Santa Misa del día: Viernes 30 de Marzo de 2018

Viernes Santo, de la Pasi√≥n del Se√Īor

Rojo MR, p. 292 (297) / Lecc. I, p. 820

Día de ayuno y abstinencia

Otros santos:¬†Leonardo Murialdo, fundador; Julio √Ālvarez Mendoza y compa√Īeros, m√°rtires. Beata Pl√°cida Viel, abadesa.

TRASPASADO POR NUESTRAS REBELIONES 
Is 52, 13-53, 12; Heb 4,14-16; 5, 7-9; Jn 18, 1-19, 42

La toma de conciencia de la responsabilidad colectiva de Israel condujo al autor de este c√°ntico a descargar al Siervo de toda responsabilidad. Fue v√≠ctima de una muerte injusta y arbitraria. L√≠nea a l√≠nea podemos ir revisando el relato de la pasi√≥n con este poema y advertir que una serie de rasgos se cumplen en la muerte del Se√Īor Jes√ļs. Sepultado entre los malvados sin haber cometido cr√≠menes. Efectivamente, Jes√ļs entreg√≥ su vida como expiaci√≥n, nadie le arrebat√≥ la vida. Tal como responde el Se√Īor Jes√ļs a Pilato, en el interrogatorio, si fuese un rey mundano, dispondr√≠a de una guardia real que lo rescatar√≠a de manos de los violentos. No aleg√≥ privilegio alguno y asumiendo voluntariamente su condici√≥n de testigo de la gloria del Padre, decidi√≥ entregarse. Su madre y sus disc√≠pulos continuar√≠an con su misi√≥n: revelar la amorosa fidelidad del Padre por sus hijos. Al morir Jes√ļs nos regala el Esp√≠ritu dador de vida, para realizar eficazmente la misi√≥n.
El d√≠a de hoy y el de ma√Īana, por una antiqu√≠sima tradici√≥n, la iglesia omite por completo la celebraci√≥n del sacrificio eucar√≠stico. El altar debe estar desnudo por completo: sin cruz, sin candelabros y sin manteles. El sacerdote y el diacono, revestidos de color rojo como para la misa, se dirigen al altar, y hecha la debida reverencia, se postran rostro en tierra o, si se juzga mejor; se arrodillan, todos oran en silencio durante alg√ļn espacio de tiempo. Despu√©s el sacerdote se dirige a la sede donde, mientras todos permanecen de rodillas, dice la siguiente oraci√≥n:

No se dice “Oremos".

ORACI√ďN

Acu√©rdate, Se√Īor de tu gran misericordia, y santifica a tus siervos con tu constante protecci√≥n, ya que por ellos Cristo, tu Hijo, derramando su sangre, instituy√≥ el misterio pascual. El que vive y reina contigo por los siglos de los siglos. Am√©n.

PRIMERA PARTE:

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

√Čl fue traspasado por nuestros cr√≠menes.

Del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12

He aquí que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se llenaron de asombro. Ante él los reyes cerrarán la boca, porque verán lo que nunca se les había contado y comprenderán lo que nunca se habían imaginado.
¬ŅQui√©n habr√° de creer lo que hemos anunciado? e ¬ŅA qui√©n se le revelar√° el poder del Se√Īor? Creci√≥ en su presencia como planta d√©bil, como una ra√≠z en el desierto. No ten√≠a gracia ni belleza. No vimos en √©l ning√ļn aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, var√≥n de dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado y desestimado.
√Čl soport√≥ nuestros sufrimientos y aguant√≥ nuestros dolores; nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros cr√≠menes. √Čl soport√≥ el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados.
Todos and√°bamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Se√Īor carg√≥ sobre √©l todos nuestros cr√≠menes. Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abr√≠a la boca, como un cordero llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudec√≠a y no abr√≠a la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¬ŅQui√©n se preocup√≥ de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora de su muerte, aunque no hab√≠a cometido cr√≠menes, ni hubo enga√Īo en su boca.
El Se√Īor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiaci√≥n, ver√° a sus descendientes, prolongar√° sus a√Īos y por medio de √©l prosperar√°n los designios del Se√Īor. Por fatigas de su alma, ver√° la luz y se saciar√°; con sus sufrimientos justificar√° mi siervo a muchos, cargando con los cr√≠menes de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió por los pecadores.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25

R/. Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu.

