Misa del día: Domingo 20 de Noviembre de 2016

Solemnidad de Nuestro Se√Īor Jesucristo, Rey del Universo

Clausura de la Puerta Santa en San Pedro y conclusión del Jubileo de la Misericordia

DOMINGO 20

Blanco Solemnidad de Nuestro Se√Īor Jesucristo, Rey del Universo [√öltimo domingo del Tiempo Ordinario; Se omite la memoria en los lugares donde se conserven algunas de sus reliquias de los Beatos Anacleto Gonz√°lez Flores y Compa√Īeros M√°rtires] MR p. 453 (452) / Lecc. II, p. 301

Otros santos: Félix de Valois, abad; Cipriano de Calamizzi, abad; Edmundo de Inglaterra, mártir.

NUESTRO SE√ĎOR JESUCRISTO, REY DEL UNIVERSO. Solemnidad instituida por el papa P√≠o XI (1922-1939), a trav√©s de la Enc√≠clica Quas Primas, en 1925. Despu√©s del Concilio Vaticano II (1962-1965), qued√≥ instituida en el √ļltimo domingo del Tiempo Ordinario, con el prop√≥sito de se√Īalar el t√©rmino del A√Īo Lit√ļrgico y, a partir de 1970, con el prop√≥sito de destacar el car√°cter escatol√≥gico (del griego, estudio de los sucesos al final de los tiempos) se le otorg√≥ la actual denominaci√≥n: "Nuestro Se√Īor Jesucristo, Rey del Universo".

EL REY DEL UNIVERSO

2 S 5,1-3; Col 1,12-20; Lc 23, 35-43

El libro de Samuel registra la petici√≥n que las tribus de Israel plantearon a David en Hebr√≥n. Su ascendente carrera militar hab√≠a conseguido acortar la influencia y la amenaza filistea, asegurando las fronteras de Jud√°. Animados por esos logros, le solicitaron reinar sobre todo Israel, acto seguido, lo ungieron como su rey. La realeza de David implicaba disponer de la vida de sus s√ļbditos, conducir el ej√©rcito y salir a combatir. De otra dimensi√≥n muy distinta es la realeza de Jesucristo. √Čl no dispon√≠a de ej√©rcitos ni riquezas, tampoco hac√≠a pactos o alianzas con los reyes vecinos. M√°s que poder, dispon√≠a de autoridad. Su autoridad emanaba de su cercan√≠a y fidelidad al Padre. En el Evangelio encontramos que nadie como Jes√ļs hab√≠a cumplido la voluntad de Dios y por eso mismo, el Padre lo hab√≠a sostenido en la dolorosa hora de la angustia y la crucifixi√≥n. Con esa certidumbre, promete al buen ladr√≥n hacerlo part√≠cipe de la plenitud de la vida en el para√≠so.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Ap 5, 12; 1, 6

Digno es el Cordero que fue inmolado, de recibir el poder y la riqueza, la sabidur√≠a, la fuerza y el honor. A √Čl la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste fundamentar todas las cosas en tu Hijo muy amado, Rey del universo, concede, benigno, que toda la creaci√≥n, liberada de la esclavitud del pecado, sirva a tu majestad y te alabe eternamente. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ungieron a David como rey de Israel.

Del segundo libro de Samuel: 5,1-3

En aquellos d√≠as, todas las tribus de Israel fueron a Hebr√≥n a ver a David, de la tribu de Jud√°, y le dijeron: "Somos de tu misma sangre. Ya desde antes, aunque Sa√ļl reinaba sobre nosotros, t√ļ eras el que conduc√≠a a Israel, pues ya el Se√Īor te hab√≠a dicho: 'T√ļ ser√°s el pastor de Israel, mi pueblo; t√ļ ser√°s su gu√≠a' ".
As√≠ pues, los ancianos de Israel fueron a Hebr√≥n a ver a David, rey de Jud√°. David hizo con ellos un pacto en presencia del Se√Īor y ellos lo ungieron como rey de todas las tribus de Israel.
Palabra de Dios.¬†T. Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 121, 1-2. 4-5

R/. Vayamos con alegr√≠a al encuentro del Se√Īor.

¬°Qu√© alegr√≠a sent√≠ cuando me dijeron: "Vayamos a la casa del Se√Īor"! Y hoy estamos aqu√≠, Jerusal√©n, jubilosos, delante de tus puertas. R/.
A ti, Jerusal√©n, suben las tribus, las tribus del Se√Īor, seg√ļn lo que a Israel se le ha ordenado, para alabar el nombre del Se√Īor. R/.
Por el amor que tengo a mis hermanos, voy a decir: "La paz sea contigo". Y por la casa del Se√Īor, mi Dios, pedir√© para ti todos los bienes. R/.

SEGUNDA LECTURA

Dios nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado.

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses: 1, 12-20

Hermanos: Demos gracias a Dios Padre, el cual nos ha hecho capaces de participar en la herencia de su pueblo santo, en el reino de la luz.
√Čl nos ha liberado del poder de las tinieblas y nos ha trasladado al Reino de su Hijo amado, por cuya sangre recibimos la redenci√≥n, esto es, el perd√≥n de los pecados.
Cristo es la imagen de Dios invisible, el primogénito de toda la creación, porque en él tienen su fundamento todas las cosas creadas, del cielo y de la tierra, las visibles y las invisibles, sin excluir a los tronos y dominaciones, a los principados y potestades. Todo fue creado por medio de él y para él.
√Čl existe antes que todas las cosas, y todas tienen su consistencia en √©l. √Čl es tambi√©n la cabeza del cuerpo, que es la Iglesia. √Čl es el principio, el primog√©nito de entre los muertos, para que sea el primero en todo.
Porque Dios quiso que en Cristo habitara toda plenitud y por él quiso reconciliar consigo todas las cosas, del cielo y de la tierra, y darles la paz por medio de su sangre, derramada en la cruz.
Palabra de Dios.¬†T. Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Mc 11, 9. 10
R/. Aleluya, aleluya.

