Santoral del Día

📌 Santoral del Día: 12 de Febrero


San Saturnino de Abitinia

Santos Saturnino y compañeros de Abitinia,mártiresEn Cartago, conmemoración de los santos mártires de Abitinia, que durante la persecución desencadenada bajo el emperador Diocleciano, por haberse reunido para celebrar la Eucaristía dominical en contra de lo establecido por la autoridad, fueron apresados por los magistrados de la colonia y los soldados de guardia. Conducidos a Cartago e interrogados por el procónsul Anulino, a pesar de los tormentos que les infligían, se reafirmaron en su fe cristiana y proclamaron no poder renunciar a la celebración del sacrificio del Señor, por lo cual derramaron su sangre en lugares y momentos distintos. Estos son los nombres: santos Saturnino, presbítero, con cuatro hijos: Saturnino junior y Félix, lectores, y María e Hilarión, aún niño; Dativo o Sanator, Félix, otro Félix, Emérito y Ampelio, lectores; Rogaciano, Quinto, Maximiano o Máximo, Telica o Tacelita, otro Rogaciano, Rogato, Januario, Casiano, Victoriano, Vicente, Ceciliano, Restituta, Prima, Eva, otro Rogaciano, Givalio, Rogato, Pomponia, Januaria, Saturnina, Martin, Clautos, Félix junior, Margarita, Mayor, Honorata, Victorino, Pelusio, Fausto, Daciano, Matrona, Cecilia, Victoria, Berectina, virgen cartaginesa, Secunda, Matrona y Januaria.El emperador Diocleciano había amenazado con la muerte a los cristianos que no entregaran las Sagradas Escrituras para ser quemadas. Hacía un año que esta persecución no daba tregua a los cristianos del África, y ya muchos habían traicionado su fe por temor al martirio, y muchos más la habían defendido con su sangre. En Abitina, una ciudad de Africa proconsular, Saturnino, un sacerdote cristiano, estaba celebrando un domingo los sagrados misterios, cuando los magistrados con sus guardias cayeron sobre los cristianos y aprehendieron a cuarenta y nueve hombres y mujeres. Entre ellos estaba el sacerdote Saturnino con sus cuatro hijos: Saturnino el joven y Félix, que eran lectores, María, que se había consagrado a Dios y el pequeño Hilarión. Además de estos constan los nombres de Dativo y otro Félix, que eran senadores; Thelica, Emérito, Ampelio, Rogaciano y Victoria. Dativo y Saturnino encabezaban la procesión de los cautivos hacia el tribunal. Cuando los magistrados los interrogaron, confesaron su fe tan resueltamente, que los mismos jueces aplaudieron su valor. Esto compensó la apostasía de Fundano, obispo de Abitina, quien poco antes entregara los Libros Sagrados para que los quemaran, aunque el acto no llegó a consumarse, porque, según se afirma, un repentino aguacero extinguió las llamas. Los prisioneros arrestados en Abitina fueron encadenados y enviados a Cartago, lugar de residencia del procónsul, y durante su viaje iban cantando himnos y salmos a Dios, alabando su nombre y dándole gracias.El procónsul examinó primero al senador Dativo, preguntándole quién y qué era y si había asistido a la asamblea de los cristianos. Respondió que era cristiano y profesaba su culto. El procónsul preguntó quién presidía estas reuniones y en casa de quién tenían lugar las mismas, pero sin esperar la respuesta, ordenó que pusieran a Dativo en el potro para hacerlo confesar. Cuando le preguntaron a Thelica quién era el promotor de todo, respondió inmediatamente: «el santo sacerdote Saturnino y todos nosotros con él». Emérito confesó abiertamente que las reuniones tenían lugar en su casa. Por lo que se refería a la acusación de que guardaba allí las Sagradas Escrituras, respondió que él las conservaba en su corazón. A pesar de los tormentos, todos y cada uno confesaron ser cristianos y haber estado presentes los domingos en las «colectas», o sea en la celebración de la liturgia. Las mujeres fueron tan valientes como los hombres para soportar el sufrimiento y proclamar a Cristo. Una joven llamada Victoria se distinguió particularmetne. Cuando era muy jovencita se había convertido y consagrado al Señor, aunque sus padres paganos habían insistido en desposarla con un joven de la nobleza. Para escapar de él, saltó por una ventana el día de su boda. Escapó ilesa y se refugió en una iglesia, donde se consagró a Dios. El procónsul, en consideración a su alta dignidad y por su hermano que era pagano, trató vivamente de inducirla a renunciar de su fe, pero ella persistió repitiendo «¡soy cristiana!». Su hermano Fortunato se encargó de defenderla y trató de probar que estaba loca y que los cristianos la habían embaucado para atraerla a sus creencias; pero Victoria, temiendo perder la corona del martirio, puso en claro que estaba cuerda, respondiendo muy sensatamente a sus preguntas; con lo cual expresó que había elegido ser cristiana por su propia voluntad. Al preguntarle si deseaba volver con su hermano, dijo que no podía reconocer ningún parentesco con los que no guardaban la ley de Dios.San Saturnino y todos sus hijos confesaron noblemente su fe, incluyendo a Hilarión, que apenas tendría unos cuatro años. «Soy cristiano -dijo-, «he ido a las 'colectas'. Fui porque quise, nadie me obligó a ir». El juez, que le tenía compasión, trató de asustarlo con castigos infantiles, pero el niño sólo se reía. Entonces el gobernador dijo: «te cortaré la nariz y las orejas». Hilarión respondió: «puede usted hacerlo, pero de todos modos soy cristiano». Cuando el procónsul ordenó que los llevaran nuevamente a la prisión, Hilarión exclamó junto con todos «gracias a Dios». Parece que todos murieron en la prisión, ya sea por la prolongada estancia o por los tormentos y penalidades que habían sufrido.Véase del P. Monceaux, Les Martyrs Donatistes en la Revue de Histoire des religions, vol. LXVIII (1913), pp. 146-192. El texto de las actas se encontrará en Ruinart; en el Acta Sanctorum, febrero, vol. II; y en Migne, PL., vol. VII, ce. 705-715.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Santa Eulalia de Barcelona

