Santa Misa del d├şa: Domingo 17 de Septiembre de 2017

Verde Domingo XXIV del Tiempo Ordinario [se omite la memoria de San Roberto Belarmino, Obispo y Doctor de la Iglesia] MR p. 436 (434)/ Lecc. II, p. 58 Otros santos: Pedro de Arbu├ęs, m├írtir; Alberto de Jerusal├ęn, obispo.┬á

NO TE ENOJES CON TU PRÓJIMO

Sir 27, 33-28, 9; Rom 14, 7-9; Mt 18, 21-35

Con una par├íbola original exhibe el Se├▒or Jes├║s la ingratitud de quienes hemos sido perdonados innumerables ocasiones por Dios, sin corresponder con la misma generosidad hacia quienes nos ofendieron. La disparidad entre la deuda perdonada al deudor reacio y la insignificante suma que le deb├şa su compa├▒ero, exhibe el tama├▒o de nuestra mezquindad. El comentario final resulta innecesario. Cualquier lector sabr├şa apropiarse de esa ense├▒anza. De hecho, el libro del Sir├ícide as├ş lo planteaba desde tiempo atr├ís: el coraz├│n del hombre rencoroso no puede acercarse a Dios para pedirle perd├│n. La misma secuencia que apreciamos en la oraci├│n del Padre Nuestro, est├í presente en estas sabias ense├▒anzas: quien se adelante a perdonar a su pr├│jimo, recibir├í el perd├│n de sus pecados.

ANT├ŹFONA DE ENTRADA Cfr. Si 36, 18

Concede, Se├▒or, la paz a los que esperan en ti, y cumple as├ş las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.
Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Se├▒or Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo coraz├│n, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Se├▒or Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA 
PRIMERA LECTURA

Perdona la ofensa a tu prójimo para obtener tú el perdón. 
Del libro del Eclesiástico (Sirácide): 27, 33-28, 9
Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu pr├│jimo, y as├ş, cuando pidas perd├│n, se te perdonar├ín tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ┬┐le puede acaso pedir la salud al Se├▒or?
El que no tiene compasi├│n de un semejante, ┬┐c├│mo pide perd├│n de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perd├│n de sus pecados, ┬┐hallar├í quien interceda por ├ęl?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupci├│n del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu pr├│jimo. Recuerda la alianza del Alt├şsimo y pasa por alto las ofensas.
Palabra de Dios. T. Te alabamos, Se├▒or.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 102, 1-2. 3-4. 9-10. 11-12.

R/. El Se├▒or es compasivo y misericordioso.
Bendice al Se├▒or, alma m├şa; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Se├▒or, alma m├şa y no te olvides de sus beneficios. R/.
El Se├▒or perdona tus pecados y cura tus enfermedades; ├ęl rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Se├▒or no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga seg├║n nuestros pecados. R/.
Como desde la tierra hasta el cielo, as├ş es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, as├ş es compasivo el Se├▒or con quien lo ama. R/.

SEGUNDA LECTURA

En la vida y en la muerte somos del Se├▒or.
De la carta del ap├│stol san Pablo a los romanos: 14, 7-9
Hermanos: Ninguno de nosotros vive para s├ş mismo, ni muere para s├ş mismo. Si vivimos, para el Se├▒or vivimos; y si morimos, para el Se├▒or morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Se├▒or. Porque Cristo muri├│ y resucit├│ para ser Se├▒or de vivos y muertos.
Palabra de Dios. T. Te alabamos, Se├▒or.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34

R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Se├▒or, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R/.

EVANGELIO

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Del santo Evangelio seg├║n san Mateo: 18, 21-35
En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jes├║s les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le deb├şa muchos millones. Como no ten├şa con qu├ę pagar, el se├▒or mand├│ que lo vendieran a ├ęl, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arroj├índose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo'. El rey tuvo l├ístima de aquel servidor, lo solt├│ y hasta le perdon├│ la deuda.
Pero, apenas hab├şa salido aquel servidor, se encontr├│ con uno de sus compa├▒eros, que le deb├şa poco dinero. Entonces lo agarr├│ por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le dec├şa: 'P├ígame lo que me debes'. El compa├▒ero se le arrodill├│ y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo'. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo meti├│ en la c├írcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compa├▒eros se llenaron de indignaci├│n y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el se├▒or lo llam├│ y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdon├ę toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ┬┐No deb├şas t├║ tambi├ęn haber tenido compasi├│n de tu compa├▒ero, como yo tuve compasi├│n de ti?'. Y el se├▒or, encolerizado, lo entreg├│ a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que deb├şa.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano". Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, la misericordia de Dios y pid├ímosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto nuestra confianza en ├ęl y dig├ímosle: Te rogamos, Se├▒or. (R/. Te rogamos, Se├▒or.)
Para los obispos, los presb├şteros y los di├íconos pidamos al Se├▒or una vida santa, tal como corresponde a su ministerio y el premio abundante de su trabajo, roguemos al Se├▒or.
Para los que gobiernan las naciones y tienen bajo su poder el destino de los pueblos pidamos el donde la prudencia y el esp├şritu de justicia, roguemos al Se├▒or.
Para los enfermos e impedidos pidamos al Se├▒or la fortaleza necesaria a fin de que no se desanimen ante las dificultades y vivan alegres en la esperanza de los bienes eternos, roguemos al Se├▒or.
Para nosotros mismos y para nuestros familiares, amigos y bienhechores pidamos al Se├▒or que nos conserve y aumente los bienes que con tanta generosidad nos ha concedido, roguemos al Se├▒or.
Se├▒or Dios, compasivo y misericordioso, que siempre perdonas a los que perdonan a sus hermanos, escucha nuestras oraciones y crea en nosotros un coraz├│n nuevo, que, como reflejo de Cristo, olvide las ofensas recibidas y recuerde a los dem├ís hasta qu├ę punto t├║ nos amas. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

S├ę propicio, Se├▒or, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvaci├│n. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.
Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANT├ŹFONA DE LA COMUNI├ôN Cfr. Sal 35, 8

Se├▒or Dios, qu├ę preciosa es tu misericordia. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.
O bien: Cfr. I Cor 10, 16
El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el efecto de este don celestial, Se├▒or, transforme nuestro cuerpo y nuestro esp├şritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.

UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO

La violencia produce violencia, afirman los expertos que analizan el incremento de las ejecuciones y asesinatos en nuestro pa├şs. Tambi├ęn lo hab├şa dicho, sin necesidad de an├ílisis o de estudios, el Se├▒or Jes├║s: "el que a hierro mata a hierro muere". Nuestra incapacidad de perdonar se acrecienta cuando hacemos que crezca en nosotros el enojo y el resentimiento. Es necesario desarraigarlos de nuestro interior lo antes posible, para que no fructifiquen en acciones y palabras violentas. De un coraz├│n exento de pensamientos de venganza, va brotando la reconciliaci├│n y el perd├│n. Nadie da lo que no tiene. Para perdonar hay que vivir primero una espiritualidad del perd├│n. Como todas las actitudes significativas de nuestra vida, la capacidad de perdonar no se improvisa. Es un proceso que aprendemos en la familia y consolidamos en todas nuestras relaciones sociales. Necesitamos organizar verdaderas escuelas para el perd├│n y la reconciliaci├│n.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:31Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:31Z