A ti, Se√Īor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado. En tus manos encomiendo mi esp√≠ritu y t√ļ, mi Dios leal, me librar√°s.¬†R/.
Se burlan de mí mis enemigos, mis vecinos y parientes de mí se espantan, los que me ven pasar huyen de mí. Estoy en el olvido, como un muerto, como un objeto tirado en la basura. R/.
Pero yo, Se√Īor, en ti conf√≠o. T√ļ eres mi Dios, y en tus manos est√° mi destino. L√≠brame de los enemigos que me persiguen.¬†R/.
Vuelve, Se√Īor, tus ojos a tu siervo y s√°lvame, por tu misericordia. Sean fuertes y valientes de coraz√≥n, ustedes, los que esperan en el Se√Īor.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA

Aprendió a obedecer y se convirtió en la causa de la salvación eterna para todos los que lo obedecen.

De la carta a los hebreos: 4, 14-16; 5,7. 9

Hermanos: Jes√ļs, el Hijo de Dios, es nuestro sumo sacerdote, que ha entrado en el cielo. Mantengamos firme la profesi√≥n de nuestra fe. En efecto, no tenemos un sumo sacerdote que no sea capaz de compadecerse de nuestros sufrimientos, puesto que √©l mismo ha pasado por las mismas pruebas que nosotros, excepto el pecado. Acerqu√©monos, por tanto, con plena confianza al trono de la gracia, para recibir misericordia, hallar la gracia y obtener ayuda en el momento oportuno.
Precisamente por eso, Cristo, durante su vida mortal, ofreci√≥ oraciones y s√ļplicas, con fuertes voces y l√°grimas, a aquel que pod√≠a librarlo de la muerte, y fue escuchado por su piedad. A pesar de que era el Hijo, aprendi√≥ a obedecer padeciendo, y llegado a su perfecci√≥n, se convirti√≥ en la causa de la salvaci√≥n eterna para todos los que lo obedecen.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Flp 2, 8-9
R/. Honor y gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. R/.

No se llevan velas ni incienso para la lectura de la Pasi√≥n del Se√Īor; ni se hace al principio el saludo, ni se signa el libro. La lectura la hace un di√°cono o, en su defecto, el sacerdote. Puede tambi√©n ser hecha por lectores, reservando al sacerdote, si es posible la parte correspondiente a Cristo.

PASI√ďN DE NUESTRO SE√ĎOR JESUCRISTO

SEG√öN SAN JUAN 18, 1-19, 42

Puede elegirse la lectura breve por razones pastorales *. Cuando la lectura se hace alternada:

