Santa Misa del día: Domingo 30 de Abril de 2017

Blanco III Domingo de Pascua MR p. 355 (360)1 Lecc. 1, p. 101 LH, 3a. Semana del Salterio [Se omite la memoria de San Pío V, papa]

Otros santos: María de la Encarnación (Guyart Martín), religiosa. Beata Paulina Mallinckrodt, fundadora.

UN MENSAJE PROVOCADOR

Hech 2,14.22-33; 1 Pe 1,17-21; Lc 24,13-35

La predicaci√≥n cristiana enfrent√≥ desde el principio una serie de retos para acreditarse como un mensaje razonable y v√°lido ante los o√≠dos de los oyentes jud√≠os. En primer lugar, estaba el esc√°ndalo de la muerte de Jes√ļs en la cruz. Si era realmente el Mes√≠as y el Salvador, c√≥mo hab√≠a permitido el Padre que los soldados romanos y las autoridades jud√≠as, lo condenaran a muerte. El primero de los discursos de Pedro recuerda el historial bondadoso de Jes√ļs. √Čl efectivamente muri√≥, pero no como resultado de la sagacidad de sus enemigos. Dios Padre hab√≠a decidido revelarse como un Dios celosamente respetuoso de la libertad humana. Si bien quer√≠a establecer un reinado de paz y armon√≠a, no deseaba que Jes√ļs lo impusiera por medio de se√Īales aparatosas, sino invitando al seguimiento libre y voluntario. Dios nos ama sin otro l√≠mite, que el respeto cabal a nuestra libertad.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Sal 65, 1-2

Aclama a Dios, tierra entera. Canten todos un himno a su nombre, denle gracias y al√°benlo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que tu pueblo se regocije siempre al verse renovado y rejuvenecido, para que, al alegrarse hoy por haber recobrado la dignidad de su adopci√≥n filial, aguarde seguro su gozosa esperanza el d√≠a de la resurrecci√≥n. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Yo era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 14. 22-33

El d√≠a de Pentecost√©s, se present√≥ Pedro, junto con los Once, ante la multitud, y levantando la voz, dijo: 'Israelitas, esc√ļchenme. Jes√ļs de Nazaret fue un hombre acreditado por Dios ante ustedes, mediante los milagros, prodigios y se√Īales que Dios realiz√≥ por medio de √©l y que ustedes bien conocen. Conforme al plan previsto y sancionado por Dios, Jes√ļs fue entregado, y ustedes utilizaron a los paganos para clavarlo en la cruz.
Pero Dios lo resucit√≥, rompiendo las ataduras de la muerte, ya que no era posible que la muerte lo retuviera bajo su dominio. En efecto, David dice, refiri√©ndose a √©l: Yo ve√≠a constantemente al Se√Īor delante de m√≠, puesto que √©l est√° a m√≠ lado para que yo no tropiece. Por eso se alegra mi coraz√≥n y mi lengua se alboroza; por eso tambi√©n mi cuerpo vivir√° en la esperanza, porque t√ļ, Se√Īor, no me abandonar√°s a la muerte, ni dejar√°s que tu santo sufra la corrupci√≥n. Me has ense√Īado el sendero de la vida y me saciar√°s de gozo en tu presencia. Hermanos, que me sea permitido hablarles con toda claridad. El patriarca David muri√≥ y lo enterraron, y su sepulcro se conserva entre nosotros hasta el d√≠a de hoy. Pero como era profeta y sab√≠a que Dios le hab√≠a prometido con juramento que un descendiente suyo ocupar√≠a su trono, con visi√≥n prof√©tica habl√≥ de la resurrecci√≥n de Cristo, el cual no fue abandonado a la muerte ni sufri√≥ la corrupci√≥n. Pues bien, a este Jes√ļs Dios lo resucit√≥, y de ello todos nosotros somos testigos. Llevado a los cielos por el poder de Dios, recibi√≥ del Padre el Esp√≠ritu Santo prometido a √©l y lo ha comunicado, como ustedes lo est√°n viendo y oyendo'. Palabra de Dios. Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 15, 1-2a y 5. 7-8. 9-10. 11

R/. Ens√©√Īanos, Se√Īor, el camino de la vida. Aleluya.

Prot√©geme, Dios m√≠o, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho que t√ļ eres mi Se√Īor. El Se√Īor es la parte que me ha tocado en herencia: mi vida est√° en sus manos. R/.
Bendecir√© al Se√Īor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Se√Īor y con √©l a mi lado, jam√°s tropezar√©. R/.
Por eso se me alegran el coraz√≥n y el alma y mi cuerpo vivir√° tranquilo, porque t√ļ no me abandonar√°s a la muerte ni dejar√°s que sufra yo la corrupci√≥n. R/.
Ens√©√Īame el camino de la vida, s√°ciame de gozo en tu presencia y de alegr√≠a perpetua junto a ti. R/.

SEGUNDA LECTURA

Ustedes han sido rescatados con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin mancha.

De la primera carta del apóstol san Pedro: 1, 17-21

Hermanos: Puesto que ustedes llaman Padre a Dios, que juzga imparcialmente la conducta de cada uno seg√ļn sus obras, vivan siempre con temor filial durante su peregrinar por la tierra.
Bien saben ustedes que de su est√©ril manera de vivir, heredada de sus padres, los ha rescatado Dios, no con bienes ef√≠meros, como el oro y la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, el cordero sin defecto ni mancha, al cual Dios hab√≠a elegido desde antes de la creaci√≥n del mundo y, por amor a ustedes, lo ha manifestado en estos tiempos, que son los √ļltimos. Por Cristo, ustedes creen en Dios, quien lo resucit√≥ de entre los muertos y lo llen√≥ de gloria, a fin de que la fe de ustedes sea tambi√©n esperanza en Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. Lc 24, 32
R/. Aleluya, aleluya.

