Santa Misa del día: Domingo 14 de Enero de 2018

Verde II Domingo del Tiempo Ordinario MR, p. 414 (412): Lecc. I p. 154. LH 2a Semana del Salterio

Otros santos: Félix de Nola, presbítero; Macrina de Cesarea, viuda. Beata Alfonsa Clerici, religiosa.

EL APRENDIZAJE FUNDAMENTAL

1 Sam 3, 3-10 19; 1 Cor 6, 13-15. 17-20; Jn 1, 35-42

En ambas lecturas apreciamos una experiencia de aprendizaje y discipulado. El√≠ es el facilitador que auxilia a Samuel y le ense√Īa a escuchar la voz de Dios. En el cuarto Evangelio, Pedro y Andr√©s solicitan a Jes√ļs que les abra su espacio familiar para interactuar con √©l y aprender su manera especial de acercarse a Dios. La experiencia del encuentro con Dios no resulta nada f√°cil. El ser humano tiene que abrirse a otra dimensi√≥n, m√°s all√° de las realidades sensibles, debe aprender a deletrear los s√≠mbolos y las manifestaciones discretas de la presencia de Dios con humildad y perseverancia. Aprender a contemplar la vida en profundidad es algo desafiante. Necesitamos de un gu√≠a experimentado como Jes√ļs que haya vivido en cercana intimidad con Dios.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Sal 65, 4

Que se postre ante ti, Se√Īor, la tierra entera; que todos canten himnos en tu honor y alabanzas a tu nombre.

ORACI√ďN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, que gobiernas los cielos y la tierra, escucha con amor las s√ļplicas de tu pueblo y haz que los d√≠as de nuestra vida transcurran en tu paz. Por nuestro Se√Īor Jesucristo...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Habla, Se√Īor, tu siervo escucha.

Del primer libro de Samuel: 3, 3-10.79

En aquellos d√≠as, el joven Samuel serv√≠a en el templo a las √≥rdenes del sacerdote Eli. Una noche, estando El√≠ acostado en su habitaci√≥n y Samuel en la suya, dentro del santuario donde se encontraba el arca de Dios, el Se√Īor llam√≥ a Samuel y √©ste respondi√≥: "Aqu√≠ estoy". Fue corriendo a donde estaba El√≠ le dijo: "Aqu√≠ estoy. ¬ŅPara qu√© me llamaste?". Respondi√≥ El√≠: "Yo no te he llamado. Vuelve a acostarte". Samuel se fue a acostar. Volvi√≥ el Se√Īor a llamarlo y √©l se levant√≥, fue a donde estaba El√≠ y le dijo: "Aqu√≠ estoy. ¬ŅPara qu√© me llamaste?". Respondi√≥ El√≠: "No te he llamado, hijo m√≠o. Vuelve a acostarte". A√ļn no conoc√≠a Samuel al Se√Īor, pues la palabra del Se√Īor no le hab√≠a sido revelada. Por tercera vez llam√≥ el Se√Īor a Samuel; √©ste se levant√≥, fue a donde estaba El√≠ y le dijo: "Aqu√≠ estoy. ¬ŅPara qu√© me llamaste?".
Entonces comprendi√≥ El√≠ que era el Se√Īor quien llamaba al joven y dijo a Samuel: "Ve a acostarte y si te llama alguien responde: 'Habla, Se√Īor; tu siervo te escucha' ". Y Samuel se fue a acostar.
De nuevo el Se√Īor se present√≥ y lo llam√≥ como antes: "Samuel, Samuel". √Čste respondi√≥: "Habla, Se√Īor; tu siervo te escucha". Samuel creci√≥ y el Se√Īor estaba con √©l. Y todo lo que el Se√Īor le dec√≠a, se cumpl√≠a.¬†Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 39,2 y 4ab. 7-8a. 8b-9.10.

R/.¬†Aqu√≠ estoy, Se√Īor, para hacer tu voluntad.

Esper√© en el Se√Īor con gran confianza, √Čl se inclin√≥ hacia m√≠ y escuch√≥ mis plegarias. √Čl me puso en la boca un canto nuevo, un himno a nuestro Dios.¬†R/.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: "Aquí estoy". R/.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Se√Īor, lo que deseo: tu ley en medio de mi coraz√≥n.¬†R/.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, t√ļ lo sabes, Se√Īor.¬†R/.

SEGUNDA LECTURA

Los cuerpos de ustedes son miembros de Cristo

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 6, 13-15. 17-20

Hermanos: El cuerpo no es para fornicar, sino para servir al Se√Īor; y el Se√Īor, para santificar el cuerpo. Dios resucit√≥ al Se√Īor y nos resucitar√° tambi√©n a nosotros con su poder. ¬ŅNo saben ustedes que sus cuerpos son miembros de Cristo? Y el que se une al Se√Īor, se hace un solo esp√≠ritu con √©l. Huyan, por lo tanto, de la fornicaci√≥n. Cualquier otro pecado que cometa una persona, queda fuera de su cuerpo; pero el que fornica, peca contra su propio cuerpo
¬ŅO es que no saben ustedes que su cuerpo es templo del Esp√≠ritu Santo, que han recibido de Dios y habita en ustedes? No son ustedes sus propios due√Īos, porque Dios los ha comprado a un precio muy caro. Glorifiquen, pues, a Dios con el cuerpo.
Palabra de Dios.¬†Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Jn 1, 41. 17
R/. Aleluya, aleluya.