¬°Bendito el que viene en el nombre del Se√Īor! ¬°Bendito el reino que llega, el reino de nuestro padre David! R/.

EVANGELIO

Se√Īor, cuando llegues a tu Reino, acu√©rdate de m√≠.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 23, 35-43

Cuando Jes√ļs estaba ya crucificado, las autoridades le hac√≠an muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve as√≠ mismo, si √©l es el Mes√≠as de Dios, el elegido".
Tambi√©n los soldados se burlaban de Jes√ļs, y acerc√°ndose a √©l, le ofrec√≠an vinagre y le dec√≠an: "Si t√ļ eres el rey de los jud√≠os, s√°lvate a ti mismo". Hab√≠a, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, lat√≠n y hebreo, que dec√≠a: "√Čste es el rey de los jud√≠os".
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jes√ļs, dici√©ndole: "Si t√ļ eres el Mes√≠as, s√°lvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¬ŅNi siquiera temes t√ļ a Dios, estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero √©ste ning√ļn mal ha hecho". Y le dec√≠a a Jes√ļs: "Se√Īor, cuando llegues a tu Reino, acu√©rdate de m√≠". Jes√ļs le respondi√≥: "Yo te aseguro que hoy estar√°s conmigo en el para√≠so".
Palabra del Se√Īor.¬†T. Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Dirijamos, llenos de confianza, nuestras s√ļplicas a Cristo, supremo Se√Īor de la vida y de la muerte y rey de todas las creaturas del cielo y de la tierra y digamos: Rey de la Gloria, esc√ļchanos. (R/. Rey de la gloria, esc√ļchanos.)
Para que los pastores y fieles de la Iglesia se esfuercen con celo para reconciliar al universo con Dios y en pacificar por la sangre de la cruz de Jesucristo a todas las creaturas,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que la semilla evang√©lica, escondida en las diversas religiones y culturas, germine y se manifieste, y todos los hombres reconozcan con gozo que Cristo es Se√Īor, para gloria de Dios Padre,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que quienes a√ļn viven bajo el dominio de la ignorancia, el pecado o el sufrimiento sean trasladados al reino de Cristo y encuentren el fin de sus penas,¬†roguemos al Se√Īor.
Para que los que hoy celebramos la solemnidad de Cristo, Se√Īor supremo del universo, a quien est√°n destinadas todas las cosas, participemos tambi√©n un d√≠a en la herencia del pueblo santo, en el reino de la luz, roguemos al Se√Īor.
Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, que nos llamas a reinar contigo en la justicia y en el amor, escucha las oraciones de tu pueblo, s√°canos del dominio de las tinieblas y fortalece nuestras d√©biles voluntades, para que sigamos las huellas de tu Hijo y, como √©l, demos la propia vida en bien de los dem√°s y compartamos con ellos el reino de Cristo en el para√≠so. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Se√Īor, el sacrificio de la reconciliaci√≥n humana, te suplicamos humildemente que tu Hijo conceda a todos los pueblos los dones de la unidad y de la paz. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos.

PREFACIO

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque has ungido con el √≥leo de la alegr√≠a, a tu Hijo √ļnico, nuestro Se√Īor Jesucristo, como Sacerdote eterno y Rey del universo, para que, ofreci√©ndose a s√≠ mismo como v√≠ctima perfecta y pacificadora en el altar de la cruz, consumara el misterio de la redenci√≥n humana; y, sometiendo a su poder la creaci√≥n entera, entregara a tu majestad infinita un Reino eterno y universal: Reino de la verdad y de la vida, Reino de la santidad y de la gracia, Reino de la justicia, del amor y de la paz.
Por eso, con los √°ngeles y los arc√°ngeles y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Sal 28, 10-11

En su trono reinar√° el Se√Īor para siempre y le dar√° a su pueblo la bendici√≥n de la paz.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Habiendo recibido, Se√Īor, el alimento de vida eterna, te rogamos que quienes nos gloriamos de obedecer los mandamientos de Jesucristo, Rey del universo, podamos vivir eternamente con √©l en el reino de los cielos. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-¬†En nuestro pa√≠s advertimos una seria crisis de confianza en los partidos pol√≠ticos, en los gobernantes y en las autoridades en general. La corrupci√≥n, la impunidad, el enriquecimiento il√≠cito est√°n documentados y por desgracia no han sido castigados como deber√≠an serlo. Esa situaci√≥n decadente impacta en el √°nimo de la sociedad, que de alguna manera u otra, deja de confiar en los gobernantes y de participar en la vida p√ļblica. La fiesta de Jesucristo Rey del Universo es un llamado de atenci√≥n a la conciencia de los cristianos. Quien confiese a Jes√ļs como su Se√Īor est√° obligado a asumir sus compromisos ciudadanos en sinton√≠a con los valores evang√©licos: la solidaridad, la preferencia por los pobres, la justicia y la dignidad humana. Estos valores no son negociables y no es posible desentenderse de su cumplimiento cuando se quiere servir a la comunidad desde la inspiraci√≥n y la fe cristiana.

Fuente: misalcatolico.com


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Publicado: 2021-09-16T20:10:28Z | Modificado: 2021-09-16T20:10:28Z