Misa del día: Domingo 20 de Marzo de 2016

DOMINGO 20

Jornada Diocesana de los Jóvenes. Signo "jubilar" del Santo Padre: testimonio de las obras de misericordia.

Rojo Domingo de Ramos, "De la Pasi√≥n del Se√Īor"

Conmemoraci√≥n de la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n 2a. Semana del Salterio MR p. 247 (257); Lecc. 1, p. 309

Otros Santos: Cutberto de Lindisfarne, obispo; Mar√≠a Josefa (Sancho de Guerra) del Coraz√≥n de Jes√ļs, fundadora; Fotina "la Samaritana", laica.

UNA PALABRA DE ALIENTO

Is 50,4-7; Flp 2,6-1 I; Lc 22.14-23.56

El tono de ambos textos es de entereza y determinaci√≥n. La voz prof√©tica que resuena en el libro de Isa√≠as intercala verbos en tiempo pasado y presente, d√°ndonos la impresi√≥n que este c√°ntico es una celebraci√≥n triunfal de alguien que ya super√≥ el tiempo de la prueba ‚Äďpor eso no sent√≠a los ultrajes y que sigue convencido de que en el presente sigue contando con el auxilio del Se√Īor. La confianza se consolida despu√©s de haber superado los tiempos adversos y se va transformando en fortaleza. En el relato de la √ļltima cena, Jes√ļs se muestra completamente due√Īo de su destino. Aunque sabe que se aproxima la hora de su muerte, no se amedrenta, sino que contagia su confiada esperanza a sus disc√≠pulos. Su vida y su muerte han llegado a su plenitud: una vida entregada para la salvaci√≥n de los dem√°s se convierte en una existencia significativa. La muerte martirial de Jes√ļs ser√° el punto de partida de la misteriosa revelaci√≥n del amor incondicional del Padre por sus hijos.

MISA CON PROCESI√ďN O ENTRADA SOLEMNE

1. En este d√≠a la Iglesia recuerda la entrada de Cristo nuestro Se√Īor a Jerusal√©n para consumar su Misterio Pascual. Por lo tanto en todas las Misas se conmemora esta entrada del Se√Īor mediante una procesi√≥n o una entrada solemne, antes de la Misa principal, y por medio de una entrada sencilla antes de las dem√°s Misas. Pero puede repetirse la entrada solemne (no la procesi√≥n), antes de algunas otras Misas que se celebren con gran asistencia del Pueblo.
Conviene que donde no pueda hacerse ni procesi√≥n ni entrada solemne, se tenga una celebraci√≥n de la Palabra de Dios, sobre la entrada mesi√°nica y la Pasi√≥n del Se√Īor, ya sea el s√°bado por la tarde o ya sea el domingo a una hora oportuna.
Conmemoraci√≥n de la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n

Primera forma: Procesión

2. A la hora se√Īalada, los fieles se re√ļnen en una iglesia menor o en alg√ļn otro lugar adecuado, fuera de la iglesia hacia la cual va a dirigirse la procesi√≥n. Los fieles llevan sus ramos en las manos.

3. El sacerdote y el di√°cono, revestidos con las vestiduras rojas requeridas para la Misa, acompa√Īados por los otros ministros, se acercan al lugar donde el pueblo est√° congregado. El sacerdote, en lugar de casulla, puede usar la capa pluvial, que dejar√° despu√©s de la procesi√≥n, y se pondr√° la casulla.

4. Entretanto se canta la siguiente antífona u otro cántico adecuado:

ANT√ćFONA Mt 21,9

Hosanna al Hijo de David. Bendito el que viene en nombre del Se√Īor, el Rey de Israel. Hosanna en el cielo.

5.Enseguida, el sacerdote y los fieles se santiguan mientras el sacerdote dice: "En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Después el sacerdote saluda al pueblo de la manera acostumbrada y hace una breve monición para invitar a los fieles a participar activa y conscientemente en la celebración de este día: Puede hacerlo con éstas o semejantes palabras.
Queridos hermanos: Despu√©s de haber preparado nuestros corazones desde el principio de Cuaresma con nuestra penitencia y nuestras obras de caridad, hoy nos reunimos para iniciar, unidos con toda la Iglesia, la celebraci√≥n anual del Misterio Pascual, es decir, de la pasi√≥n y resurrecci√≥n de nuestro Se√Īor Jesucristo, misterios que empezaron con su entrada en Jerusal√©n, su ciudad. Por eso, recordando con toda fe y devoci√≥n esta entrada salvadora, sigamos al Se√Īor, para que participando de su cruz, tengamos parte con El en su resurrecci√≥n y su vida.

6.Después de esta monición, el sacerdote, teniendo extendidas las manos, dice una de las dos oraciones siguientes:
Oremos. Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendici√≥n ‚Ć estos ramos, para que, quienes acompa√Īamos jubilosos a Cristo Rey, podamos llegar, por √©l, a la Jerusal√©n del cielo. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Am√©n.

O bien:

Aumenta, Se√Īor Dios, la fe de los que esperan en ti y escucha con bondad las s√ļplicas de quienes te invocan, para que, al presentar hoy nuestros ramos a Cristo victorioso, demos para ti en √©l frutos de buenas obras. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos. R/. Am√©n.
Y en silencio, rocía los ramos con agua bendita.

7.Enseguida el di√°cono, o en su ausencia el sacerdote, proclama del modo acostumbrado el Evangelio de la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n, seg√ļn alguno de los cuatro evangelistas. Si es oportuno se usa el incienso. "Bendito el que viene en nombre del Se√Īor".

