📌 Santoral del Día: 27 de Octubre
San Gaudioso de Abitinia
San Gaudioso de Abitinia,monje y obispoEn Nápoles, de la Campania, sepultura de san Gaudioso, obispo, el cual, a causa de la persecución de los vándalos, pasó de Abitinia a Campania, y terminó sus días en la paz de un monasterio.El núcleo de la historia es muy semejante a la del obispo, también africano,san Quodvultusdeus; no obstante, no sólo no parece que sea una mera repetición, sino que realmente son dos obispos distintos que pasaron por circunstancias de persecución parecida: Durante el episcopado de Nostriano en Nápoles, Gaudioso, perseguido por Genserico, rey arriano de los vándalos, llegó exiliado a esa ciudad en el 429, en un barca maltrecha, privado de todo.Llegaron así a Nápoles muchas reliquias de santos, y tal vez la regla agustiniana para la vida monástica. Construyó en las afueras de Nápoles un monasterio que subsistió por siglos y tomó con el tiempo su propio nombre. Murió Gaudioso en ese monasterio, en el año 453 o 468, según surge de los restos de una lápida que, aunque mutilada, aun se conserva, y fue sepultado bajo el suelo de la iglesia. Vivió cerca de 70 años.Ver Acta Sanctorum, oct., XII (en oct., XI hay otro Gaudioso de los mismos años, pero no es éste).
San Frumencio
San FrumencioFrumencio es el nombre del primer obispo misionero de Etiopía, y su historia tiene mucho de increíble. En tiempos del emperador Constantino, un anciano preceptor, llamado «filósofo» por el historiador Rufino, regresaba a Tiro de un viaje a la India, siguiendo las costas de Africa. Lo acompañaban dos jóvenes discípulos, Edesio y Frumencio. Durante una escala de la nave en el puerto de Adulis una banda de etíopes asaltó la embarcación y mató a todos los pasajeros menos a Edesio y Frumencio. Se cuenta que en el momento de la matanza los dos muchachos se encontraban debajo de un árbol, dedicados a la lectura de un libro. Llevados como esclavos a la corte de Axum, se hicieron querer del rey, que los tuvo a su servicio: a Frumencio como secretario y a Edesio como copero.A la muerte del rey, mientras el heredero llegaba a su mayor edad, ejerció el poder la reina, que le había confiado a Frumencio la educación de su joven hijo. Fue durante este período cuando los dos, que habían establecido contactos con los comerciantes greco-romanos, obtuvieron de la reina el permiso para construir una iglesia cerca del puerto. Este fue el primer germen de cristianismo, que se desarrolló rápidamente. Edesio y Frumencio pidieron y obtuvieron el permiso para regresar a la patria. Edesio fue a Tiro, en donde encontró a Rufino, el futuro historiador, a quien le narró su historia. En cambio, Frumencio se fue para Alejandría de Egipto a encontrar al grande obispo Atanasio y proponerle que enviara a Etiopía a un obispo y a un grupo de misioneros. Atanasio escuchó con vivo interés la narración y luego resolvió consagrar obispo al mismo Frumencio y volverlo a mandar a Etiopía con algunos misioneros.Frumencio fue recibido cordialmente por el amigo rey Ezana, que fue de los primeros en adherir al Evangelio y con él casi todos sus súbditos. Frumencio, llamado por los etíopes «abba Salama», portador de luz, es considerado uno de los más grandes misioneros cristianos y uno de los más afortunados sembradores de la buena noticia, si consideramos la extraordinaria mies que produjo a través de los siglos esa primera siembra, favorecida por el amor al estudio.
San Evaristo de Roma
San Evaristo,papaEn Roma, san Evaristo, papa, que fue el cuarto sucesor de san Pedro y rigió la Iglesia romana en tiempo del emperador Trajano.El fin del primer siglo de la Iglesia romana resultó «intenso», con la potente figura desan Clemente Romanoa la cabeza. Sin embargo, para usar las palabras del historiador L. Hertling «Los tres siguientes, Evaristo, Alejandro y Sixto I, vuelven a ser simples nombres para nosotros». Eusebio nombra a Evaristo (Hist. Ecl. III,34), pero sólo para establecer la sucesión romana, sin contarnos nada de su pontificado.En la Iglesia antigua los martirios se celebraban especialmente, por lo que podemos suponer que no fue mártir, ya que ninguna fuente directa lo menciona como tal, a pesar de que durante siglos se lo consideró mártir, pero más por la costumbre de asociar el supremo testimonio a la suprema función de las sedes más importantes, no porque haya ningún documento que lo afirme. Fue elegido a la muerte de Clemente, es decir, entre el 100 y el 101, y gobernó la Iglesia por espacio de ocho años, es decir, hasta el 108 aproximadamente, todos bajo el imperio de Trajano, período de calma para la Iglesia de Roma.De los hechos de su gobierno no se ha conservado absolutamente nada fiable. Se dijo durante algunos siglos que había organizado la diócesis romana dividiéndola en títulos o parroquias, sin embargo esa división es, probadamente, de al menos siglo y medio posterior a su pontificado. También se ha dicho que era de origen judío, de Belén. La fuente de todas esas afirmaciones es el «Liber Pontificalis», del siglo IX, que no es de ninguna manera confiable en lo que se refiere a los papas anteriores al siglo IV. Como resume atinadamente J. Mattihieu-Rosay: «un perfecto desconocido».Quizás el lector se pregunte por qué essantoalguien del que no sabemos nada más que el nombre. La respuesta surge sola, al mirar la lista de los 50 primeros obispos de Roma: todos ellos son llamados «santos», excepto uno, Liberio, que ratificó cobardemente la sentencia del emperador contra san Atanasio, y fue tenido por siglos como hereje. El título de «santo» no parece representar para todos ellos nada «personal», como en nuestros procesos de canonización (muy posteriores), sino solo la exigencia fundamental del cargo, tal como en la actualidad nos referimos al papa llamándolo «Su Santidad», sin que ello signifique ningún reconocimiento de santidadpersonal.J. Mathieu-Rosay: «Los papas», Rialp, 1990, pág. 26 ; L. Hertling, «Historia de la Iglesia», Herder, 1989, cap I. Butler-Guinea, México, 1964, t. IV, pág. 208.
Publicado: 2026-02-26T23:42:33Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:33Z