Santoral del Día

📌 Santoral del Día: 23 de Diciembre


San Juan de Kety

San Juan de Kety,presbíteroSan Juan de Kety, presbítero, el cual, siendo sacerdote, se dedicó a la enseñanza durante muchos años en la Academia de Cracovia, después recibió el encargo pastoral de la parroquia de Olkusia, en donde, añadiendo a la recta fe un cúmulo de virtudes, se convirtió para los cooperadores y discípulos en ejemplo de piedad y caridad hacia el prójimo, y después emigró a los gozos celestiales en Cracovia, ciudad de Polonia.Juan de Kety, llamado también Juan Cancio, nació en la ciudad polaca de Kety (o Kanty). Sus padres eran campesinos de buena posición, que al comprender que su hijo era muy inteligente, le enviaron a estudiar en la Universidad de Cracovia. Juan hizo una brillante carrera y, después de su ordenación sacerdotal, fue nombrado profesor de la Universidad. Como llevaba una vida muy austera, sus amigos le aconsejaron que mirase por su salud a lo que él respondió, simplemente, que la austeridad no había impedido a los padres del desierto vivir largo tiempo. Se cuenta que un día, mientras comía, vio pasar frente a la puerta de su casa a un mendigo famélico. Juan se levantó al punto y regaló su comida al mendigo; cuando volvió a entrar en su casa, encontró su plato lleno. Según se dice, desde entonces se conmemoró ese suceso en la Universidad, dando todos los días de comer a un pobre; al empezar la comida, el subprefecto de la Universidad decía en voz alta: «Un pobre va a entrar», y el prefecto respondía en latín: «Va a entrar Jesucristo».El éxito de San Juan como profesor y predicador suscitó la envidia de sus rivales, quienes acabaron por lograr que fuese enviado como párroco a Olkusz. El santo se entregó al trabajo con gran energía; sin embargo, no consiguió ganarse el cariño de sus feligreses, y la responsabilidad de su cargo le abrumaba. A pesar de todo, no cejó en la empresa y, cuando fue llamado a Cracovia, al cabo de varios años, sus fieles le querían ya tanto, que le acompañaron buena parte del camino. El santo se despidió de ellos con estas palabras: «La tristeza no agrada a Dios. Si algún bien os he hecho en estos años, cantad un himno de alegría». San Juan pasó a ocupar en la Universidad de Cracovia la cátedra de Sagrada Escritura, que conservó hasta el fin de su vida. Su reputación llegó a ser tan grande, que durante muchos años se usaba su túnica para investir a los nuevos doctores. Por otra parte, san Juan no limitó su celo a los círculos académicos, sino que visitaba con frecuencia tanto a los pobres como a los ricos.En una ocasión, los criados de un noble, viendo la túnica desgarrada de San Juan, no quisieron abrirle la puerta, por lo que el santo volvió a su casa a cambiar de túnica. Durante la comida, uno de los invitados le vació encima un plato y san Juan comentó sonriendo: «No importa: mis vestidos merecían ya un poco de comida, puesto que a ellos debo el placer de estar aquí». Los bienes y el dinero del santo estaban a disposición de los pobres de la ciudad, quienes de vez en cuando le dejaban casi en la miseria. San Juan no se cansaba de repetir a sus discípulos: «Combatid el error; pero emplead como armas la paciencia, la bondad y el amor. La violencia os haría mal y dañaría la mejor de las causas». Cuando corrió por la ciudad la noticia de que san Juan, a quien se atribuían ya varios milagros, estaba agonizante, la pena de todos fue enorme. El santo dijo a quienes le rodeaban: «No os preocupéis por la prisión que se derrumba; pensad en el alma que va a salir de ella dentro de unos momentos». Murió la víspera del día de Navidad de 1473, a los ochenta y tres años de edad. En 1767, tuvo lugar su canonización y su fiesta se extendió a toda la Iglesia de Occidente.Adán de Opatow (Acta Sanctorum, oct., vol. VIII). En Analecta Bollandiana, vol. VIII (1889), pp. 382-388, hay una nota sobre el sitio y la fecha del nacimiento de san Juan. E. Benoit publicó en 1862 una biografía en francés; en polaco existen numerosas biografías.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Beato Hartman de Brixen