EVANGELIO

Bendito el que viene en nombre del Se√Īor.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 19, 28-40

En aquel tiempo, Jes√ļs, acompa√Īado de sus disc√≠pulos, iba camino de Jerusal√©n, y al acercarse a Betfag√© y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envi√≥ a dos de sus disc√≠pulos, dici√©ndoles: "Vayan al caser√≠o que est√° frente a ustedes. Al entrar, encontrar√°n atado un burrito que nadie ha montado todav√≠a. Des√°tenlo y tr√°iganlo aqu√≠. Si alguien les pregunta por qu√© lo desatan, d√≠ganle: 'El Se√Īor lo necesita' ".
Fueron y encontraron todo como el Se√Īor les hab√≠a dicho. Mientras desataban el burro, los due√Īos les preguntaron: "¬ŅPor qu√© lo desamarran?" Ellos contestaron: "El Se√Īor lo necesita". Se llevaron, pues, el burro, le echaron encima los mantos e hicieron que Jes√ļs montara en √©l.
Conforme iba avanzando, la gente tapizaba el camino con sus mantos, y cuando ya estaba cerca la bajada del monte de los Olivos, la multitud de disc√≠pulos, entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los prodigios que hab√≠an visto, diciendo: "¬°Bendito el rey que viene en nombre del Se√Īor! ¬°Paz en el cielo y gloria en las alturas!" Algunos fariseos que iban entre la gente, le dijeron: "Maestro, reprende a tus disc√≠pulos". √Čl les replic√≥: "Les aseguro que si ellos se callan, gritar√°n las piedras".
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

8.Después del Evangelio, si se cree oportuno, puede tenerse una breve homilía. Al iniciar la procesión, el celebrante u otro ministro idóneo puede hacer una exhortación con estas palabras u otras parecidas:
Queridos hermanos: Como la muchedumbre que aclamaba a Jes√ļs, acompa√Īemos tambi√©n nosotros, con j√ļbilo, al Se√Īor.

9.Y se inicia la procesión hacia el templo donde va a celebrarse la misa. Si se usa el incienso, el turiferario va adelante con el incensario, en el cual habrá puesto incienso previamente; enseguida, un ministro con la cruz adornada y, a su lado, dos acólitos con velas encendidas. Sigue luego el sacerdote con los ministros y, detrás de ellos, los fieles con ramos en las manos. Al avanzar la procesión, el coro y el pueblo entonan los siguientes cánticos u otros apropiados.

ANT√ćFONA 1

Los ni√Īos hebreos, llevando ramos de olivo, salieron al encuentro del Se√Īor, clamando: "Hosanna en el cielo".

Si se cree conveniente, puede alternarse esta antífona con los versículos del salmo 23.


SALMO 23

Del Se√Īor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en √©l habitan, pues √©l lo edific√≥ sobre los mares, √©l fue quien lo asent√≥ sobre los r√≠os.
Se repite la antífona.
¬ŅQui√©n subir√° hasta el monte del Se√Īor? ¬ŅQui√©n podr√° entrar en su recinto santo? El de coraz√≥n limpio y manos puras y que no jura en falso.
Se repite la antífona.
Ese obtendr√° la bendici√≥n de Dios, y Dios, su salvador, le har√° justicia. √Čsta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de Jacob.
Se repite la antífona.
¬°Puertas, √°branse de par en par; agr√°ndense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!
Se repite la antífona.
Y ¬Ņqui√©n es el rey de la gloria? Es el Se√Īor, fuerte y poderoso, el Se√Īor, poderoso en la batalla.
Se repite la antífona.
¬°Puertas, √°branse de par en par; agr√°ndense, portones eternos, porque va a entrar el rey de la gloria!
Se repite la antífona.
Y ¬Ņqui√©n es el rey de la gloria? El Se√Īor, Dios de los ej√©rcitos, es el rey de la gloria.

Se repite la antífona.

ANT√ćFONA II

Los ni√Īos hebreos extend√≠an sus mantos por el camino y clamaban: "Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Se√Īor".

Si se cree conveniente, puede alternarse esta antífona con los versículos del salmo 46.


SALMO 46

Aplaudan, pueblos todos; aclamen al Se√Īor, de gozo llenos; que el Se√Īor, el Alt√≠simo, es terrible y de toda la tierra, rey supremo.
Se repite la antífona.
Fue √Čl quien nos puso por encima de todas las naciones y los pueblos, al elegirnos como herencia suya, orgullo de Jacob, su predilecto.
Se repite la antífona.
Entre voces de j√ļbilo y trompetas, Dios, el Se√Īor, asciende hasta su trono. Cantemos en honor de nuestro Dios, al rey honremos y cantemos todos.
Se repite la antífona.
Porque Dios es el rey del universo, cantemos el mejor de nuestros cantos. Reina Dios sobre todas las naciones desde su trono santo.
Se repite la antífona.
Los jefes de los pueblos se han reunido con el pueblo de Dios, Dios de Abraham, porque de Dios son los grandes de la tierra. Por encima de todo Dios est√°.

HIMNO A CRISTO REY

Coro:

Gloria, alabanza y honor, a ti Cristo rey, redentor; a quien infantil cortejo entonó piadoso Hosanna.

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

Coro:

T√ļ eres el rey de Israel, prole √≠nclita de David, rey bendito, que vienes en el nombre del Se√Īor.

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

Coro:

Toda la corte celestial te alaba en las alturas, y el hombre mortal, con todas las creaturas.

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

Coro:

El pueblo hebreo salió con palmas a tu encuentro; nosotros con preces, votos e himnos venimos a ti.

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

Coro:

Aquellos cuando ibas a padecer te tributaban loores; nosotros ahora que reinas, te ofrecemos nuestro canto.

