Santa Misa del día
Domingo 25 de Enero de 2026
Lecturas y oraciones
III DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
🟢 Verde
Palabra escuchada (Domingo de la Palabra)
COMENTARIO AL EVANGELIO: El seguimiento es la respuesta a una llamada. Jesús habla, los futuros discípulos escuchan; él llama, ellos lo siguen; es decir, no hay discipulado sin palabra. Misma que se recibe en lo más cotidiano de la vida, ¿y qué más cotidiano que el oficio diario y el desempeño de las responsabilidades? Esta rutina le proporciona a la palabra de Jesús, así como a la escucha por parte de los discípulos, un toque de cercanía. Desde esta perspectiva recordemos que nada de lo que nos acontece resulta ajeno a la Palabra de Dios. Además, la expresión que Jesús dirige a sus futuros discípulos está impregnada de una promesa: los haré pescadores de hombres. Las promesas generan esperanza porque implican siempre una responsabilidad; por esa razón la Palabra de Dios es fuente y razón de esperanza. Asimismo, la Palabra supone el seguimiento; aquellos discípulos no siguen una voz únicamente, siguen a una persona: aquella llamada que es escuchada implica el encuentro permanente con Jesús y con el proyecto del Reino. La Palabra, como nos enseña nuestra Iglesia, es más que un libro, es sobre todo una persona: Jesucristo Palabra eterna del Padre. Por último, la llamada, es decir, la palabra recibida, solicita el abandono de mentalidades y de maneras de organizar la vida que contradicen la enseñanza y el proyecto de Jesús. Aquellos hombres, por haber escuchado la llamada de Jesús, tenían que disponerse a dejar a su “padre” y sus “redes”, un modo simbólico de decir que debían renunciar a ciertos modos de organizarse, de pensar y de actuar los cuales estuvieran en contradicción con la llamada recibida. A eso tendría que conducirnos cada encuentro con la Palabra de Dios presente en la Sagrada Escritura. Con razón al instituir el Domingo de la Palabra, el Papa Francisco resaltó: “es necesario no acostumbrarse nunca a la Palabra de Dios, sino nutrirse de ella para descubrir y vivir en profundidad nuestra relación con Dios y con nuestros hermanos” (Carta Apostólica Aperuit Illis n. 12). ¿Qué podemos hacer para que la escucha atenta de la Palabra del Señor nos ayude a ser mejores discípulos en comunidad?
Antífona de Entrada
Canten al Señor un cántico nuevo, hombres de toda la tierra, canten al Señor. Hay brillo y esplendor en su presencia, y en su templo, belleza y majestad.
Se dice Gloria.
Oración Colecta
Oremos:
Dios todopoderoso y eterno, dirige nuestros pasos de manera que podamos agradarte en todo y así merezcamos, en nombre de tu Hijo amado, abundar en toda clase de obras buenas. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.
Primera Lectura
MONICIÓN: El profeta Isaías anunció que en Galilea aparecería una gran luz que provocaría una alegría desbordante. Escucharemos en el evangelio cómo esta profecía se ha cumplido en Jesús.
Del libro del profeta Isaías: 8, 23-9, 3
En otro tiempo, el Señor humilló al país de Zabulón y al país de Neftalí; pero en el futuro llenará de gloria el camino del mar, más allá del Jordán, en la región de los paganos. El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en tierra de sombras, una luz resplandeció. Engrandeciste a tu pueblo e hiciste grande su alegría. Se gozan en tu presencia como gozan al cosechar, como se alegran al repartirse el botín. Porque tú quebrantaste su pesado yugo, la barra que oprimía sus hombros y el cetro de su tirano, como en el día de Madián. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 26
R. El Señor es mi luz y mi salvación.
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién voy a tenerle miedo? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién podrá hacerme temblar? R.
Lo único que pido, lo único que busco, es vivir en la casa del Señor toda mi vida, para disfrutar las bondades del Señor y estar continuamente en su presencia. R.