C = Cronista; S = "Sinagoga"; y † = Cristo

C¬†En aquel tiempo, Jes√ļs fue con sus disc√≠pulos al otro lado del torrente Cedr√≥n, donde hab√≠a un huerto, y entraron all√≠ √©l y sus disc√≠pulos. Judas, el traidor, conoc√≠a tambi√©n el sitio, porque Jes√ļs se reun√≠a a menudo all√≠ con sus disc√≠pulos.
Entonces Judas tom√≥ un batall√≥n de soldados y guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos y entr√≥ en el huerto con linternas, antorchas y armas. Jes√ļs, sabiendo todo lo que iba a suceder, se adelant√≥ y les dijo:
‚Ƭ†"¬ŅA qui√©n buscan?".
C Le contestaron:
S¬†'A Jes√ļs, el nazareno".
C¬†Les dijo Jes√ļs:
† "Yo soy".
C¬†Estaba tambi√©n con ellos Judas, el traidor. Al decirles 'Yo soy', retrocedieron y cayeron a tierra. Jes√ļs les volvi√≥ a preguntar:
† "A quién buscan?".
C Ellos dijeron:
S¬†"A Jes√ļs, el nazareno".
C¬†Jes√ļs contest√≥:
† "Les he dicho que soy yo. Si me buscan a mí, dejen que éstos se vayan".
C¬†As√≠ se cumpli√≥ lo que Jes√ļs hab√≠a dicho: "No he perdido a ninguno de los que me diste". Entonces Sim√≥n Pedro, que llevaba una espada, la sac√≥ e hiri√≥ aun criado del sumo sacerdote y le cort√≥ la oreja derecha. Este criado se llamaba Malco. Dijo entonces Jes√ļs a Pedro:
‚Ƭ†"Mete la espada en la vaina. ¬ŅNo voy a beber el c√°liz que me ha dado mi Padre?".
C¬†El batall√≥n, su comandante y los criados de los jud√≠os apresaron a Jes√ļs, lo ataron y lo llevaron primero ante An√°s, porque era suegro de Caif√°s, sumo sacerdote aquel a√Īo. Caif√°s era el que hab√≠a dado a los jud√≠os este consejo: 'Conviene que muera un solo hombre por el pueblo'.
Sim√≥n Pedro y otro disc√≠pulo iban siguiendo a Jes√ļs. Este disc√≠pulo era conocido del sumo sacerdote y entr√≥ con Jes√ļs en el palacio del sumo sacerdote, mientras Pedro se quedaba fuera, junto a la puerta. Sali√≥ el otro disc√≠pulo, el conocido del sumo sacerdote, habl√≥ con la portera e hizo entrar a Pedro. La portera dijo entonces a Pedro:
S "¬ŅNo eres t√ļ tambi√©n uno de los disc√≠pulos de ese hombre?".¬†
C¬†√Čl dijo:
S -No lo soy".
C¬†Los criados y los guardias hab√≠an encendido un brasero, porque hac√≠a fr√≠o, y se calentaban. Tambi√©n Pedro estaba con ellos de pie, calent√°ndose. El sumo sacerdote interrog√≥ a Jes√ļs acerca de sus disc√≠pulos y de su doctrina. Jes√ļs le contest√≥:
‚Ƭ†"Yo he hablado abiertamente al mundo y he ense√Īado continuamente en la sinagoga y en el templo, donde se re√ļnen todos los jud√≠os, y no he dicho nada a escondidas. ¬ŅPor qu√© me interrogas a m√≠? Interroga a los que me han o√≠do, sobre lo que les he hablado. Ellos saben lo que he dicho".
C¬†Apenas dijo esto, uno de los guardias le dio una bofetada a Jes√ļs, dici√©ndole:
S¬†‚Äú¬ŅAs√≠ contestas al sumo sacerdote?".
C¬†Jes√ļs le respondi√≥:
‚Ƭ†"Si he faltado al hablar, demuestra en qu√© he faltado; pero si he hablado como se debe, ¬Ņpor qu√© me pegas?".¬†
C Entonces Anás lo envió atado a Caifás, el sumo sacerdote. Simón Pedro estaba de pie, calentándose, y le dijeron:
S¬†‚Äú¬ŅNo eres t√ļ tambi√©n uno de sus disc√≠pulos?".¬†
C¬†√Čl lo neg√≥ diciendo:
S "No lo soy".
C Uno de los criados del sumo sacerdote, pariente de aquel a quien Pedro le había cortado la oreja, le dijo:
S¬†‚Äú¬ŅQu√© no te vi yo con √©l en el huerto?".
C¬†Pedro volvi√≥ a negarlo y en seguida cant√≥ un gallo. Llevaron a Jes√ļs de casa de Caif√°s al pretorio. Era muy de ma√Īana y ellos no entraron en el palacio para no incurrir en impureza y poder as√≠ comer la cena de Pascua. Sali√≥ entonces Pilato a donde estaban ellos y les dijo:
