Santa Misa del día: Miercoles 20 de Abril de 2022

Blanco Miércoles de la Octava de Pascua MR, p. 347 (349) / Lecc. I, p. 860

Otros Santos: Inés de Montepulciano, abadesa. Beatos: Michel Coquelet, presbítero de la Orden de los Oblatos de María Inmaculada y mártir; Clara (Dina) Bosatta, virgen cofundadora.

LES PIDI√ď UNA LIMOSNA Hech 3, 1-10; Sal 104; Lc 24, 13-35

La sanaci√≥n que nos presenta el libro de los Hechos se realiza dentro de la vida cotidiana jud√≠a, en la cual el culto p√ļblico, uno por la ma√Īana y otro por la tarde, tiene un significado especial. Pedro y Juan acuden al templo a orar, pero la presencia abatida del paral√≠tico a la entrada les hace cambiar radicalmente. El paral√≠tico representa al pueblo marginado por la ley y el templo. Este paral√≠tico pide limosna a Pedro, pero tambi√©n le ense√Īa algo muy valioso, a saber, la importancia de los marginados. Gracias a √©l, Pedro se da cuenta de que, aun cuando no tiene oro ni plata, posee un don de un valor incalculable, el poder de invocar el nombre de Jes√ļs. La sanaci√≥n del paral√≠tico simboliza el poder vivificador de Jes√ļs reconocido en este episodio, como en muchos momentos, por medio de los pobres.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cfr. Mt 25, 34

Vengan, benditos de mi Padre, tomen posesión del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios nuestro, que cada a√Īo nos inundas de alegr√≠a por la solemnidad de la resurrecci√≥n del Se√Īor, conc√©denos propicio que, por estas fiestas que celebramos en el tiempo, merezcamos llegar al gozo de la eternidad. Por nuestro Se√Īor Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jes√ļs, camina.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 1-10

En aquel tiempo, Pedro y Juan subieron al templo para la oraci√≥n vespertina, a eso de las tres de la tarde. Hab√≠a all√≠ un hombre lisiado de nacimiento, a quien diariamente llevaban y pon√≠an ante la puerta llamada la Hermosa, para que pidiera limosna a los que entraban en el templo. Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidi√≥ limosna. Pedro y Juan fijaron en √©l los ojos, y Pedro le dijo: M√≠ranos. El hombre se qued√≥ mir√°ndolos en espera de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, lev√°ntate y camina. Y, tom√°ndolo de la mano, lo incorpor√≥. Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso de pie, empez√≥ a andar y entr√≥ con ellos al templo caminando, saltando y alabando a Dios. Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era el mismo que ped√≠a limosna sentado junto a la puerta Hermosa del templo, quedaron llenos de miedo y no sal√≠an de su asombro por lo que hab√≠a sucedido.Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 104, 1-2. 3-4. 6-7. 8-9.R/. Cantemos al Se√Īor con alegr√≠a. Aleluya.

Aclamen al Se√Īor y denle gracias, relaten sus prodigios a los pueblos. Entonen en su honor himnos y cantos, celebren sus portentos.R/. Del nombre del Se√Īor enorgull√©zcanse y si√©ntase feliz el que lo busca. Recurran al Se√Īor y a su poder y a su presencia acudan.R/. Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen: el Se√Īor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos.R/. Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidar√° el Se√Īor de sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que un d√≠a le hiciera.R/.

SECUENCIA Opcional, Lecc. I, p√°g. 855.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Sal 117,24R/. Aleluya, aleluya.

Este es el d√≠a del triunfo del Se√Īor, d√≠a de j√ļbilo y de gozo. R/.

EVANGELIO

Lo reconocieron al partir el pan.

Del santo Evangelio seg√ļn san Lucas: 24, 13-35

El mismo d√≠a de la resurrecci√≥n, iban dos de los disc√≠pulos hacia un pueblo llamado Ema√ļs, situado a unos once kil√≥metros de Jerusal√©n, y comentaban todo lo que hab√≠a sucedido. Mientras conversaban y discut√≠an, Jes√ļs se les acerc√≥ y comenz√≥ a caminar con ellos; pero los ojos de los dos disc√≠pulos estaban velados y no lo reconocieron. √Čl les pregunt√≥: De qu√© cosas vienen hablando, tan llenos de tristeza?. Uno de ellos, llamado Cleof√°s, le respondi√≥: Eres t√ļ el √ļnico forastero que no sabe lo que ha sucedido estos d√≠as en Jerusal√©n?. √Čl les pregunt√≥: Qu√© cosa?. Ellos le respondieron: Lo de Jes√ļs el nazareno, que era un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo. C√≥mo los sumos sacerdotes y nuestros jefes lo entregaron para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esper√°bamos que √©l ser√≠a el libertador de Israel, y sin embargo, han pasado ya tres d√≠as desde que estas cosas sucedieron. Es cierto que algunas mujeres de nuestro grupo nos han desconcertado, pues fueron de madrugada al sepulcro, no encontraron el cuerpo y llegaron contando que se les hab√≠an aparecido unos √°ngeles, que les dijeron que estaba vivo. Algunos de nuestros compa√Īeros fueron al sepulcro y hallaron todo como hab√≠an dicho las mujeres, pero a √©l no lo vieron. Entonces Jes√ļs les dijo: Qu√© insensatos son ustedes y qu√© duros de coraz√≥n para creer todo lo anunciado por los profetas! Acaso no era necesario que el Mes√≠as padeciera todo esto y as√≠ entrara en su gloria?. Y comenzando por Mois√©s y siguiendo con todos los profetas, les explic√≥ todos los pasajes de la Escritura que se refer√≠an a √©l. Ya cerca del pueblo a donde se dirig√≠an, √©l hizo como que iba m√°s lejos; pero ellos le insistieron, diciendo: Qu√©date con nosotros, porque ya es tarde y pronto va a oscurecer. Y entr√≥ para quedarse con ellos. Cuando estaban a la mesa, tom√≥ un pan, pronunci√≥ la bendici√≥n, lo parti√≥ y se lo dio. Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero √©l se les desapareci√≥. Y ellos se dec√≠an el uno al otro: Con raz√≥n nuestro coraz√≥n ard√≠a, mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras!. Se levantaron inmediatamente y regresaron a Jerusal√©n, donde encontraron reunidos a los Once con sus compa√Īeros, los cuales les dijeron: De veras ha resucitado el Se√Īor y se le ha aparecido a Sim√≥n. Entonces ellos contaron lo que les hab√≠a pasado por el camino y c√≥mo lo hab√≠an reconocido al partir el pan.Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Se√Īor, estas ofrendas de la humanidad redimida, y realiza a favor nuestro, la plena salvaci√≥n del cuerpo y el alma. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio I de Pascua (en este día), M R, p. 504 (500).

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. Lc 24, 35

Los disc√≠pulos reconocieron al Se√Īor Jes√ļs, al partir el pan. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Te rogamos, Se√Īor, que, purificados de nuestra antigua condici√≥n pecadora, la santa recepci√≥n del sacramento de tu Hijo nos transforme en nuevas creaturas. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

La despedida se hace como el día de Pascua.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2022-07-18T17:40:29Z | Modificado: 2022-07-18T17:40:29Z