Santa Misa del día: Lunes 25 de Febrero de 2019

Verde Blanco De Feria o Beato Sebastián de Aparicio, religioso (En la República Mexicana) o Santo Toribio Romo González, mártir mexicano MR, pp. 715 (702). 973 (965) / Lecc. I, p. 636

Otros santos: Rani Maria (Mariam) Vattalil religiosa y mártir. María Ludovica de Ángelis, religiosa.

Nació en Galicia en 1502. En 1533 vino a la Nueva España y se dedicó a la agricultura Posteriormente trabajó en el acarreo de mercancías. Con el dinero que había ganado se volvió a dedicar a la agricultura A los 70 años de edad cedió todos sus bienes a unas religiosas. Se hizo religioso franciscano y durante dos años pidió limosna para su convento. Sus restos se veneran en el templo de San Francisco Puebla.

LA RAÍZ DE LA SABIDURÍA

Sir 1, 1-10; Mc 9, 14-29

Desde el primer capítulo del Sirácide el autor afirma su convicción fundamental: la sabiduría es un don que viene de Dios, quien la regala gustosamente a quienes lo respetan. Se trata de un círculo virtuoso: solamente quienes respetan a Dios alcanzan sabiduría. Quienes se sientan demasiado seguros de sí mismos, corren el riesgo de fracasar. La soberbia y la autosuficiencia son malas compañías. Aparentemente de eso padecían los discípulos de Jesús que nos presenta el Evangelio. Se dispensaron de invocar al Señor Dios, imaginando que las acciones sanadoras del Señor Jesucristo, eran una especie de ritual de iniciación puramente externo. Bastaría pronunciar un conjuro, recitar una fórmula, untar algún aceite y listo. Nada más lejano de la realidad del milagro. Dios responde al gesto de confianza del Señor Jesús que confía plenamente en él.

ANTÍFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 15, 5

El Señor es la parte de mi herencia y mi cáliz Señor, me devuelves mi heredad.

ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que quisiste dejarnos en el beato Sebastián de Aparicio un ejemplo de entrega a los demás en las ocupaciones diarias, concédenos por su intercesión amarte y servirte en nuestro prójimo en todas las actividades de nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Antes que cualquier otra cosa fue creada la sabiduría.

Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 1, 1-10

Toda sabiduría proviene del Señor y está con él eternamente. ¿Quién puede contar las arenas de la playa, las gotas de la lluvia o los días de los siglos? ¿Quién puede explorar la altura del cielo, la extensión de la tierra y la profundidad de los abismos?
Antes que cualquier otra cosa fue creada la sabiduría; y la luz de la inteligencia, desde la eternidad. ¿A quién se le ha revelado la fuente de la sabiduría? ¿Quién ha conocido sus recursos inagotables? Uno solo es sabio, temible en extremo: el que está sentado en su trono, el Señor.
Él creó la sabiduría, la contempló y la midió; la ha derramado sobre todas sus obras y sobre todos los hombres, según su generosidad; la ha derrochado entre aquellos que lo aman.Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 92, 1ab. 1c-2. 5

R/. El Señor es un rey magnífico.

Tú eres, Señor, el rey de todos los reyes. Estás revestido de poder y majestad. Tú mantienes el orbe y no vacila. Eres eterno, y para siempre está firme tu trono. R/.
Muy dignas de confianza son tus leyes y desde hoy y para siempre, Señor, la santidad adorna tu templo. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO 2 Tim 1, 10 
R/. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del Evangelio. R/.

EVANGELIO

Creo, Señor, pero dame tú la fe que me falta.