Beato Hartman de Brixen,obispoEn Brixen, en la región de Trento, beato Hartman, obispo, el cual, siendo canónigo regular, fue elevado al episcopado y gobernó aquella Iglesia con prudencia y fidelidad.Hartmann nació en Passau, en Baviera, en el siglo XI, y fue educado en el convento local de San Nicolás de los Agustinos. Ordenado sacerdote y vuelto una figura destacada entre los Canónigos Regulares de San Agustín, en 1122 fue nombrado decano del Capítulo de la catedral de Salzburgo, por el Arz. Conrado I, con el encargo de introducir la observacia regular entre los Capitulares. Con ese mismo encargo fue nombrado preboste del monasterio de Herren-Chiemsee, del 1128 al 1133; y después de 1133 hasta 1140, siempre como reformador, fue llamado porsan Leopoldo III, margrave de Austria, para la Canónica Regular de Klosterneuburg, fundada por éste cerca de Viena.En 1140 fue elegido obispo de Bressanone (Brixen), la importante ciudad del Sud-Tirol, hoy perteneciente a la provincia de Bolzano, en Italia. Se prodigó en la asistencia a los necesitados, haciendo erigir un albergue de pergrinos pobres. Aplicó con gran celo la reforma de la disciplina del clero y, en 1142, erigió allí mismo la Canónica Regular de Neustift. En las disputas de la época entre el Papado y el Imperio, se mostró ferviente defensor de los derechos pontificios reclamados por el papa Alejandro III (1159-1181), a pesar de lo cual fue tenido en alta estima y aprecio tanto por el rey Conrado III como por el emperador Federico I Barbaroja.Tuvo en vida fama de santidad, y murió en Bressanone el 23 de diciembre de 1164, fecha en la que es celebrado las diócesis de Bressanone y Passau. Su tumba en la Canónica de Neustift es aun ahora meta de pregrinación. En todo el medioevo fue invocado como protector en los partos difíciles. Su culto fue confirmado en 1784 por el papa Pío VI.fuente:Santi e Beati


San Teódulo de Creta

Santos Teódulo y nueve compañeros de Creta,mártiresEn Gortina, de la isla de Creta, diez santos mártires: Teódulo, Saturnino, Euporio, Gelasio, Euniciano, Zótico, Poncio, Agatopio, Basílides y Evaristo, todos los cuales, durante la persecución bajo el emperador Decio, negándose a sacrificar públicamente en la dedicación del templo de la diosa Fortuna, sufrieron tormentos y fueron finalmente decapitados.En cuanto se publicó el edicto de Decio contra los cristianos, un cruel gobernador de la isla de Creta inició la persecución. Las víctimas más distinguidas fueron los Diez Mártires de Creta: Teódulo, Saturnino, Euporo, Gelasio, Euniciano, Zótico, Cleomenes, Agatopo, Basílides y Evaristo. Los tres primeros eran originarios de Gortina, la capital. Los jueces les ordenaron que ofreciesen sacrificios a Júpiter, pues ese día se celebraba una fiesta en su honor. Ellos replicaron que jamás ofrecerían sacrificios a un ídolo. El presidente dijo: «Vais a ver lo que es el poder de los dioses, vosotros, que despreciáis a esta gran asamblea en la que se rinde culto a los omnipotentes Júpiter, Juno, Rea y otras divinidades». Los mártires respondieron que conocían perfectamente la leyenda de la vida de Júpiter, y que seguramente quienes lo consideraban como una divinidad debían tener por virtud el imitar sus vicios.La chusma hubiese acabado ahí mismo con los mártires, si el gobernador no la hubiese contenido para someterlos a la tortura. Los tres sufrieron con gran alegría. A los gritos de la multitud, que los exhortaba a obedecer y ofrecer sacrificios para salvarse, respondieron: «Somos cristianos, y preferiríamos morir mil veces». Finalmente, el gobernador se dio por vencido y los condenó a morir por la espada. Los mártires se dirigieron gozosos al sitio de la ejecuión, pidiendo a Dios que se mostrase misericordioso con ellos y con toda la humanidad y que disipase las tinieblas de la idolatría entre sus compatriotas. La multitud se dispersó después de la ejecución. Los cristianos sepultaron a los mártires, cuyas reliquias fueron trasladadas más tarde a Roma. Los Padres del Concilio de Creta (458) afirmaron en una carta al emperador León I que la isla de Creta se había preservado hasta entonces de la herejía, gracias a la intercesión de estos mártires. La población en la que tuvo lugar la ejecución se llama actualmente «Hagiogi Deka» (Diez Santos); se conserva una dala rota, en la que hay diez depresiones, que, según la tradición, señalan el sitio en el que se arrodillaron los mártires para recibir el golpe fatal.A. Papadopulos-Kerameus en sus Analecta, vol. IV, pp. 224-237. Metafrasto; puede verse en Migne, PG., vol. CXVI, pp. 565-573. La tradición de este martirio se conserva muy viva en Gortina. Véase Analecta Bollandiana, vol. XVIII (1899), p. 280.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Categoría: Santoral / Diciembre

Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z