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

Coro:

Aquellos te agradaron, que te agrade también nuestra devoción: ¡Rey bueno, rey clemente, a quien agrada todo lo bueno!

Todos repiten:

Gloria, alabanza y honor...

O bien:

HIMNO A CRISTO REY

¬°Que viva mi Cristo,
que viva mi Rey,
que impere doquiera
triunfante su ley! (2)
¬°Viva Cristo Rey,
viva Cristo Rey!

1. Mexicanos, un Padre tenemos
que nos dio de la patria la unión,
a ese Padre gozosos cantemos
empu√Īando con fe su pend√≥n.
que su Hijo nos dio por la cruz.

2. Demos gracias al Padre
que ha hecho que tengamos
de herencia la luz
y podamos vivir en el reino

3. Dios le dio el poder, la
victoria; pueblos todos, venid y
alabad a este Rey de los cielos y
tierra en quien sólo tenemos la paz.

4. Rey eterno, Rey universal,
en quien todo ya se restauró, te
ogamos que todos los pueblos
sean unidos en un solo amor.

10.Al entrar la procesi√≥n en la iglesia, se canta el siguiente responsorio u otro c√°ntico alusivo a la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n:

RESPONSORIO

R. Al entrar el Se√Īor en la ciudad santa, los hijos de Israel, anticip√°ndose a la resurrecci√≥n del Se√Īor de la vida, con palmas en las manos, clamaban: Hosanna en el cielo.

V. Al enterarse de que Jes√ļs llegaba a Jerusal√©n, el pueblo sali√≥ a su encuentro con palmas en las manos, clamando: Hosanna en el cielo.

11.El sacerdote, al llegar al altar, hace la debida reverencia y si lo juzga oportuno, lo inciensa. Luego se dirige a la sede (se quita la capa pluvial, si la us√≥, y se pone la casulla) y, omitidos los dem√°s ritos iniciales de la Misa, incluso el Se√Īor, ten piedad, da fin a la procesi√≥n diciendo la oraci√≥n colecta y prosigue la misa de la manera acostumbrada.

II. SEGUNDA FORMA: ENTRADA SOLEMNE

12.Donde no se pueda hacer la procesi√≥n fuera de la iglesia, la entrada del Se√Īor se celebra dentro del templo por medio de una entrada solemne, antes de la misa principal.

13.Los fieles se re√ļnen ante la puerta de la iglesia, o bien, dentro de la misma iglesia, llevando los ramos en la mano. El sacerdote, los ministros y algunos de los fieles, van a alg√ļn sitio adecuado de la iglesia, fuera del presbiterio, en donde pueda ser vista f√°cilmente la ceremonia, al menos por la mayor parte de la asamblea.

14.Mientras el sacerdote se dirige al sitio indicado, se canta la ant√≠fona "Hosanna al Hijo de David" (n. 4) o alg√ļn otro c√°ntico adecuado. Despu√©s se bendicen los ramos y se lee el Evangelio de la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n, como se indic√≥ en los nn. 5-7. Despu√©s del Evangelio, el sacerdote va solemnemente hacia el presbiterio a trav√©s del templo acompa√Īado por los ministros y por algunos fieles, mientras se canta el responsorio 'Al entrar el Se√Īor" (n. 10), u otro c√°ntico apropiado.

15.Al llegar al altar, el sacerdote hace la debida reverencia. Enseguida va a la sede y, omitidos los ritos iniciales de la Misa, incluso el Se√Īor, ten piedad, si es oportuno, dice la colecta de la Misa, que prosigue luego de la manera acostumbrada.

III. TERCERA FORMA: ENTRADA SENCILLA

16.En todas las dem√°s misas de este domingo, en las que no se hace la entrada solemne, se recuerda la entrada del Se√Īor en Jerusal√©n por medio de una entrada sencilla.

17.Mientras el sacerdote se dirige al altar, se canta la antífona de entrada con su salmo u otro cántico sobre el mismo tema. El sacerdote, al llegar al altar, hace la debida reverencia, va a la sede y saluda al pueblo. Luego sigue la misa de la manera acostumbrada.

18.En las demás misas en que no es posible cantar la antífona de entrada, el sacerdote, después de llegar al altar y de haber hecho la debida reverencia, saluda al pueblo, lee la antífona de entrada y prosigue la misa de la manera acostumbrada.

ANT√ćFONA DE ENTRADA

Seis d√≠as antes de la Pascua, cuando el Se√Īor entr√≥ en Jerusal√©n, salieron los ni√Īos a su encuentro llevando en sus manos hojas de palmera y gritando: Hosanna en el cielo. Bendito t√ļ, que vienes lleno de bondad y de misericordia. (Sal 23, 9-10)
Puertas, √°branse de par en par; agr√°ndense, por-tones eternos, porque va a entrar el Rey de la gloria. Y ¬Ņqui√©n es ese Rey de la gloria? El Se√Īor de los ej√©rcitos es el Rey de la gloria. Hosanna en el cielo. Bendito t√ļ, que vienes lleno de bondad y de misericordia.

19.Cuando no se puede hacer ni la procesi√≥n, ni la entrada solemne, es conveniente hacer una celebraci√≥n de la palabra de Dios, acerca de la entrada mesi√°nica y de la Pasi√≥n del Se√Īor, ya sea el s√°bado en la tarde, o bien el domingo, a la hora m√°s oportuna.

LA MISA

20.Después de la procesión o de la entrada solemne, el sacerdote comienza la misa con la oración colecta.

