Santa Misa del día: Domingo 20 de Mayo de 2018

Domingo de Pentecostés

Rojo Solemnidad MR p. 401 (400) / Lecc. I, p. 964 / LH. de la solemnidad.

Otros santos: Bernardino de Siena, presb√≠tero; √Āngel o Arc√°ngelo, fundador; √Āurea de Ostia, m√°rtir.

DE MOIS√ČS A JES√öS
Ex 19, 3-8. 16-20; Rom, 8, 22-27; Jn 7.27-29

El pueblo camina rumbo a la tierra que Dios le ha prometido y se acerca al monte Sina√≠ para recibir las diez palabras, es decir, el Dec√°logo. El relato de la teofan√≠a recoge los signos cl√°sicos: temblor, ruido de trompetas, fuego y humo. El pueblo intuye que Dios se aproxima a la tierra y √©sta resiente su presencia terrible. Hay un l√≠mite infranqueable. El pueblo no puede acercarse en demas√≠a a riesgo de morir. Quien logra intimar con Dios es solamente Mois√©s, el resto del pueblo permanece distante. En el pasaje evang√©lico Jes√ļs declara cu√°l es el origen de su autoridad y su testimonio. √Čl no ha venido a comunicarnos un proyecto propio. Su Padre, a quien conoce de manera √ļnica, lo ha enviado. No es un maestro que reproduce una lecci√≥n aprendida. Habla de la experiencia de vida, de la comuni√≥n amorosa que vive con el Padre. De esa comuni√≥n de vida y amor, nos quiere invitar a formar parte.

Misa de la Vigilia (Primera forma)

La Misa de la Vigilia de Pentecostés se dice en la tarde del sábado, ya sea antes o después de las primeras Vísperas de la solemnidad.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Rm 5, 5; cfr. 8, 11

El amor de Dios ha sido infundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios eterno y todopoderoso, que quisiste que la celebraci√≥n del sacramento de la Pascua perdurara a lo largo de estos cincuenta d√≠as, haz que todos los pueblos de la tierra, en otro tiempo dispersos, superada la multiplicidad de lenguas, se congreguen y, movidos por el don venido del cielo, confiesen un√°nimes la gloria de tu nombre. Por nuestro Se√Īor Jesucristo... O bien:
Concede, Dios todopoderoso, que resplandezca sobre nosotros el fulgor de tu gloria, y t√ļ, luz de luz, mediante la iluminaci√≥n del Esp√≠ritu Santo, reafirma los corazones de quienes, por tu gracia, renacieron a una vida nueva. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

l Leccionario ofrece cuatro opciones para la primera lectura. aquí proponemos las dos siguientes:

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Se√Īor baj√≥ al monte Sina√≠ a la vista del pueblo.

Del libro del √Čxodo: 19, 3-8.16-20

En aquellos d√≠as, Mois√©s subi√≥ al monte Sina√≠ para hablar con Dios. El Se√Īor lo llam√≥ desde el monte y le dijo: 'Esto dir√°s a la casa de Jacob, esto anunciar√°s a los hijos de Israel: 'Ustedes han visto c√≥mo castigu√© a los egipcios y de qu√© manera los he levantado a ustedes sobre alas de √°guila y los he tra√≠do a m√≠. Ahora bien, si escuchan mi voz y guardan mi alianza, ser√°n mi especial tesoro entre todos los pueblos, aunque toda la tierra es m√≠a. Ustedes ser√°n para m√≠ un reino de sacerdotes y una naci√≥n consagrada'. Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel'.
Mois√©s convoc√≥ entonces a los ancianos del pueblo y les expuso todo lo que el Se√Īor le hab√≠a mandado. Todo el pueblo, a una, respondi√≥: 'Haremos cuanto ha dicho el Se√Īor'.
Al rayar el alba del tercer día, hubo truenos y relámpagos; una densa nube cubrió el monte y se escuchó un fragoroso resonar de trompetas. Esto hizo temblar al pueblo, que estaba en el campamento.
Mois√©s hizo salir al pueblo para ir al encuentro de Dios; pero la gente se detuvo al pie del monte. Todo el monte Sina√≠ humeaba, porque el Se√Īor hab√≠a descendido sobre √©l en medio del fuego. Sal√≠a humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El sonido de las trompetas se hac√≠a cada vez m√°s fuerte. Mois√©s hablaba y Dios le respond√≠a con truenos. El Se√Īor baj√≥ a la cumbre del monte y le dijo a Mois√©s que subiera.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

