📌 Santoral del Día: 7 de Febrero
Beato Pío IX
Beato Pío IX,papaEn Roma, beato Pío IX, papa, que proclamó la verdad de Cristo, a quien estaba íntimamente unido. Instituyó muchas sedes episcopales, promovió el culto de la santísima Virgen María y convocó el Concilio Vaticano I.Giovanni Maria Mastai-Ferreti, Papa Pío IX, nació en Senigallia, Marcas, en 1792 y murió en Roma, en 1878. Procedente de la pequeña nobleza italiana, se ordenó sacerdote en 1819. Era obispo de Imola desde 1832 y cardenal desde 1840. En 1846 fue elegido para suceder en el Papado a Gregorio XVI, y ejerció el ministerio petrino por 32 años. Lo que sigue es el fragmento dedicado al nuevo beato en lahomilía de SS Juan Pablo IIen la misa de beatificación, el 3 de septiembre del 2000:Al escuchar las palabras de la aclamación del Evangelio: "Señor, guíanos por el recto camino", nuestro pensamiento ha ido espontáneamente a la historia humana y religiosa del Papa Pío IX, Giovanni Maria Mastai Ferretti. En medio de los acontecimientos turbulentos de su tiempo, fue ejemplo de adhesión incondicional al depósito inmutable de las verdades reveladas. Fiel a los compromisos de su ministerio en todas las circunstancias, supo atribuir siempre el primado absoluto a Dios y a los valores espirituales. Su larguísimo pontificado no fue fácil, y tuvo que sufrir mucho para cumplir su misión al servicio del Evangelio. Fue muy amado, pero también odiado y calumniado.Sin embargo, precisamente en medio de esos contrastes resplandeció con mayor intensidad la luz de sus virtudes: las prolongadas tribulaciones templaron su confianza en la divina Providencia, de cuyo soberano dominio sobre los acontecimientos humanos jamás dudó. De ella nacía la profunda serenidad de Pío IX, aun en medio de las incomprensiones y los ataques de muchas personas hostiles. A quienes lo rodeaban, solía decirles: "En las cosas humanas es necesario contentarse con actuar lo mejor posible; en todo lo demás hay que abandonarse a la Providencia, la cual suplirá los defectos y las insuficiencias del hombre".Sostenido por esa convicción interior, convocó el concilio ecuménico Vaticano I, que aclaró con autoridad magistral algunas cuestiones entonces debatidas, confirmando la armonía entre fe y razón. En los momentos de prueba, Pío IX encontró apoyo en María, de la que era muy devoto. Al proclamar el dogma de la Inmaculada Concepción, recordó a todos que en las tempestades de la existencia humana resplandece en la Virgen la luz de Cristo, más fuerte que el pecado y la muerte.fuente:Vaticano
Santo Tobías A.T.
Santo TobíasUno de los libros más agradables de la Sagrada Escritura es el de Tobías. Este santo fue siempre un exacto cumplidor de sus deberes religiosos. Siendo todavía muy joven, cuando sus familiares se apartaron de la verdadera religión y empezaron a adorar al becerro de oro, él en cambio nunca quiso adorar ese ídolo y era el único que en su familia iba en las grandes fiestas a Jerusalén a adorar al verdadero Dios.Se casó con una mujer de su propia religión, llamada Ana, y tuvo un hijo al cual le puso también el nombre de Tobías. Cuando el pueblo de Israel fue llevado cautivo a Nínive, Tobías tuvo que ir también allá en destierro, pero allá le concedió Dios la simpatía de los gobernantes y llegó a ocupar un alto puesto en la administración del gobierno. Sin embargo, un nuevo rey ordenó la matanza de todos los israelitas; incluso prohibió su sepultura a fin de que sean los cuervos quienes comiesen sus cuerpos. Pero Tobías, que era muy piadoso y muy caritativo, se dedicó de noche a sepultar los cadáveres de sus paisanos.-Tobías fue preso de muchos sacrificios y desdichas; pero su entrega generosa y caritativa hacia los más necesitados, así como su constante oración fueron suficientes para que el Señor aplaque todos sus males, y que Tobías y toda su familia pronto gozasen de mucha paz y felicidad.Esta sublime historia nos presenta el modelo de la familia cristiana, de la felicidad del hogar, que se encuentra en Dios, de los privilegios que Él concede a los que confían en su paternal misericordia. Ninguna pareja de jóvenes cristianos debería llegar al matrimonio sin haber leído éste libro y meditado el secreto de la dicha envidiable que ésta santa familia ofrece a la imitación de los que quieren vivir su fe.El fin del libro de Tobías es mostrar los caminos de la Divina Providencia que pone a prueba nuestra fe (I Pedro 1,7), más al fin todo lo convierte en consuelo y nuevos favores.Tobías se encuentra cautivo en Nínive, unos 