ORACI√ďN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que quisiste que nuestro Salvador se hiciera hombre y padeciera en la cruz para dar al g√©nero humano ejemplo de humildad, conc√©denos, benigno, seguir las ense√Īanzas de su pasi√≥n y que merezcamos participar de su gloriosa resurrecci√≥n. √Čl, que vive y reina contigo en la unidad del Esp√≠ritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
Dada la importancia de la Pasi√≥n del Se√Īor, el sacerdote, en las misas con el pueblo, y de acuerdo con las caracter√≠sticas de los fieles de cada asamblea, puede omitir, una de las dos primeras lecturas, o ambas, y leer s√≥lo la Pasi√≥n del Se√Īor, aun en su forma breve.

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

No aparté mi rostro de los insultos, y sé que no quedaré avergonzado.

Del libro del profeta Isaías 50, 4-7

En aquel entonces, dijo Isa√≠as: "El Se√Īor me ha dado una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento. Ma√Īana tras ma√Īana, el Se√Īor despierta mi o√≠do, para que escuche yo, como disc√≠pulo. El Se√Īor Dios me ha hecho o√≠r sus palabras y yo no he opuesto resistencia ni me he echado para atr√°s. Ofrec√≠ la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que me tiraban de la barba. No apart√© mi rostro de los insultos y salivazos. Pero el Se√Īor me ayuda, por eso no quedar√© confundido, por eso endurec√≠ mi rostro como roca y s√© que no quedar√© avergonzado".
Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 21, 8-9. 17-18a. 19-20. 23-24

R/. Dios m√≠o, Dios m√≠o, ¬Ņpor qu√© me has abandonado?

Todos los que me ven, de m√≠ se burlan; me hacen gestos y dicen: "Confiaba en el Se√Īor, pues que √Čl lo salve; si de veras lo ama, que lo libre". R.
Los malvados me cercan por doquiera como rabiosos perros. Mis manos y mis pies han taladrado y se pueden contar todos mis huesos. R.
Reparten entre s√≠ mis vestiduras y se juegan mi t√ļnica a los dados. Se√Īor, auxilio m√≠o, ven y ay√ļdame, no te quedes de m√≠ tan alejado. R.
Contar√© tu fama a mis hermanos, en medio de la asamblea te alabar√©. Fieles del Se√Īor, al√°benlo; glorif√≠calo, linaje de Jacob; t√©melo, estirpe de Israel. R.

SEGUNDA LECTURA

Cristo se humilló a sí mismo, por eso Dios lo exaltó.

De la carta del apóstol san Pablo a los filipenses 2, 6-11

Cristo, siendo Dios, no consider√≥ que deb√≠a aferrarse a las prerrogativas de su condici√≥n divina, sino que, por el contrario, se anonad√≥ a s√≠ mismo, tomando la condici√≥n de siervo, y se hizo semejante a los hombres. As√≠, hecho uno de ellos, se humill√≥ a s√≠ mismo y por obediencia acept√≥ incluso la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exalt√≥ sobre todas las cosas y le otorg√≥ el nombre que est√° sobre todo nombre, para que, al nombre de Jes√ļs, todos doblen la rodilla en el cielo, en la tierra y en los abismos, y todos reconozcan p√ļblicamente que Jesucristo es el Se√Īor, para gloria de Dios Padre.Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Flp 2, 8-9

R. Honor y gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Cristo se humilló por nosotros y por obediencia aceptó incluso la muerte y una muerte de cruz. Por eso Dios lo exaltó sobre todas las cosas y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre. R.