O bien.

Derramaré mi espíritu sobre mis siervos y siervas.

Del libro del profeta Joel: 3, 1-5

Esto dice el Se√Īor Dios: 'Derramar√© mi esp√≠ritu sobre todos; profetizar√°n sus hijos y sus hijas, sus ancianos so√Īar√°n sue√Īos y sus j√≥venes ver√°n visiones. Tambi√©n sobre mis siervos y mis siervas derramar√© mi esp√≠ritu en aquellos d√≠as.
Har√© prodigios en el cielo y en la tierra: sangre, fuego, columnas de humo. El sol se oscurecer√°, la luna se pondr√° color de sangre, antes de que llegue el d√≠a grande y terrible del Se√Īor.
Cuando invoquen el nombre del Se√Īor se salvar√°n, porque en el monte Si√≥n y en Jerusal√©n quedar√° un grupo, como lo ha prometido el Se√Īor a los sobrevivientes que ha elegido'.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 103, 1-2a. 24. 35c. 27-28. 29bc-30

R/.¬†Env√≠a, Se√Īor, tu Esp√≠ritu, a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Se√Īor, alma m√≠a; Se√Īor y Dios m√≠o, inmensa es tu grandeza. Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto.¬†R/.
¬°Qu√© numerosas son tus obras, Se√Īor, y todas las hiciste con maestr√≠a! La tierra est√° llena de tus creaturas. Bendice al Se√Īor, alma m√≠a.¬†R/.
Todos los vivientes aguardan que les des de comer a su tiempo; les das el alimento y lo recogen, abres tu mano y se sacian de bienes. R/.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo. Pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.

SEGUNDA LECTURA

El Espíritu intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 22-27

Hermanos: Sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvaci√≥n, pero su plenitud es todav√≠a objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque, ¬Ņc√≥mo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos algo que todav√≠a no poseemos, tenemos que esperarlo con paciencia.
El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones, sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R/.

EVANGELIO

Brotarán ríos de agua que da la vida.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 7, 37-39

El √ļltimo d√≠a dela fiesta, que era el m√°s solemne, exclam√≥ Jes√ļs en voz alta: 'El que tenga sed, que venga a m√≠; y beba, aquel que cree en m√≠. Como dice la Escritura: Del coraz√≥n del que cree en m√≠ brotar√°n r√≠os de agua viva'.
Al decir esto, se refer√≠a al Esp√≠ritu Santo que hab√≠an de recibir los que creyeran en √©l, pues a√ļn no hab√≠a venido el Esp√≠ritu, porque Jes√ļs no hab√≠a sido glorificado.¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Derrama, Se√Īor, sobre estos dones la bendici√≥n de tu Esp√≠ritu Santo, para que, por medio de ellos, reciba tu Iglesia tan gran efusi√≥n de amor, que la impulse a hacer resplandecer en todo el mundo la verdad del misterio de la salvaci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio de Pentecostés, como en la Misa del día, p. 408 (407).

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Jn 7, 37

El √ļltimo d√≠a de la fiesta, Jes√ļs se puso de pie y exclam√≥: El que tenga sed, que venga a m√≠ y beba. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Que nos aprovechen, Se√Īor, los dones que hemos recibido, para que estemos siempre llenos del fervor del Esp√≠ritu Santo que derramaste de manera tan inefable en tus Ap√≥stoles. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, MR, pp. 596-597(604-605).