Santa Eulalia de Barcelona,virgen y mártirEn la ciudad de Barcelona, en la Hispania Tarraconense, memoria de santa Eulalia, virgen y mártir (in. s. IV).Mártir (año 304).Eulalia significa: "la que habla bien" Eu = bien, Lal = hablar. Santa Eulalia es una de las santas más famosas de España. Cuando Eulalia cumplió los doce años apareció el decreto del emperador Diocleciano prohibiendo a los cristianos dar culto a Jesucristo, y mandándoles que debían adorar a los falsos ídolos de los paganos. La niña sintió un gran disgusto por estas leyes tan injustas y se propuso protestar entre los delegados del gobierno.Eulalia se presentó ante el gobernador Daciano y le protestó valientemente diciéndole que esas leyes que mandaban eran totalmente injustas y no podían ser obedecidas por los cristianos.Daciano intentó al principio ofrecer regalos y hacer promesas de ayudas a la niña para que cambiara de opinión, pero al ver que ella seguía fuertemente convencida de sus ideas cristianas, le mostró todos los instrumentos de tortura con los cuales le podían hacer padecer horriblemente si no obedecía a la ley del emperador que mandaba adorar ídolos y prohibía adorar a Jesucristo. Y le dijo: "De todos estos sufrimientos te vas a librar si le ofreces este pan a los dioses, y les quemas este poquito de incienso en los altares de ellos". La jovencita lanzó lejos el pan, echó por el suelo el incienso y le dijo valientemente: "Al sólo Dios del cielo adoro; a El únicamente le ofreceré sacrificios y le quemaré incienso. Y a nadie más"Dice el poeta Prudencio que al morir la santa, la gente vio una blanquísima paloma que volaba hacia el cielo, y que los verdugos salieron huyendo, llenos de pavor y de remordimiento por haber matado a una criatura inocente. En el sitio de su sepultura se levantó un templo de honor de Santa Eulalia, y dice el poeta que él mismo vio que a ese templo llegaban muchos peregrinos a orar ante los restos de tan valiente joven y a conseguir por medio de ella muy notables favores de Dios.San Agustín hizo sermones en honor de esta joven santa. Y en la muy antigua lista de mártires de la Iglesia Católica, llamada "Martirologio romano", hay esta frase: "el 12 de febrero, se conmemora a Santa Eulalia, mártir de España, muerta por proclamar su fe en Jesucristo".


San Inocencio I

San Inocencio I,papaEn Roma, en el cementerio de Ponciano, sepultura de san Inocencio I, papa, que defendió a san Juan Crisóstomo, consoló a san Jerónimo y aprobó a san Agustín.En el 400, el bárbaro Alarico entró en Italia. En el 399, con la idea de atajar los estragos que hacía, el emperador nombró a este rey de los visigodos gobernador militar de la región de Iliria. Los bárbaros se acercaban cada vez más a Roma y llegaron al pie de su muralla en el año 408. El 24 de agosto del 410, a la misma hora en que el papa discutía con el emperador la oportunidad de hacer a Alarico comandante en jefe de las fuerzas imperiales de Occidente, los visigodos se apoderaron de Roma sometiéndola durante tres días al pillaje de la soldadesca.Inocencio I nació en Albano, cerca de Roma, y había sucedido en el pontificado a San Anastasio I el año 401. Durante dieciséis años participó activamente en los asuntos eclesiásticos. Apenas sabemos algo de la vida personal de San Inocencio, pero su obra demuestra que era un hombre muy capaz, enérgico y vigoroso. El santo Pontífice ordenó a San Victricio, obispo de Rouen, que refiriese a Roma las causas de mayor importancia y en el mismo sentido se expresó en una carta que dirigió a los obispos de España. También aconsejó a algunos prelados en el sentido de que el clero observase más rigurosamente el celibato, siguiendo la costumbre de Roma. San Inocencio apoyó a San Juan Crisóstomo, quien había sido injustamente removido de la sede de Constantinopla por el sínodo de "La Encina"; en efecto, el Pontífice no sólo se negó a reconocer a los sucesores de San Juan Crisóstomo, sino que trató en vano de persuadir al emperador Arcadio de que le restituyese a su sede. Los obispos de África que habían condenado el pelagianismo en los Concilios de Cartago y Milevis el año 416, escribieron al Papa para que confirmase sus decisiones. En su respuesta, San Inocencio les dijo que "en las cuestiones de fe, los obispos de todo el mundo deben consultar a San Pedro" y les alabó por haberlo hecho así. San Agustín anunció la confirmación pontificia en su diócesis de Hipona con estas palabras: «Dos concilios habían escrito a la Sede Apostólica sobre la cuestión. Roma ha hablado. La cuestión está zanjada». Tal es el origen del adagio: «Roma locuta, causa finita». El santo Pontífice murió el 12 de marzo del año 417.fuente:«Vidas de los santos de A. Butler», Herbert Thurston, SI


Categoría: Santoral / Febrero

Publicado: 2026-02-26T23:42:30Z | Modificado: 2026-02-26T23:42:30Z