Santa Misa del día: Jueves 31 de Mayo de 2018

El Cuerpo y la Sangre de Cristo Solemnidad

Blanco MR p. 449 (447) / Lecc. II. p. 199

Otros santos: Noé Mawaggali, mártir; Petronila, mártir. Beato lambo Zhou Wen-Mo mártir.

LA FUERZA DE LA SANGRE
Ex 24, 3-8; Heb 9. 11-15, Mc. 14, 22-26

El rito de la alianza antigua qued√≥ sellado con el sacrificio y la sangre de un cordero. Con esa sangre fueron rociados los israelitas, para dejar una evidencia palpable e imborrable. Las marcas de sangre en los rituales como la pascua y la alianza indicaban que dicho compromiso, afectaba decisivamente la vida entera de la persona. La sangre como s√≠mbolo de la vida era un indicador de los compromisos fundamentales. Del mismo modo el Se√Īor Jes√ļs asoci√≥ el s√≠mbolo de la sangre con la entrega total de su propia vida No obstante que advirti√≥ las amenazas violentas en su contra, la muerte no lo tom√≥ desprevenido. El Se√Īor Jes√ļs hab√≠a interiorizado paulatinamente su decisi√≥n de subir a Jerusal√©n, de invitar a los habitantes y dirigentes de Israel a sumarse al reinado de Dios. De manera misteriosa y segura comprendi√≥ que su vida estaba en riesgo y que el Padre que lo hab√≠a enviado no se desentender√≠a jam√°s de √©l. Con esa confianza enfrent√≥ la hora suprema de su vida.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Sal 80, 17

Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Se√Īor nuestro Jesucristo, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tu pasi√≥n, conc√©denos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redenci√≥n. T√ļ que vives y reinas con el Padre en la unidad del Esp√≠ritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Esta es la sangre de la alianza que el Se√Īor ha hecho con ustedes.

Del libro del √Čxodo: 24, 3-8

En aquellos d√≠as, Mois√©s baj√≥ del monte Sina√≠ y refiri√≥ al pueblo todo lo que el Se√Īor le hab√≠a dicho y los mandamientos que le hab√≠a dado. Y el pueblo contest√≥ a una voz: 'Haremos todo lo que dice el Se√Īor'.
Mois√©s puso por escrito todas las palabras del Se√Īor. Se levant√≥ temprano, construy√≥ un altar al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representaci√≥n de las doce tribus de Israel. Despu√©s mand√≥ a algunos j√≥venes israelitas a ofrecer holocaustos e inmolar novillos, como sacrificios pac√≠ficos en honor del Se√Īor; tom√≥ la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derram√≥ sobre el altar la otra mitad.
Entonces tom√≥ el libro de la alianza y lo ley√≥ al pueblo, y el pueblo respondi√≥: 'Obedeceremos; haremos todo lo que manda el Se√Īor'.
Luego Mois√©s roci√≥ al pueblo con la sangre, diciendo: '√Čsta es la sangre de la alianza que el Se√Īor ha hecho con ustedes, conforme a las palabras que han o√≠do'.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 115, 12-13. 15.16be. 17-18

R/. Levantaré el cáliz de la salvación.

¬ŅC√≥mo le pagar√© al Se√Īor todo el bien que me ha hecho? Levantar√© el c√°liz de salvaci√≥n e invocar√© el nombre del Se√Īor.¬†R/.
A los ojos del Se√Īor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte, Se√Īor, me has librado, a m√≠, tu esclavo e hijo de tu esclava.¬†R/.
Te ofrecer√© con gratitud un sacrificio e invocar√© tu nombre. Cumplir√© mis promesas al Se√Īor ante todo su pueblo.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA

La sangre de Cristo purificara nuestra conciencia.

De la carta a los hebreos: 9,11-15

Hermanos: Cuando Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos, penetró una sola vez y para siempre en el 'lugar santísimo', a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.
Porque si la sangre de los machos cabr√≠os y de los becerros y las cenizas de una ternera, cuando se esparc√≠an sobre los impuros, eran capaces de conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¬°cu√°nto m√°s la sangre de Cristo purificar√° nuestra conciencia de todo pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Esp√≠ritu Santo, se ofreci√≥ a s√≠ mismo como sacrificio inmaculado a Dios, y as√≠ podr√° purificar nuestra conciencia de las obras que conducen a la muerte, para servir al Dios vivo! Por eso, Cristo es el mediador de una alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir la herencia eterna que √Čl les hab√≠a prometido.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

SECUENCIA

(Puede omitirse o puede recitarse en forma abreviada, comenzando por la estrofa: * ‚ÄúEl pan que del cielo baja‚ÄĚ)
Al Salvador alabemos, 
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.

Esto nuevo, siempre nuevo, 
es la luz de la verdad. 
que sustituye a lo viejo 
con reciente claridad.

Alabémoslo sin límites 
y con nuestras fuerzas todas; 
pues tan grande es el Se√Īor,¬†
que nuestra alabanza es poca.

Gustosos hoy aclamamos 
a Cristo, que es nuestro pan. 
pues El es el pan de vida
que nos da vida inmortal.

Doce eran los que cenaban 
y les dio pan a los doce. 
Doce entonces lo comieron, 
y, después, todos los hombres.

Sea plena la alabanza 
y llena de alegres cantos; 
que nuestra alma se desborde 
en todo un concierto santo.

Hoy celebramos con gozo 
la gloriosa institución 
de este banquete divino, 
el banquete del Se√Īor.

Esta es la nueva Pascua, 
Pascua del √ļnico Rey,¬†
que termina con la alianza 
tan pesada de la ley.

En aquella ultima cena 
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos 
el memorial de su vida.

Ense√Īados por la Iglesia,¬†
consagramos pan y vino, 
que a los hombres nos redimen, 
y dan fuerza en el camino.