Se√Īor Jes√ļs, haz que comprendamos la Sagrada Escritura. Enciende nuestro coraz√≥n mientras nos hablas. R/.

EVANGELIO

Lo reconocieron al partir el pan.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24,13-35

El mismo d√≠a de la resurrecci√≥n, iban dos de los disc√≠pulos hacia un pueblo llamado Ema√ļs, situado a unos once kil√≥metros de Jerusal√©n, y comentaban todo lo que hab√≠a sucedido.
Mientras conversaban y discut√≠an, Jes√ļs se les acerc√≥ y comenz√≥ a caminar con ellos; pero los ojos de los dos disc√≠pulos estaban velados y no lo reconocieron. √Čl les pregunt√≥: '¬ŅDe qu√© cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?' Uno de ellos, llamado Cleof√°s, le respondi√≥: '¬ŅEres t√ļ el √ļnico forastero que no sabe lo que ha sucedido estos d√≠as en Jerusal√©n?' √Čl les pregunt√≥: '¬ŅQu√© cosa?'. Ellos le respondieron: 'Lo de Jes√ļs el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. C√≥mo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron.
Nosotros esper√°bamos que √©l ser√≠a el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres d√≠as desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les hab√≠an aparecido unos √°ngeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compa√Īeros fueron al sepulcro y hallaron todo como hab√≠an dicho las mujeres, pero a √©l no lo vieron'.
Entonces Jes√ļs les dijo: '¬°Qu√© insensatos son ustedes y qu√© duros de coraz√≥n para creer todo lo anunciado por los profetas! ¬ŅAcaso no era necesario que el Mes√≠as padeciera todo esto y as√≠ entrara en su gloria?' Y comenzando por Mois√©s y siguiendo con todos los profetas, les explic√≥ todos los pasajes de la Escritura que se refer√≠an a √©l.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: 'Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer'. Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: '¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!'.
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusal√©n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa√Īeros, los cuales les dijeron: 'De veras ha resucitado el Se√Īor y se le ha aparecido a Sim√≥n'. Entonces ellos contaron lo que les hab√≠a pasado en el camino y c√≥mo lo hab√≠an reconocido al partir el pan. Palabra del Se√Īor. Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Invoquemos, amados hermanos, a Cristo, triunfador del pecado y de la muerte, que siempre intercede por nosotros diciendo: Rey de la gloria, resucítanos contigo. R/. Rey de la gloria, resucítanos contigo.
Para que Cristo, el Se√Īor, atraiga hacia s√≠ el coraz√≥n de los fieles y fortalezca sus voluntades, de manera que busquen los bienes de all√° arriba, donde √©l est√° sentado a la derecha de Dios, roguemos al Se√Īor. R/. Rey de la gloria, resuc√≠tanos contigo.
Para que Cristo, amo supremo de la creaci√≥n, haga que todos los pueblos gocen abundantemente de la paz que en sus apariciones otorg√≥ a los disc√≠pulos, roguemos al Se√Īor. R/. Rey de la gloria, resuc√≠tanos contigo.
Para que Cristo, el destructor de la muerte y el m√©dico de toda enfermedad, se compadezca de los d√©biles y desdichados y aleje del mundo el hambre, las guerras y todos los males, roguemos al Se√Īor. R/. Rey de la gloria, resuc√≠tanos contigo.
Para que Cristo, el Se√Īor, salve y bendiga nuestra parroquia (comunidad), y conceda la paz, la alegr√≠a y el descanso den las fatigas a los que hoy nos hemos reunido aqu√≠ para celebrar su triunfo, roguemos al Se√Īor. R/. Rey de la gloria, resuc√≠tanos contigo.
Dios nuestro, que en este d√≠a, memorial de la Pascua, has reunido a tu Iglesia que peregrina por el mundo, escucha nuestra oraci√≥n y abre nuestros corazones para que entendamos las Escrituras y reconozcamos a tu Hijo al partir el pan. √Čl, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Se√Īor, los dones que, jubilosa, tu Iglesia te presenta, y puesto que es a ti a quien debe su alegr√≠a, conc√©dele tambi√©n disfrutar de la felicidad eterna. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio I-V de Pascua, p. 499-503 (500-504)

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. Jn 21, 12-13

Los disc√≠pulos reconocieron al Se√Īor Jes√ļs, al partir el pan. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dirige, Se√Īor, tu mirada compasiva sobre tu pueblo, al que te has dignado renovar con estos misterios de vida eterna, y conc√©dele llegar un d√≠a a la gloria incorruptible de la resurrecci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.- El proceder de Pedro y los otros ap√≥stoles contin√ļa siendo un referente a la hora de proponer a las personas el camino cristiano. Ellos presentan el mensaje de la muerte y resurrecci√≥n de Jes√ļs de manera argumentada e inteligente; no obligan a nadie a creer a la fuerza, ni descalifican a quienes se resisten a creer. Apelan a un terreno com√ļn y compartido: las Escrituras que se le√≠an en la sinagoga cada s√°bado. Los Profetas, Mois√©s y David hab√≠an anticipado veladamente la pasi√≥n y resurrecci√≥n de Jes√ļs. En una sociedad marcada por la diversidad de credos y convicciones, nos corresponde acreditar el camino cristiano con buenas razones, con apertura y sencillez de coraz√≥n. La mejor manera de proponer la fe cristiana es viviendo congruentemente como vivi√≥ Jes√ļs.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2017 / Misal Catolico de abril 2017

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:30Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:30Z