Santoral del Día

📌 Santoral del Día: 25 de Octubre


San Mauro de Pécs

San Mauro de Pécs, abad y obispoEn la ciudad de Pécs, en Hungría, san Mauro, obispo, que, hombre de sólida formación eclesiástica, fue monje y abad del monasterio de San Martín de Pannonhalma.


Santos Crispin y Crispiniano

Santos Crispín y Crispiniano,mártiresEstos dos mártires fueron muy famosos en el norte de Europa durante la Edad Media. Shakespeare exalta el día de estos santos en el famoso monólogo en el que Enrique V llama al combate la víspera de la batalla de Agincourt. Desgraciadamente el relato del martirio, que es muy posterior a los hechos, no merece crédito alguno. Según dicho relato, Crispín y Crispiniano fueron de Roma a la Galia a predicar el Evangelio a mediados del siglo III, junto consan Quintíny otros misioneros. Se establecieron en Soissons, donde instruyeron a muchos en la fe de Cristo. Predicaban durante el día, pero en la noche, de acuerdo con el ejemplo de san Pablo, se ganaban la vida remendando zapatos, a pesar de que eran de noble cuna. Los dos hermanos vivieron así varios años y más tarde, cuando cl emperador Maximiano fue a la Galia, fueron acusados ante él. Maximiano, probablemente más por complacer a los acusadores que por satisfacer su propia crueldad y susperstición, mandó que Crispín y Crispiniano compareciesen ante Ricciovaro, que era un enemigo irreconciliable del cristianismo (si es que existió en realidad). Ricciovaro los sometió a diversas torturas y trató en vano de ahogarlos y cocerlos vivos. Ese fracaso le encolerizó tanto, que se arrojó en la hoguera preparada para los mártires, a fin de quitarse la vida. Entonces, Maximiano mandó decapitar a los dos hermanos. Se cuenta que Crispín y Crispiniano sólo aceptaban por su trabajo lo que sus clientes les ofrecían buenamente, cosa que predispuso a los paganos en favor del cristianismo. Más tarde se construyó una iglesia sobre el sepulcro de los mártires, ysan Eligio el Orfebrese encargó de embellecerla.En realidad, no sabemos nada acerca de estos mártires y es muy posible que hayan muerto en Roma y que sus reliquias hayan sido posteriormente transladadas a Soissons, donde empezó a tributárseles culto. Hay una tradición local, de Kent, en Inglaterra, que relaciona a estos mártires con el pequeño puerto de Faversham. Debía ser muy conocida en su tiempo, puesto que todavía existe: cuenta que los dos hermanos se refugiaron en dicho puerto para huir de la persecución y que abrieron una zapatería en el extremo de la calle Preston, «cerca del Pozo de la Cruz». Un tal Mr. Southouse, que escribió alrededor del año 1670, dice que, en su época, «muchas personas extranjeras que practicaban el noble oficio de zapateros solían visitar el lugar», de suerte que la tradición debía ser conocida fuera de Inglaterra. En la parroquia de Santa María de la Caridad había un altar dedicado a san Crispín y san Crispiniano.El ejemplo de estos santos muestra que se equivocan por completo los cristianos que se consideran dispensados de aspirar a la perfección a causa de la atención que exige el cuidado de la familia y del oficio. Si tales cristianos no alcanzan la perfección, se debe a su negligencia y debilidad. Muchas personas se han santificado trabajando en una finca o regenteando un comercio. San Pablo fabricaba tiendas, Crispín y Crispiniano eran zapateros, la Santísima Virgen se ocupaba del cuidado de su casa, el propio Jesús trabajaba con su padre adoptivo, y aun los monjes que se apartaban totalmente del mundo para dedicarse a la contemplación de las cosas divinas, tejían esteras y cestos, labraban