EVANGELIO

PASI√ďN DE NUESTRO SE√ĎOR JESUCRISTO

SEG√öN SAN LUCAS 22, 14-23, 56

He deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer

Llegada la hora de cenar, se sent√≥ Jes√ļs con sus disc√≠pulos y les dijo: "Cu√°nto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volver√© a celebrar, hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tom√≥ en sus manos una copa de vino, pronunci√≥ la acci√≥n de gracias y dijo: "Tomen esto y rep√°rtanlo entre ustedes, porque les aseguro que ya no volver√© a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios".
Hagan esto en memoria mía
Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar, hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza, sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes".
¬°Ay de aquel por quien el Hijo del hombre ser√° entregado!
"Pero miren: la mano del que me va a entregar est√° conmigo en la mesa. Porque el Hijo del hombre va a morir, seg√ļn lo decretado; pero ¬°ay de aquel hombre por quien ser√° entregado!" Ellos empezaron a preguntarse unos a otros qui√©n de ellos pod√≠a ser el que lo iba a traicionar.
Yo estoy en medio de ustedes como el que sirve
Despu√©s los disc√≠pulos se pusieron a discutir sobre cu√°l de ellos deber√≠a ser considerado como el m√°s importante. Jes√ļs les dijo: "Los reyes de los paganos los dominan, y los que ejercen la autoridad se hacen llamar bienhechores. Pero ustedes no hagan eso, sino todo lo contrario: que el mayor entre ustedes act√ļe como si fuera el menor, y el que gobierna, como si fuera un servidor. Porque, ¬Ņqui√©n vale m√°s, el que est√° a la mesa o el que sirve? ¬ŅVerdad que es el que est√° a la mesa? Pues yo estoy en medio de ustedes como el que sirve. Ustedes han perseverado conmigo en mis pruebas, y yo les voy a dar el Reino, como mi Padre me lo dio a m√≠, para que coman y beban a mi mesa en el Reino, y se siente cada uno en un trono, para juzgar a las doce tribus de Israel".
T√ļ, una vez convertido, confirma a tus hermanos
Luego a√Īadi√≥: "Sim√≥n, Sim√≥n, mira que Satan√°s ha pedido permiso para zarandearlos como trigo; pero yo he orado por ti, para que tu fe no desfallezca; y t√ļ, una vez convertido, confirma a tus hermanos". √Čl le contest√≥: "Se√Īor, estoy dispuesto a ir contigo incluso a la c√°rcel y a la muerte". Jes√ļs le replic√≥: "Te digo, Pedro, que hoy, antes de que cante el gallo, habr√°s negado tres veces que me conoces".
Conviene que se cumpla en mí lo que está escrito
Despu√©s les dijo a todos ellos: "Cuando los envi√© sin provisiones, sin dinero ni sandalias, ¬Ņacaso les falt√≥ algo?" Ellos contestaron: "Nada". √Čl a√Īadi√≥: "Ahora, en cambio, el que tenga dinero o provisiones, que los tome; y el que no tenga espada, que venda su manto y compre una. Les aseguro que conviene que se cumpla esto que est√° escrito de m√≠: Fue contado entre los malhechores, porque se acerca el cumplimiento de todo lo que se refiere a m√≠". Ellos le dijeron: "Se√Īor, aqu√≠ hay dos espadas". √Čl les contest√≥: "¬°Basta ya!"
Lleno de tristeza, se puso a orar de rodillas
Sali√≥ Jes√ļs, como de costumbre, al monte de los Olivos y lo acompa√Īaron los disc√≠pulos. Al llegar a ese sitio, les dijo: "Oren, para no caer en la tentaci√≥n". Luego se alej√≥ de ellos a la distancia de un tiro de piedra y se puso a orar de rodillas, diciendo: "Padre, si quieres, aparta de m√≠ esta amarga prueba; pero que no se haga mi voluntad, sino la tuya". Se le apareci√≥ entonces un √°ngel para confortarlo; √©l, en su angustia mortal, oraba con mayor insistencia, y comenz√≥ a sudar gruesas gotas de sangre, que ca√≠an hasta el suelo. Por fin termin√≥ su oraci√≥n, se levant√≥, fue hacia sus disc√≠pulos y los encontr√≥ dormidos por la pena. Entonces les dijo: "¬ŅPor qu√© est√°n dormidos? Lev√°ntense y oren para no caer en la tentaci√≥n".
Judas, ¬Ņcon un beso entregas al Hijo del hombre?
Todav√≠a estaba hablando, cuando lleg√≥ una turba encabezada por Judas, uno de los Doce, quien se acerc√≥ a Jes√ļs para besarlo. Jes√ļs le dijo: "Judas, ¬Ņcon un beso entregas al Hijo del hombre?"
Al darse cuenta de lo que iba a suceder, los que estaban con √©l dijeron: "Se√Īor, ¬Ņlos atacamos con la espada?" Y uno de ellos hiri√≥ a un criado del sumo sacerdote y le cort√≥ la oreja derecha. Jes√ļs intervino, diciendo: "¬°Dejen! ¬°Basta!" Le toc√≥ la oreja y lo cur√≥.
Despu√©s Jes√ļs dijo a los sumos sacerdotes, a los encargados del templo y a los ancianos que hab√≠an venido a arrestarlo: "Han venido a aprehenderme con espadas y palos, como si fuera un bandido. Todos los d√≠as he estado con ustedes en el templo y no me echaron mano. Pero √©sta es su hora y la del poder de las tinieblas".
Pedro salió de ahí y se soltó a llorar
Ellos lo arrestaron, se lo llevaron y lo hicieron entrar en la casa del sumo sacerdote. Pedro los segu√≠a desde lejos. Encendieron fuego en medio del patio, se sentaron alrededor y Pedro se sent√≥ tambi√©n con ellos. Al verlo sentado junto a la lumbre, una criada se le qued√≥ mirando y dijo: "Este tambi√©n estaba con √©l". Pero √©l lo neg√≥ diciendo: "No lo conozco, mujer". Poco despu√©s lo vio otro y le dijo: "T√ļ tambi√©n eres uno de ellos". Pedro replic√≥: "¬°Hombre, no lo soy!" Y como despu√©s de una hora, otro insisti√≥: "Sin duda que √©ste tambi√©n estaba con √©l, porque es galileo".
Pedro contestó: "¡Hombre, no sé de qué hablas!" Todavía estaba hablando, cuando cantó un gallo.
El Se√Īor, volvi√©ndose, mir√≥ a Pedro. Pedro se acord√≥ entonces de las palabras que el Se√Īor le hab√≠a dicho: `Antes de que cante el gallo, me negar√°s tres veces', y saliendo de all√≠ se solt√≥ a llorar amargamente.
Adivina quién te ha pegado
Los hombres que sujetaban a Jes√ļs se burlaban de √©l, le daban golpes, le tapaban la cara y le preguntaban: "¬Ņdivina qui√©n te ha pegado?" Y profer√≠an contra √©l muchos insultos.
Lo hicieron comparecer ante el sanedrín
Al amanecer se reuni√≥ el consejo de los ancianos con los sumos sacerdotes y los escribas. Hicieron comparecer a Jes√ļs ante el sanedr√≠n y le dijeron: "Si t√ļ eres el Mes√≠as, d√≠noslo". √Čl les contest√≥: "Si se lo digo, no lo van a creer, y si les pregunto, no me van a responder. Pero ya desde ahora, el Hijo del hombre est√° sentado a la derecha de Dios todopoderoso". Dijeron todos: "Entonces, ¬Ņt√ļ eres el Hijo de Dios?" √Čl les contest√≥: "Ustedes mismos lo han dicho: s√≠ lo soy". Entonces ellos dijeron: "¬ŅQu√© necesidad tenemos ya de testigos? Nosotros mismos lo hemos o√≠do de su boca". El consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jes√ļs ante Pilato.
