📌 Santoral del Día: 30 de Marzo
Santa Irene Macedonia
Santa Irene de origen eslavo, vivió en la segunda mitad del primer siglo, era hija de Licinio gobernante de la ciudad de Magedon en Macedonia. Ya en su juventud Irene creyó en Jesucristo, al comprender la futilidad de la vida pagana.De acuerdo a la tradición fue bautizada por el Apóstol Timoteo, discípulo del Apóstol San Pablo. Deseando dedicar su vida al Señor, Santa Irene, renunció al casamiento. Al conocer mas profundamente la fe cristiana, Santa Irene empezó a convencer a sus padres para que se conviertan al cristianismo. El padre de Irene en principio comenzó a escuchar sus palabras con benevolencia. Luego se enojó con ella, y cuando ella renunció venerar a los ídolos, la arrojó bajo las patas de los caballos salvajes. Sin tocar a la mártir, los caballos se tiraron sobre el padre y lo aplastaron hasta matarlo. Cuando por sus oraciones él fue devuelto a la vida, él, toda su familia, y 3000 personas mas se hicieron creyentes.Después de ello, Santa Irene comenzó con decisión a profetizar sobre Jesucristo entre los habitantes de Macedonia, por lo cual muchas veces fue sometida a sufrimientos y humillaciones. Por orden del gobernante de Sedeka, a Santa Irene la tiraron en un pozo con víboras, luego trataron de serrucharla, finalmente la ataron a la rueda del molino. Los sufrimientos de Irene eran acompañados por señales milagrosas, atrayendo a muchos a creer en Cristo. Así las víboras no tocaban a la mártir, los serruchos no lastimaban su piel, la rueda del molino no giraba. El mismo atormentador Vavodón creyó en Jesucristo y se bautizó. En total, gracias a Irene se convirtieron alrededor de 10.000 paganos.Cuando el Señor comunicó a Irene el día de su deceso, ella se fue a una gruta dentro de una montaña en las cercanías de la ciudad de Efeso, y a pedido de ella la entrada fue cerrada con piedras. Al 4° día, sus conocidos volvieron a la gruta, y, al abrirla, no encontraron en ella el cuerpo de Santa Irene. Todos comprendieron que ella fue llevada por el Señor al Cielo.En el antiguo Bizancio era muy venerada la conmemoración de Santa Irene. En Constantinopla se construyeron varios templos magníficos en su memoria.
Beata María Restituta Kafka
Beata María Restituta Kafka,virgen y mártirCerca de Viena, de Austria, beata María Restituta (Hélena) Kafka, virgen de la Congregación de las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana y mártir, la cual, originaria de Moravia, ejerció el servicio de enfermera en un hospital y, detenida en tiempo de guerra por los enemigos de la fe, murió decapitada.Nació el 1 de mayo de 1894 en Hussowitz, Moravia, hija de Antonio y María Stehlik. De niña trabajó como doméstica y como vendedora ambulante de tabacos. Hacia los 15 años decidió hacerse religiosa. Superada la oposición inicial de sus padres, en 1914 fue recibida entre las Hermanas Franciscanas de la Caridad Cristiana, en Viena. Primeramente trabajó en los hospitales Neunkirchen y Lainz; en 1919 fue trasladada al hospital de Mölding, donde se debió desempeñar como enfermera en la sala de cirugía; por su gran habilidad se ganó el aprecio de los médicos, hasta llegar a ser una especie de instructora para los recién llegados. Se prodigaba incansablemente en el servicio a los enfermos y a sus cohermanas, si bien a veces algunas personas no congeniaban con ella por sus actitudes firmes y resueltas.Al entrar al gobierno el nacionalsocialismo también allí comenzó la persecución contra la Iglesia. Sor María Restituta defendió con firmeza los derechos de los enfermos y de los pobres y la libertad religiosa de los enfermos, negándose a aceptar las restricciones injustas que se trataba de imponer. Personalmente colocó Crucifijos en los diferentes lugares del hospital, contra expresas prohibiciones de las autoridades. A lo largo de su vida cultivó una especial devoción a la Santísima Virgen Dolorosa. Acusada injustamente, fue detenida por la Gestapo el 18 de febrero de 1942. En la cárcel debió padecer hambre y condiciones higiénicas infrahumanas durante trece meses. Condenada finalmente a la pena capital, se preparó devotamente: emitió en voz alta su profesión religiosa y recibió la sagrada comunión, repitiendo: «He vivido para Cristo y por Cristo ansío morir». Fue decapitada el 30 de marzo de 1943. Fue beatificada por SS. Juan Pablo II en Viena el 21 de junio de 1998.fuente:«Franciscanos para cada día» Fr. G. Ferrini O.F.M.
