Santa Misa del día: Domingo 9 de Junio de 2019

Domingo de Pentecostés

Solemnidad, MR, p. 403 (400) / Lecc, I, p. 966 / LH de la solemnidad. [Puede celebrarse la Vigilia de modo m√°s extenso como indica la Segunda forma, MR, p.40]

Otros santos:¬†Efr√©n ‚Äúel Sirio‚ÄĚ, di√°cono y Doctor de la Iglesia; Jos√© de Archieta, Presb√≠tero de la Orden de la Compa√Ī√≠a de Jes√ļs. Beata Ana Mar√≠a Taigi, madre de familia y terciaria trinitaria.

EL AUXILIO DEL ESP√ćRITU
Ez 37, 1-14; Rom 8,22-27; Jn 7, 37-39

La fiesta de Pentecost√©s es la fiesta del Esp√≠ritu. El profeta Ezequiel asocia con frecuencia el agua con el Esp√≠ritu. Dios limpiar√° a su pueblo con el agua y el Esp√≠ritu. Por eso mismo el Se√Īor Jes√ļs invita a los sedientos a saciar su sed en los r√≠os de agua viva. Acto seguido el evangelista nos ofrece la clave de lectura de esa agua viva: Jes√ļs ofrece en realidad su Esp√≠ritu. La presencia viva del Esp√≠ritu, nos dir√° san Pablo, nos despejar√° de confusiones y ambig√ľedades. Ser√° el mismo Esp√≠ritu de Dios el que guiar√° nuestro coraz√≥n para solicitar aquello que realmente necesitamos. La presencia misteriosa del Esp√≠ritu no se atiene a la l√≥gica racional, sino que nos permite comunicarnos con un lenguaje no articulado. Con "gemidos sin palabras" como afirma San Pablo. Quien se decida a vivir bajo la gu√≠a del Esp√≠ritu, sabr√° vivir en sinton√≠a con la voluntad del Padre.

Misa de la Vigilia (Primera forma)

La Misa de la Vigilia de Pentecostés se dice en la tarde del sábado, ya sea antes o después de las primeras Vísperas de la solemnidad.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Rm 5, 5; cfr. 8, 11

El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios eterno y todopoderoso, que quisiste que la celebraci√≥n del sacramento de la Pascua perdurara a lo largo de estos cincuenta d√≠as, haz que todos los pueblos de la tierra, en otro tiempo dispersos, superada la multiplicidad de lenguas, se congreguen y, movidos por el don venido del cielo, confiesen un√°nimes la gloria de tu nombre. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

O bien:

Concede, Dios todopoderoso, que resplandezca sobre nosotros el fulgor de tu gloria, y t√ļ, luz de luz, mediante la iluminaci√≥n del Esp√≠ritu Santo, reafirma los corazones de quienes, por tu gracia, renacieron a una vida nueva. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

El Leccionario ofrece cuatro opciones para la primera lectura, aquí proponemos las dos siguientes:

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Se√Īor infundir√° su esp√≠ritu a los huesos secos y revivir√°n.

