Santa Misa del día: Miercoles 4 de Abril de 2018

Blanco Feria dentro de la Octava de Pascua MR. p 3431349) / Lecc. I. p 860

Otros santos: Isidoro de Sevilla, Doctor de la Iglesia; Francisco Marto vidente; Benito 'el Moro' de Palermo, abad.

LA FUERZA DE LOS S√ćMBOLOS¬†
Hech 3, 1-10 Lc 24. 13-35

Los disc√≠pulos de Ema√ļs viven un proceso de cambio interior muy din√°mico. Pasan en una tarde del desaliento y la desesperanza al gozo y la confianza. Caminan al lado del desconocido, dialogan con √©l y no consiguen reconocer a Jes√ļs. La apariencia del resucitado no era id√©ntica a la del profeta de Nazaret. Una apariencia misteriosa velaba su identidad. Sin embargo, cuando lo invitan a cenar y bendice y parte el pan con los gestos acostumbrados, lo reconocen. El relato de los Hechos de los Ap√≥stoles nos pinta de cuerpo entero a unos ap√≥stoles con una enorme libertad interior. Pedro y Juan conf√≠an en la fuerza del nombre de Jes√ļs. No han edificado su seguridad personal sobre la riqueza, las influencias o las armas. Su debilidad es su fortaleza. La palabra y la fe en Jes√ļs resucitado los ha transformado en testigos libres y valientes.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cf Mt 25, 34

Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que cada a√Īo nos inundas de alegr√≠a por la solemnidad de la resurrecci√≥n del Se√Īor, conc√©denos propicio que, por estas fiestas que celebramos en el tiempo, merezcamos llegar al gozo de la eternidad. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jes√ļs, camina.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3,1-10

En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la 'Hermosa', para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo: 'Míranos'. El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: 'No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina'. Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta 'Hermosa' del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo que había sucedido.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9

R/.¬†Cantemos al Se√Īor con alegr√≠a. Aleluya.
Aclamen al Se√Īor y denle gracias, relaten sus prodigios a los pueblos. Entonen en su honor himnos y cantos, celebren sus portentos.¬†R/.
Del nombre del Se√Īor enorgull√©zcanse y si√©ntase feliz el que lo busca. Recurran al Se√Īor y a su poder y a su presencia acudan.¬†R/.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen: el Se√Īor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos.¬†R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidar√° el Se√Īor de sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que un d√≠a le hiciera.¬†R/.

SECUENCIA

Opcional. Lecc. I, p√°g. 855.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Sal 117, 24
R/. Aleluya, aleluya.

Este es el d√≠a del triunfo del Se√Īor, d√≠a de j√ļbilo y de gozo.¬†R/.

EVANGELIO

Lo reconocieron al partir el pan.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24,13-35

El mismo d√≠a de la resurrecci√≥n, iban dos de los disc√≠pulos hacia un pueblo llamado Ema√ļs, situado a unos once kil√≥metros de Jerusal√©n, y comentaban todo lo que hab√≠a sucedido.
Mientras conversaban y discut√≠an, Jes√ļs se les acerc√≥ y comenz√≥ a caminar con ellos; pero los ojos de los dos disc√≠pulos estaban velados y no lo reconocieron. √Čl les pregunt√≥: '¬ŅDe qu√© cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?'.
Uno de ellos, llamado Cleof√°s, le respondi√≥: '¬ŅEres t√ļ el √ļnico forastero que no sabe lo que ha sucedido estos d√≠as en Jerusal√©n?'. √Čl les pregunt√≥: '¬ŅQu√© cosa?'. Ellos le respondieron: 'Lo de Jes√ļs el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. C√≥mo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esper√°bamos que √©l ser√≠a el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres d√≠as desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les hab√≠an aparecido unos √°ngeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compa√Īeros fueron al sepulcro y hallaron todo como hab√≠an dicho las mujeres, pero a √©l no lo vieron'.
Entonces Jes√ļs les dijo: '¬°Qu√© insensatos son ustedes y qu√© duros de coraz√≥n para creer todo lo anunciado por los profetas! ¬ŅAcaso no era necesario que el Mes√≠as padeciera todo esto y as√≠ entrara en su gloria?'.
Y comenzando por Moisés y siguiendo con todos los profetas, les explicó todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: 'Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer'. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: '¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!'.
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusal√©n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa√Īeros, los cuales les dijeron: 'De veras ha resucitado el Se√Īor y se le ha aparecido a Sim√≥n'.
Entonces ellos contaron lo que les hab√≠a pasado por el camino y c√≥mo lo hab√≠an reconocido al partir el pan.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Se√Īor, estas ofrendas de la humanidad redimida, y realiza a favor nuestro, la plena salvaci√≥n del cuerpo y el alma. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio I de Pascua (en este día), MR. p. 499 (500).

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. Lc 24, 35

Los disc√≠pulos reconocieron al Se√Īor Jes√ļs, al partir el pan. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Te rogamos, Se√Īor, que, purificados de nuestra antigua condici√≥n pecadora, la santa recepci√≥n del sacramento de tu Hijo nos transforme en nuevas creaturas. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

La despedida se hace como el día de Pascua.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2018 / Misal Catolico de abril 2018

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:33Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:33Z