Santa Misa del día: Domingo 21 de Abril de 2019

La Resurrecci√≥n del Se√Īor

Blanco Domingo I de Pascua de la Resurrecci√≥n del Se√Īor Solemnidad con Octava Misa del d√≠a M R, p. 343 (345) / Lecc. I, p. 92 LH, la. Semana del Salterio

VE A DECIRLE A MIS HERMANOS
Hch 10, 34.37-43; 1 Co 5. 6-8: Lc 24, 1-12; Jn 20, 1-19

Pedro y Magdalena ocupan un lugar decisivo en cada uno de los relatos. En la narraci√≥n evang√©lica Magdalena supera el llanto y el desconsuelo inicial al constatar la desaparici√≥n del cuerpo del Se√Īor Jes√ļs; al identificar la voz del Maestro que la llama con su inconfundible timbre de voz, Mar√≠a rehace su ruta interior, da un giro de 180 grados en su vida y reconstruye su confianza en el Se√Īor resucitado. La mujer que sale del sepulcro y comparte su esperanza no se parece a la mujer llorosa del comienzo. Por su parte, el libro de los Hechos de los Ap√≥stoles nos refiere el testimonio animoso del ap√≥stol Pedro, quien, habiendo superado la penosa situaci√≥n de su fingida ignorancia del Maestro, habla contundentemente de la victoria del Se√Īor Resucitado: "Lo mataron colg√°ndolo de un madero, pero Dios lo resucito al tercer d√≠a".

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cfr. Sal 138, 18. 5-6

He resucitado y estoy contigo, aleluya: has puesto tu mano sobre mí, aleluya: tu sabiduría ha sido maravillosa, aleluya, aleluya.

Se dice Gloria

ORACI√ďN COLECTA

Se√Īor Dios, que por medio de tu Unig√©nito, vencedor de la muerte, nos has abierto hoy las puertas de la vida eterna, concede a quienes celebramos la solemnidad de la resurrecci√≥n del Se√Īor, resucitar tambi√©n en la luz de la vida eterna, por la acci√≥n renovadora de tu Esp√≠ritu. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Hemos comido y bebido con Cristo resucitada

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 10, 34.37-43

En aquellos d√≠as, Pedro tom√≥ la palabra y dijo: "Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, despu√©s del bautismo predicado por Juan: c√≥mo Dios ungi√≥ con el poder del Esp√≠ritu Santo a Jes√ļs de Nazaret y c√≥mo √©ste pas√≥ haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con √©l.

O bien:

Tiren la antigua levadura pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 64

Hermanos: ¬ŅNo saben ustedes que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean ustedes una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.
Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.¬†Palabra de Dios¬†Te alabamos, Se√Īor.

SECUENCIA

[Sólo el día de hoy es obligatoria; dormite la octava es opcional].

Ofrezcan los cristianos los ángeles testigos,
ofrendas de alabanza sudarios y mortaja.
a gloria de la víctima ¡Resucitó de veras
propicia de la Pascua. mi amor y mi esperanza!
   
Cordero sin pecado, Venid a Galilea,
que a las ovejas salva,¬†all√≠ el Se√Īor aguarda;
a Dios y a los culpables allí veréis los suyos
unió con nueva alianza. la gloria de la Pascua.
   
Lucharon vida y muerte Primicia de los muertos,
en singular batalla, sabemos por tu gracia
y, muerto el que es la vida, que estás resucitado;
triunfante se levanta. la muerte en ti no manda.
   
"¬ŅQu√© has visto de camino,¬†Rey vencedor, api√°date
Mar√≠a, en la ma√Īana?".¬†de la miseria humana
A mi Se√Īor glorioso,¬†y da a tus fieles parte
la tumba abandonada, en tu victoria santa


ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 105 5, 7-8
R. Aleluya, aleluya.

Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado; celebremos, pues, la Pascua. R/.

EVANGELIO

√Čl deb√≠a resucitar de entre los muertos.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 20,1-9


El primer d√≠a despu√©s del s√°bado, estando todav√≠a oscuro, fue Mar√≠a Magdalena al sepulcro y vio removida la piedra que lo cerraba. Ech√≥ acorrer, lleg√≥ a la casa donde estaban Sim√≥n Pedro y el otro disc√≠pulo, a quien Jes√ļs amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Se√Īor y no sabemos d√≥nde lo habr√°n puesto".
Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos iban corriendo juntos, pero el otro discípulo corrió más aprisa que Pedro y llegó primero al sepulcro, e inclinándose, miró los lienzos puestos en el suelo, pero no entró.
En eso lleg√≥ tambi√©n Sim√≥n Pedro, que lo ven√≠a siguiendo, y entr√≥ en el sepulcro. Contempl√≥ los lienzos puestos en el suelo y el sudario, que hab√≠a estado sobre la cabeza de Jes√ļs, puesto no con los lienzos en el suelo, sino doblado en sitio aparte. Entonces entr√≥ tambi√©n el otro disc√≠pulo, el que hab√≠a llegado primero al sepulcro, y vio y crey√≥, porque hasta entonces no hab√≠an entendido las Escrituras, seg√ļn las cuales Jes√ļs deb√≠a resucitar de entre los muertos.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

O bien:

¬ŅPor qu√© buscan entre los muertos al que est√° vivo?

