromiso y la dedicaci√≥n ante cualquier tarea. Mar√≠a Magdalena y Pedro vieron mermada su confianza a partir de la muerte dolorosa del Se√Īor Jes√ļs. La fiesta de Pascua m√°s sombr√≠a de su vida fue la del a√Īo 31 en que hab√≠an crucificado al Maestro. Las noches en que se abandonaron al desconsuelo fueron muchas y muy desgarradoras. Finalmente reflexionaron, abrieron su coraz√≥n y se dispusieron a esperar en la fidelidad de Dios; cuando estuvieron ciertos de que el Padre no abandonar√≠a a su Hijo, pudieron acoger las se√Īales de su triunfo sobre la muerte. No era sencillo comunicarlo a quienes no hab√≠an experimentado la nueva forma de presencia de Jes√ļs resucitado. Tantas situaciones adversas que agobian a nuestro pa√≠s y a nuestra Iglesia, desgarran la confianza de muchos de nosotros. Necesitamos abrir los ojos de la fe, para deletrear los signos del resucitado en el tejido cotidiano de nuestra vida.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2016 / Misal Catolico de marzo 2016

Publicado: 2021-09-17T15:50:11Z | Modificado: 2021-09-17T15:50:11Z