Del libro del profeta Ezequiel: 37,1-14

En aquellos d√≠as, la mano del Se√Īor se pos√≥ sobre m√≠, y su esp√≠ritu me traslad√≥ y me coloc√≥ en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vuelta entorno a ellos. Hab√≠a una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.
Entonces el Se√Īor me pregunt√≥: "Hijo de hombre, ¬Ņpodr√°n acaso revivir estos huesos? Yo respond√≠: "Se√Īor, t√ļ lo sabes". √Čl me dijo: "Habla en mi nombre a estos huesos y diles: 'Huesos secos, escuchen la Palabra del Se√Īor. Esto dice el Se√Īor Dios a estos huesos: He aqu√≠ que yo les infundir√© el esp√≠ritu y revivir√°n. Les pondr√© nervios, har√© que les brote carne, la cubrir√© de piel, les infundir√© el esp√≠ritu y revivir√°n. Entonces reconocer√°n ustedes que yo soy el Se√Īor' ".
Yo pronunci√© en nombre del Se√Īor las palabras que √©l me hab√≠a ordenado, y mientras hablaba, se oy√≥ un gran estr√©pito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi como les iban saliendo nervios y carne y c√≥mo se cubr√≠an de piel; pero no ten√≠an esp√≠ritu. Entonces me dijo el Se√Īor: "Hijo de hombre, habla en mi nombre al esp√≠ritu y dile: 'Esto dice el Se√Īor: Ven, esp√≠ritu desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida' ".
Yo habl√© en nombre del Se√Īor, como √©l me hab√≠a ordenado. Vino sobre ellos el esp√≠ritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Se√Īor me dijo: "Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho: 'Nuestros huesos est√°n secos; pereci√≥ nuestra esperanza y estamos destrozados'. Por eso habla en mi nombre y diles: "Esto dice el Se√Īor: Pueblo m√≠o, yo mismo abrir√© sus sepulcros, los har√© salir de ellos y los conducir√© de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo m√≠o, dir√°n que yo soy el Se√Īor. Entonces les infundir√© mi esp√≠ritu, los establecer√© en su tierra y sabr√°n que yo, el Se√Īor, lo dije y lo cumpl√≠' ".
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

O bien:

Derramaré mi espíritu sobre mis siervos y siervas.

Del libro del profeta Joel: 3,1-5

Esto dice el Se√Īor Dios: "Derramar√© mi esp√≠ritu sobre todos; profetizar√°n sus hijos y sus hijas, sus ancianos so√Īar√°n sue√Īos y sus j√≥venes ver√°n visiones. Tambi√©n sobre mis siervos y mis siervas derramar√© mi esp√≠ritu en aquellos d√≠as. Har√© prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego, columnas de humo. El sol se oscurecer√°, la luna se pondr√° color de sangre, antes de que llegue el d√≠a grande y terrible del Se√Īor.
Cuando invoquen el nombre del Se√Īor se salvar√°n, porque en el monte Si√≥n y en Jerusal√©n quedar√° un grupo, como lo ha prometido el Se√Īor a los sobrevivientes que ha elegido".¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 103, 1-2a. 24. 35c. 27-28. 29bc-30
R/. Env√≠a, Se√Īor, tu Esp√≠ritu, a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Se√Īor, alma m√≠a; Se√Īor y Dios m√≠o, inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.¬†R /.
¬°Qu√© numerosas son tus obras, Se√Īor, y todas las hiciste con maestr√≠a! La tierra est√° llena de tus creaturas. Bendice al Se√Īor, alma m√≠a.¬†R/.
Todos los vivientes aguardan que les des de comer a su tiempo; les das el alimento y lo recogen, abres tu mano y se sacian de bienes. R/.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.

SEGUNDA LECTURA

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 22-27

Hermanos: Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvaci√≥n, pero su plenitud es todav√≠a objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque, ¬Ņc√≥mo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos algo que todav√≠a no poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.
El Esp√≠ritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Esp√≠ritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Esp√≠ritu quiere decir, porque el Esp√≠ritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.

en, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R/.

EVANGELIO

Brotarán ríos de agua que da la vida.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 7, 37-39

El √ļltimo d√≠a de la fiesta, que era el m√°s solemne, exclam√≥ Jes√ļs en voz alta: "El que tenga sed, que venga a m√≠; y beba, aquel que cree en m√≠. Como dice la Escritura: Del coraz√≥n del que cree en m√≠ brotar√°n r√≠os de agua viva".
Al decir esto, se refer√≠a al Esp√≠ritu Santo que hab√≠an de recibir los que creyeran en √©l, pues a√ļn no hab√≠a venido el Esp√≠ritu, porque Jes√ļs no hab√≠a sido glorificado.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Derrama, Se√Īor, sobre estos dones la bendici√≥n de tu Esp√≠ritu Santo, para que, por medio de ellos, reciba tu Iglesia tan gran efusi√≥n de amor, que la impulse a hacer resplandecer en todo el mundo la verdad del misterio de la salvaci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio de Pentecostés, como en la Misa del día, p. 80

