Santa Misa del d├şa: Domingo 17 de Septiembre de 2023

Verde Domingo XXIV del Tiempo Ordinario Se omite la Memoria de san Roberto Belarmino, obispo y doctor de la Iglesia MR, p. 438 (434) / Lecc. II, p. 58 LH, Semana IV del Salterio

Otros santos: Hildegarda Von Bingen, religiosa benedictina y doctora de la Iglesia; Segismundo Felix Felinski, presb├ştero, obispo y fundador.

LA VENGANZA ES INCOMPATIBLE CON NUESTRA FE Sir 27,30-28-28,9; Sal 102; Rom 14,7-9; Mt 18,21-35

En la antigüedad, la venganza era una pr├íctica com├║n. De acuerdo con Homero en la Il├şada, la venganza fue el motivo de la guerra troyana, ya que Menelao, rey de Esparta, quiso vengarse de los troyanos por raptar a su mujer, la bella Helena. La mitolog├şa griega tuvo diosas llamadas Erinias, cuyo ├║nico oficio fue el de vengarse de los imp├şos. De acuerdo con los antrop├│logos, la venganza fue percibida por los antiguos como una herramienta ├║til para mantener el respeto y la paz en sus sociedades jerarquizadas y violentas. Tambi├ęn la Biblia, en sus primeros escritos, aprob├│ la venganza, por ejemplo, en la instituci├│n del goel (v├ęase N├║m 35, 9-30). Pero en la literatura sapiencial, como vemos en nuestra primera lectura, la venganza es criticada. Jes├║s la rechaza totalmente en el Evangelio y antes pide que se ore por los enemigos en lugar de vengarse.

ANT├ŹFONA DE ENTRADA Cfr. Sir 36, 18

Concede, Se├▒or, la paz a los que esperan en ti, y cumple as├ş las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

Se dice Gloria

ORACIÓN COLECTA

Se├▒or Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo coraz├│n, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Se├▒or Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Perdona la ofensa a tu pr├│jimo para obtener t├║ el perd├│n.

Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 27, 33-28, 9

Cosas abominables son el rencor y la c├│lera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Se├▒or se vengar├í del vengativo y llevar├í rigurosa cuenta de sus pecados. Perdona la ofensa a tu pr├│jimo, y as├ş, cuando pidas perd├│n, se te perdonar├ín tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, le puede acaso pedir la salud al Se├▒or? El que no tiene compasi├│n de un semejante, c├│mo pide perd├│n de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perd├│n de sus pecados, hallar├í quien interceda por ├ęl? Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupci├│n del sepulcro y guarda los mandamientos. Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu pr├│jimo. Recuerda la alianza del Alt├şsimo y pasa por alto las ofensas.Palabra de Dios.Te alabamos, Se├▒or.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12.R/. El Se├▒or es compasivo y misericordioso.

Bendice al Se├▒or, alma m├şa; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Se├▒or, alma m├şa y no te olvides de sus beneficios.R/. El Se├▒or perdona tus pecados y cura tus enfermedades; ├ęl rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.R/. El Se├▒or no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga seg├║n nuestros pecados.R/. Como desde la tierra hasta el cielo, as├ş es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, as├ş es compasivo el Se├▒or con quien lo ama.R/.

SEGUNDA LECTURA

En la vida y en la muerte somos del Se├▒or.

De la carta del ap├│stol san Pablo a los romanos: 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para s├ş mismo, ni muere para s├ş mismo. Si vivimos, para el Se├▒or vivimos; y si morimos, para el Se├▒or morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Se├▒or. Porque Cristo muri├│ y resucit├│ para ser Se├▒or de vivos y muertos.Palabra de Dios.Te alabamos, Se├▒or.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34R/. Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Se├▒or, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado.R/.

