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Santa Misa del día: Jueves 25 de Enero de 2024

Fiesta de la conversión de san Pablo, Apóstol

Blanco MR, p. 693 (683) / Lecc. I, p. 989

Otros santos: Agustín Caloca Cortés, presbítero y mártir. Beatos: Francisco Zirano, presbítero de los Hermanos Franciscanos Conventuales y mártir; Manuel Domingo y Sol, Presbítero y fundador.

En su camino hacia Damasco, Saulo de Tarso descubrió que Jesús de Nazaret era el Mesías, que había resucitado el domingo de Pascua y que él formaba una sola cosa con sus hermanos, los cristianos. Este maravilloso descubrimiento marcaría toda la vida de Pablo.

UNA CONVERSIÓN QUE TODAVIA RESUENA HOY. Hech9, 1-22; Sal 11; Mc 16,15-18

Después de la muerte y resurrección del Señor, la conversión de san Pablo fue uno de los acontecimientos más asombrosos del primer siglo de la fe cristiana. La primera lectura nos sugiere algo de su carácter estupendo por los comentarios hechos por los personajes que escuchan a Pablo y se preguntan «No es ese el que en Jerusalén quería eliminar a los que invocan ese Nombre?» (v. 21). El problema es que no sabemos claramente lo que pasó durante los momentos de esta conversión. Hay varias versiones de ella en el Nuevo Testamento, pero los detalles se diferencian entre ellas. Lo más importante es que los exégetas no están de acuerdo de qué se trata: una conversión, una vocación o una revelación. A fin de cuentas, es un acontecimiento que condicionó la fe cristiana hasta nuestros días.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. 2 Tm 1, 12; 4, 8

Yo sé en quién tengo puesta mi confianza y estoy convencido de que él es poderoso; el Señor, justo juez, me dará la recompensa el día de su venida.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que adoctrinaste al mundo entero con la predicación del apóstol san Pablo, concédenos que, caminando hacia ti siguiendo el ejemplo de aquel cuya conversión hoy celebramos, seamos testigos de tu verdad en el mundo. Por nuestro Señor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Se te dirá lo que tienes que hacer.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 9, 1-22

En aquellos días, Saulo, amenazando todavía de muerte a los discípulos del Señor, fue a ver al sumo sacerdote y le pidió, para las sinagogas de Damasco, cartas que lo autorizaran para traer presos a Jerusalén a todos aquellos hombres y mujeres seguidores del Camino. Pero sucedió que, cuando se aproximaba a Damasco, una luz del cielo lo envolvió de repente con su resplandor. Cayó por tierra y oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, por qué me persigues?. Preguntó él: Quién eres, Señor?. La respuesta fue: Yo soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate. Entra en la ciudad y allí se te dirá lo que tienes que hacer. Los hombres que lo acompañaban en el viaje se habían detenido, mudos de asombro, pues oyeron la voz, pero no vieron a nadie. Saulo se levantó del suelo, y aunque tenía abiertos los ojos, no podía ver. Lo llevaron de la mano hasta Damasco y allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber. Había en Damasco un discípulo que se llamaba Ananías, a quien se le apareció el Señor y le dijo: Ananías. Él respondió: Aquí estoy, Señor. El Señor le dijo: Ve a la calle principal y busca en casa de Judas a un hombre de Tarso, llamado Saulo, que está orando. Saulo tuvo también la visión de un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para que recobrara la vista. Ananías contestó: Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus fieles en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para poner presos a todos los que invocan tu nombre. Pero el Señor le dijo: No importa. Tú ve allá, porque yo lo he escogido como instrumento, para que me dé a conocer a las naciones, a los reyes y a los hijos de Israel. Yo le mostraré cuánto tendrá que padecer por mi causa, Ananías fue allá, entró en la casa, le impuso las manos a Saulo y le dijo: Saulo, hermano, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino, me envía para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo. Al instante, algo como escamas se le desprendió de los ojos y recobró la vista. Se levantó y lo bautizaron. Luego comió y recuperó las fuerzas. Se quedó unos días con los discípulos en Damasco y se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús era el Hijo de Dios. Todos los que lo oían quedaban sorprendidos y decían: No es este hombre el que andaba persiguiendo en Jerusalén a los que invocan el nombre de Jesús y que ha venido aquí para llevarlos presos y entregarlos a los sumos sacerdotes?. Pero Saulo, cada vez con más vigor, refutaba a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús era el Mesías.Palabra de Dios.Te alabamos, Señor.

O bien:

Levántate, recibe el bautismo, reconoce que Jesús es el Señor y queda limpio de tus pecados.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 22, 3-16

En aquellos días, Pablo dijo al pueblo: Yo soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié aquí, en Jerusalén; fui alumno de Gamaliel y aprendí a observar en todo su rigor la ley de nuestros padres y estaba tan lleno de fervor religioso, como lo están ustedes ahora. Perseguí a muerte a la religión cristiana, encadenando y metiendo en la cárcel a hombres y mujeres, como pueden atestiguarlo el sumo sacerdote y todo el consejo de los ancianos. Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco y me dirigí hacia allá en busca de creyentes para traerlos presos a Jerusalén y castigarlos. Pero en el camino, cerca ya de Damasco, a eso del mediodía, de repente me envolvió una gran luz venida del cielo; caí por tierra y oí una voz que me decía: Saulo, Saulo, por qué me persigues?. Yo le respondí: Señor, quién eres tú?. Él me contestó: Yo soy Jesús de Nazaret, a quien tú persigues. Los que me acompañaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Entonces yo le dije: Qué debo hacer, Señor?. El Señor me respondió: Levántate y vete a Damasco; allá te dirán todo lo que tienes que hacer. Como yo no podía ver, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron de la mano hasta Damasco. Allí, un hombre llamado Ananías, varón piadoso y observante de la ley, muy respetado por todos los judíos que vivían en Damasco, fue verme, se me acercó y me dijo: ‹Saulo, hermano, recobra la vista›. Inmediatamente recobré la vista y pude verlo. El me dijo: El Dios nuestros padres te ha elegido para que conocieras su voluntad, vieras al Justo y escucharas sus palabras, porque deberás atestiguar todos los hombres lo que has visto y oído. Y ahora, qué esperas? Levántate, recibe el bautismo, reconoce que Jesús es el Señor y queda limpio de tus pecados.Palabra de Dios.Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 116, 1. 2.R/. Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos.R/. Porque grande es su amor hacia nosotros y su fidelidad dura por siempre.R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr: Jn 15, 16R/. Aleluya, aleluya.

Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y den fruto y su fruto permanezca.R/.

EVANGELIO

Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio.

Del santo Evangelio según san Marcos: 16, 15-18

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo: Vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el que se resista a creer, será condenado. Éstos son los milagros que acompañarán a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos y éstos quedarán sanos.Palabra del Señor.Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al celebrar estos divinos misterios, te suplicamos, Señor, que el Espíritu Santo derrame sobre nosotros la luz de la fe que iluminó al apóstol san Pablo para propagar tu gloria sin descanso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio I de los apóstoles, MR, P. 536 (532).

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Gál 2, 20

Vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, Dios nuestro, los sacramentos que hemos recibido fortalezcan en nosotros el fuego de la caridad que encendió con ímpetu el apóstol san Pablo, para tomar sobre sí el cuidado de todas las Iglesias. Por Jesucristo, nuestro Señor. Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 616 (611).

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2024 / Misal Catolico de enero 2024

Misal de Hoy Publicado: 2024-01-01T08:47:42Z | Modificado: 2024-01-01T08:47:42Z