No encuentro ninguna culpa en este hombre
Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que éste anda amotinando a nuestra nación y oponiéndose a que se pague tributo al César y diciendo que él es el Mesías rey".
Pilato pregunt√≥ a Jes√ļs: "¬ŅEres t√ļ el rey de los jud√≠os?" √Čl le contest√≥: "T√ļ lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insist√≠an con m√°s fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo ense√Īando por toda Judea, desde Galilea hasta aqu√≠". Al o√≠r esto, Pilato pregunt√≥ si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicci√≥n de Herodes, se lo remiti√≥, ya que Herodes estaba en Jerusal√©n precisamente por aquellos d√≠as.
Herodes, con su escolta, lo despreció
Herodes, al ver a Jes√ļs, se puso muy contento, porque hac√≠a mucho tiempo que quer√≠a verlo, pues hab√≠a o√≠do hablar mucho de √©l y esperaba presenciar alg√ļn milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero √©l no le contest√≥ ni una palabra.
Estaban ahí los sumos sacerdotes y los escribas, acusándolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trató con desprecio y se burló de él, y le mandó poner una vestidura blanca. Después se lo remitió a Pilato. Aquel mismo día se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.
Pilato les entreg√≥ a Jes√ļs
Pilato convoc√≥ a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han tra√≠do a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en √©l ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ning√ļn delito digno de muerte se ha probado. As√≠ pues, le aplicar√© un escarmiento y lo soltar√©".
Con ocasi√≥n de la fiesta, Pilato ten√≠a que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¬°Quita a √©se! ¬°Su√©ltanos a Barrab√°s!" A √©ste lo hab√≠an metido en la c√°rcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio. Pilato volvi√≥ a dirigirles la palabra, con la intenci√≥n de poner en libertad a Jes√ļs; pero ellos segu√≠an gritando: "¬°Crucif√≠calo, crucif√≠calo!" √Čl les dijo por tercera vez: "¬ŅPues qu√© ha hecho de malo? No he encontrado en √©l ning√ļn delito que merezca la muerte; de modo que le aplicar√© un escarmiento y lo soltar√©". Pero ellos insist√≠an, pidiendo a gritos que lo crucificaran. Como iba creciendo el griter√≠o, Pilato decidi√≥ que se cumpliera su petici√≥n; solt√≥ al que le ped√≠an, al que hab√≠a sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jes√ļs se lo entreg√≥ a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloren por mí
Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Sim√≥n de Cirene, que volv√≠a del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detr√°s de Jes√ļs. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por √©l. Jes√ļs se volvi√≥ hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusal√©n, no lloren por m√≠; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir d√≠as en que se dir√°: `¬°Dichosas las est√©riles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dir√°n a los montes: 'Despl√≥mense sobre nosotros', y a las colinas: Sep√ļltennos', porque si as√≠ tratan al √°rbol verde, ¬Ņqu√© pasar√° con el seco?"
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
Conduc√≠an, adem√°s, a dos malhechores, para ajusticiarlos con √©l. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron all√≠, a √©l y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jes√ļs dec√≠a desde la cruz: "Padre, perd√≥nalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes. √Čste es el rey de los jud√≠os
El pueblo estaba mirando. Las autoridades le hac√≠an muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a s√≠ mismo, si √©l es el Mes√≠as de Dios, el elegido". Tambi√©n los soldados se burlaban de Jes√ļs, y acerc√°ndose a √©l, le ofrec√≠an vinagre y le dec√≠an: "Si t√ļ eres el rey de los jud√≠os, s√°lvate a ti mismo". Hab√≠a, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, lat√≠n y hebreo, que dec√≠a: "√Čste es el rey de los jud√≠os".
Hoy estarás conmigo en el paraíso
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jes√ļs, dici√©ndole: "Si t√ļ eres el Mes√≠as, s√°lvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba, indignado: "¬ŅNi siquiera temes t√ļ a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero √©ste ning√ļn mal ha hecho". Y le dec√≠a a Jes√ļs: "Se√Īor, cuando llegues a tu Reino, acu√©rdate de m√≠". Jes√ļs le respondi√≥: "Yo te aseguro que hoy estar√°s conmigo en el para√≠so".
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Era casi el mediod√≠a, cuando las tinieblas invadieron toda la regi√≥n y se oscureci√≥ el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasg√≥ a la mitad. Jes√ļs, clamando con voz potente, dijo: "¬°Padre, en tus manos encomiendo mi esp√≠ritu!" Y dicho esto, expir√≥.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que hab√≠a acudido a este espect√°culo, mirando lo que ocurr√≠a, se volvi√≥ a su casa d√°ndose golpes de pecho. Los conocidos de Jes√ļs se manten√≠an a distancia, lo mismo que las mujeres que lo hab√≠an seguido desde Galilea, y permanec√≠an mirando todo aquello.
Jos√© coloc√≥ el cuerpo de Jes√ļs en un sepulcro
Un hombre llamado Jos√©, consejero del sanedr√≠n, hombre bueno y justo, que no hab√≠a estado de acuerdo con la decisi√≥n de los jud√≠os ni con sus actos, que era natural de Arimatea, ciudad de Judea, y que aguardaba el Reino de Dios, se present√≥ ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jes√ļs. Lo baj√≥ de la cruz, lo envolvi√≥ en una s√°bana y lo coloc√≥ en un sepulcro excavado en la roca, donde no hab√≠an puesto a nadie todav√≠a. Era el d√≠a de la Pascua y ya iba a empezar el s√°bado. Las mujeres que hab√≠an seguido a Jes√ļs desde Galilea acompa√Īaron a Jos√© para ver el sepulcro y c√≥mo colocaban el cuerpo. Al regresar a su casa, prepararon perfumes y ung√ľentos, y el s√°bado guardaron reposo, conforme al mandamiento.Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