Es un dogma del cristiano 
que el pan se convierte en carne, 
y lo que antes era vino 
queda convertido en sangre.

Hay cosas que no entendemos, 
pues no alcanza la razón; 
mas si las vemos con fe, 
entraran al corazón.

Bajo símbolos diversos y 
en diferentes figuras, 
se esconden ciertas verdades 
maravillosas, profundas.

Su sangre es nuestra bebida; 
su carne, nuestro alimento; 
pero en el pan o en el vino 
Cristo esta todo completo

Quien lo come, no lo rompe, 
no lo parte ni divide; 
El es el todo y la parte;
vivo esta en quien lo recibe.

Cuando parten lo exterior,
solo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.

Puede ser tan solo uno 
el que se acerca al altar, 
o pueden ser multitudes: 
Cristo no se acabara.

Lo comen buenos y malos, 
con provecho diferente; 
no es lo mismo tener vida 
que ser condenado a muerte.

A los malos les da muerte 
y a los buenos les da vida. 
¡Que efecto tan diferente 
tiene la misma comida!

El pan que del cielo baja 
es comida de viajeros. 
Es un pan para los hijos. 
¬°No hay que tirarlo a los perros!

Isaac, el inocente, 
es figura de este pan, 
con el cordero de Pascua 
y el misterioso mana.

Ten compasión de nosotros, 
buen pastor, pan verdadero. 
Apaciéntanos y cuídanos 
y conducenos al cielo.

Si lo parten, no te apures 
solo parten lo exterior; 
en el mínimo fragmento 
entero late el Se√Īor.

Todo lo puedes y sabes, 
pastor de ovejas, divino. 
Concedenos en el cielo 
gozar la herencia contigo. Amen.

 


ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 51
R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Se√Īor; el que coma de este pan vivir√° para siempre.¬†R/.

EVANGELIO

Esto es mi Cuerpo. Esta es mi Sangre.

Del santo Evangelio seg√ļn san Marcos: 14,12-16.22-26

El primer d√≠a de la fiesta de los panes √Āzimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jes√ļs sus disc√≠pulos: '¬ŅD√≥nde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?'. √Čl les dijo a dos de ellos: 'Vayan a la ciudad. Encontrar√°n a un hombre que lleva un c√°ntaro de agua; s√≠ganlo y d√≠ganle al due√Īo de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¬ŅD√≥nde est√° la habitaci√≥n en que voy a comer la Pascua con mis disc√≠pulos?'. √Čl les ense√Īar√° una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prep√°rennos all√≠ la cena'. Los disc√≠pulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jes√ļs les hab√≠a dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras cenaban, Jes√ļs tom√≥ un pan, pronunci√≥ la bendici√≥n, lo parti√≥ y se lo dio a sus disc√≠pulos, diciendo: 'Tomen: esto es mi cuerpo'. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunci√≥ la acci√≥n de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: '√Čsta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volver√© a beber del fruto de la vid hasta el d√≠a en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios'. Despu√©s de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Se√Īor, concede a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, significados m√≠sticamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO I DE LA EUCARIST√ćA

El sacrificio y el sacramento de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Se√Īor nuestro.
El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacramento del sacrificio de la eterna alianza, se ofreció primero a ti como víctima salvadora, y nos mandó que lo ofreciéramos como memorial suyo.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados.
Por eso, con los √°ngeles y los arc√°ngeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en m√≠ y yo en √©l, dice el Se√Īor

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Conc√©denos, Se√Īor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comuni√≥n de tu Cuerpo y de tu Sangre. T√ļ que vives y reinas por los siglos de los siglos.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Jn 6, 51
R/. Aleluya, aleluya.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Se√Īor; el que coma de este pan vivir√° para siempre.¬†R/.

EVANGELIO

Esto es mi Cuerpo. Esta es mi Sangre.

Del santo Evangelio seg√ļn san Marcos: 14,12-16.22-26

El primer d√≠a de la fiesta de los panes √Āzimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le preguntaron a Jes√ļs sus disc√≠pulos: '¬ŅD√≥nde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?'. √Čl les dijo a dos de ellos: 'Vayan a la ciudad. Encontrar√°n a un hombre que lleva un c√°ntaro de agua; s√≠ganlo y d√≠ganle al due√Īo de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¬ŅD√≥nde est√° la habitaci√≥n en que voy a comer la Pascua con mis disc√≠pulos?'. √Čl les ense√Īar√° una sala en el segundo piso, arreglada con divanes. Prep√°rennos all√≠ la cena'. Los disc√≠pulos se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jes√ļs les hab√≠a dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras cenaban, Jes√ļs tom√≥ un pan, pronunci√≥ la bendici√≥n, lo parti√≥ y se lo dio a sus disc√≠pulos, diciendo: 'Tomen: esto es mi cuerpo'. Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunci√≥ la acci√≥n de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: '√Čsta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro que no volver√© a beber del fruto de la vid hasta el d√≠a en que beba el vino nuevo en el Reino de Dios'. Despu√©s de cantar el himno, salieron hacia el monte de los Olivos.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Se√Īor, concede a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, significados m√≠sticamente en las ofrendas que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO I DE LA EUCARIST√ćA

El sacrificio y el sacramento de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Se√Īor nuestro.
El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacramento del sacrificio de la eterna alianza, se ofreció primero a ti como víctima salvadora, y nos mandó que lo ofreciéramos como memorial suyo.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados.
Por eso, con los √°ngeles y los arc√°ngeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en m√≠ y yo en √©l, dice el Se√Īor

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Conc√©denos, Se√Īor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comuni√≥n de tu Cuerpo y de tu Sangre. T√ļ que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2018 / Misal Catolico de mayo 2018

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:34Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:34Z