Misa del Día

Santa Misa del día

Martes 20 de Enero de 2026

Lecturas y oraciones

Martes de la II semana del Tiempo Ordinario

Feria - 🟢 Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la unidad de los cristianos, B, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1122 [1114]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Fabián (p. 86), las de **san Sebastián (p. 86) o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Interpretar mejor las leyes

COMENTARIO AL EVANGELIO: ¿Con qué criterio contamos los cristianos para la puesta en práctica de una ley o costumbre? Suponemos bien que existen criterios, de lo contrario estaríamos en un hoyo sin fondo, hundiéndonos cada vez más al aplicar absurdamente cualquier tipo de ley, incluida la religiosa. Los fariseos acusan a los discípulos ante Jesús de realizar algo prohibido en sábado; su problema no era que arrancaran espigas y las restregaran en sus manos, sino que lo hicieran en sábado; pero ahí está precisamente la trampa del razonamiento fariseo: por un lado, simular que comprenden la necesidad de la gente, pero por otro poner por encima de ella el cumplimiento, sin ninguna interpretación de por medio de la ley del sábado. Jesús la hace de intérprete en la aplicación de la ley y les recuerda que hasta lo religiosamente más sagrado está en función de la vida del hombre, no de su muerte. Para ello ofrece un doble criterio: su señorío sobre las leyes (el Hijo del hombre es dueño del sábado) y el señorío del ser humano (el sábado se hizo para el hombre). No es un mensaje fácil de asimilar, pero al menos podemos preguntarnos con honestidad, ¿qué podemos hacer para que nunca con pretextos de cumplir una ley, hagamos caso omiso de los sufrimientos y las necesidades de las personas?


Antífona de Entrada

Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y reúnenos de entre las naciones, para que podamos celebrar tu santo nombre y cantar tu alabanza.


Oración Colecta

Oremos:

Dios nuestro, que uniste a pueblos diversos en la confesión de tu nombre, concédenos querer y poder practicar cuanto nos mandas, para que, el pueblo llamado a poseer tu Reino, tenga una misma fe en sus pensamientos y un mismo amor en sus obras. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


Primera Lectura

Del primer libro de Samuel: 16, 1-13

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel: “¿Hasta cuándo vas a estar triste por Saúl? Yo ya lo rechacé y él no reinará más sobre Israel. Ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite para ungirlo y vete”. Pero Samuel le replicó: “¿Cómo voy a ir? Si Saúl se entera, me matará”. El Señor le respondió: “Lleva contigo una ternera y di: ‘Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor’. Invita a Jesé al sacrificio y yo te indicaré lo que has de hacer. Luego ungirás al que yo te señale”. Hizo Samuel lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirlo temerosos y le preguntaron: “¿Vienes en son de paz?”. Les respondió: “Sí. Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio”. Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó también al sacrificio. Cuando se presentaron ante él, al ver a Eliab, el hijo mayor de Jesé, Samuel pensó: “Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey”. Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija en los corazones”. Entonces, Jesé llamó a su hijo Abinadab y lo hizo pasar ante Samuel, el cual le dijo: “Tampoco a éste lo ha escogido el Señor”. Jesé hizo pasar a Samá, pero Samuel le dijo: “A éste tampoco lo ha elegido el Señor”. Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero Samuel dijo: “Ninguno de éstos es el elegido del Señor”. Luego le preguntó a Jesé: “¿Son éstos todos tus hijos?”. Él respondió: “Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño”. Samuel le dijo: “Hazlo venir, porque no nos sentaremos a comer hasta que llegue”. Y Jesé lo mandó llamar. El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es”. Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor estuvo con David. Samuel se despidió y regresó a Ramá. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial

Del salmo 88

R. He encontrado a David, mi servidor.

Hablando tú en visión a tus amigos un día les dijiste: “He escogido a un valiente de mi pueblo y he ceñido a sus sienes la corona. R.

He encontrado a David, mi servidor y con mi aceite santo lo he ungido. Lo sostendrá mi mano y le dará mi brazo fortaleza. R.

Él me podrá decir: ‘Tú eres mi padre, el Dios que me protege y que me salva’. Y yo lo nombraré mi primogénito sobre todos los reyes de la tierra”. R.


Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.

Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R.


Evangelio

Del santo Evangelio según san Marcos: 2, 23-28

Un sábado, Jesús iba caminando entre los sembrados, y sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le preguntaron: “¿Por qué hacen tus discípulos algo que no está permitido hacer en sábado?”. Él les respondió: “¿No han leído acaso lo que hizo David una vez que tuvo necesidad y padecían hambre él y sus compañeros? Entró en la casa de Dios, en tiempos del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes sagrados, que sólo podían comer los sacerdotes, y les dio también a sus compañeros”. Luego añadió Jesús: “El sábado se hizo para el hombre, y no el hombre para el sábado. Y el Hijo del hombre también es dueño del sábado”. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


Oración sobre las Ofrendas

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Antífona de la Comunión

Sobre todas estas virtudes, tengan amor, que es el vínculo de la perfecta unión. Que en sus corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que han sido llamados, como miembros de un solo cuerpo.


Oración después de la Comunión

Oremos:

Infúndenos, Señor, tu espíritu de caridad, para que, por la eficacia de este sacrificio, hagas que, cuantos creen en ti, vivan concordes en un mismo amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026

Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z