O bien: Forma breve

PASI√ďN DE NUESTRO SE√ĎOR JESUCRISTO SEG√öN SAN LUCAS 23, 1-49

No encuentro ninguna culpa en este hombre

En aquel tiempo, el consejo de los ancianos, con los sumos sacerdotes y los escribas, se levantaron y llevaron a Jes√ļs ante Pilato. Entonces comenzaron a acusarlo, diciendo: "Hemos comprobado que √©ste anda amotinando a nuestra naci√≥n y oponi√©ndose a que se pague tributo al C√©sar y diciendo que √©l es el Mes√≠as rey".
Pilato pregunt√≥ a Jes√ļs: "¬ŅEres t√ļ el rey de los jud√≠os?" √Čl le contest√≥: "T√ļ lo has dicho". Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la turba: "No encuentro ninguna culpa en este hombre". Ellos insist√≠an con m√°s fuerza, diciendo: "Solivianta al pueblo ense√Īando por toda Judea, desde Galilea hasta aqu√≠". Al o√≠r esto, Pilato pregunt√≥ si era galileo, y al enterarse de que era de la jurisdicci√≥n de Herodes, se lo remiti√≥, ya que Herodes estaba en Jerusal√©n precisamente por aquellos d√≠as.
Herodes, con su escolta, lo despreció
Herodes, al ver a Jes√ļs, se puso muy contento, porque hac√≠a mucho tiempo que quer√≠a verlo, pues hab√≠a o√≠do hablar mucho de √©l y esperaba presenciar alg√ļn milagro suyo. Le hizo muchas preguntas, pero √©l no le contest√≥ ni una palabra. Estaban ah√≠ los sumos sacerdotes y los escribas, acus√°ndolo sin cesar. Entonces Herodes, con su escolta, lo trat√≥ con desprecio y se burl√≥ de √©l, y le mand√≥ poner una vestidura blanca. Despu√©s se lo remiti√≥ a Pilato. Aquel mismo d√≠a se hicieron amigos Herodes y Pilato, porque antes eran enemigos.
Pilato les entreg√≥ a Jes√ļs
Pilato convoc√≥ a los sumos sacerdotes, a las autoridades y al pueblo, y les dijo: "Me han tra√≠do a este hombre, alegando que alborota al pueblo; pero yo lo he interrogado delante de ustedes y no he encontrado en √©l ninguna de las culpas de que lo acusan. Tampoco Herodes, porque me lo ha enviado de nuevo. Ya ven que ning√ļn delito digno de muerte se ha probado. As√≠ pues, le aplicar√© un escarmiento y lo soltar√©".
Con ocasión de la fiesta, Pilato tenía que dejarles libre a un preso. Ellos vociferaron en masa, diciendo: "¡Quita a ése! ¡Suéltanos a Barrabás!" A éste lo habían metido en la cárcel por una revuelta acaecida en la ciudad y un homicidio.
Pilato volvi√≥ a dirigirles la palabra, con la intenci√≥n de poner en libertad a Jes√ļs; pero ellos segu√≠an gritando:
"¬°Crucif√≠calo, crucif√≠calo!" √Čl les dijo por tercera vez: "¬ŅPues qu√© ha hecho de malo? No he encontrado en √©l ning√ļn delito que merezca la muerte; de modo que le aplicar√© un escarmiento y lo soltar√©". Pero ellos insist√≠an, pidiendo a gritos que lo crucificara. Como iba creciendo el griter√≠o, Pilato decidi√≥ que se cumpliera su petici√≥n; solt√≥ al que le ped√≠an, al que hab√≠a sido encarcelado por revuelta y homicidio, y a Jes√ļs se lo entreg√≥ a su arbitrio.
Hijas de Jerusalén, no lloren por mí
Mientras lo llevaban a crucificar, echaron mano a un cierto Sim√≥n de Cirene, que volv√≠a del campo, y lo obligaron a cargar la cruz, detr√°s de Jes√ļs. Lo iba siguiendo una gran multitud de hombres y mujeres, que se golpeaban el pecho y lloraban por √©l. Jes√ļs se volvi√≥ hacia las mujeres y les dijo: "Hijas de Jerusal√©n, no lloren por m√≠; lloren por ustedes y por sus hijos, porque van a venir d√≠as en que se dir√°: `¬°Dichosas las est√©riles y los vientres que no han dado a luz y los pechos que no han criado!' Entonces dir√°n a los montes: 'Despl√≥mense sobre nosotros', y a las colinas: Sep√ļltennos', porque si as√≠ tratan al √°rbol verde, ¬Ņqu√© pasar√° con el seco?"
Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen
Conduc√≠an, adem√°s, a dos malhechores, para ajusticiarlos con √©l. Cuando llegaron al lugar llamado "la Calavera", lo crucificaron all√≠, a √©l y a los malhechores, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Jes√ļs dec√≠a desde la cruz: "Padre, perd√≥nalos, porque no saben lo que hacen". Los soldados se repartieron sus ropas, echando suertes.
√Čste es el rey de los jud√≠os
El pueblo estaba mirando. Las autoridades le ha-c√≠an muecas, diciendo: "A otros ha salvado; que se salve a s√≠ mismo, si √©l es el Mes√≠as de Dios, el elegido". Tambi√©n los soldados se burlaban de Jes√ļs, y acerc√°ndose a √©l, le ofrec√≠an vinagre y le dec√≠an: "Si t√ļ eres el rey de los jud√≠os, s√°lvate a ti mismo". Hab√≠a, en efecto, sobre la cruz, un letrero en griego, lat√≠n y hebreo, que dec√≠a: "√Čste es el rey de los jud√≠os".
Hoy estarás conmigo en el paraíso
Uno de los malhechores crucificados insultaba a Jes√ļs, dici√©ndole: "Si t√ļ eres el Mes√≠as, s√°lvate a ti mismo y a nosotros". Pero el otro le reclamaba indignado: "¬ŅNi siquiera temes t√ļ a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero √©ste ning√ļn mal ha hecho". Y le dec√≠a a Jes√ļs: "Se√Īor, cuando llegues a tu Reino, acu√©rdate de m√≠". Jes√ļs le respondi√≥: "Yo te aseguro que hoy estar√°s conmigo en el para√≠so".
Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu
Era casi el mediod√≠a, cuando las tinieblas invadieron toda la regi√≥n y se oscureci√≥ el sol hasta las tres de la tarde. El velo del templo se rasg√≥ a la mitad. Jes√ļs, clamando con voz potente, dijo: "¬°Padre, en tus manos encomiendo mi esp√≠ritu!" Y dicho esto, expir√≥.
Aquí se arrodillan todos y se hace una breve pausa.
El oficial romano, al ver lo que pasaba, dio gloria a Dios, diciendo: "Verdaderamente este hombre era justo". Toda la muchedumbre que hab√≠a acudido a este espect√°culo, mirando lo que ocurr√≠a, se volvi√≥ a su casa d√°ndose golpes de pecho. Los conocidos de Jes√ļs se manten√≠an a distancia, lo mismo que las mujeres que lo hab√≠an seguido desde Galilea, y permanec√≠an mirando todo aquello.
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Se dice Credo