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Jn 7, 37

El √ļltimo d√≠a de la fiesta, Jes√ļs se puso de pie y exclam√≥: El que tenga sed, que venga a m√≠ y beba. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Que nos aprovechen, Se√Īor, los dones que hemos recibido, para que estemos siempre llenos del fervor del Esp√≠ritu Santo que derramaste de manera tan inefable en tus Ap√≥stoles. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, pp. 609-610 (604-605).
Para despedir al pueblo, el di√°cono o, en su ausencia, el mismo sacerdote canta o dice:

Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Vayan en paz, aleluya, aleluya.
O bien:
Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Misa del Día, Solemnidad MR, p. 410 (407) / Lecc I, p. 349

ANT√ćFONA DE ENTRADA Sab 1, 7

El Esp√≠ritu del Se√Īor llena toda la tierra; √©l da consistencia al universo y sabe todo lo que el hombre dice. Aleluya.

O bien Rm 5, 5; cfr. 8, 11

El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que por el misterio de la festividad que hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Esp√≠ritu Santo y contin√ļa obrando en el coraz√≥n de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos de la predicaci√≥n evang√©lica. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todos quedaron llenos del Espiran Santo y empezaron a hablar

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 1-11

El d√≠a de Pentecost√©s, todos los disc√≠pulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oy√≥ un gran ruido que ven√≠a del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que reson√≥ por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Esp√≠ritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, seg√ļn el Esp√≠ritu los induc√≠a a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
At√≥nitos y llenos de admiraci√≥n, preguntaban: "¬ŅNo son galileos todos estos que est√°n hablando? ¬ŅC√≥mo, pues, los o√≠mos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, jud√≠os y pros√©litos; tambi√©n hay cretenses y √°rabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua".¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 103, 1ab. 24ac. 29bc. 30.31.34
R/. Env√≠a, Se√Īor, tu Esp√≠ritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Se√Īor, alma m√≠a; Se√Īor y Dios m√≠o, inmensa es tu grandeza. ¬°Qu√© numerosas son tus obras, Se√Īor! La tierra llena est√° de tus creaturas.¬†R/.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas Ojal√° que le agraden mis palabras y yo me alegrar√© en el Se√Īor.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA**

Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 8-17

Hermanos: Los que viven en forma desordenada y ego√≠sta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Esp√≠ritu, puesto que el Esp√≠ritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Esp√≠ritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del pecado, su esp√≠ritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios. Si el Esp√≠ritu del Padre, que resucit√≥ a Jes√ļs de entre los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucit√≥ a Jes√ļs de entre los muertos, tambi√©n les dar√° vida a sus cuerpos mortales, por obra de su Esp√≠ritu, que habita en ustedes.
Por lo tanto, hermanos, no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre a Dios.
El mismo Esp√≠ritu Santo, a una con nuestro propio esp√≠ritu, da testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos tambi√©n herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con √©l para ser glorificados junto con √©l.Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

Hemos sido bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 12, 3-7. 12-13

Hermanos: Nadie puede llamar a Jes√ļs "Se√Īor", si no es bajo la acci√≥n del Esp√≠ritu Santo. Hay diferentes dones, pero el Esp√≠ritu es el mismo. Hay diferentes servicios, pero el Se√Īor es el mismo. Hay diferentes actividades, pero Dios, que hace todo en todos, es el mismo.
En cada uno se manifiesta el Esp√≠ritu para el bien com√ļn. Porque as√≠ como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros y todos ellos, a pesar de ser muchos, forman un solo cuerpo, as√≠ tambi√©n es Cristo. Porque todos nosotros, seamos jud√≠os o no jud√≠os, esclavos o libres, hemos sido bautizados en un mismo Esp√≠ritu para formar un solo cuerpo, y a todos se nos ha dado a beber del mismo Esp√≠ritu.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

1 Ven, Dios Espíritu Santo,

6 Sin tu inspiración divina

   y envíanos desde el cielo

los hombres nada podemos

   tu luz, para iluminamos.

y el pecado nos domina.

