Santa Misa del día
Jueves 15 de Enero de 2026
Lecturas y oraciones
Jueves de la I semana del Tiempo Ordinario
Feria - 🟢 Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de la Sagrada Eucaristía, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1174 [1164]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
Antes que nada, sé solidario
COMENTARIO AL EVANGELIO: No imaginaba que al buscar un pensamiento sobre lo peligroso, y hasta inútil, que resulta hacer depender la existencia de una buena reputación, encontraría que la mayoría de las personas defiende la necesidad de conseguirla y de cuidarla, al precio que sea. Esto me hizo confirmar, una vez más, que a Jesús le importó más su conciencia que su prestigio. La conciencia implica los valores que queremos vivir y las actitudes que nos darán identidad, mientras que el prestigio siempre depende de lo que otros piensan de ti. Marcos presenta a Jesús decidido a tocar a un leproso, alguien impuro que transmitía su propia impureza. Una vez adquirida, esta “mancha” hacía que la reputación religiosa y hasta social rodara por los suelos; sin embargo, Jesús prioriza la solidaridad compasiva en lugar de un estado de “pureza ritual”. Cuando el leproso quedó limpio, se encargó de divulgar lo que Jesús había hecho para ayudarlo; entonces el Nazareno tuvo que andar como andaban los leprosos, en lugares solitarios fuera de la ciudad. Pero lo que perdió de buena fama, lo ganó en autoridad ante los demás y en fidelidad a su Padre, pues ahí en los márgenes acudía la gente a encontrarse con Cristo. A partir de este evangelio, ¿qué nos tendría que preocupar, primeramente: la buena reputación o la solidaridad?
MISA VOTIVA DE LA SAGRADA EUCARISTÍA
⚪ Blanco
Antífona de Entrada
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que lo comieran; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
Oración Colecta
Oremos:
Señor Dios, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Unigénito, concede, benigno, que quienes anunciamos llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, experimentemos un continuo aumento de tu salvación. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
Del primer libro de Samuel: 4, 1-11
Sucedió en aquellos tiempos, que los filisteos se reunieron para hacer la guerra a Israel y los israelitas salieron a su encuentro. Acamparon cerca de Eben-Ezer y los filisteos en Afeq. Los filisteos se pusieron en orden de batalla contra Israel. Se trabó el combate y los israelitas fueron derrotados y sufrieron cuatro mil bajas. El ejército se retiró al campamento y los ancianos de Israel se preguntaban: “¿Por qué permitió el Señor que nos derrotaran hoy los filisteos? Traigamos de Siló el arca de la alianza del Señor, para que vaya en medio de nosotros y nos salve de nuestros enemigos”. Mandaron traer de Siló el arca del Señor de los ejércitos, que se sienta sobre los querubines. Los dos hijos de Elí, Jofní y Pinjás, acompañaron el arca. Al entrar el arca de la alianza en el campamento, todos los israelitas lanzaron tan grandes gritos de júbilo, que hicieron retumbar la tierra. Cuando los filisteos oyeron el griterío, se preguntaron: “¿Qué significará ese gran clamor en el campamento de los hebreos?”. Y se enteraron de que el arca del Señor había llegado al campamento. Entonces los filisteos se atemorizaron. Decían: “Sus dioses han venido al campamento. ¡Pobres de nosotros! Hasta ahora no nos había sucedido una desgracia semejante. ¿Quién nos librará de la mano de esos dioses poderosos? Éstos son los dioses que castigaron a Egipto con toda clase de plagas. Cobren ánimo, filisteos, y sean hombres. No sea que tengamos que servir a los israelitas, como ellos nos han servido a nosotros. Luchemos como los hombres”. Los filisteos lucharon e Israel fue derrotado. Todos los israelitas huyeron a sus tiendas. Fue una derrota desastrosa en la que Israel perdió treinta mil soldados. El arca de Dios fue capturada y murieron Jofní y Pinjás, los dos hijos de Elí. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 43
R. Redímenos, Señor, por tu misericordia.
Ahora nos rechazas y avergüenzas; ya no sales, Señor, con nuestras tropas, nos haces dar la espalda al enemigo y nos saquean aquellos que nos odian. R.
Nos has hecho el objeto del escarnio y la burla de pueblos fronterizos. Las naciones se mofan de nosotros y los pueblos nos ponen en ridículo. R.
Despierta ya. ¿Por qué sigues durmiendo? No nos rechaces más; Señor, despierta. ¿Por qué te nos escondes? ¿Por qué olvidas nuestras tribulaciones y miserias? R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.
Evangelio
Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 40-45
En aquel tiempo, se le acercó a Jesús un leproso para suplicarle de rodillas: “Si tú quieres, puedes curarme”. Jesús se compadeció de él, y extendiendo la mano, lo tocó y le dijo: “¡Sí quiero: sana!”. Inmediatamente se le quitó la lepra y quedó limpio. Al despedirlo, Jesús le mandó con severidad: “No se lo cuentes a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo prescrito por Moisés”. Pero aquel hombre comenzó a divulgar tanto el hecho, que Jesús no podía ya entrar abiertamente en la ciudad sino que se quedaba fuera, en lugares solitarios, a donde acudían a él de todas partes. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Prefacio II de la Eucaristía
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. El cual, en la última cena con los Apóstoles, para perpetuar el memorial salvífico de la cruz, se ofreció a ti como Cordero inmaculado, y tú lo aceptaste como sacrificio de alabanza perfecta. Con este venerable sacramento, alimentas y santificas a tus fieles para que, a la familia humana que habita un mismo mundo, una misma fe la ilumine y un mismo amor la una. Así pues, nos acercamos a la mesa de tan admirable sacramento, para que, colmados por la dulzura de tu gracia, lleguemos a ser imagen de la hermosura celestial. Por eso, todas tus creaturas, en el cielo y en la tierra te adoran cantando un cántico nuevo; y también nosotros, con la multitud de los ángeles, te aclamamos por siempre, diciendo: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan vivirá eternamente. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne, para que el mundo tenga vida.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Dios nuestro, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z