S¬†¬ŅDe qu√© acusan a este hombre?".¬†
C Le contestaron:
S "Si éste no fuera un malhechor, no te lo hubiéramos traído". 
C Pilato les dijo:
S¬†"Pues ll√©venselo y j√ļzguenlo seg√ļn su ley".¬†
C Los judíos le respondieron:
S "No estamos autorizados para dar muerte a nadie". 
C¬†As√≠ se cumpli√≥ lo que hab√≠a dicho Jes√ļs, indicando de qu√© muerte iba a morir. Entr√≥ otra vez Pilato en el pretorio, llam√≥ a Jes√ļs y le dijo:
S¬†"¬ŅEres t√ļ el rey de los jud√≠os?".
C¬†Jes√ļs le contest√≥:
‚Ƭ†"¬ŅEso lo preguntas por tu cuenta o te lo han dicho otros?".
C Pilato le respondió:
S¬†"¬ŅAcaso soy yo jud√≠o? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a m√≠, ¬ŅQu√© es lo que has hecho?".¬†
C¬†Jes√ļs le contest√≥:
† "Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuera de este mundo, mis servidores habrían luchado para que no cayera yo en manos de los judíos. Pero mi Reino no es de aquí".
C Pilato le dijo:
S¬†‚Äú¬ŅConque t√ļ eres rey?".¬†
C¬†Jes√ļs le contest√≥:
‚Ƭ†"T√ļ lo has dicho. Soy rey. Yo nac√≠ y vine al mundo para ser testigo de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz".
C Pilato le dijo:
S¬†"¬ŅY qu√© es la verdad?".
C Dicho esto, salió otra vez a donde estaban los judíos y les dijo:
S¬†"No encuentro en √©l ninguna culpa. Entre ustedes es costumbre que por Pascua ponga en libertad a un preso. ¬ŅQuieren que les suelte al rey de los jud√≠os?".
C Pero todos ellos gritaron:
S "¡No, a ése no! ¡A Barrabás!".
C¬†(El tal Barrab√°s era un bandido). Entonces Pilato tom√≥ a Jes√ļs y lo mand√≥ azotar. Los soldados trenzaron una corona de espinas, se la pusieron en la cabeza, le echaron encima un manto color p√ļrpura, y acerc√°ndose a √©l, le dec√≠an:
S "¡Viva el rey de los judíos!",
C y le daban de bofetadas. Pilato salió otra vez afuera y les dijo:
S “Aquí lo traigo para que sepan que no encuentro en él ninguna culpa".
C¬†Sali√≥, pues, Jes√ļs, llevando la corona de espinas y el manto color p√ļrpura. Pilato les dijo:
S "Aquí está el hombre".
C Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y sus servidores, gritaron:
S "¡Crucifícalo, crucificalo!". 
C Pilato les dijo:
S "Llévenselo ustedes y crucifíquenlo, porque yo no encuentro culpa en él". 
C Los judíos le contestaron:
S¬†"Nosotros tenemos una ley y seg√ļn esa ley tiene que morir, porque se ha declarado Hijo de Dios".
C¬†Cuando Pilato oy√≥ estas palabras, se asust√≥ a√ļn m√°s, y entrando otra vez en el pretorio, dijo a Jes√ļs:
S¬†"¬ŅDe d√≥nde eres t√ļ?".
C¬†Pero Jes√ļs no le respondi√≥. Pilato le dijo entonces:
S¬†‚Äú¬Ņa m√≠ no me hablas? ¬ŅNo sabes que tengo autoridad para soltarte y autoridad para crucificarte?".
C¬†Jes√ļs le contest√≥:
† "No tendrías ninguna autoridad sobre mí, si no te la hubieran dado de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti tiene un pecado mayor".
C Desde ese momento Pilato trataba de soltarlo, pero los judíos gritaban:
S "¡Si sueltas a ése, no eres amigo del César!; porque todo el que pretende ser rey, es enemigo del César".
C¬†Al o√≠r estas palabras, Pilato sac√≥ a Jes√ļs y lo sent√≥ en el tribunal, en el sitio que llaman "el Enlosado" (en hebreo G√°bbata). Era el d√≠a de la preparaci√≥n de la Pascua, hacia el mediod√≠a. Y dijo Pilato a los jud√≠os:
S "Aquí tienen a su rey". 
C Ellos gritaron:
S "¡Fuera, fuera! ¡Crucificalo!". 
C Pilato les dijo:
S¬†‚Äú¬ŅA su rey voy a crucificar?".¬†
C Contestaron los sumos sacerdotes:
S
 "No tenemos más rey que el César".