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24,1-12

El primer d√≠a despu√©s del s√°bado, muy de ma√Īana, llegaron las mujeres al sepulcro, llevando los perfumes que hab√≠an preparado. Encontraron que la piedra ya hab√≠a sido retirada del sepulcro y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Se√Īor Jes√ļs. Estando ellas todas desconcertadas por esto, se les presentaron dos varones con vestidos resplandecientes. Como ellas se llenaron de miedo e inclinaron el rostro a tierra, los varones les dijeron: "¬ŅPor qu√© buscan entre los muertos al que est√° vivo? No est√° aqu√≠; ha resucitado. Recuerden que cuando estaba todav√≠a en Galilea les dijo: 'Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los peca-dores y sea crucificado y al tercer d√≠a resucite' ". Y ellas recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, las mujeres anunciaron todas estas cosas a los Once y a todos los demás. Las que decían estas cosas a los apóstoles eran María Magdalena, Juana, María (la madre de Santiago) y las demás que estaban con ellas. Pero todas estas palabras les parecían desvaríos y no les creían.
Pedro se levant√≥ y corri√≥ al sepulcro. Se asom√≥, pero s√≥lo vio los lienzos y se regres√≥ a su casa, asombrado por lo sucedido.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

O bien, en las misas vespertinas del domingo:

Quédate con nosotros, porque ya es tarde

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24,13-35

El mismo d√≠a de la resurrecci√≥n, iban dos de los disc√≠pulos hacia un pueblo llamado Ema√ļs, situado a unos once kil√≥metros de Jerusal√©n, y comentaban todo lo que hab√≠a sucedido.
Mientras conversaban y discut√≠an, Jes√ļs se les acerc√≥ y comenz√≥ a caminar con ellos; pero los ojos de los dos disc√≠pulos estaban velados y no lo reconocieron. √Čl les pregunt√≥: "¬°De qu√© cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?".
Uno de ellos, llamado Cleof√°s, le respondi√≥: "¬ŅEres t√ļ el √ļnico forastero que no sabe lo que ha sucedido estos d√≠as en Jerusal√©n?". √Čl les pregunt√≥: "¬ŅQu√© cosa?". Ellos le respondieron: "Lo de Jes√ļs el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. C√≥mo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esper√°bamos que √©l ser√≠a el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres d√≠as desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les hab√≠an aparecido unos √°ngeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compa√Īeros fueron al sepulcro y hallaron todo como hab√≠an dicho las mujeres, pero a √©l no lo vieron".
Entonces Jes√ļs les dijo: "¬°Qu√© insensatos son ustedes y qu√© duros de coraz√≥n para creer todo lo anunciado por los profetas! ¬ŅAcaso no era necesario que el Mes√≠as padeciera todo estoy as√≠ entrara en su gloria?". Y comenzando por Mois√©s y siguiendo con todos los profetas, les explic√≥ todos los pasajes de la Escritura que se refer√≠an a √©l.
Ya cerca del pueblo a donde se dirigían, él hizo como que iba más lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: "Quédate con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer". Y entró para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él se les desapareció. Y ellos se decían el uno al otro: "¡Con razón nuestro corazón ardía, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!".
Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusal√©n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa√Īeros, los cuales les dijeron: "De veras ha resucitado el Se√Īor y se le ha aparecido a Sim√≥n". Entonces ellos contaron lo que les hab√≠a pasado por el camino y c√≥mo lo hab√≠an reconocido al partir el pan.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.

