Santa Misa del d├şa: Domingo 13 de Septiembre de 2020

Verde Domingo XXIV del Tiempo Ordinario [Se omite la Memoria de San Juan Cris├│stomo, obispo y doctor de la Iglesia] MR, p. 438 (434) / Lecc. II, p. 58 LH, 4a. semana del Salterio.

Otros santos:┬áBeatos Aurelio Mar├şa Villal├│n Acebr├│n, Hermano de las Escuelas Cristianas de La Salle y m├írtir; Mar├şa de Jes├║s L├│pez Rivas, orden de Carmelitas Descalzas.

PERDONEN Y SERÁN PERDONADOS
Sir 27.33-28,9; Rom 14, 7-9; Mt 18, 21-35

El mensaje que nos regala la par├íbola evang├ęlica tiene hondas ra├şces en la tradici├│n b├şblica que recoge el libro del Eclesi├ístico. Jes├║s Ben Sir├í exhibi├│ dos siglos antes de Jesucristo la imposibilidad de solicitar el perd├│n divino cuando se vive con un coraz├│n atrapado por el deseo de venganza: "┬┐c├│mo puede un hombre guardar rencor a otro y pedir la sa1ud al Se├▒or?". Dios no aprueba la doble moral. Lo que reclamamos para nosotros, tenemos que estar dispuestos a concederlo a los dem├ís. La par├íbola evang├ęlica es lo suficientemente clara. Quien se desentiende de practicar la compasi├│n con sus hermanos no puede acercarse a Dios para solicitar su perd├│n. La mejor manera de valorar el perd├│n que Dios nos concede gratuitamente es ofreciendo sin condiciones el perd├│n a nuestros hermanos.

ANT├ŹFONA DE ENTRADA Cfr. Si 36, 18

Concede, Se├▒or, la paz a los que esperan en ti, y cumple as├ş las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.

Se dice Gloria.

ORACIÓN COLECTA

Se├▒or Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo coraz├│n, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Se├▒or Jesucristo ...

LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Perdona la ofensa a tu pr├│jimo para obtener t├║ el perd├│n.

Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 27, 33-28, 9

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.
Perdona la ofensa a tu pr├│jimo, y as├ş, cuando pidas perd├│n, se te perdonar├ín tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ┬┐le puede acaso pedir la salud al Se├▒or?
El que no tiene compasi├│n de un semejante, ┬┐c├│mo pide perd├│n de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perd├│n de sus pecados, ┬┐hallar├í quien interceda por ├ęl?
Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupci├│n del sepulcro y guarda los mandamientos.
Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu pr├│jimo. Recuerda la alianza del Alt├şsimo y pasa por alto las ofensas.┬áPalabra de Dios.┬áTe alabamos, Se├▒or.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 102,1-2.3-4.9-10.11-12.
R/. El Se├▒or es compasivo y misericordioso.

Bendice al Se├▒or, alma m├şa; que todo mi ser bendiga su santo nombre. Bendice al Se├▒or, alma m├şa y no te olvides de sus beneficios.┬áR/.
El Se├▒or perdona tus pecados y cura tus enfermedades; ├ęl rescata tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura.┬áR/.
El Señor no nos condena para siempre, ni nos guarda rencor perpetuo. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según nuestros pecados. R/.
Como desde la tierra hasta el cielo, as├ş es de grande su misericordia; como un padre es compasivo con sus hijos, as├ş es compasivo el Se├▒or con quien lo ama.┬áR/.

SEGUNDA LECTURA

En la vida y en la muerte somos del Se├▒or.

De la carta del ap├│stol san Pablo a los romanos: 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para s├ş mismo, ni muere para s├ş mismo. Si vivimos, para el Se├▒or vivimos; y si morimos, para el Se├▒or morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Se├▒or. Porque Cristo muri├│ y resucit├│ para ser Se├▒or de vivos y muertos.┬áPalabra de Dios.┬áTe alabamos, Se├▒or.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 13, 34
R/. Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R/.