C¬†Entonces se lo entreg√≥ para que lo crucificaran. Tomaron a Jes√ļs y √©l, cargando con la cruz, se dirigi√≥ hacia el sitio llamado "la Calavera" (que en hebreo se dice G√≥lgota), donde lo crucificaron, y con √©l a otros dos, uno de cada lado y en medio Jes√ļs. Pilato mand√≥ escribir un letrero y ponerlo encima de la cruz; en √©l estaba escrito: 'Jes√ļs el nazareno, el rey de los jud√≠os'. Leyeron el letrero muchos jud√≠os, porque estaba cerca el lugar donde crucificaron a Jes√ļs y estaba escrito en hebreo, lat√≠n y griego. Entonces los sumos sacerdotes de los jud√≠os le dijeron a Pilato:
S¬†"No escribas: 'El rey de los jud√≠os', sino: 'Este ha dicho: Soy rey de los jud√≠os‚ÄĚ.
C Pilato les contestó:
S "Lo escrito, escrito está".
C¬†Cuando crucificaron a Jes√ļs, los soldados cogieron su ropa e hicieron cuatro partes, una para cada soldado, y apartaron la t√ļnica. Era una t√ļnica sin costura, tejida toda de una pieza de arriba a abajo. Por eso se dijeron:
S "No la rasguemos, sino echemos suertes para ver a quién le toca".
C As√≠ se cumpli√≥ lo que dice la Escritura: Se repartieron mi ropa y echaron a suerte mi t√ļnica Y eso hicieron los soldados.
Junto a la cruz de Jes√ļs estaban su madre, la hermana de su madre, Mar√≠a la de Cleof√°s, y Mar√≠a Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al disc√≠pulo que tanto quer√≠a, Jes√ļs dijo a su madre:
† "Mujer, ahí está tu hijo".
C Luego dijo al discípulo:
† "Ahí está tu madre".
C¬†Y desde entonces el disc√≠pulo se la llev√≥ a vivir con √©l. Despu√©s de esto, sabiendo Jes√ļs que todo hab√≠a llegado a su t√©rmino, para que se cumpliera la Escritura dijo:
† "Tengo sed".
C¬†Hab√≠a all√≠ un jarro lleno de vinagre. Los soldados sujetaron una esponja empapada en vinagre a una ca√Īa de hisopo y se la acercaron a la boca. Jes√ļs prob√≥ el vinagre y dijo:
† "Todo está cumplido",
C e inclinando la cabeza, entregó el espíritu.
[Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa]
C¬†Entonces, los jud√≠os, como era el d√≠a de la preparaci√≥n de la Pascua, para que los cuerpos de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el s√°bado, porque aquel s√°bado era un d√≠a muy solemne, pidieron a Pilato que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz. Fueron los soldados, le quebraron las piernas a uno y luego al otro de los que hab√≠an sido crucificados con √©l. Pero al llegar a Jes√ļs, viendo que ya hab√≠a muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspas√≥ el costado con una lanza e inmediatamente sali√≥ sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y √©l sabe que dice la verdad, para que tambi√©n ustedes crean. Esto sucedi√≥ para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrar√°n ning√ļn hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirar√°n al que traspasaron.
Despu√©s de esto, Jos√© de Arimatea, que era disc√≠pulo de Jes√ļs, pero oculto por miedo a los jud√≠os, pidi√≥ a Pilato que lo dejara llevarse el cuerpo de Jes√ļs. Y Pilato lo autoriz√≥. √Čl fue entonces y se llev√≥ el cuerpo. Lleg√≥ tambi√©n Nicodemo, el que hab√≠a ido a verlo de noche, y trajo unas cien libras de una mezcla de mirra y √°loe.
Tomaron el cuerpo de Jes√ļs y lo envolvieron en lienzos con esos aromas, seg√ļn se acostumbra enterrar entre los jud√≠os. Hab√≠a un huerto en el sitio donde lo crucificaron, y en el huerto, un sepulcro nuevo, donde nadie hab√≠a sido enterrado todav√≠a. Y como para los jud√≠os era el d√≠a de la preparaci√≥n de la Pascua y el sepulcro estaba cerca, all√≠ pusieron a Jes√ļs.¬†
Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

