Sacramento de Orden Sacerdotal

El Orden es el sacramento por el que algunos de entre los fieles quedan constituidos ministros sagrados, al ser marcados con un car√°cter indeleble,¬†y as√≠ son consagrados y destinados a apacentar el pueblo de Dios seg√ļn el grado de cada uno,¬†desempe√Īando en la persona de Cristo Cabeza las funciones de ense√Īar, santificar y regir.

¬†Jesucristo es el verdadero y supremo Sacerdote de la Nueva Ley, pue s√≥lo √Čl nos reconcili√≥ con Dios por medio de su Sangre derramada en la Cruz (Hebreos 8,1; 9,15). Sin embargo,¬†quiso Jes√ļs que algunos hombres, escogidos por √Čl, participaran de la dignidad sacerdotal de modo que llevaran los frutos de la Redenci√≥n a todos los dem√°s. Con ese fin instituy√≥ el sacerdocio de la Nueva Alianza (Lucas 22,19).¬†A su vez los Ap√≥stoles, inspirados por Dios, sab√≠an que el encargo de Jes√ļs no acabar√≠a con ellos, y por eso transmit√≠an el ministerio mediante el sacramento del Orden, que administraban por la imposici√≥n de las manos y la oraci√≥n (Hechos 14,23-24). De este modo comunicaban a otros hombres el poder de regir, santificar y ense√Īar que ellos hab√≠an recibido directamente del Se√Īor.

¬†Es dogma de fe expl√≠citamente definido que el sacramento del Orden sacerdotal es uno de los siete sacramentos de la Nueva Ley instituidos por Nuestro Se√Īor Jesucristo.


Catequesis del Papa Francisco sobre el Orden Sacerdotal


PAPA FRANCISCO

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles 26 de marzo de 2014

Queridos hermanos y hermanas:

Hemos tenido ya ocasi√≥n de destacar que los tres sacramentos: Bautismo, Confirmaci√≥n y Eucarist√≠a constituyen juntos el misterio de la ¬ęiniciaci√≥n cristiana¬Ľ, un √ļnico y gran acontecimiento de gracia que nos regenera en Cristo. Es esta la vocaci√≥n fundamental que une a todos en la Iglesia, como disc√≠pulos del Se√Īor Jes√ļs. Hay luego dos sacramentos que corresponden a dos vocaciones espec√≠ficas: se trata del Orden y del Matrimonio. Ellos constituyen dos grandes caminos a trav√©s de los cuales el cristiano puede hacer de la propia vida un don de amor, siguiendo el ejemplo y en el nombre de Cristo, y as√≠ cooperar en la edificaci√≥n de la Iglesia.

El Orden, constituido por los tres grados de episcopado, presbiterado y diaconado, es el sacramento que habilita para el ejercicio del ministerio, confiado por el Se√Īor Jes√ļs a los Ap√≥stoles, de apacentar su reba√Īo, con el poder de su Esp√≠ritu y seg√ļn su coraz√≥n. Apacentar el reba√Īo de Jes√ļs no con el poder de la fuerza humana o con el propio poder, sino con el poder del Esp√≠ritu y seg√ļn su coraz√≥n, el coraz√≥n de Jes√ļs que es un coraz√≥n de amor. El sacerdote, el obispo, el di√°cono debe apacentar el reba√Īo del Se√Īor con amor. Si no lo hace con amor no sirve. Y en ese sentido, los ministros que son elegidos y consagrados para este servicio prolongan en el tiempo la presencia de Jes√ļs, si lo hacen con el poder del Esp√≠ritu Santo en nombre de Dios y con amor.

Un primer aspecto. Aquellos que son ordenados son puestos¬†al frente de la comunidad. Est√°n ¬ęal frente¬Ľ s√≠, pero para Jes√ļs significa poner la propia autoridad¬†al servicio, como √Čl mismo demostr√≥ y ense√Ī√≥ a los disc√≠pulos con estas palabras: ¬ęSab√©is que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No ser√° as√≠ entre vosotros; el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos¬Ľ (Mt¬†20, 25-28 /¬†Mc¬†10, 42-45). Un obispo que no est√° al servicio de la comunidad no hace bien; un sacerdote, un presb√≠tero que no est√° al servicio de su comunidad no hace bien, se equivoca.