ORACI√ďN UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, a Jes√ļs, el Sumo Sacerdote de la fe que profesamos, que en la cruz present√≥, con l√°grimas en los ojos, oraciones y s√ļplicas al Padre, y oremos tambi√©n nosotros por todos los hombres: (R/, Esc√ļchanos, Se√Īor.)
Para que el Se√Īor, que en la cruz excus√≥ a los ignorantes y pidi√≥ perd√≥n por ellos, tenga piedad de los fieles que han ca√≠do en el pecado, les d√© valor para recurrir al sacramento de la penitencia y les conceda el gozo del perd√≥n y de la paz,roguemos al Se√Īor.
Para que la sangre de Jes√ļs, que habla m√°s favorablemente que la de Abel, reconcilie con Dios a los que a√ļn est√°n lejos a causa de la ignorancia, la indiferencia, la maldad o las propias pasiones,roguemos al Se√Īor.
Para que el Se√Īor, que en la cruz experiment√≥ la amargura de sentirse triste y abandonado, se apiade de los enfermos, los afligidos y los oprimidos y les env√≠e a su √°ngel para que los conforte,roguemos al Se√Īor.
Para que el Se√Īor, que recibi√≥ en su reino al ladr√≥n arrepentido, se apiade de nosotros nos d√© sentimientos de contrici√≥n y nos admita, despu√©s de la muerte, en su para√≠so,roguemos al Se√Īor.
Dios todopoderoso y eterno, que enviaste a tu Hijo al mundo, para que, con su pasión, destruyera el pecado y la muerte y, con su resurrección, nos devolviera la vida y la felicidad, escucha las oraciones de tu pueblo y haz que podamos gozar de los frutos de la cruz gloriosa de Jesucristo. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Que la pasi√≥n de tu Unig√©nito, Se√Īor, nos atraiga tu perd√≥n, y aunque no lo merecemos por nuestras obras, por la mediaci√≥n de este sacrificio √ļnico, lo recibamos de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

PREFACIO

La Pasi√≥n del Se√Īor. p. 497 (498).

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Mt 26,42

Padre mío, si no es posible evitar que yo beba este cáliz, hágase tu voluntad.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

T√ļ que nos has alimentado con esta Eucarist√≠a, y por medio de la muerte de tu Hijo nos das la esperanza de alcanzar lo que la fe nos promete, conc√©denos, Se√Īor, llegar, por medio de su resurrecci√≥n, a la meta de nuestras esperanzas. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

ORACI√ďN SOBRE EL PUEBLO

Dios y Padre nuestro, mira con bondad a esta familia tuya, por la cual nuestro Se√Īor Jesucristo no dud√≥ en entregarse a sus verdugos y padecer el tormento de la cruz. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-No hay seguro suficiente para librarnos de contratiempos y situaciones adversas, bien se trate de enfermedades, que de problemas familiares o de otros fracasos mayores, que generan mayor nivel de sufrimiento. Nuestra fragilidad humana nos vuelve vulnerables a la maldad humana y a las fuerzas de la naturaleza. La fe cristiana surge como la respuesta confiada y voluntaria que la persona otorga a la persona de Jes√ļs. √Čl vivi√≥ y muri√≥ sabiendo c√≥mo cumplir en sus circunstancias particulares la voluntad del Padre. Esa determinaci√≥n de mantenerse abierto al di√°logo amoroso con su Padre fue la clave de su espiritualidad y la raz√≥n que le dio sentido profundo a su existencia. A los ojos de sus captores, era un subversivo que desestabilizaba el orden social y por tanto, deb√≠a ser eliminado. Sus seguidores lo consideraron el Hijo obediente que revelaba sin fractura alguna, la amorosa fidelidad del Padre por sus hijos y por eso lo confesaron como su Se√Īor.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2016 / Misal Catolico de marzo 2016

Publicado: 2021-09-17T15:50:11Z | Modificado: 2021-09-17T15:50:11Z