Santa Misa del día: Domingo 6 de Agosto de 2017

La Transfiguraci√≥n Del Se√Īor

Blanco Domingo XVIII, Fiesta

MR, p. 762 (788) / Lecc. II, p. 1098 LH, empieza el uso del volumen IV.

Otros santos: Justo y Pastor, mártires. Beato Carlos López Vidal y comps., mártires.

Por medio de la Transfiguraci√≥n, el Se√Īor quiere preparar el coraz√≥n de sus disc√≠pulos para que superen el esc√°ndalo de la cruz. Pero esta fiesta es, adem√°s, un anuncio de la adopci√≥n maravillosa que nos hace hijos de Dios en Jesucristo y del resplandor con que un d√≠a brillar√° todo el cuerpo de la Iglesia.

ESTE ES MI HIJO, ESC√öCHENLO

Dn 7, 9-10. 13-14; 2 Pedro 1, 16-19; Mt 17, 1-9

El relato de la transfiguraci√≥n tiene un notable enfoque revelador, puesto que anticipa a los disc√≠pulos el hecho de la resurrecci√≥n de Cristo. Ocurre en un monte y con este detalle nos hace recordar el monte donde Mois√©s intervino como facilitador de la alianza de Dios con su pueblo. La luminosidad nos orienta para comprender que se trata de una manifestaci√≥n divina. El rostro resplandeciente de Jes√ļs, que seg√ļn la narraci√≥n brilla como el sol, nos ayuda a entender que esa luminosidad brota de su interior, superando a Mois√©s, cuyo resplandor era apenas un reflejo de la gloria de Dios. Por eso mismo, Mois√©s y El√≠as, que representaban dos momentos importantes en la vida de Israel, a saber, el tiempo de la ley y el tiempo de la profec√≠a, ya no son los protagonistas de la revelaci√≥n, sino meros testigos. Su papel como mediadores ha concluido, ahora ellos mismos atestiguan la centralidad de Cristo transfigurado.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 17, 5

Apareci√≥ el Esp√≠ritu Santo en una nube luminosa y se oy√≥ la voz del Padre celestial que dec√≠a: √Čste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; esc√ļchenlo.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que en la Transfiguraci√≥n gloriosa de tu Unig√©nito fortaleciste nuestra fe con el testimonio de los profetas y nos dejaste entrever la gloria que nos espera, como hijos tuyos, conc√©denos escuchar siempre la voz de tu Hijo amado, para llegar a ser coherederos de su gloria. √Čl, que vive y reina contigo en la unidad del Esp√≠ritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Su vestido era blanco como la nieve.

Del libro del profeta Daniel: 7, 9-10. 13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: Vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve, y sus cabellos, blancos como lana. Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas. Un río de fuego brotaba delante de él. Miles y miles lo servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros.
Yo segu√≠ contemplando en mi visi√≥n nocturna y vi a alguien semejante aun hijo de hombre, que ven√≠a entre las nubes del cielo. Avanz√≥ hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibi√≥ la soberan√≠a, la gloria y el reino. Y todos los pueblos y naciones de todas las lenguas lo serv√≠an. Su poder nunca se acabar√°, porque es un poder eterno, y su reino jam√°s ser√° destruido.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 96,1-2. 5-6. 9

R/. Reina el Se√Īor, al√©grese la tierra.

Reina el Se√Īor, al√©grese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Se√Īor que se asienta en la justicia y el derecho.¬†R/.
Los montes se derriten como cera ante el Se√Īor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.¬†R/.
T√ļ, Se√Īor alt√≠simo, est√°s muy por encima de la tierra y mucho m√°s en alto que los dioses.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA

Nosotros escuchamos esta voz venida del cielo.

De la segunda carta del apóstol san Pedro: 1, 16-19

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Se√Īor Jesucristo, no lo hicimos fundados en f√°bulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llen√≥ de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre reson√≥ sobre √©l, diciendo: "√Čste es mi Hijo amado, en quien yo me complazco". Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras est√°bamos con el Se√Īor en el monte santo.
Tenemos tambi√©n la firm√≠sima palabra de los profetas, a la que con toda raz√≥n ustedes consideran como una l√°mpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el d√≠a y el lucero de la ma√Īana amanezca en los corazones de ustedes.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Mt 17, 5
R/. Aleluya, aleluya.

√Čste es mi Hijo muy amado, dice el Se√Īor, en quien tengo puestas todas mis complacencias; esc√ļchenlo. R/.

EVANGELIO

Su rostro se puso resplandeciente como el sol.