REFLEXION:¬†El viernes santo es un d√≠a centrado en la pasi√≥n del Se√Īor y su muerte ignominiosa en la cruz. Hoy se cumple el repetido anuncio sobre su violento final en Jerusal√©n, al aceptar, "por nosotros y por nuestra salvaci√≥n", los misteriosos planes de su Padre: ¬ęTanto am√≥ Dios al mundo que le entreg√≥ a su propio Hijo¬Ľ (Jn, 3, 16)... No hay modo m√°s ver√≠dico de expresado, que dando la vida por aquellos a quienes se ama. Un amor fuente de vida, que nos une a Dios y a nuestros hermanos. Un amor capaz de cambiar el mundo, si los que nos decimos sus disc√≠pulos seguimos su ejemplo de humildad, servicio, obediencia y renuncia.

No se dice Credo.

ORACI√ďN UNIVERSAL

I. Por la santa Iglesia

Oremos, queridos hermanos, por la santa Iglesia de Dios, para que nuestro Dios y Se√Īor le conceda la paz y la unidad, se digne protegerla en toda la tierra y nos conceda glorificarlo, como Dios Padre omnipotente con una vida pac√≠fica y serena.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo revelaste tu gloria a todas las naciones, conserva la obra de tu misericordia, para que tu Iglesia, extendida por toda la tierra, persevere con fe inquebrantable en la confesi√≥n de tu nombre.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

II. Por el Papa

Oremos tambi√©n por nuestro Santo Padre, el Papa N., para que Dios nuestro Se√Īor, que lo escogi√≥ para el orden de los obispos, lo conserve a salvo y sin da√Īo para bien de su santa Iglesia, a fin de que pueda gobernar al pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, cuya sabidur√≠a gobierna el universo, atiende favorablemente nuestras s√ļplicas y protege con tu amor al Papa que nos diste, para que el pueblo cristiano, que t√ļ mismo pastoreas, progrese bajo su cuidado en la firmeza de su fe.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

III. Por el pueblo de Dios y sus ministros

Oremos también por nuestro obispo N., por todos los obispos, presbíteros y diáconos de la Iglesia, y por todo el pueblo santo de Dios.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que con tu Esp√≠ritu santificas y gobiernas a toda la Iglesia, escucha nuestras s√ļplicas por tus ministros, para que, con la ayuda de tu gracia, te sirvan con fidelidad.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

IV. Por los catec√ļmenos

Oremos tambi√©n por los (nuestros) catec√ļmenos, para que Dios nuestro Se√Īor abra los o√≠dos de sus corazones y les manifieste su misericordia, y para que, mediante el bautismo, se les perdonen todos sus pecados y queden incorporados a Cristo, Se√Īor nuestro.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todo poderoso y eterno, que sin cesar concedes nuevos hijos a tu Iglesia, acrecienta la fe y el conocimiento a los (nuestros) catec√ļmenos, para que, renacidos en la fuente bautismal, los cuentes entre tus hijos de adopci√≥n.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

V. Por la unidad de los cristianos

Oremos tambi√©n por todos los hermanos que creen en Cristo, para que Dios nuestro Se√Īor se digne congregar y custodiar en la √ļnica Iglesia a quienes procuran vivir en la verdad.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que re√ļnes a los que est√°n dispersos y los mantienes en la unidad, mira benignamente la grey de tu Hijo, para que, a cuantos est√°n consagrados por el √ļnico bautismo, tambi√©n los una la integridad de la fe y los asocie el v√≠nculo de la caridad.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

VI. Por los judíos

Oremos tambi√©n por los jud√≠os, para que a quienes Dios nuestro Se√Īor habl√≥ primero, les conceda progresar continuamente en el amor de su nombre y en la fidelidad a su alianza.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que confiaste tus promesas a Abraham y a su descendencia, oye compasivo los ruegos de tu Iglesia, para que el pueblo que adquiriste primero como tuyo, merezca llegar a la plenitud de la redenci√≥n.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

VII. Por los que no creen en Cristo

Oremos también por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, puedan ellos encontrar el camino de la salvación.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo, que, caminando en tu presencia con sinceridad de coraz√≥n, encuentren la verdad; y a nosotros conc√©denos crecer en el amor mutuo y en el deseo de comprender mejor los misterios de tu vida, a fin de que seamos testigos cada vez m√°s aut√©nticos de tu amor en el mundo.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

VIII. Por los que no creen en Dios

Oremos tambi√©n por los que no conocen a Dios, para que, buscando con sinceridad lo que es recto, merezcan llegar hasta √Čl.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, que creaste a todos los hombres para que dese√°ndote te busquen, y para que al encontrarte descansen en ti; conc√©denos que, en medio de las dificultades de este mundo, al ver los signos de tu amor y el testimonio de las buenas obras de los creyentes, todos los hombres se alegren al confesarte como √ļnico Dios verdadero y Padre de todos.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

IX. Por los gobernantes

Oremos tambi√©n por todos los gobernantes de las naciones, para que Dios nuestro Se√Īor gu√≠e sus mentes y corazones, seg√ļn su voluntad providente, hacia la paz verdadera y la libertad de todos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, en cuyas manos est√°n los corazones de los hombres y los derechos de las naciones, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, se afiance en toda la tierra un aut√©ntico progreso social, una paz duradera y una verdadera libertad religiosa.¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor R/. Am√©n.