Hemos encontrado a Cristo, el Mesías. La gracia y la verdad nos han llegado por él. R/.

EVANGELIO

Vieron dónde vivía y se quedaron con él.

En aquel tiempo, estaba Juan el Bautista con dos de sus disc√≠pulos, y fijando los ojos en Jes√ļs, que pasaba, dijo: "√Čste es el Cordero de Dios". Los dos disc√≠pulos, al o√≠r estas palabras, siguieron a Jes√ļs. √Čl se volvi√≥ hacia ellos, y viendo que lo segu√≠an, les pregunt√≥: "¬ŅQu√© buscan?". Ellos le contestaron: "¬ŅD√≥nde vives, Rab√≠?". (Rab√≠ significa "maestro"). √Čl les dijo: "Vengan a ver". Fueron, pues, vieron d√≥nde viv√≠a y se quedaron con √©l ese d√≠a. Eran como las cuatro de la tarde. Andr√©s, hermano de Sim√≥n Pedro, era uno de los dos que oyeron lo que Juan el Bautista dec√≠a y siguieron a Jes√ļs. El primero a quien encontr√≥ Andr√©s fue a su hermano Sim√≥n, y le dijo: "Hemos encontrado al Mes√≠as" (que quiere decir "el Ungido"). Lo llev√≥ a donde estaba Jes√ļs y √©ste, fijando en √©l la mirada, le dijo: "T√ļ eres Sim√≥n, hijo de Juan T√ļ te llamar√°s Kef√°s" (que significa Pedro, es decir, "roca").¬†Palabra del Se√Īor.¬†Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Credo

PLEGARIA UNIVERSAL

Oremos, hermanos al Se√Īor y pid√°mosle que escuche compasivamente nuestras plegarias:
Por la santa Iglesia de Dios, para que Dios, nuestro Se√Īor, le conceda la paz y la unidad y la proteja en todo el mundo,¬†roguemos al Se√Īor.
Por los gobernantes de nuestra patria y de todas las naciones, para que Dios, nuestro Se√Īor, dirija sus pensamientos y decisiones hacia una paz verdadera,¬†roguemos al Se√Īor.
Por los que est√°n en camino de conversi√≥n y por los que se preparan a recibir el bautismo, para que Dios, nuestro Se√Īor, les abra la puerta de la misericordia y les d√© parte en la vida nueva de Cristo Jes√ļs,roguemos al Se√Īor.
Por nuestros familiares y amigos que no est√°n ahora aqu√≠ con nosotros, para que Dios, nuestro Se√Īor, escuche sus oraciones y lleve a la realidad sus deseos,¬†roguemos al Se√Īor.
Dios nuestro, que muestras los signos de tu presencia en la Iglesia, en nuestra asamblea y en todos los hermanos, escucha las oraciones de esta familia tuya y no permitas que nunca dejemos de estar atentos a ninguno de los signos que nos ofreces para manifestar tu plan de salvaci√≥n, a fin de que nos convirtamos en ap√≥stoles y profetas de tu reino. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Conc√©denos, Se√Īor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redenci√≥n. Por Jesucristo nuestro Se√Īor.

Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Cfr. Sal 22, 5

Para m√≠, Se√Īor, has preparado la mesa y has llenado mi copa hasta los bordes.

O bien: 1 Jn 4, 16

Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Inf√ļndenos, Se√Īor, el esp√≠ritu de tu caridad, para que, saciados con el pan del cielo, vivamos siempre unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-¬†Como escribiera Mandela: "Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su origen o su religi√≥n. La gente tiene que aprender a odiar, y si ellos pueden aprender a odiar, tambi√©n se les puede ense√Īar a amar...". Parafraseando lo anterior, cabr√≠a decir, que nadie nace amando a Dios o combati√©ndolo; nuestros padres al ejercer la funci√≥n del modelaje, nos acercan o alejan de la experiencia del amor de Dios. Estamos viviendo una crisis en la educaci√≥n religiosa o en la experiencia de la transmisi√≥n de la fe. Las formas que nuestros padres usaron para acercarnos a Dios han ido cambiando o desapareciendo. Se dej√≥ de bendecir los alimentos, de rezar en familia, de vivir rodeados de s√≠mbolos religiosos cargados de sentido. Dios parece ser el gran ausente. La familia no encuentra caminos naturales para compartir la fe. Quien se decida a hacerlo tendr√° que retomar √ļnico camino que verdaderamente funciona: la coherencia entre la fe profesada y las actitudes asumidas.

Fuente: misalcatolico.com


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Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:33Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:33Z