Santa Misa del día
Domingo 15 de Febrero de 2026
Lecturas y oraciones
🟢 Verde
VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
No bastan las normas
¿Qué significa darle plenitud a la ley?, ¿cumplirla al pie de la letra?, ¿hacer lo correcto sólo porque se nos manda? ¿Cuáles son los valores que los profetas del Antiguo Testamento defendieron? Estas preguntas resuenan en nuestra mente cuando Jesús dice: “No crean que he venido a abolir la ley y los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud”.
Lo primero que debemos aclarar es que ninguna ley, por sí misma, es plena o absoluta. La plenitud que Jesús da a la ley está fuera de ella, o mejor dicho, la encontramos en los principios que sostiene el Reino de Dios: la justicia, el amor y la compasión. Por ejemplo: la prohibición de matar tiene como fundamento la valoración de la vida, eso también significa cuidarla y respetarla desde lo más pequeño y cotidiano, evitando toda clase de ofensas por más leves que sean. No basta con cumplir la letra de la norma, pues la fidelidad profética es mucho más que obedecer mandamientos, es ir a la raíz de su sentido profundo, vivir el Espíritu que está detrás de ellos.
Por último, dar plenitud a la ley nos pide superar el legalismo, o sea la realización estricta de una regla que nos beneficia, pero no tomando en cuenta el bienestar de los demás. No es la ocurrencia de alguien, sino la voluntad de Dios lo que nos inspira. Como en una ocasión decía el Papa Francisco: “Para tener comportamientos buenos y honestos no bastan las normas jurídicas, sino que son necesarias motivaciones profundas, expresiones de una sabiduría oculta, la Sabiduría de Dios, que se puede acoger gracias al Espíritu Santo”.
¿Entendemos y practicamos la plenitud de la ley como nos enseña Jesús? Hagamos un propósito para evitar el legalismo, pues el Evangelio no nos encierra con prohibiciones, sino que abre horizontes de libertad y de verdadera fraternidad entre los hijos de Dios.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Cfr. Sal 30, 3-4
Sírveme de defensa, Dios mío, de roca y fortaleza salvadoras. Tú eres mi baluarte y mi refugio, por tu nombre condúceme y guíame.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que prometiste poner tu morada en los corazones rectos y sinceros, concédenos, por tu gracia, vivir de tal manera que te dignes habitar en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo…
MONICIÓN
Hoy en el evangelio escucharemos una parte importante del Sermón de la Montaña. Jesús nos explicará cuáles deben ser nuestros criterios ante la vida. Nos dirá que él no ha venido a abolir la ley o los profetas, sino a darles pleno cumplimiento. En esta primera lectura, un sabio del Antiguo Testamento nos invita a saber elegir el camino de Dios.
PRIMERA LECTURA
Dios no ha dado a nadie permiso de pecar.
Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 15, 16-21
Si tú lo quieres, puedes guardar los mandamientos; permanecer fiel a ellos es cosa tuya. El Señor ha puesto delante de ti fuego y agua; extiende la mano a lo que quieras. Delante del hombre están la muerte y la vida; le será dado lo que él escoja.
Es infinita la sabiduría del Señor; es inmenso su poder y él lo ve todo. Los ojos del Señor ven con agrado a quienes lo temen; el Señor conoce todas las obras del hombre. A nadie le ha mandado ser impío y a nadie le ha dado permiso de pecar.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 118
R. Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.
Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón. R.
Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente. Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos. R.
Favorece a tu siervo para que viva y observe tus palabras. Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad. R.
Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. R.
MONICIÓN
San Pablo nos habla de que sólo la sabiduría de Dios nos dará la verdadera felicidad. Con esta sabiduría nos hablará Jesús en el evangelio.
SEGUNDA LECTURA
Predicamos una sabiduría misteriosa prevista por Dios antes de los siglos, para conducirnos a la gloria.
De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 6-10
Hermanos: Es cierto que a los adultos en la fe les predicamos la sabiduría, pero no la sabiduría de este mundo ni la de aquellos que dominan al mundo, los cuales van a quedar aniquilados. Por el contrario, predicamos una sabiduría divina, misteriosa, que ha permanecido oculta y que fue prevista por Dios desde antes de los siglos, para conducirnos a la gloria. Ninguno de los que dominan este mundo la conoció, porque, de haberla conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria.
