Misa del Día

Santa Misa del día

Domingo 18 de Enero de 2026

Lecturas y oraciones

II DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

🟢 Verde


El Cordero que quita el pecado

COMENTARIO AL EVANGELIO: La expresión: “Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”, es más que un señalamiento, es en realidad una proclamación de fe en la cual primeramente se enfatiza que Jesús es el Cordero de Dios. Los contemporáneos del autor del evangelio de Juan, al escuchar esta expresión, inmediatamente la relacionaban con la Pascua, es decir, con la liberación. Por lo tanto, Jesús como el Cordero es libertador, quien quita las cadenas y elimina las cargas innecesarias. Pero la proclamación del Bautista es que quita el pecado, no los pecados. Probablemente este matiz haga referencia al pecado principal el cual, según Juan, es la incredulidad, no creer en Dios ni en su enviado es pecado, pero también lo es no creer en el amor, ni en la verdad ni en la unidad. Ahora bien, Juan no dice que “perdona” el pecado, sino que lo “quita”. ¿Qué alcance tiene esta precisión, cuando por lo general hablamos de “perdonar” en vez de quitar? Ciertamente Jesús, como el Cordero de Dios, ofrece el perdón y a la vez otorga la gracia para irlo erradicando definitivamente. Creer, por tanto, que Jesús es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo exige abrirnos al perdón y comprometernos con la eliminación de lo que provoca enemistad entre los seres humanos, rompe nuestra relación con Dios y atenta contra la naturaleza. Con cuánta razón el Papa Francisco insistió en una homilía en que esta escena “es decisiva por nuestra fe; es decisiva también por la misión de la Iglesia. La Iglesia, en todos los tiempos, está llamada a hacer lo que hizo Juan el Bautista, indicar a Jesús a la gente diciendo: ‘Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo...’”. Y para testimoniarlo es necesario involucrarnos en la eliminación del pecado. ¿Qué acciones concretas deberíamos procurar para erradicar los pecados que atentan contra nuestra “casa común” y contra la vida de los más desamparados?


Antífona de Entrada

Que se postre ante ti, Señor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

Se dice Gloria.


Oración Colecta

Oremos:

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las súplicas de tu pueblo y haz que los días de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.


Primera Lectura

MONICIÓN: El profeta Isaías señala al misterioso Siervo de Dios elegido para ser la Luz de las naciones y destinado a llevar la salvación a todos los rincones de la tierra. Esto reafirma que el Antiguo Testamento es un anuncio de Jesús.

Del libro del profeta Isaías: 49, 3. 5-6

El Señor me dijo: “Tú eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria”. Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar a Israel en torno suyo —tanto así me honró el Señor y mi Dios fue mi fuerza—. Ahora, pues, dice el Señor: “Es poco que seas mi siervo sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación llegue hasta los últimos rincones de la tierra”. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


Salmo Responsorial

Del salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Él me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios. R.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R.

En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.

He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.


Segunda Lectura

MONICIÓN: San Pablo reafirma que su vocación al apostolado proviene de Dios, y recuerda a todos los fieles cristianos que también nosotros hemos sido llamados por Cristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-3

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


Aclamación antes del Evangelio

R. Aleluya, aleluya.

Aquel que es la Palabra se hizo hombre y habitó entre nosotros. A todos los que lo recibieron les concedió poder llegar a ser hijos de Dios. R.


Evangelio

MONICIÓN: En el pasaje del evangelio de san Juan, que hoy nos propone la liturgia, se relata que Juan el Bautista, después de bautizar a Jesús en el Jordán, nos lo señala como el Hijo de Dios.

Del santo Evangelio según san Juan: 1, 29-34

En aquel tiempo, vio Juan el Bautista a Jesús, que venía hacia él, y exclamó: “Éste es el Cordero de Dios, el que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo he dicho: ‘El que viene después de mí, tiene precedencia sobre mí, porque ya existía antes que yo’. Yo no lo conocía, pero he venido a bautizar con agua, para que él sea dado a conocer a Israel”. Entonces Juan dio este testimonio: “Vi al Espíritu descender del cielo en forma de paloma y posarse sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: ‘Aquel sobre quien veas que baja y se posa el Espíritu Santo, ése es el que ha de bautizar con el Espíritu Santo’. Pues bien, yo lo vi y doy testimonio de que éste es el Hijo de Dios”. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.


Plegaria Universal

En esta Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, pidamos al Señor, Dios de todo consuelo, que escuche las oraciones de sus hijos que sufren a causa de las divisiones de la Iglesia. Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.

  • Para que los cristianos de todas las confesiones consigamos la plena comunión en Cristo, nuestro único Señor. Oremos.
  • Para que, fieles al Evangelio, demos testimonio de nuestra fe común ante el mundo. Oremos.
  • Para que Dios nos conceda fortalecer todo aquello que nos une y superar todo aquello que nos separa. Oremos.
  • Para que Dios se digne conceder a todos los que participan en las reuniones ecuménicas su Espíritu de verdad y de caridad. Oremos.
  • Para que toda la familia humana viva cada día con mayor intensidad en convivencia cordial y pacífica, y para que todos los que sufren sean liberados de sus males. Oremos.

Dios omnipotente y eterno, que quieres que tus hijos disgregados formemos una sola Iglesia, ya que un solo Bautismo nos ha consagrado, haz que estemos también unidos por la plena confesión de una misma fe. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Oración sobre las Ofrendas

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Antífona de la Comunión

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.


Oración después de la Comunión

Oremos:

Infúndenos, Señor, el espíritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026

Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z