la tierra o copiaban y empastaban libros. Todos los estados de vida ofrecen numerosas ocasiones de ejercitar las buenas obras y de santificarse.Este día es el de la fiesta de San Crispin;el que sobreviva a este día volverá sano y salvo a sus lares,se izará sobre las puntas de los pies cuando se mencione esta fecha,y se crecerá por encima de sí mismo ante el nombre de San Crispin.El que sobreviva a este día y llegue a la vejez, cada año, en la víspera de esta fiesta,invitará a sus amigos y les dirá: «Mañana es San Crispin».Entonces se subirá las mangas, y al mostrar sus cicatrices, dirá:«He recibido estas heridas el día de San Crispin.»Los ancianos olvidan; empero el que lo haya olvidado todo,se acordará todavía con satisfacción de las proezas que llevó a cabo en aquel día.Y entonces nuestros nombres serán tan familiares en sus bocas como los nombres de sus parientes:el rey Henry, Bedford, Exeter, Warwick y Talbot, Salisbury y Glóucesterserán resucitados con copas rebosantes por su saludable y viviente recuerdo.Esta historia la enseñará el buen hombre a su hijo, y desde este día hasta el fin del mundola fiesta de San Crispín y Crispiniano nunca llegará sin que a ella vaya asociado nuestro recuerdo,el recuerdo de nuestro pequeño ejército, de nuestro feliz pequeño ejército,de nuestro bando de hermanos; porque el que vierte hoy su sangre conmigoserá mi hermano; por muy vil que sea, esta jornada ennoblecerá su condición,y los caballeros que permanecen ahora en el lecho en Inglaterrase considerarán como malditos por no haberse hallado aquí,y tendrán su nobleza en bajo precio cuando escuchen hablar a unode los que han combatido con nosotros el día de San Crispín.(Shakespeare, «Enrique V», acto IV, esc. 3)En Acta Sanctorum, oct., vol. XI, puede verse el relato del martirio de estos santos, con un comentario muy completo. La historicidad del martirio está garantizada por la mención del Hieronymianum en este día: «In Galiis civitate Sessionis Crispini et Crispiniani». Cf. Delehaye, Etude sur le légendier romain, pp. 126-129, 132-135; y CMH., pp. 337-338, 570-571; Duchesne, Fastes Episcopaux, vol. ut, pp. 141-152.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI------------------------------------------------------------El alma que quiere darse porentero aDios, no ha de buscar nada parasí mismo sino quepensar, hablar y actuar tienencomo meta Dios. Y esto no es ninguna beatería, sinoun impulso fuerte e intenso a desvivirse por los demás.Losjóvenes de hoy, que murieron en el año 285, quedanlejos de nuestra historia del tercer milenio.Sin embargo, sus obrasy sus nombres han quedado grabados en las páginas dela historia de la Iglesia para siempre.Seestablecieron en Roma y aprendieron el oficio de zapateros. Ydesde cualquier trabajo se puede hacer un anuncio u proclamacióndel Evangelio y de las riquezas que aporta al almahumana.Este servicio lo concretó en hacer zapatos para los pobres.A estos, por supuesto, no les cobraban absolutamente nada.A losricos, que conocían el buen trabajo que hacían y lacalidad del calzado, sí que les cobraban.Lo bonito de estosdos creyentes es que aprovechaban los momentos de venta ode dar gratis para hablar con entusiasmo de Jesucristo. Ycon la mayor naturalidad del mundo.Debían vivir lo que decíanporque la gente los escuchaba con agrado.Los franceses dicen quevivieron en la región de Soissons. Los ingleses, a suvez, afirman que vivieron en el condado de Kent, alsur de Inglaterra.Shakespeare los elogia en su obra “Enrique V”y en “Julio César”.En lo que todos están de acuerdoes en que murieron mártires.