Pero lo que nosotros predicamos es, como dice la Escritura, que lo que Dios ha preparado para los que lo aman, ni el ojo lo ha visto, ni el oído lo ha escuchado, ni la mente del hombre pudo siquiera haberlo imaginado. A nosotros, en cambio, Dios nos lo ha revelado por el Espíritu que conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios.
Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO
Cfr. Mt 11, 25
R. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R.
MONICIÓN
Jesús es la plenitud de la ley que Dios dio a su pueblo, y en él se cumple lo anunciado por los profetas. La exigencia para nosotros los cristianos es mayor que para los antiguos, porque contamos con la enseñanza de Jesús y con el auxilio del Espíritu Santo.
EVANGELIO
Han oído lo que se dijo a los antiguos. Pero yo les digo…
Del santo Evangelio según san Mateo: 5, 17-37
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma de la ley. Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos. Les aseguro que si su justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en el Reino de los cielos.
Han oído que se dijo a los antiguos: No matarás y el que mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda. Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
También han oído que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio. Pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo.
También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio. Pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ileítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio.
Han oído que se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del gran Rey. Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando es no. Lo que se diga de más, viene del maligno”.
Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.
Se dice Credo.
PLEGARIA UNIVERSAL
Presentemos nuestras plegarias a nuestro Padre celestial, que quiere lo mejor para nosotros, sus hijos.
Después de cada petición diremos: Padre bueno, atiende nuestra humilde súplica.
Por la paz en todo el mundo, y para que la santa Iglesia colabore fielmente con su Señor en la salvación del género humano. Oremos.
Por nuestros gobernantes, para que sean dóciles a la acción del Espíritu Santo y así podamos tener una vida justa y pacífica. Oremos.
Por los hombres y las mujeres que integran las fuerzas armadas, para que reconozcan en Jesús, el Príncipe de la paz, su modelo de servicio dedicado, atento y respetuoso. Oremos.
Por nuestros familiares y amigos que han muerto en la esperanza de la resurrección, para que Dios les conceda la felicidad eterna. Oremos.
Escucha, Padre, nuestras plegarias y ayúdanos a perseverar en tu santo servicio todos los días de nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que esta ofrenda, Señor, nos purifique y nos renueve, y se convierta en causa de recompensa eterna para quienes cumplimos tu voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Jn 3, 16
Tanto amó Dios al mundo, que le dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Saciados, Señor, por este manjar celestial, te rogamos que nos hagas anhelar siempre este mismo sustento por el cual verdaderamente vivimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
SEGUIR A JESÚS TIENE SUS EXIGENCIAS, PERO ÉL NOS AYUDA CON SU GRACIA
Hoy Jesús, porque nos ama, nos instruye acerca de la importancia de cumplir la ley de Dios en plenitud.
El Señor nos enseña que no basta con no quitarle la vida a otro ser humano (“No matarás”, el quinto mandamiento de la ley de Dios), sino que el que se deja llevar por la ira, o insulta o desprecia a otra persona, va en contra de la voluntad de Dios y se aleja de él. Por eso es necesario reconciliarnos con aquel a quien hemos ofendido, y perdonar a quien nos ha ofendido, según sea el caso.
Jesús no quiere que nos arranquemos un ojo ni que nos cortemos una mano, pero dice que más nos valdría hacer eso que vivir en estado de pecado, porque esto lo ofende y rompe nuestra amistad con él (ver Catecismo de la Iglesia católica, números 1846-1876), y porque el pecado, a final de cuentas, nos destruye.
Jesús nos manda decir “sí, cuando es sí; y no, cuando es no”, porque lo que se diga de más “viene del maligno”.
El Señor nos ofrece su gracia, para vivir como verdaderos cristianos.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de febrero 2026
Misal de Hoy Publicado: 2026-01-29T21:08:22Z | Modificado: 2026-01-29T21:08:22Z