Santa Misa del día
Miercoles 21 de Enero de 2026
Lecturas y oraciones
SANTA INÉS, virgen y mártir
Memoria - 🔴 Rojo
La jovencita romana Inés tendría entre 12 y 15 años cuando espontáneamente se ofreció a morir por su fe cristiana, en el tiempo que arreciaba la persecución de Diocleciano (305). San Ambrosio nos ha conservado el relato del martirio de santa Inés, a quien la Iglesia le ha tenido una especial devoción.
¿Qué es lo primero?
COMENTARIO AL
EVANGELIO: ¿Por qué Jesús no le pidió al tullido que fuera al día siguiente para curarlo? Total, ya llevaba muchos años así, un día más era prácticamente nada. Eso le hubiera evitado hacer corajes por la cerrazón de los fariseos y no se habría puesto en riesgo, dicen los celadores de la religión, por curar en sábado. Según el derecho judío vigente en tiempos de Jesús, la repetida violación del sábado estaba castigada con la pena de muerte. No obstante, Jesús asume las consecuencias. Dice Marcos que inmediatamente después de esto los fariseos se pusieron de acuerdo con los herodianos para eliminarlo (3, 6). La pregunta de Jesús: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?”, equivale a preguntar, ¿qué es lo primero para la religión: el cumplimiento de una ley (del deber) o la necesidad que tiene cualquier ser humano de gozar de una vida en plenitud? La “traducción” de la pregunta nos desconcierta, pero es indispensable hacérnosla y responderla con honestidad como si hubiéramos presenciado tal disputa y hubiéramos sido testigos de la actitud valiente y desafiante de Jesús, ante un sistema religioso que se había desorientado y estaba a punto de sucumbir.
Antífona de Entrada
Dichosa aquella virgen que, negándose a sí misma y tomando su cruz, sigue al Señor, esposo de las vírgenes y príncipe de los mártires.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, que escoges lo débil del mundo para confundir a los fuertes, concede propicio, a quienes celebramos el martirio de santa Inés, que imitemos su firmeza en la fe. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
Del primer libro de Samuel: 17, 32-33. 37. 40-51
En aquellos días, dijo David a Saúl: “Señor, no se atemorice tu corazón por ese filisteo. Tu siervo irá y peleará con él”. Pero Saúl le replicó: “Tú no puedes ir a pelear contra Goliat, porque no eres más que un muchacho, y él, un hombre adiestrado para la guerra desde su juventud”. David le contestó: “El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, me librará también de las manos de ese filisteo”. Saúl le dijo: “Ve, y que el Señor te ayude”. Tomó David el cayado que siempre llevaba consigo; escogió en el arroyo cinco piedras bien lisas, las puso en su morral, y con la honda en la mano, avanzó hacia el filisteo. Goliat, precedido por su escudero, se fue acercando a David. El filisteo se le quedó mirando, y cuando vio que era un joven, rubio y de buena presencia, lo despreció y le dijo: “¿Soy acaso un perro para que me salgas al encuentro con palos y con piedras?”. David le contestó: “No. Eres peor que un perro”. Entonces Goliat lo maldijo en nombre de sus dioses y añadió: “Acércate, que yo les echaré tu carne a las aves del cielo y a las bestias del campo”. David le replicó: “Tú vienes hacia mí con espada, lanza y jabalina. Pero yo voy contra ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has insultado. Hoy mismo te va a entregar el Señor en mis manos; te voy a vencer y te voy a cortar la cabeza, y voy a echarles tu cadáver y los cadáveres de los filisteos a las aves del cielo y a las fieras del campo. Así sabrá toda la tierra que hay Dios en Israel, y toda esa multitud sabrá que el Señor no necesita ni lanzas ni espadas para vencer, porque él es el Señor de la guerra y los entregará a ustedes en nuestras manos”. Cuando el filisteo comenzó a avanzar contra David, éste corrió a su encuentro, metió la mano en el morral, sacó una piedra, la tiró con la honda e hirió al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente y el filisteo cayó de boca por tierra. Venció David al filisteo con una honda y una piedra; lo hirió y lo mató, sin tener espada en la mano. Corrió David a donde estaba caído el filisteo, tomó su espada, la sacó de la vaina, lo mató y le cortó la cabeza. Los filisteos, viendo que había muerto su jefe, huyeron. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 143
R. Bendito sea el Señor.
Bendito sea el Señor, mi roca firme; él adiestró mis manos y mis dedos para luchar en lides. R.
Él es mi amigo fiel, mi fortaleza, mi seguro escondite, escudo en que me amparo, el que los pueblos a mis plantas rinde. R.
Al compás de mi cítara, nuevos cantos, Señor, he de decirte, pues tú das a los reyes la victoria y salvas a David, tu siervo humilde. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.
Evangelio
Del santo Evangelio según san Marcos: 3, 1-6
En aquel tiempo, Jesús entró en la sinagoga, donde había un hombre que tenía tullida una mano. Los fariseos estaban espiando a Jesús para ver si curaba en sábado y poder acusarlo. Jesús le dijo al tullido: “Levántate y ponte allí en medio”. Después les preguntó: “¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado, el bien o el mal? ¿Se le puede salvar la vida a un hombre en sábado o hay que dejarlo morir?”. Ellos se quedaron callados. Entonces, mirando a su alrededor con ira y triste por la cerrazón de sus mentes, Jesús le dijo al hombre: “Extiende tu mano”. Él la extendió, y su mano quedó sana. Entonces se salieron los fariseos y comenzaron a hacer planes, con los del partido de Herodes, para matar a Jesús. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Te pedimos, Señor, que los dones que te presentamos en la celebración de santa Inés, por tu gracia, te sean agradables, así como te fue grato el combate de su martirio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Antífona de la Comunión
El Cordero, que está en el trono, los conducirá a las fuentes del agua de la vida.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor Dios, que coronaste entre los santos a la bienaventurada Inés por la doble victoria de su virginidad y de su martirio, concédenos, por la eficacia de este sacramento, que, venciendo valerosamente todo mal, consigamos la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z