X. Por los que se encuentran en alguna tribulación

Oremos, hermanos muy queridos, a Dios Padre todopoderoso, para que libre al mundo de todos sus errores, aleje las enfermedades, alimente a los que tienen hambre, libere a los encarcelados y haga justicia a los oprimidos, conceda seguridad a los que viajan, un buen retorno a los que se hallan lejos del hogar, la salud a los enfermos y la salvación a los moribundos.
Se ora un momento en silencio. Luego prosigue el sacerdote:
Dios todopoderoso y eterno, consuelo de los afligidos y fortaleza de los que sufren, escucha a los que te invocan en su tribulaci√≥n, para que todos experimenten en sus necesidades la alegr√≠a de tu misericordia¬†Por Jesucristo, nuestro Se√Īor. R/. Am√©n.

SEGUNDA PARTE

ADORACI√ďN DE LA CRUZ

Terminada la moción universal se hace la adoración solerme de la santa Cruz, elijase la forma que se juzgue más apropiada pastoralmente, de acuerdo con las circunstancias.

INVITATORIO AL PRESENTAR LA CRUZ

V. Miren el √°rbol de la cruz, donde estuvo clavado Cristo, el salvador del mundo.
R/. Vengan y adoremos.
V. Miren el √°rbol de la cruz, donde estuvo clavado Cristo, el salvador del mundo.
R/. Vengan y adoremos.
V. Miren el √°rbol de la cruz, donde estuvo clavado Cristo, el salvador del mundo.
R/. Vengan y adoremos.
El sacerdote, el clero los fieles se acercan procesionalmente adoran la cruz, haciendo delante de ella una genuflexi√≥n simple o alg√ļn otro signo de veneraci√≥n (como el de besarla) seg√ļn
La costumbre de la regi√≥n. Mientras tanto se canta la ant√≠fona ‚ÄúTu Cruz adoramos‚ÄĚ MR, pp. 298ss (303ss), los Improperios, u otros c√°nticos apropiados. Terminada la adoraci√≥n, la cruz es llevada al altar y puesta en un lugar relevante, con los ciriales o los candeleros a su lado.

TERCERA PARTE

SAGRADA COMUNI√ďN

Se extiende un peque√Īo mantel sobre el altar y se colocar sobre √©l un corporal, un purificador y el libro.
Se trae el Sant√≠simo Sacramento del lugar donde se reserv√≥ y se deposita a sobre altar. Dos ac√≥litos con candelabros encendidos acompa√Īan al Sant√≠simo Sacramento.
Una vez depositado cl Santísimo Sacramento sobre el altar descubierto el copón, el sacerdote hace genuflexión. Ahí, teniendo las manos juntas, invita a decir la oración dominical (Padre nuestro).

C¬†Fieles a la recomendaci√≥n del Salvador, y siguiendo su divina ense√Īanza, nos atrevemos a decir:
T Padre nuestro...
C¬†L√≠branos de todos los males, Se√Īor, y conc√©denos la paz en nuestros d√≠as, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbaci√≥n, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador, Jesucristo.
T¬†Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Se√Īor.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios todopoderoso y eterno, que nos has redimido con la gloriosa muerte y resurrecci√≥n de tu Hijo Jesucristo, prosigue en nosotros la obra de tu misericordia, para que, mediante nuestra participaci√≥n en este misterio, permanezcamos dedicados a tu servicio. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

ORACI√ďN SOBRE EL PUEBLO

Env√≠a, Se√Īor, sobre este pueblo tuyo, que ha conmemorado la muerte de tu Hijo, en espera de su resurrecci√≥n, la abundancia de tu bendici√≥n; llegue a √©l tu perd√≥n, reciba tu consuelo, se acreciente su fe santa y se consolide su eterna redenci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.
Y todos, haciendo genuflexi√≥n a la Cruz‚Äě se retiran en silencio. No se dan avisos. A su debido tiempo se desnuda de nuevo el altar

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2018 / Misal Catolico de marzo 2018

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:35Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:35Z