2 Ven ya, padre de los pobres,

7 Lava nuestras inmundicias,

   luz que penetra en las almas,

fecunda nuestros desiertos

   dador de todos los dones.

y cura nuestras heridas.

3 Fuente de todo consuelo,

8 Doblega nuestra soberbia,

   amable huésped del alma,

calienta nuestra frialdad,

   paz en las horas de duelo.

endereza nuestras sendas.

4 Eres pausa en el trabajo,

9 Concede a aquellos que ponen

   brisa, en un clima de fuego,

en ti su fe y su confianza

   consuelo, en medio del llanto.

tus siete sagrados dones.

5.Ven, luz santificadora,

10 Danos virtudes y méritos,

  y entra hasta el fondo del alma

danos una buena muerte

  de todos los que te adoran.

y contigo el gozo eterno.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R/.

EVANGELIO

El Espiran Santo les ense√Īar√° todas las cosas.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 14, 15-16.23-26

En aquel tiempo, Jes√ļs dijo a sus disc√≠pulos: "Si me aman, cumplir√°n mis mandamientos; yo le rogar√© al Padre y √©l les enviar√° otro Consolador que est√© siempre con ustedes, el Esp√≠ritu de verdad.
El que me ama, cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y vendremos a él y haremos en él nuestra morada. El que no me ama, no cumplirá mis palabras. Y la palabra que están oyendo no es mía, sino del Padre, que me envió.
Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Consolador, el Esp√≠ritu Santo que mi Padre les enviar√° en mi nombre, les ense√Īar√° todas las cosas y les recordar√° toda cuanto yo les he dicho".¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Como el Padre me ha enviado, así también los envió yo: Reciban el Espíritu Santo.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 20, 79-23

Al anochecer del d√≠a de la resurrecci√≥n, estando cerradas las puertas de la casa donde se hallaban los disc√≠pulos, por miedo a los jud√≠os, se present√≥ Jes√ļs en medio de ellos y les dijo: "La paz est√© con ustedes". Dicho esto, les mostr√≥ las manos y el costado. Cuando los disc√≠pulos vieron al Se√Īor, se llenaron de alegr√≠a.
De nuevo les dijo Jes√ļs: "La paz est√© con ustedes. Como el Padre me ha enviado, as√≠ tambi√©n los env√≠o yo". Despu√©s de decir esto, sopl√≥ sobre ellos y les dijo: "Reciban el Esp√≠ritu Santo. A los que les perdonen los pecados, les quedar√°n perdonados; y a los que no se los perdonen, les quedar√°n sin perdonar".¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.

1 Ven, Dios Espíritu Santo,

6 Sin tu inspiración divina

   y envíanos desde el cielo

los hombres nada podemos

   tu luz, para iluminamos.

y el pecado nos domina.

2 Ven ya, padre de los pobres,

7 Lava nuestras inmundicias,

   luz que penetra en las almas,

fecunda nuestros desiertos

   dador de todos los dones.

y cura nuestras heridas.

3 Fuente de todo consuelo,

8 Doblega nuestra soberbia,

   amable huésped del alma,

calienta nuestra frialdad,

   paz en las horas de duelo.

endereza nuestras sendas.

4 Eres pausa en el trabajo,

9 Concede a aquellos que ponen

   brisa, en un clima de fuego,

en ti su fe y su confianza

   consuelo, en medio del llanto.

tus siete sagrados dones.