Del santo Evangelio según san Marcos: 9, 14-29

En aquel tiempo, cuando Jesús bajó del monte y llegó al sitio donde estaban sus discípulos, vio que mucha gente los rodeaba y que algunos escribas discutían con ellos. Cuando la gente vio a Jesús, se impresionó mucho y corrió a saludarlo.
Él les preguntó: "¿De qué están discutiendo?". De entre la gente, uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo, que tiene un espíritu que no lo deja hablar; cada vez que se apodera de él, lo tira al suelo y el muchacho echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. Les he pedido a tus discípulos que lo expulsen, pero no han podido".
Jesús les contestó: "¡Gente incrédula! ¿Hasta cuándo tendré que estar con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganme al muchacho". Y se lo trajeron. En cuanto el espíritu vio a Jesús, se puso a retorcer al muchacho; lo derribó por tierra y lo revolcó, haciéndolo echar espumarajos. Jesús le preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?". Contestó el padre: "Desde pequeño. Y muchas veces lo ha arrojado al fuego y al agua para acabar con él. Por eso, si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos".
Jesús le replicó: "¿Qué quiere decir eso de 'si puedes'? Todo es posible para el que tiene fe". Entonces el padre del muchacho exclamó entre lágrimas: "Creo, Señor; pero dame tú la fe que me falta". Jesús, al ver que la gente acudía corriendo, reprendió al espíritu inmundo, diciéndole: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Sal de él y no vuelvas a entrar en él". Entre gritos y convulsiones violentas salió el espíritu. El muchacho se quedó como muerto, de modo que la mayoría decía que estaba muerto. Pero Jesús lo tomó de la mano, lo levantó y el muchacho se puso de pie.
Al entrar en una casa con sus discípulos, éstos le preguntaron a Jesús en privado: "¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?". Él les respondió: "Esta clase de demonios no sale sino a fuerza de oración y de ayuno". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios misericordioso, que, despojando al beato Sebastián de Aparicio del hombre viejo, te dignaste formar en él un hombre nuevo conforme a tu imagen, concédenos, propicio, que nosotros, igualmente renovados, te ofrezcamos este sacrificio de reconciliación, agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Mt 19, 27-29

Yo les aseguro que ustedes que han dejado todo para seguirme, recibirán cien veces más y heredarán la vida eterna.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la eficacia de este sacramento, te rogamos, Señor, que, a ejemplo del beato Sebastián de Aparicio nos conduzcas siempre por el camino de tu amor, y que la obra buena que empezaste en nosotros, la perfecciones, hasta el día en que se manifieste Jesucristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

O bien

Santo Toribio Romo González, mártir mexicano MR, 932 (924)

ANTÍFONA DE ENTRADA

Este es un verdadero mártir, ya que derramó su sangre por Cristo; no temió las amenazas de quienes lo juzgaron y mereció así el Reino de los cielos.

ORACIÓN COLECTA

Dios omnipotente y misericordioso, que concediste a santo Toribio Romo luchar por justicia hasta la muerte, haz que, por su intercesión, soportemos por tu amor todas las adversidades y corramos esforzadamente hacia ti, pues sólo tú eres la vida. Por nuestro Señor Jesucristo...


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios clementísimo, derrama tu bendición sobre estos dones y afiánzanos en la fe que santo Toribio Romo atestiguó con la efusión de su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor

ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN Cfr. Jn 15, 1. 5

Yo soy la vid verdadera y ustedes, los sarmientos, dice el Señor; el que permanece en mí y yo en él, ése dará fruto abundante.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados por estos sagrados misterios, te rogamos, Señor, que, imitando la admirable constancia de santo Toribio Romo, merezcamos, por nuestra perseverancia, conseguir el premio eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Santo Toribio Romo González

Nació en Santa Ana de Guadalupe, perteneciente a la parroquia de Jalostotitlán, Jal. (Diócesis de San Juan de los Lagos), el 16 de abril de 1900. Vicario con funciones de párroco en Tequila, Jal, (Arquidiócesis de Guadalajara). Sacerdote de corazón sensible, de oración asidua. Apasionado de la Eucaristía pidió muchas veces: «Señor, no me dejes ni un día de mi vida sin decir la Misa, sin abrazarte en la Comunión». En una Primera Comunión, al tener la sagrada Hostia en sus manos; dijo: «¿Y aceptarías mi sangre, Señor, que te ofrezco por la paz de la Iglesia?».
Estando en Aguascalientes, un lugar cercano a Tequila que le servía de refugio y centro de su apostolado, quiso poner al corriente los libros parroquiales. Trabajó el viernes todo el día y toda la noche. A las cinco de la mañana del sábado 25 de febrero de 1928, quiso celebrar la Eucaristía pero, sintiéndose muy cansado y con sueño prefirió dormir un poco para celebrar mejor.
Apenas se había quedado dormido cuando un grupo de agraristas y soldados entraron en la habitación y cuando uno de ellos le señaló diciendo: «Ése es el cura, mátenlo», el Padre Toribio se despertó asustado, se incorporó y recibió una descarga. Herido y vacilante caminó un poco, una nueva descarga, por la espalda, cortó la vida del mártir y su sangre generosa enrojeció la tierra de esa barranca jalisciense. (vatican.va)

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:36Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:36Z