Otra caracter√≠stica que deriva siempre de esta uni√≥n sacramental con Cristo es¬†el amor apasionado por la Iglesia. Pensemos en ese pasaje de la Carta a los Efesios donde san Pablo dice que Cristo ¬ęam√≥ a su Iglesia: √Čl se entreg√≥ a s√≠ mismo por ella, para consagrarla, purific√°ndola con el ba√Īo del agua y la palabra, y para present√°rsela gloriosa, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada¬Ľ (5, 25-27). En virtud del Orden el ministro se entrega por entero a la propia comunidad y la ama con todo el coraz√≥n: es su familia. El obispo, el sacerdote aman a la Iglesia en la propia comunidad, la aman fuertemente. ¬ŅC√≥mo? Como Cristo ama a la Iglesia. Lo mismo dir√° san Pablo del matrimonio: el esposo ama a su esposa como Cristo ama a la Iglesia. Es un misterio grande de amor: el ministerio sacerdotal y el del matrimonio, dos sacramentos que son el camino por el cual las personas van habitualmente al Se√Īor.

Un √ļltimo aspecto. El ap√≥stol Pablo recomienda al disc√≠pulo Timoteo que no descuide, es m√°s, que¬†reavive siempre el don que est√° en √©l.¬†El don que le fue dado por la imposici√≥n de las manos (cf.¬†1 Tm¬†4, 14;¬†2 Tm¬†1, 6). Cuando no se alimenta el ministerio, el ministerio del obispo, el ministerio del sacerdote, con la oraci√≥n, con la escucha de la Palabra de Dios y con la celebraci√≥n cotidiana de la Eucarist√≠a, y tambi√©n con una frecuentaci√≥n al Sacramento de la Penitencia, se termina inevitablemente por perder de vista el sentido aut√©ntico del propio servicio y la alegr√≠a que deriva de una profunda comuni√≥n con Jes√ļs.

El obispo que no reza, el obispo que no escucha la Palabra de Dios, que no celebra todos los d√≠as, que no se confiesa regularmente, y el sacerdote mismo que no hace estas cosas, a la larga pierde la uni√≥n con Jes√ļs y se convierte en una mediocridad que no hace bien a la Iglesia. Por ello debemos ayudar a los obispos y a los sacerdotes a rezar, a escuchar la Palabra de Dios, que es el alimento cotidiano, a celebrar cada d√≠a la Eucarist√≠a y a confesarse habitualmente. Esto es muy importante porque concierne precisamente a la santificaci√≥n de los obispos y los sacerdotes.

Quisiera terminar con algo que me viene a la mente: pero, ¬Ņc√≥mo se debe hacer para llegar a ser sacerdote? ¬ŅD√≥nde se venden las entradas al sacerdocio? No. No se venden. Es una iniciativa que toma el Se√Īor. El Se√Īor llama. Llama a cada uno de los que √Čl quiere que lleguen a ser sacerdotes. Tal vez aqu√≠ hay algunos j√≥venes que han sentido en su coraz√≥n esta llamada, el deseo de llegar a ser sacerdotes, las ganas de servir a los dem√°s en las cosas que vienen de Dios, las ganas de estar toda la vida al servicio para catequizar, bautizar, perdonar, celebrar la Eucarist√≠a, atender a los enfermos... y toda la vida as√≠. Si alguno de vosotros ha sentido esto en el coraz√≥n es Jes√ļs quien lo ha puesto all√≠. Cuidad esta invitaci√≥n y rezad para que crezca y d√© fruto en toda la Iglesia.

Fuente Oficial


Categoria: Sacramentos Catolicos

Publicado: 2021-09-23T19:42:22Z | Modificado: 2021-09-23T19:42:22Z