Del santo Evangelio seg√ļn san Mateo: 17, 1-9

En aquel tiempo, Jes√ļs tom√≥ consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de √©ste, y los hizo subir a solas con √©l a un monte elevado. Ah√≠ se transfigur√≥ en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Mois√©s y El√≠as, conversando con Jes√ļs.
Entonces Pedro le dijo a Jes√ļs: "Se√Īor, ¬°qu√© bueno ser√≠a quedarnos aqu√≠! Si quieres, haremos aqu√≠ tres tiendas, una para ti, otra para Mois√©s y otra para El√≠as".
Cuando a√ļn estaba hablando, una nube luminosa los cubri√≥ y de ella sali√≥ una voz que dec√≠a: "√Čste es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias; esc√ļchenlo". Al o√≠r esto, los disc√≠pulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jes√ļs se acerc√≥ a ellos, los toc√≥ y les dijo: "Lev√°ntense y no teman".
Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie m√°s que a Jes√ļs. Mientras bajaban del monte, Jes√ļs les orden√≥: "No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Invoquemos, hermanos, a Dios Padre, que, al revelarnos la gloria de su Hijo amado, nos muestra la esperanza a la que estamos llamados, digamos confiadamente: Te rogamos, Se√Īor. (R/. Te rogamos, Se√Īor.)
Para que Dios conceda a las Iglesias de Oriente, que hoy celebran esta gran solemnidad la Transfiguraci√≥n de Jesucristo, encontrar su gozo en el hecho de que la luz de la gloria del Se√Īor resplandezca sobre ellas,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que quienes empiezan a sentirse atra√≠dos por Jes√ļs y su Evangelio encuentren quien los ayude a transformar la simple admiraci√≥n en una fe plena en Jesucristo,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que Dios fortalezca a los enfermos con la esperanza de que su fr√°gil condici√≥n ser√° transformada seg√ļn el modelo de la condici√≥n gloriosa de Jesucristo,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que el Dios de la gloria, que nos llama a vivir en su presencia, nos conceda el esp√≠ritu de contemplaci√≥n y oraci√≥n, de manera que gustemos ya desde ahora el gozo que nos prepara en el cielo,¬†roguemos al Se√Īor.
Escucha nuestra oraci√≥n, Dios todopoderoso y eterno, e ilum√≠nanos con tu gracia, para que vivamos siempre a la espera de la manifestaci√≥n de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Santifica, Se√Īor, las ofrendas que te presentamos en la gloriosa Transfiguraci√≥n de tu Unig√©nito, y l√≠mpianos de las manchas del pecado con el resplandor de tu luz. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO

El Misterio de la Transfiguración.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Jesucristo, Se√Īor nuestro.
Porque él reveló su gloria ante los testigos que había elegido, y revistió su cuerpo, semejante al de todos los hombres, de un extraordinario esplendor, para apartar del corazón de sus discípulos el escándalo de la cruz, y manifestar que se cumpliría en la totalidad del cuerpo de la Iglesia lo que brilló admirablemente en él mismo, su cabeza. Por eso, con todos los ángeles, te alabamos por siempre en la tierra, aclamándote sin cesar: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. 1 Jn 3, 2

Cuando se manifieste el Se√Īor, seremos semejantes a √©l, porque lo veremos tal cual es.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Te rogamos, Se√Īor, que el alimento celestial que hemos recibido, nos transforme a imagen de aquel cuyo esplendor quisiste manifestar en su gloriosa Transfiguraci√≥n. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-¬†Nada m√°s dif√≠cil que saber escuchar. Parece que fuera algo sencillo y no lo es. Para escuchar hace falta tener apertura hacia la persona que nos habla, juzgando que tiene algo relevante que compartirnos. Adem√°s, es preciso disponerse a acoger y obedecer lo escuchado, sobre todo cuando estamos delante de alguien que se presenta como portavoz original de la voluntad de Dios. El Se√Īor Jes√ļs no anduvo predicando mensajes gastados, ni repitiendo las mismas f√≥rmulas que otros maestros de Israel hab√≠an recitado. Fue un profeta y un mensajero que formul√≥ con libertad un mensaje fresco y original. Hac√≠a falta superar el esc√°ndalo inicial que sus palabras generaban entre sus oyentes. De ah√≠, que este pasaje, nos diga que Dios mismo se ocupa de acreditarlo, como su hijo amado, a fin de que los oyentes le abrieran su coraz√≥n. Quienes nos muestran el rostro vivo de Dios se topan frecuentemente con nuestra rigidez mental. Dios nos sigue invitando a escucharles con apertura.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:29Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:29Z