Santa Misa del día
Miercoles 14 de Enero de 2026
Lecturas y oraciones
Miércoles de la I semana del Tiempo Ordinario
Feria - 🟢 Verde
Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de san José, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1205 [1197]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.
Cercanía que levanta
COMENTARIO AL EVANGELIO: Practicar el bien con frecuencia, además de provocar un hábito, crea itinerarios, rutas a seguir. Marcos es muy preciso en esto y presenta un itinerario que Jesús sigue con los oprimidos: acercarse, entrar en contacto directo con una persona y levantarla. Para Jesús, aquella mujer a la que decide acercarse no es sólo la suegra de Simón -no es su función lo que importa-, tampoco simplemente una pobre enferma, pues ella es más que su padecimiento; es una persona y merece atención, así como un trato respetuoso y digno. Tocarla significa aprecio, respeto, es una demostración de que se comparte el dolor y se quiere compartir a su vez la esperanza de sanar. ¿Quién alguna vez, estando enfermo, no ha dicho después de recibir un abrazo afectuoso: “hasta me siento aliviado”? El acto de levantar a la mujer se opone a la debilidad y a la postración; Jesús la incorpora y la pone de pie con dignidad, la reintegra al espacio común, al grupo donde pertenece. Por eso Marcos insiste en que aquella señora, habiendo sanado, “se puso a servirles”, un matiz que no tiene que ver con la servidumbre, sino con la libertad y las buenas obras. ¿Yo también puedo ayudar a alguien a sanar? Identifico a una persona que esté sufriendo; me propongo realizar este itinerario, sin mayor explicación, y siendo auténtico.
MISA VOTIVA DE SAN JOSÉ
⚪ Blanco
Antífona de Entrada
Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.
Oración Colecta
Oremos:
Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
Del primer libro de Samuel: 3, 1-10. 19-20
En los tiempos en que el joven Samuel servía al Señor a las órdenes de Elí, la palabra de Dios se dejaba oír raras veces y no eran frecuentes las visiones. Los ojos de Elí se habían debilitado y ya casi no podía ver. Una noche, cuando aún no se había apagado la lámpara del Señor, estando Elí acostado en su habitación y Samuel en la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Señor llamó a Samuel y éste respondió: “Aquí estoy”. Fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Respondió Elí: “Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte”. Samuel se fue a acostar. Volvió el Señor a llamarlo y él se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Respondió Elí: “No te he llamado, hijo mío. Vuelve a acostarte”. Aún no conocía Samuel al Señor, pues la palabra del Señor no le había sido revelada. Por tercera vez llamó el Señor a Samuel; éste se levantó, fue a donde estaba Elí y le dijo: “Aquí estoy. ¿Para qué me llamaste?”. Entonces comprendió Elí que era el Señor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: “Ve a acostarte, y si te llama alguien, responde: ‘Habla, Señor; tu siervo te escucha’”. Y Samuel se fue a acostar. De nuevo el Señor se presentó y lo llamó como antes: “Samuel, Samuel”. Éste respondió: “Habla, Señor; tu siervo te escucha”. Samuel creció y el Señor estaba con él. Y todo lo que el Señor le decía, se cumplía. Todo Israel, desde la ciudad de Dan hasta la de Bersebá, supo que Samuel estaba acreditado como profeta del Señor. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 39
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños. R.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: “Aquí estoy”. R.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. R.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor. R.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R.
Evangelio
Del santo Evangelio según san Marcos: 1, 29-39
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. El se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles. Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él. De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron: “Todos te andan buscando”. Él les dijo: “Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido”. Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Prefacio de San José
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z