La bondad del Señor espero ver en esta misma vida. Ármate de valor y fortaleza y en el Señor confía. R.
Segunda Lectura
MONICIÓN: En la segunda lectura Pablo se dirige a los cristianos de Corinto, que vivían discordias y divisiones. El Apóstol los exhorta a superarlas y a centrarse sólo en Jesucristo.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 10-13. 17
Hermanos: Los exhorto, en nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes, a que estén perfectamente unidos en un mismo sentir y en un mismo pensar. Me he enterado, hermanos, por algunos servidores de Cloe, de que hay discordia entre ustedes. Les digo esto, porque cada uno de ustedes ha tomado partido, diciendo: “Yo soy de Pablo, yo de Apolo, yo de Pedro, yo de Cristo”. ¿Acaso Cristo está dividido? ¿Es que Pablo fue crucificado por ustedes? ¿O han sido bautizados ustedes en nombre de Pablo? Por lo demás, no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
R. Aleluya, aleluya.
Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.
Evangelio
MONICIÓN: San Mateo hoy alude a la profecía de Isaías, cuando relata el inicio del ministerio de Jesús en Galilea, donde ya empezaba a resplandecer su gran luz, al anunciar el Reino de los cielos y llamar a la conversión.
Del santo Evangelio según san Mateo: 4, 12-23
Al enterarse Jesús de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea, y dejando el pueblo de Nazaret, se fue a vivir a Cafarnaúm, junto al lago, en territorio de Zabulón y Neftalí, para que así se cumpliera lo que había anunciado el profeta Isaías: Tierra de Zabulón y Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los paganos. El pueblo que yacía en tinieblas vio una gran luz. Sobre los que vivían en tierra de sombras una luz resplandeció. Desde entonces comenzó Jesús a predicar, diciendo: “Conviértanse, porque ya está cerca el Reino de los cielos”. Una vez que Jesús caminaba por la ribera del mar de Galilea, vio a dos hermanos, Simón, llamado después Pedro, y Andrés, los cuales estaban echando las redes al mar, porque eran pescadores. Jesús les dijo: “Síganme y yo los haré pescadores de hombres”. Ellos inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Pasando más adelante, vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que estaban con su padre en la barca, remendando las redes, y los llamó también. Ellos, dejando enseguida la barca y a su padre, lo siguieron. Andaba por toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando la buena nueva del Reino de Dios y curando a la gente de toda enfermedad y dolencia. Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
Plegaria Universal
Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, en cuyas manos está el destino del universo, y pidámosle confiadamente que escuche las oraciones de su pueblo. Después de cada petición diremos: Padre, escúchanos.
- Por el Papa León, por nuestro obispo N., por los demás obispos, los presbíteros y los diáconos, para que se mantengan fieles a la vocación recibida y sean para el Pueblo de Dios imágenes vivas del Buen Pastor. Oremos.
- Por los países que están en guerra, y por los refugiados que por esta causa tienen que huir de su tierra, para que llegue para todos la paz y puedan volver a sus hogares con salud y alegría. Oremos.
- Por los responsables políticos y económicos, para que actúen siempre con honradez, recordando que están al servicio de los demás. Oremos.
- Por los que sufren dificultades, sean de salud, económicas o personales, para que puedan encontrar la ayuda que necesitan para salir de esta situación. Oremos.
- Por quienes nos hemos reunido hoy para celebrar la Eucaristía, para que el sacramento que vamos a recibir nos dé fuerzas renovadas para continuar dando un buen testimonio del amor de Dios. Oremos.
Dios nuestro, escucha nuestras oraciones y haz que nos convirtamos en signo claro de salvación y esperanza para cuantos no te conocen. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Recibe, Señor, benignamente, nuestros dones, y santifícalos, a fin de que nos sirvan para nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Antífona de la Comunión
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Concédenos, Dios todopoderoso, que, al experimentar el efecto vivificante de tu gracia, nos sintamos siempre dichosos por este don tuyo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de enero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2025-12-22T02:38:24Z | Modificado: 2025-12-22T02:38:24Z