Beato Amadeo IX de Saboya
Beato Amadeo IX de Saboya,laicoEn Vercelli, en el Piamonte, beato Amadeo IX, duque de Saboya, que durante su gobierno fomentó por todos los medios la paz, y con su ayuda y celo sostuvo las causas de los pobres, las viudas y los huérfanos.Amadeo IX, que como su antecesor,Humberto III, fue luego beatificado, era hijo del duque Luis I de Saboya y de Ana de Chipre, y nieto del antipapa Félix V. Amadeo nació en Thonon, en 1435, y fue prometido, en la cuna, a Yolanda, hija de Carlos VII de Francia, cimentando así la paz entre los dos países. Se le describe de agradable aspecto, de gran cultura y dotado de gracias espirituales excepcionales; desgraciadamente, sufrió durante toda su vida graves ataques de epilepsia, que en ocasiones lo dejaron postrado e incapacitado del todo. Su matrimonio, que tuvo lugar en 1451, fue muy feliz, pero casi todos sus cuatro hijos y dos hijas murieron muy jóvenes. En la provincia de Brescia, que le fue dada como heredad, vivió una vida agradable y apartada, lejos de las preocupaciones y tumultos de la corte; pero a la muerte de su padre, fue llamado para asumir el gobierno de Saboya y del Piamonte. Fue un gobernante clemente, aunque ineficaz para suprimir el soborno y para impedir que los ricos oprimieran a los pobres. Por cierto, en los casos que se le presentaban personalmente, estaba tan dispuesto a defender a los débiles, que el duque Galeazzo de Milán, bromeando, dijo en cierta ocasión, que si bien en el resto del mundo era mejor ser rico que pobre, en el ducado de Saboya se favorecía a los mendigos y a los ricos se les trataba duramente.Amadeo no podía resistirse a dar limosnas a todo el mundo y, después de haber agotado el contenido de su talega, se deshacía de su propia ropa y de cualquier cosa que llevara. Se dice que en cierta ocasión, desbarató el collar que llevaba y distribuyó las piedras. Cierta vez que un embajador se había estado jactando en gran manera de las numerosas jaurías de perros de caza de diferentes razas que su amo poseía, el duque le condujo a una terraza, fuera del palacio, donde había numerosas mesas en las que los pobres de la ciudad estaban recibiendo de comer: «Estas son mis jaurías y mis perros de caza -dijo-; con la ayuda de estos pobres, yo salgo a caza de la virtud y persigo el Reino de los Cielos». El embajador objetó que algunos de aquellos menesterosos eran viciosos e indignos, tan sólo vagos e hipócritas. «Yo no los juzgaría tan severamente -replicó Amadeo con gentileza-, para que Dios no me juzgue de esa manera a mí y me niegue su bendición». Aborrecía la blasfemia y no retenía en su servicio al que usara lenguaje profano. Era muy espléndido en sus limosnas y, sin embargo, los recursos económicos del Estado no menguaban. Por el contrario, debido a su prudente administración, las deudas adquiridas por sus predecesores fueron pagadas y el erario, que él había encontrado vacío, fue colmado y pudo dotar a tres de sus hermanas para el matrimonio, sin incurrir en deudas o exigir nuevos impuestos.En su vida privada era extremadamente austero y, lejos de permitirse ciertas comodidades con el pretexto de su mala salud, decía que estaba obligado a ayunar por esa misma razón. Empezaba cada día meditando en privado y oyendo misa; se dice que frecuentaba los sacramentos con más constancia de lo que era habitual en aquella época. Como todos los hombres verdaderamente magnánimos, no guardaba rencor a aquellos que lo trataban mal. Él había sido provocado muchas veces por los Sforza de Milán; pero, cuando a la muerte del duque Francisco, el hijo de éste, Galeazzo, en su prisa por llegar a Milán desde el Delfinado, fue arrestado al tratar de cruzar de incógnito la Saboya, Amadeo lo trató con honor y le proporcionó una escolta que lo condujera a Milán. Tiempo después, el ingrato Galeazzo lo atacó, pero Amadeo puso fin a la guerra y se ganó su amistad; concediéndole a su hermana Bona en matrimonio. Debe confesarse que algunos historiadores juzgan su política menos favorablemente y sostienen que su actitud conciliadora trajo como resultado que Saboya se convirtiera en un centro de continua lucha. Sus hermanos se rebelaron en su contra varias veces, pero él siempre los perdonó y los disculpó.A causa de su enfermedad, Amadeo renunció al gobierno en favor de su esposa, pero sus subditos se rebelaron y él mismo fue hecho prisionero hasta que su cuñado, el rey Luis XI, lo rescató. Aun cuando contaba sólo treinta y siete años, su enfermedad había minado sus fuerzas y reconoció que su fin se acercaba. Habiendo exhortado a sus hijos y nobles cortesanos con las palabras que con frecuencia aparecen en imágenes del beato: «Sed justos; amad a los pobres y el Señor dará la paz a vuestras tierras», Amadeo entregó su alma a Dios el 30 de marzo de 1472. Fue beatificado en 1677.Acta Sanctorum, marzo, vol. III ; J. E. Gonthier, Oeuvres Historiques, vol. III, pp. 95-121; E. Fedelini, Les Bienheureux de la Maison de Savoie (1925).fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI
Publicado: 2026-02-26T23:42:31Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:31Z