Misa del día: Viernes 17 de Junio de 2016

VIERNES 17

La Precios√≠sima Sangre de Nuestro Se√Īor Jesucristo

Verde / Rojo De Feria, MR p. 1121 (1166) / Lecc. II, p. 466

Otros santos: Blasto y Di√≥genes de Roma, m√°rtires; Herv√© o Herveo, ermita√Īo; Avito de Micy, abad.

DONDE TENGAS TU RIQUEZA...

2 R 11, 1-4. 9-18. 20; Mt 6, 19-23

Jes√ļs era, entre otras cosas, un maestro de sabidur√≠a, y como tal entend√≠a de los asuntos importantes de la vida. Por eso mismo advert√≠a que era bastante dif√≠cil impedir que la codicia no emponzo√Īara el coraz√≥n humano, colocando objetos en el lugar que deb√≠an ocupar las personas. El que se afana excesivamente por conseguir algo, piensa que poseer√° determinada cosa u objeto, pero en realidad terminar√° siendo pose√≠do y dominado por la cosa. Los bienes nos pueden manejar y esclavizar si no marcamos l√≠mites claros y no establecemos una sana distancia con los mismos. El caso de la reina Atal√≠a es ilustrativo; se aficion√≥ al poder y termin√≥ por cometer asesinatos con tal de preservarlo. Cualquier fiebre posesiva termina por deshumanizar a las personas.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Ap 5, 9-10

Con tu sangre compraste para Dios hombres de todas las razas y lenguas, de todos los pueblos y naciones, para constituir un reino para Dios.

ORACI√ďN COLECTA

Se√Īor Dios, que redimiste a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Unig√©nito, conserva en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando sin cesar el misterio de nuestra salvaci√≥n, merezcamos alcanzar sus frutos. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ungieron a Jo√°s y gritaron: "¬°Viva el rey!"

Del segundo libro de los Reyes: 11, 1-4. 9-18. 20

Por aquel entonces, Atal√≠a, madre del rey Ocoz√≠as, viendo que hab√≠a muerto su hijo, decidi√≥ exterminar a toda la familia real. Pero Yehoseb√°, hija del rey Joram y hermana de Ocoz√≠as, tom√≥ a su sobrino Jo√°s y lo sac√≥ a escondidas de entre los hijos del rey, cuando los estaban asesinando, para ocultarlo de Atal√≠a. Escondi√≥ al ni√Īo y a su nodriza, y as√≠ el ni√Īo pudo escapar de la muerte. Seis a√Īos estuvo oculto con ella en el templo del Se√Īor, y entre tanto Atal√≠a rein√≥ en el pa√≠s.
El a√Īo s√©ptimo, el sacerdote Yehoyad√° mand√≥ llamar a los oficiales del ej√©rcito y a los soldados de √©stos, los introdujo en el templo del Se√Īor, les mostr√≥ al hijo del rey e hizo con ellos un pacto con juramento, de cuidar al hijo del rey. Los oficiales cumplieron el pacto que hab√≠an hecho con el sacerdote Yehoyad√°. Cada cual se puso al frente de sus hombres, que entraban de guardia el s√°bado o terminaban su guardia el s√°bado, y se presentaron ante el sacerdote Yehoyad√°. √Čste les entreg√≥ las lanzas y los escudos del rey David, que estaban en el templo del Se√Īor. Cuando los soldados de la guardia, con las armas en la mano, se pusieron en fila desde el lado sur hasta el lado norte del templo, rodeando el altar, Yehoyad√° sac√≥ al hijo del rey, le puso la diadema y las insignias reales y lo ungi√≥.
Entonces todos aplaudieron y gritaron: "¬°Viva el rey!" Cuando Atal√≠a escuch√≥ el clamor popular, fue al templo del Se√Īor, donde estaba reunida la gente. Entonces vio al rey, que estaba de pie sobre el estrado, seg√ļn la costumbre, a los oficiales del ej√©rcito y a los heraldos en torno al rey, y a todo el pueblo que daba muestras de gran alegr√≠a, mientras sonaban las trompetas. Entonces Atal√≠a rasg√≥ sus vestiduras y grit√≥: "traici√≥n, traici√≥n!" El sacerdote Yehoyad√° dio esta orden a los oficiales: "S√°quenla del templo y maten al que la siga". El sacerdote les hab√≠a dicho: "No podemos matarla en el templo del Se√Īor". As√≠ pues, los guardias la llevaron hasta el palacio real y le dieron muerte en la puerta de los caballos.
Entonces el sacerdote Yehoyad√° renov√≥ la alianza entre el Se√Īor, el rey y el pueblo, por la cual ellos ser√≠an el pueblo del Se√Īor. Todo el pueblo penetr√≥ en el templo de Baal y lo destrozaron; destruyeron completamente el altar y sus estatuas, y a Mat√°n, sacerdote de Baal, le dieron muerte delante del altar. El sacerdote Yehoyad√° puso centinelas en el templo del Se√Īor. Todo el pueblo se llen√≥ de alegr√≠a y la ciudad qued√≥ tranquila. Atal√≠a hab√≠a sido muerta en el palacio real.
Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 131, 11. 12. 13-14. 17-18

R/. Dios le dar√° el trono de su padre David.

Dios prometi√≥ a David ‚ÄĒy el Se√Īor no revoca sus promesas‚ÄĒ: "Pondr√© sobre tu trono a uno de tu propia descendencia. R/.
Si tus hijos son fieles a mi alianza y cumplen los mandatos que yo ense√Īe, tambi√©n ocupar√°n sus hijos tu trono para siempre". R/.
Esto es as√≠, porque el Se√Īor ha elegido a Si√≥n como morada: "Aqu√≠ est√° mi reposo para siempre; porque as√≠ me agrad√≥, ser√° mi casa. R/.
Aquí haré renacer el poder de David y encenderé una lámpara a mi ungido; pondré sobre su frente mi diadema, ignominia daré a sus enemigos". R/.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Mt 5, 3
R/. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R/.

EVANGELIO

Donde está tu tesoro, ahí también está tu corazón.

Del santo Evangelio seg√ļn san Mateo: 6, 19-23

En aquel tiempo, Jes√ļs dijo a sus disc√≠pulos: "No acumulen ustedes tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho los destruyen, donde los ladrones perforan las paredes y se los roban. M√°s bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los roben; porque donde est√° tu tesoro, ah√≠ tambi√©n est√° tu coraz√≥n.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos, todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia oscuridad!"
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Al traer tu soberana presencia, Se√Īor, a nuestros dones, haz que, por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jes√ļs, el mediador de la nueva Alianza, y nos renovemos por la aspersi√≥n salvadora de su Sangre. El, que vive y reina por los siglos de los siglos.

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. 1 Co 10, 16

El c√°liz de nuestra acci√≥n de gracias, nos une en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une en el Cuerpo del Se√Īor.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvaci√≥n, te pedimos, Se√Īor, que seamos ba√Īados siempre con la sangre de nuestro Salvador, y que √©sta se convierta para nosotros en fuente de agua que brote hasta la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

O bien:

Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida celestiales, te pedimos, Dios todopoderoso, que defiendas del temor del enemigo a quienes has redimido con la preciosa Sangre de tu Hijo. √Čl, que vive y reina por los siglos de los siglos.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A√Īo / Misal Catolico 2016 / Misal Catolico de junio 2016

Publicado: 2021-09-16T20:10:29Z | Modificado: 2021-09-16T20:10:29Z