700 años antes de Jesucristo. Brillan en él extraordinariamente las virtudes de la religión, la fe en las divinas promesas, la firme esperanza en Dios, que le da alegría y fortaleza en las pruebas, y la más tierna caridad para con el prójimo. Tobías, el joven, es un modelo de hijo, lo mismo que su esposa, la joven Sara en quién se cumplen las palabras de Prov. 19,14: “ casa y riqueza se heredan de los padres; mas la mujer prudente la da solo el Señor”En cuanto a la cuestión de la composición, los dos Tobías mismos parecen ser los autores de éste libro, ya que en los tres primeros capítulos de los textos griegos y ciríacos, Tobías habla en primera persona. Ésta opinión se funda también en la versión griega, que dice en 12,20: “ escribir en un libro todo lo acaecido”. Sin embargo, muchos expositores creen que el libro, tal como hoy se presenta, fue redactado en el tiempo en que el hebreo había dejado de ser lengua del pueblo.En la Iglesia Católica se cita el libro de Tobías entre los Libros Sagrados desde la era apostólica
Beato Guido de Montfellier
GUIDO DE MONTPELLIERFUNDADOR DE LA ORDEN DEL ESPÍRITU SANTO.¡La gracia del Espirítu Santo nos asista siempre!Guido nació en la Villa de Montpellier, Francia, hacia el año 1153, perteneció a la señorial familia de los Guillems, quienes desde hacía dos siglos estaban en posesión de la ciudad. Sus padres fueron Guillermo VI y Sybillia que tuvieron seis hijos y tres hijas, ocupando nuestro héroe el quinto lugar del total de hijos. Esta ilustre familia funda en la población, el hospital San Guillem.Guido desde niño tenía una tierna devoción hacia la Santísima Virgen María, Templo y Sagrario del Espíritu Santo. Guido obedeciendo a su padre inició su educación con los Templarios, pero él tenía un irresistible impulso en su corazón muy distinto al gusto de su padre, y deseó fundar una milicia que no buscara la gloria humana ni usara armas militares, sino que más bien buscara la gloria de Dios y usara armas espirituales.Al morir sus padres, Guido fue heredero de grandes riquezas, pero el no se dejó llevar por la ambición del poder, de las riquezas, ni de placeres, al contrario, abandonó la nobleza, desechó las oportunidades mundanas y despreció la vida cómoda, haciéndose el servidor de los pobres, de los enfermos, de los niños abandonados y de todo aquel que necesitara alivio en sus miserias humanas bajo cualquier forma, para así servir al verdadero Señor Jesucristo. Si él manifiesta pronto una fe viva y ardiente, su caridad es más ardiente todavía. El amaba de tal manera a los pobres que los honraba como a sus señores, les respetaba como a maestros, los quería como hermanos, los cuidaba como a niños y los veneraba como a imágenes vivientes de Nuestro Señor Jesucristo, ¡Trataba a todo necesitado como si en ellos viera la Santa Faz de Jesús!Este Héroe de la caridad fue un gran contemplativo entregado a las inspiraciones del Espíritu Santo, y su espíritu y corazón se llenaban cada vez más de dones sobrenaturales de sabiduría y de un profundo espíritu de adoración. Su ejemplo no tardó en atraerle seguidores que deseaban consagrarse a la perfecta caridad, al Padre de los pobres que es “El Espíritu Santo”. Es admirable la sabiduría que poseía Nuestro padre, pues funda a finales del siglo XII su Orden en honor a la Santísima Trinidad y la consagra al Amor increado, al “ESPÍRITU SANTO” tan desconocido para su medieval época pero que desde el día de Pentecostés se manifiesta con sus Divinos dones a toda la humanidad, por eso nuestra época es llamada “la época del Espíritu Santo”. Son profundas las vivencias de filiación divina, y de identificación con Cristo que poseía Guido, el Amor trinitario invade su alma y experimenta la necesidad de VIVIR DEL AMOR PARA EL AMOR.Dos son los rasgos más característicos en el Bienaventurado Guido, su espíritu contemplativo y su incondicional entrega al servicio de amor a los hombres mediante el ejercicio de la Caridad. La intuición profunda del Beato Guido comprendió, que sus buenos deseos y asistencia no estaría completa si no daba a sus desvalidos unas madres para aliviarles y otorgarles sus sonrisas. Fue entonces cuando llamó, para que le ayudaran, a unas «vírgenes cristianas», las cuales, de modo idéntico a los Hermanos, se dedicaran a una vida abnegada de imitación a Cristo en su pobreza, obediencia y castidad, en la perfección del amor. Dándoles como fundadora y Señora, a la Santísima Virgen María, Esposa del Espíritu Santo. Dotó a su Orden de una Regla propia, que conteniendo