EVANGELIO

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Del santo Evangelio seg├║n san Mateo: 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acerc├│ a Jes├║s y le pregunt├│: Si mi hermano me ofende, cu├íntas veces tengo que perdonarlo? Hasta siete veces?. Jes├║s le contest├│: No s├│lo hasta siete, sino hasta setenta veces siete. Entonces Jes├║s les dijo: El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le deb├şa muchos millones. Como no ten├şa con qu├ę pagar, el se├▒or mand├│ que lo vendieran a ├ęl, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arroj├índose a sus pies, le suplicaba, diciendo: Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo. El rey tuvo l├ístima de aquel servidor, lo solt├│ y hasta le perdon├│ la deuda. Pero, apenas hab├şa salido aquel servidor, se encontr├│ con uno de sus compa├▒eros, que le deb├şa poco dinero. Entonces lo agarr├│ por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le dec├şa: P├ígame lo que me debes. El compa├▒ero se le arrodill├│ y le rogaba: Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo meti├│ en la c├írcel hasta que le pagara la deuda. Al ver lo ocurrido, sus compa├▒eros se llenaron de indignaci├│n y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el se├▒or lo llam├│ y le dijo: Siervo malvado. Te perdon├ę toda aquella deuda porque me lo suplicaste. No deb├şas t├║ tambi├ęn haber tenido compasi├│n de tu compa├▒ero, como yo tuve compasi├│n de ti?. Y el se├▒or, encolerizado, lo entreg├│ a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que deb├şa. Pues lo mismo har├í mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de coraz├│n a su hermano.Palabra del Se├▒or.Gloria a ti, Se├▒or Jes├║s.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, la misericordia de Dios y pid├ímosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto nuestra confianza en ├ęl y dig├ímosle: Te rogamos, Se├▒or. (R/. Te rogamos, Se├▒or.) Para los obispos, los presb├şteros y los di├ícono s pidamos al Se├▒or una vida santa, tal como corresponde a su ministerio y el premio abundante de su trabajo,roguemos al Se├▒or. Para los que gobiernan las naciones y tienen bajo su poder el destino de los pueblos pidamos el don de la prudencia y el esp├şritu de justicia,roguemos al Se├▒or. Para los enfermos e impedidos pidamos al Se├▒or la fortaleza necesaria a fin de que no se desanimen ante las dificultades y vivan alegres en la esperanza de los bienes eternos,roguemos al Se├▒or. Para nosotros mismos y para nuestros familiares, amigos y bienhechores pidamos al Se├▒or que nos conserve y aumente los bienes que con tanta generosidad nos ha concedido,roguemos al Se├▒or.Se├▒or Dios, compasivo y misericordioso, que siempre perdonas a los que perdonan a sus hermanos, escucha nuestras oraciones y crea en nosotros un coraz├│n nuevo, que, como reflejo de Cristo, olvide las ofensas recibidas y recuerde a los dem├ís hasta qu├ę punto t├║ nos amas. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

S├ę propicio, Se├▒or, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvaci├│n. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANT├ŹFONA DE LA COMUNI├ôN Cfr. Sal 35, 8

Se├▒or Dios, qu├ę preciosa es tu misericordia. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.

O bien; Cfr. 1 Cor 10, 16

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el efecto de este don celestial, Se├▒or, transforme nuestro cuerpo y nuestro esp├şritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.

UNA REFLEXI├ôN PARA NUESTRO TIEMPO.-La venganza est├í todav├şa viva en nuestra sociedad, aun cuando decimos que somos cristianos. De hecho, en los tiempos recientes hemos encontrado nuevos modos de vengarnos, utilizando los medios sociales para propagar chismes contra los que nos han ofendido y distribuyendo en Internet fotograf├şas y videos embarazosos de nuestros supuestos enemigos. Sin embargo, la venganza es una trampa. Pide mucho esfuerzo. Consume nuestro tiempo. Nos paraliza dentro de una mentalidad cerrada y furiosa. Nunca es suficiente y crea un c├şrculo vicioso de actos violentos. En pocas palabras, nos encarcela en nuestro odio. En la par├íbola que Jes├║s pronuncia en el Evangelio de hoy, el siervo despiadado arroja a la c├írcel a su compa├▒ero, pero es el siervo mismo quien est├í verdaderamente encarcelado en su propia furia. S├│lo el perd├│n nos libera de esta c├írcel.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2023-11-27T19:31:15Z | Modificado: 2023-11-27T19:31:15Z