5.Ven, luz santificadora,

10 Danos virtudes y méritos,

  y entra hasta el fondo del alma

danos una buena muerte

  de todos los que te adoran.

y contigo el gozo eterno.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, e invoquemos a Cristo, que, entronizado a la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, y pidámosle que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo:
Oremos a Cristo, el buen pastor de la Iglesia, que nos mereci√≥ la efusi√≥n del Esp√≠ritu Santo, y pid√°mosle que sean iluminados por este mismo Esp√≠ritu el Papa N., nuestro obispo N., y todos los dem√°s pastores de la Iglesia, a fin de conduzcan a su reba√Īo por las sendas de la salvaci√≥n.
Pidamos tambi√©n al Se√Īor resucitado, que envi√≥ su Esp√≠ritu en forma e lenguas para destruir la divisi√≥n de Babel, que congregue en la unidad y conceda la paz a todos los pueblos y naciones del mundo.
Supliquemos al vencedor de la muerte que envíe el Consolador a los que sufren, para que encuentren fuerza y consuelo en la contemplación del misterio pascual, y les dé la firme esperanza de que están llamados a la resurrección y a la felicidad de su reino.
Pidamos al Hijo de Dios, que desde el Padre nos ha enviado el Espíritu Santo, que este mismo Espíritu nos recuerde constantemente sus palabras y nos dé la fuerza que necesitamos para dar testimonio de El hasta los confines del mundo.
Terminemos nuestra oración pidiendo al mismo Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos, que permanezca en nosotros y nos disponga así para ser piedras vivas del templo eterno de Dios.
Escucha, Se√Īor, las oraciones de tu pueblo y haz que quienes nos disponemos a clausurar, con la solemnidad de hoy, las fiestas pascuales, renovados y fortalecidos por tu Esp√≠ritu, vivamos continuamente la novedad pascual y lleguemos tambi√©n a las fiestas de la Pascua eterna. Por Jesucristo, t√ļ Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Conc√©denos, Se√Īor, que, conforme a la promesa de tu Hijo, el Esp√≠ritu Santo nos haga comprender con m√°s plenitud el misterio de este sacrificio y haz que nos descubra toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO

El misterio de Pentecostés.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque t√ļ, para llevar a su plenitud el misterio pascual, has enviado hoy al Esp√≠ritu Santo sobre aquellos a quienes adoptaste como hijos al injertarlos en Cristo, tu Unig√©nito. Este mismo Esp√≠ritu fue quien, al nacer la Iglesia, dio a conocer a todos los pueblos el misterio del Dios verdadero y uni√≥ la diversidad de las lenguas en la confesi√≥n de una misma fe.
Por eso, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Hch 2, 4. 11

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios nuestro, t√ļ que concedes a tu Iglesia dones celestiales cons√©rvale la gracia que le has dado, para que permanezca siempre vivo en ella el don del Esp√≠ritu Santo que le infundiste; y que este alimento espiritual nos sirva para alcanzar la salvaci√≥n eterna. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, pp. 609-610 (604-605).

Para despedir al pueblo, el di√°cono o, en su ausencia. el mismo sacerdote canta o dice:

Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Vayan en paz, aleluya, aleluya.

O bien:

Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-¬†Los deseos y caprichos se convierten en una especie de telara√Īa que encadena y paraliza nuestra voluntad. No siempre sabemos desear aquello que m√°s nos conviene. El instinto ego√≠sta nos pretende controlar, haci√©ndonos prisioneros de afanes y deseos mezquinos: dinero, prestigio, seguridad material, reconocimiento social y un largo etc√©tera. Esos bienes son √ļtiles y necesarios sin duda alguna. El problema es que nos angustiamos y desgastamos excesivamente en el intento de conseguirlos. Imaginamos que la vida buena depende de la cuant√≠a de los recursos materiales disponibles y no tanto de la armon√≠a interior y de la confianza en el Padre bueno. Somos indigentes necesitados de la compa√Ī√≠a del Esp√≠ritu que habr√° de guiamos en las horas oscuras de nuestra existencia.

 

Comienza el uso del Leccionario Vol. II y de la LH Vol. III. X Semana del Tiempo Ordinario. 2a. Semana del Salterio.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:38Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:38Z