Para despedir al pueblo, el di√°cono o, en su ausencia, el mismo sacerdote canta o dice:

Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Vayan en paz, aleluya, aleluya.

O bien:

Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

Misa del Día

MR, 408 (407)1 Lecc. I, p. 229
EL ESP√ćRITU DE LA VERDAD

Hech 2, 1-1 1, Ga1 5, 16-25; Jn 15, 26-27; 16, 12-15

La vida cristiana, es decir, la existencia de un disc√≠pulo en conformidad con el Evangelio de Jes√ļs es una forma de vida desafiante. Jes√ļs habl√≥ con toda claridad sobre esta decisi√≥n de seguirle: implicaba riesgos, luchas interiores, habilidad para discernir la voluntad de Dios en medio de las situaciones cambiantes de nuestra vida en sociedad. Ser cristiano no es en manera alguna aplicar mec√°nicamente una antigua receta. Las circunstancias tanto de la persona, como de la comunidad donde √©sta vive, son decisivas a la hora que nuestra conciencia establece cu√°les son las necesidades m√°s urgentes que conviene atender. La vida en el Esp√≠ritu nos permite vivir en la verdad. No es posible mentirnos si queremos seguir a Jes√ļs. Aunque vivamos en una cultura muy marcada por la dependencia de las creencias y las emociones personales, es necesario juzgar, lo m√°s objetivamente posible, aquello que nos pide el Esp√≠ritu de Jes√ļs resucitado.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Sb 1, 7

El Esp√≠ritu del Se√Īor llena toda la tierra; √©l da consistencia al universo y sabe todo lo que el hombre dice. Aleluya.

O bien: Rom 5, 5; cfr. 8, 11

El amor de Dios ha sido difundido en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que habita en nosotros. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que por el misterio de la festividad que hoy celebramos santificas a tu Iglesia, extendida por todas las naciones, concede al mundo entero los dones del Esp√≠ritu Santo y contin√ļa obrando en el coraz√≥n de tus fieles las maravillas que te dignaste realizar en los comienzos de la predicaci√≥n evang√©lica. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo y empezaron a hablar

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 2, 1-11

El d√≠a de Pentecost√©s, todos los disc√≠pulos estaban reunidos en un mismo lugar. De repente se oy√≥ un gran ruido que ven√≠a del cielo, como cuando sopla un viento fuerte, que reson√≥ por toda la casa donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas de fuego, que se distribuyeron y se posaron sobre ellos; se llenaron todos del Esp√≠ritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas, seg√ļn el Esp√≠ritu los induc√≠a a expresarse.
En esos días había en Jerusalén judíos devotos, venidos de todas partes del mundo. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma.
At√≥nitos y llenos de admiraci√≥n, preguntaban: '¬ŅNo son galileos todos estos que est√°n hablando? ¬ŅC√≥mo, pues, los o√≠mos hablar en nuestra lengua nativa? Entre nosotros hay medos, partos y elamitas; otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia y en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene. Algunos somos visitantes, venidos de Roma, jud√≠os y pros√©litos; tambi√©n hay cretenses y √°rabes. Y sin embargo, cada quien los oye hablar de las maravillas de Dios en su propia lengua'.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 103, 1ab. 24ac. 29bc-30. 31.34

R/. Env√≠a, Se√Īor, tu Esp√≠ritu a renovar la tierra. Aleluya.

Bendice al Se√Īor, alma m√≠a; Se√Īor y Dios m√≠o, inmensa es tu grandeza. ¬°Qu√© numerosas son tus obras, Se√Īor! La tierra llena est√° de tus creaturas.¬†R/.
Si retiras tu aliento, toda creatura muere y vuelve al polvo; pero envías tu espíritu, que da vida, y renuevas el aspecto de la tierra. R/.
Que Dios sea glorificado para siempre y se goce en sus creaturas. Ojal√° que le agraden mis palabras y yo me alegrar√© en el Se√Īor.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA 
Los frutos del Espíritu Santo.