todas las prescripciones de la Regla de San Agustín la enriqueció por otras muchas observancias: las cuales la distinguen de cualquier otra Orden. Como fundamento de la Regla y texto, el Fundador la encabezó con el pasaje de San Mateo (Cfr. cap. 25 v. 31) en el que Jesús habla del Juicio universal… «Venid benditos de mi Padre, recibid la herencia del Reino preparado para vosotros desde la creación del mundo, porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed y me diste de beber; era forastero y me acogisteis…».Es sorprendente cómo el humilde Guido, que vivía la pobreza de corazón buscaba también ser pobre material y aludiendo al hábito él escribió: “Los hermanos no busquen más de lo debido, sino pan y agua, el vestido de los mismos sea humilde, porque los señores de quienes nos confesamos siervos son los pobres, (y ellos) andan desnudos y desposeídos, y nota mal que el siervo sea soberbio y el señor humilde”.El Carisma que legó a sus hijos e hijas «ALABANZA Y MISERICORDIA» aunaba y daba a conocer el intenso amor y reverencia que tenía a Dios y a los hombres. En su relación con Dios transmitió que sus seguidores fuesen verdaderos “adoradores del Espíritu”, renaciendo progresivamente del Espíritu y dejándose guiar por él hasta la verdad plena.Guido recibió del cielo la consigna siguiente: “El culto fiel de la Augusta Trinidad sea tu principal ocupación entre tus ocupaciones”, y él respondió a esta con fidelidad, dando prioridad a la adoración ferviente de la Santísima Trinidad y amando a Dios sobre cualquier persona y sobre todas las cosas, y en cada una de ellas. El lugar preeminente dado a la vida de oración, en la Orden del Espíritu Santo, fue la causa de que en los países escandinavos se conocieran a estos religiosos con la bella denominación, entre otras, de los orantes del Espíritu Santo y que tras el Concilio de Trento se intensificaran los Monasterios dados exclusivamente a la oración y al apartamento del mundo.Guido, el humilde hermano consagrado, pone en su regla numerosos detalles para resaltar la dignidad de la Celebración Eucarística, el rezo de la liturgia, el silencio, el sacrificio, la penitencia, la obediencia y la oración, que rápidamente se empezó a vivir en todas sus casas a diario. Y es en su “Liber Regulae” donde refleja, la ternura de su espíritu y las virtudes de su corazón que se ganaron la confianza del Papa. Inocencio III une los Hospitales de Montpellier y Roma y los pone bajo la dirección del Beato Guido, con Bula de 19 de junio de 1204.En especial favor que concedió Inocencio III al Fundador, fue la institución de una solemne procesión que partiendo del Vaticano hacía Estación en el Hospital Sancti Spíritus, en la que se portaba la Santa Faz. Esta Bula esta fechada el 3 de enero de 1208. Admirado el sumo Pontífice de la obra que El Señor hacia en esta Orden decía que en ella encontraba cubiertas todas las obras de Misericordia.Guido daba culto a la Santísima Trinidad de dos formas: Internamente y externamente. Internamente, porque desde su interior tenía una actitud de docilidad al Espíritu y adoración a la Santísima Trinidad. Externamente, porque esto se expresa en dedicación a la Alabanza Divina y frente al hombre es entrega para revelarle la ternura de Dios en el ejercicio de la misericordia.Guido tuvo una gran sabiduría para llevar cuidadosamente esta doble misión de contemplación y misericordia, sin aparecer como el protagonista, pues todo éxito se lo atribuía al Espíritu Santo. Y siendo él, el Primer fundador de una Orden que abrazara todas las obras de misericordia, él, que fue uno de los comisarios papales contra la herejía de su tiempo, él, que fue el primero en su época de dar una existencia oficial a la vida religiosa femenina, él, que teniendo una gran santidad para ser admirado y que con el mismo respeto con que se dirigía al Papa y a los poderosos, se dirigía a los más pobres y enfermos, sin importarle contagio alguno; siendo él, el genial fundador de la Orden Benemérita, murió en el anonimato que siempre buscó, pues el mismo ordenó en su regla que aunque sea maestro, tuviese su lecho en el dormitorio común con los otros hermanos. Guido entregó el Espíritu al Señor, para contemplar el hermoso rostro de Cristo que tanto esperó contemplar toda su vida, y así, el humilde fraile fundador fue sepultado en el cementerio común y conmemorado con la más simple, humilde y a la vez gloriosa manera...fuente:https://monasteriodelespiritusanto.com
Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z