ORACI√ďN DE LOS FIELES

Llenos de gozo por la santa Resurrecci√≥n del Se√Īor, purificados nuestros sentimientos y renovado nuestro esp√≠ritu, supliquemos con insistencia al Se√Īor, diciendo: Rey vencedor, esc√ļchanos. R/. Rey vencedor, esc√ļchanos.
A Cristo, que, con su gloriosa resurrección ha sido constituido Cabeza de la Iglesia, pidámosle que, por su amor, conceda gozo y exultación a todos los fieles que celebran su triunfo.
A Cristo, que, con su santa resurrección ha otorgado el perdón y la paz a los pecadores, supliquémosle que quienes han regresado al camino de la vida conserven íntegramente los dones que la misericordia del Padre les ha restituido.
A Cristo, que, con su gloriosa resurrecci√≥n ha in-augurado la resurrecci√≥n universal, pid√°mosle que alegre el coraz√≥n de los hombres que a√ļn desconocen [los frutos de] su victoria y, con el anuncio evang√©lico, llene de gozo a todos los pueblos y naciones.
A Cristo, que, con su santa resurrección, ha colmado de alegría a los pueblos, los ha enriquecido con sus dones y ha hecho vibrar de gozo nuestros corazones, pidámosle que renueve la esperanza de los C que sufren y lloran.
A Cristo, que, con su gloriosa resurrecci√≥n, ha alegrado al mundo entero, pid√°mosle que renueve nuestro esp√≠ritu y nos conceda la esperanza firme de compartir su triunfo y de resucitar con √Čl a una vida nueva.
Se√Īor Jesucristo, que en el cielo eres glorificado por los √°ngeles y los santos y en la tierra eres enaltecido y adorado por tu Iglesia, en esta fiesta gloriosa de tu Resurrecci√≥n, te pedimos que escuches nuestras plegarias y extiendas tu diestra misericordiosa sobre este pueblo que tiene puesta toda su esperanza en tu resurrecci√≥n. T√ļ, que vives y reinas, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Llenos de j√ļbilo por el gozo pascual te ofrecemos, Se√Īor, este sacrificio, mediante el cual admirablemente nace y se nutre tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO I DE PASCUA

El misterio pascual, (en este día) p. 504 (500).

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN 1 Co 5, 7-8

Cristo nuestro Cordero Pascual ha sido inmolado. Aleluya. Celebremos, pues, la Pascua, con el pan sin levadura, que es sinceridad y verdad. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios de bondad, protege paternalmente con amor incansable a tu Iglesia, para que renovada por los misterios pascuales, pueda llegar a la gloria de la resurrecci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

DESPEDIDA

Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Pueden ir en paz. Aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-Las crecientes formas del mal que afligen a la humanidad se enmascaran en ideolog√≠as aparentemente sensatas. Los discursos de odio repetidos incesantemente contra los migrantes caricaturizados como criminales, contra los pobres y las minor√≠as de todo tipo, como si fueran una amenaza contra el bienestar de las naciones prosperas, son una llamada de atenci√≥n para la conciencia cristiana. Quienes celebramos la Pascua de Jes√ļs, no podemos permanecer indiferentes ante ese nuevo viacrucis. Vivir en congruencia con los valores evang√©licos es una opci√≥n m√°s que viable porque puede acrecentar la vida digna de tantas personas que sufren. El respeto cabal a la dignidad humana, la pr√°ctica constante de la compasi√≥n y la hospitalidad son los frutos m√°s claros que √©l o Esp√≠ritu de Jes√ļs resucitado, suscita en el coraz√≥n de los disc√≠pulos. Cada uno deber√° decidir si quiere vivir conforme a los frutos de la carne o a los frutos del Esp√≠ritu.

REFLEXI√ďN:¬†"La Pascua es la verdadera salvaci√≥n de la humanidad. Si Cristo, el Cordero de Dios, no hubiera derramado su Sangre por nosotros, no tendr√≠amos ninguna esperanza, la muerte ser√≠a inevitablemente nuestro destino y el del mundo entero. Pero la Pascua ha invertido la tendencia: la resurrecci√≥n de Cristo es una nueva creaci√≥n, como un injerto capaz de regenerar toda la planta. Es un acontecimiento que ha modificado pro fundamente la orientaci√≥n de la historia, inclin√°ndola de una vez por todas en la direcci√≥n del bien, de la vida y de perd√≥n. ¬°Somos libres, estamos salvados! Por eso, desde o profundo del coraz√≥n exultamos: ¬ęCantemos al Se√Īor, sublime es su victoria¬Ľ" (Benedicto XVI, 2010).

Durante la Octava de Pascua:

Se dice Gloria.

Después del Salmo responsorial: Secuencia (opcional], Lecc. I. p. 855

Prefacio I de Pascua (en este día), p. 504 (500).

Si se usa el Canon Romano, se dice Reunidos en comuni√≥n. p. 563, y Acepta, Se√Īor, p. 564.

En las otras Plegarias eucar√≠sticas tambi√©n se dicen las partes propias para esta Misa. ‚ÄĘ La despedida puede hacerse como en el
día de Pascua, p. 344.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2019 / Misal Catolico de abril 2019

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:37Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:37Z