De la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 5,16-25

Hermanos: Los exhorto a que vivan de acuerdo con las exigencias del Espíritu; así no se dejarán arrastrar por el desorden egoísta del hombre. Este desorden está en contra del Espíritu de Dios, y el Espíritu está en contra de ese desorden. Y esta oposición es tan radical, que les impide a ustedes hacer lo que querrían hacer. Pero si los guía el Espíritu, ya no están ustedes bajo el dominio de la ley. 
Son manifiestas las obras que proceden del desorden egoísta del hombre: la lujuria, la impureza, el libertinaje, la idolatría, la brujería, las enemistades, los pleitos, las rivalidades, la ira, las rencillas, las divisiones, las discordias, las envidias, las borracheras, las orgías y otras cosas semejantes. Respecto a ellas les advierto, como ya lo hice antes, que quienes hacen estas cosas no conseguirán el Reino de Dios.
En cambio, los frutos del Espíritu Santo son: el amor, la alegría, la paz, la generosidad, la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de sí mismo. Ninguna ley existe que vaya en contra de estas cosas.
Y los que son de Jesucristo ya han crucificado su egoísmo, junto con sus pasiones y malos deseos. Si tenemos la vida del Espíritu, actuemos conforme a ese mismo Espíritu.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

SECUENCIA 

1.- Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminamos.
2.- Ven ya, padre de los pobres, luz que penetra en las almas, dador de todos los dones.
3.- Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo.
4.- Eres pausa en el trabajo, brisa, en un clima de fuego, consuelo, en medio del llanto.
5.- Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran.
6.- Sin tu inspiración divina los hombres nada podemos y el pecado nos domina.
7.- Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas.
8.- Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas.
9.- Concede a aquellos que ponen en ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones.
10.- Danos virtudes y méritos, danos una buena muerte y contigo el gozo eterno. 

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO
R/. Aleluya, aleluya.

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu amor. R/.

EVANGELIO

El Espíritu de la verdad los irá guiando hasta la verdad plena.

Del santo evangelio seg√ļn san Juan: 15, 26-27; 16, 12-15

En aquel tiempo, Jes√ļs dijo a sus disc√≠pulos: 'Cuando venga el Consolador, que yo les enviar√© a ustedes de parte del Padre, el Esp√≠ritu de la verdad que procede del Padre, √©l dar√° testimonio de m√≠ y ustedes tambi√©n dar√°n testimonio, pues desde el principio han estado conmigo.
A√ļn tengo muchas cosas que decirles, pero todav√≠a no las pueden comprender. Pero cuando venga el Esp√≠ritu de la verdad, √©l los ir√° guiando hasta la verdad plena, porque no hablar√° por su cuenta, sino que dir√° lo que haya o√≠do y les anunciar√° las cosas que van a suceder. √Čl me glorificar√°, porque primero recibir√° de m√≠ lo que les vaya comunicando. Todo lo que tiene el Padre es m√≠o. Por eso he dicho que tomar√° de lo m√≠o y se lo comunicar√° a ustedes'.
Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos, e invoquemos a Cristo, que, entronizado a la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Espíritu Santo prometido, y pidámosle que lo derrame sobre la Iglesia y sobre todo el mundo diciendo:
Oremos a Cristo, el buen pastor de la Iglesia, que nos mereci√≥ la efusi√≥n del Esp√≠ritu Santo, y pid√°mosle que sean iluminados por este mismo Esp√≠ritu el Papa N., nuestro obispo N., y todos los dem√°s pastores de la Iglesia, a fin de conduzcan a su reba√Īo por las sendas de la salvaci√≥n.
Pidamos tambi√©n al Se√Īor resucitado, que envi√≥ su Esp√≠ritu en forma e lenguas para destruir la divisi√≥n de Babel, que congregue en la unidad y conceda la paz a todos los pueblos y naciones del mundo.
Supliquemos al vencedor de la muerte que envíe el Consolador a los que sufren, para que encuentren fuerza y consuelo en la contemplación del misterio pascual, y les dé la firme esperanza de que están llamados a la resurrección y a la felicidad de su reino.
Pidamos al Hijo de Dios, que desde el Padre nos ha enviado el Espíritu Santo, que este mismo Espíritu nos recuerde constantemente sus palabras y nos dé la fuerza que necesitamos para dar testimonio de El hasta los confines del mundo.
Terminemos nuestra oración pidiendo al mismo Espíritu que resucitó a Cristo de entre los muertos, que permanezca en nosotros y nos disponga así para ser piedras vivas del templo eterno de Dios.
Escucha, Se√Īor, las oraciones de tu pueblo y haz que quienes nos disponemos a clausurar, con la solemnidad de hoy, las fiestas pascuales, renovados y fortalecidos por tu Esp√≠ritu, vivamos continuamente la novedad pascual y lleguemos tambi√©n a las fiestas de la Pascua eterna. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Conc√©denos, Se√Īor, que, conforme a la promesa de tu Hijo, el Esp√≠ritu Santo nos haga comprender con m√°s plenitud el misterio de este sacrificio y haz que nos descubra toda su verdad. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO

El misterio de Pentecostés.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvaci√≥n darte gracias siempre y en todo lugar, Se√Īor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Porque t√ļ, para llevar a su plenitud el misterio pascual, has enviado hoya! Esp√≠ritu Santo sobre aquellos a quienes adoptaste como hijos al injertarlos en Cristo, tu Unig√©nito. Este mismo Esp√≠ritu fue quien, al nacer la Iglesia, dio a conocer a todos los pueblos el misterio del Dios verdadero y uni√≥ la diversidad de las lenguas en la confesi√≥n de una misma fe.

Por eso, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Hch 2, 4, 11

Todos quedaron llenos del Espíritu Santo, y proclamaban las maravillas de Dios. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios nuestro, t√ļ que concedes a tu Iglesia dones celestiales cons√©rvale la gracia que le has dado, para que permanezca siempre vivo en ella el don del Esp√≠ritu Santo que le infundiste; y que este alimento espiritual nos sirva para alcanzar la salvaci√≥n eterna. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, MR, pp. 596-597 (604-605).

Para despedir al pueblo, el di√°cono o, en su ausencia, el mismo sacerdote canta o dice:

Anuncien a todos la alegr√≠a del Se√Īor resucitado. Vayan en paz, aleluya, aleluya.

O bien:

Pueden ir en paz, aleluya, aleluya.

R/. Demos gracias a Dios, aleluya, aleluya.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-Los comunicadores que recitan libros o doctrinas aprendidas pueden fascinarnos durante un rato. En cambio, quien comparte sus vivencias personales, su experiencia de fracaso y crecimiento humano con toda honradez, nos resulta convincente y cre√≠ble. La fuerza de la vida y los hechos acreditan a una persona. Con la debida distancia, tanto Mois√©s como Jes√ļs nos comunican una experiencia personal de encuentro con Dios. Quien est√© interesado en comunicar su opci√≥n de fe no necesita citar libros ni autores cl√°sicos. Basta con compartir la propia experiencia de su encuentro con Jes√ļs. Nuestros padres probablemente no sab√≠an elaborar un discurso argumentado sobre su vida creyente, pero s√≠ que nos transparentaban lo que realmente viv√≠an: su relaci√≥n cercana y personal con Dios Esa dimensi√≥n no puede faltarnos a la hora de educar en la fe a nuestros hijos.


Comienza el uso del Leccionario Vol. II y de la LH, Vol. III. VII Semana del Tiempo Ordinario. 3a. Semana del Salterio.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2018 / Misal Catolico de mayo 2018

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:34Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:34Z