San Frutos de Segovia

San Frutos,eremitaEn las cercanías de Segovia, en Hispania, san Frutos, que llevó vida eremítica junto a una escarpada montaña.Sepúlveda era un caserío de Castilla la Vieja, encaramado sobre las pendientes rocosas de la Sierra de Guadarrama, a la entrada del paso de Somosierra. Más o menos 20 km al noroeste de Sepúlveda, hay una enorme roca que domina un precipicio de casi cien metros de profundidad, estrecho y oscuro cañón, en cuyo fondo corre el río Duratón, que las gentes del lugar conocen desde tiempos inmemoriales con el nombre de Cuchillada. En aquella peña agreste y aislada del resto del mundo, vivían a fines del siglo VII los hermanos Frutos y Valentín y su hermana Engracia. Dice la tradición que aquella Cuchillada se abrió en las rocas milagrosamente para proteger a Frutos, perseguido de cerca por los moros. En aquel nido de águilas se estableció Frutos. Le siguieron sus hermanos: Valentín fue a morar en un vecino nicho de piedra y Engracia se refugió en una gruta abierta en el muro de roca que caía sobre el río. Al imaginarla allí, joven, hermosa y llena de devoción y amor a Dios, se evocan las palabras del Cantar de los Cantares: «Paloma mía, en las grietas de la roca, en escarpados escondrijos, muéstrame tu semblante, déjame oír tu voz; porque tu voz es dulce, y gracioso tu semblante» (2,14).Frutos murió en paz sobre su observatorio de eternidad, hacia el año 715, poco después de la invasión de los árabes, pero su hermano y su hermana perdieron la vida a manos de los invasores. Frutos fue sepultado en un pequeño santuario al que inmediatamente comenzaron a acudir los fieles cristianos de los alrededores. Alfonso VI de Castilla cedió aquella capilla con sus terrenos a Fortunio, abad de Silos, en la diócesis de Burgos, en el año de 1076 y, en el curso de los veinte años siguientes se edificó en el lugar una nueva iglesia, consagrada el año 1100, y que aún existe.Buena parte de las reliquias de san Frutos fue trasladada a la ciudad de Segovia, al pie de la Sierra de Guadarrama, de donde se le nombró patrono. En 1681, una de las reliquias del santo tuvo el honor de ser venerada en el Escorial. A fines del siglo XIX, la iglesia de san Frutos era el santuario más frecuentado en la diócesis de Segovia, y los días 25 de octubre, fecha de su fiesta, el templo era pequeño para contener a tantos peregrinos.El investigador benedictino Dom Férotin publicó una inscripción grabada en el año 1019 por tres peregrinos en una piedra de la ermita de San Valentín, que atestigua la popularidad del culto a este santo y sus hermanos. En 1570, un abad de Silos escribió un relato de los numerosos milagros obrados en aquel lugar santo. Se cuenta, por ejemplo, que en 1225, cuando llegaron los peregrinos para las fiestas de la Santísima Trinidad, venía entre ellos un caballero de Segovia con su esposa. El hombre tenía profundos agravios contra su mujer y estaba dispuesto a matarla. Cuando ambos ascendían por la pendiente, hacia la ermita de San Valentín, empujó a la mujer hacia el abismo. La infortunada profirió un grito desgarrador y cayó hasta el fondo. Los peregrinos y los religiosos bajaron a toda prisa y encontraron a la dama ilesa, arrodillada junto al río dando gracias a Dios y a san Frutos por su salvación. Después de aquel prodigio, la mujer abandonó a su esposo para ingresar a un monasterio y no pasó mucho tiempo sin que su esposo, arrepentido, hiciera lo propio.En 1476, una bula de Sixto IV dio a los dos hermanos el título de mártires para su culto en Silos. Un misal de Segovia impreso en 1500 nombra a Valentín, confesor, y a Engracia, virgen. Más tarde, a los tres se los veneró como mártires en la diócesis de Segovia. En la actualidad, sin embargo, el Martirologio sólo inscribe a san Frutos, aunque los dos hermanos, Valentín y Engracia, siguen recibiendo culto local, en Segovia, el día 26 de octubre.Acta Sanctorum, oct. vol. XI, pp. 692-704. Lo que ahí dice se complementa con la obra de M. Férotin, Hist. de l'abbaye de Silos, 1897, pp. 217-223, 293-294, 339 y 343. La Bio-bibliographie, vol. I, 1905, cols. 1621-1622, de U. Chevaliere. En cuanto al milagro de la mujer arrojada al precipicio, véase Le Sacrement de l'amour, tercera ed. 1950, de Ch. Massabki. Aquí puede verse unaserie de fotos del entorno y la ermita de San Frutos.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Categoría: Santoral / Octubre

Publicado: 2026-02-26T23:42:33Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:33Z