Misa del día: Domingo 5 de Junio de 2016

DOMINGO 5

Verde Domingo X del Tiempo Ordinario [Se omite la memoria de San Bonifacio, obispo y mártir] MR p. 422 (420) / Lecc. II, p. 222

Otros santos: Doroteo de Tiro, mártir. Beato Sancio o Sancho de Córdoba, mártir.

HIJO ÚNICO DE UNA VIUDA

1 R 17, 17-24; Ga 1,11-19; Lc 7,11-17

Los dos relatos son tan semejantes que pareciera que el primero sirvió de modelo para la redacción del segundo. En ambos encontramos una mujer viuda, madre de un hijo que muere repentinamente dejándola en el desamparo; en ambos, los hijos son vueltos a la vida por un hombre de Dios que es reconocido como profeta. Una pequeña diferencia es que Elías intercede ante Dios por el muchacho, mientras que en el Evangelio, el Señor Jesús actúa por iniciativa propia. El primer relato destaca la fuerza de la intercesión y la confianza que Elías tiene en Dios, mientras que el segundo enfatiza la eficacia de la palabra de Jesús, que dispone soberanamente de la vida. A través de este y otros milagros, Jesús se revela como un sanador compasivo que está siempre atento a las urgencias y necesidades de las personas más desamparadas.

ANTÍFONA DE ENTRADA Sal 26, 1-2

El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.

ORACIÓN COLECTA

Señor, Dios, de quien todo bien procede, escucha nuestras súplicas y concédenos que comprendiendo, por inspiración tuya, lo que es recto, eso mismo, bajo tu guía lo hagamos realidad. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tu hijo está vivo.

Del primer libro de los Reyes: 17, 17-24

En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la dueña de la casa en la que se hospedaba Elías. La enfermedad fue tan grave, que el niño murió. Entonces la mujer le dijo a Elías: "¿Qué te he hecho yo, hombre de Dios? ¿Has venido a mi casa para que recuerde yo mis pecados y se muera mi hijo?" Elías le respondió: "Dame acá a tu hijo". Lo tomó del regazo de la madre, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó sobre el lecho. Luego clamó al Señor: "Señor y Dios mío, ¿es posible que también con esta viuda que me hospeda te hayas irritado, haciendo morir a su hijo?" Luego se tendió tres veces sobre el niño y suplicó al Señor, diciendo: "Devuélvele la vida a este niño". El Señor escuchó la súplica de Elías y el niño volvió a la vida.
Elías tomó al niño, lo llevó abajo y se lo entregó a su madre, diciendo: "Mira, tu hijo está vivo". Entonces la mujer dijo a Elías: "Ahora sé que eres un hombre de Dios y que tus palabras vienen del Señor".
Palabra de Dios.Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 29, 2.4. 5-6. 11-12a. 13b

R/. Te alabaré, Señor, eternamente.

Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor los que lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la tarde; y en la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente. R/.

SEGUNDA LECTURA

Dios quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos.

De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 1, 11-19

Hermanos: Les hago saber que el Evangelio que he predicado, no proviene de los hombres, pues no lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo, cuando yo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios, tratando de destruirla; deben saber que me distinguía en el judaísmo, entre los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo por las tradiciones paternas.
Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara entre los paganos. Inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores a mí, me trasladé a Arabia y después regresé a Damasco. Al cabo de tres años fui a Jerusalén, para ver a Pedro y estuve con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles, excepto a Santiago, el pariente del Señor.
Palabra de Dios.Te alabamos, Señor.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Lc 7, 16
R/. Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R/.

EVANGELIO

Joven, yo te lo mando: Levántate.

Del santo Evangelio según san Lucas: 7, 11-17

En aquel tiempo, se dirigía Jesús a una población llamada Naím, acompañado de sus discípulos y de mucha gente. Al llegar a la entrada de la población, se encontró con que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de una viuda, a la que acompañaba una gran muchedumbre. Cuando el Señor la vio, se compadeció de ella y le dijo: "No llores". Acercándose al ataúd, lo tocó y los que lo llevaban se detuvieron. Entonces dijo Jesús: "Joven, yo te lo mando: Levántate". Inmediatamente el que había muerto se levantó y comenzó a hablar. Jesús se lo entregó a su madre.
Al ver esto, todos se llenaron de temor y comenzaron a glorificar a Dios, diciendo: "Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo". La noticia de este hecho se divulgó por toda Judea y por las regiones circunvecinas.
Palabra del Señor.Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos, hermanos, nuestra oración a Dios Padre misericordioso, con aquella confianza filial que el Espíritu de Cristo ha infundido en nuestros corazones, diciendo: Padre, escúchanos. (R/. Padre, escúchanos.)
Por el santo Padre, el Papa Francisco, para que Dios, que lo eligió como obispo de toda la Iglesia, le conceda una vida larga y feliz y lo asista en la misión de gobernar el pueblo santo de Dios,roguemos al Señor.
Por nuestra patria y por sus gobernantes, por todas las naciones y sus responsables: para que Dios les inspire pensamientos y decisiones encaminados a una paz verdadera,roguemos al Señor.
Por los que están en camino de conversión, por los que se preparan a recibir el bautismo o preparan el bautismo de sus hijos: para que Dios, nuestro Señor, les abra en sus sacramentos las puertas de su misericordia e introduzca a los nuevos hijos de la Iglesia en la vida nueva de Cristo Jesús,roguemos al Señor.
Por nuestros familiares y amigos enfermos, para que Dios, nuestro Señor, escuche sus súplicas, realice sus deseos y haga que, en su tribulación, experimenten el gozo de la misericordia divina,roguemos al Señor.
Dios nuestro, consuelo de los afligidos, que iluminas el misterio del dolor y de la muerte con la esperanza que brilla en el rostro de Cristo, escucha nuestras oraciones y haz que, en las pruebas de nuestro camino, permanezcamos íntimamente unidos a la pasión de tu Hijo, para que en nosotros también se manifieste el poder de su gloriosa resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, con bondad nuestro servicio para que esta ofrenda se convierta para ti en don aceptable y para nosotros, en aumento de nuestra caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Sal 17, 3

Señor, tú eres mi fortaleza, mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.

O bien: 1 Jn 4, 16

Dios es amor y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor, que la virtud medicinal de este sacramento nos cure por tu bondad de nuestras maldades y nos haga avanzar por el camino recto. Por Jesucristo, nuestro Señor.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-Una de las transformaciones más decisivas que llevó a cabo el Señor Jesús fue ampliar el alcance de las relaciones con el prójimo. En la tradición religiosa de Israel el deber de amar al prójimo quedaba reducido a la parentela cercana y a los demás descendientes de Abrahán. Prevalecía el criterio de la sangre y la nacionalidad. En la perspectiva del Evangelio el criterio no es el origen étnico sino la necesidad. El necesitado, sea de la cultura, nacionalidad o confesión religiosa que sea, es un llamado que Dios nos dirige para que lo atendamos por la simple razón que reconocemos en él a Jesús. La cantidad de oportunidades y situaciones de necesidad que se nos presentan, no son una amenaza para nuestra tranquilidad, sino una oportunidad de agradecer los múltiples gestos de predilección y de amor que Dios ha tenido hacia nosotros.

Fuente: misalcatolico.com


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Publicado: 2021-09-16T20:10:29Z | Modificado: 2021-09-16T20:10:29Z