EVANGELIO

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Del santo Evangelio seg├║n san Mateo: 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: "Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonado? ¿Hasta siete veces?". Jesús le contestó: "No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete".
Entonces Jes├║s les dijo: "El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le deb├şa muchos millones. Como no ten├şa con qu├ę pagar, el se├▒or mand├│ que lo vendieran a ├ęl, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arroj├índose a sus pies, le suplicaba, diciendo: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo'. El rey tuvo l├ístima de aquel servidor, lo solt├│ y hasta le perdon├│ la deuda.
Pero, apenas hab├şa salido aquel servidor, se encontr├│ con uno de sus compa├▒eros, que le deb├şa poco dinero. Entonces lo agarr├│ por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le dec├şa: 'P├ígame lo que me debes'. El compa├▒ero se le arrodill├│ y le rogaba: 'Ten paciencia conmigo y te lo pagar├ę todo'.
Pero el otro no quiso escuchado, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al ver lo ocurrido, sus compa├▒eros se llenaron de indignaci├│n y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el se├▒or lo llam├│ y le dijo: 'Siervo malvado. Te perdon├ę toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ┬┐No deb├şas t├║ tambi├ęn haber tenido compasi├│n de tu compa├▒ero, como yo tuve compasi├│n de ti?'. Y el se├▒or, encolerizado, lo entreg├│ a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que deb├şa.
Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

Se dice Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Imploremos, hermanos, la misericordia de Dios y pid├ímosle que escuche las oraciones de los que hemos puesto nuestra confianza en ├ęl y dig├ímosle: Te rogamos, Se├▒or. (R/. Te rogamos, Se├▒or.)
Para los obispos, los presb├şteros y los di├íconos pidamos al Se├▒or una vida santa, tal como corresponde a su ministerio y el premio abundante de su trabajo,┬ároguemos al Se├▒or.
Para los que gobiernan las naciones y tienen bajo su poder el destino de los pueblos pidamos el don de la prudencia y el esp├şritu de justicia,┬ároguemos al Se├▒or.
Para los enfermos e impedidos pidamos al Señor la fortaleza necesaria a fin de que no se desanimen ante las dificultades y vivan alegres en la esperanza de los bienes eternos, roguemos al Señor.
Para nosotros mismos y para nuestros familiares, amigos y bienhechores pidamos al Señor que nos conserve y aumente los bienes que con tanta generosidad nos ha concedido, roguemos al Señor.
Se├▒or Dios, compasivo y misericordioso, que siempre perdonas a los que perdonan a sus hermanos, escucha nuestras oraciones y crea en nosotros un coraz├│n nuevo, que, como reflejo de Cristo, olvide las ofensas recibidas y recuerde a los dem├ís hasta qu├ę punto t├║ nos amas. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

S├ę propicio, Se├▒or, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvaci├│n. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.

Prefacio para los domingos del Tiempo Ordinario.

ANT├ŹFONA DE LA COMUNI├ôN Cfr. Sal 35, 8

Se├▒or Dios, qu├ę preciosa es tu misericordia. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.

O bien: Cfr. 1 Cor 10, 16

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el efecto de este don celestial, Se├▒or, transforme nuestro cuerpo y nuestro esp├şritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Se├▒or.

UNA REFLEXI├ôN PARA NUESTRO TIEMPO.-┬áLa desmemoria nos hace cometer abusos imperdonables. Por el contrario, el recuerdo de la compasi├│n que Dios nos ha regalado incesantemente nos habr├í de ayudar a compadecernos de los necesitados. El olvido, nos dice el libro del Deuteronomio, es fuente de pecado e injusticias. De ah├ş la reiterada invitaci├│n a recordar y repetir las grandes haza├▒as de Dios. Quien medite y reflexione sobre la magnanimidad del Padre celestial, manifestada en las numerosas bendiciones que a diario nos ofrece, tendr├í entra├▒as de misericordia para compadecerse y auxiliar a migrantes, enfermos de COVID-19, desempleados y dem├ís personas que atraviesan situaciones sumamente graves. La gratuidad con la cual Dios nos muestra su amor nos exhorta a vivir agradecidamente con ├ęl. La mejor forma de hacerlo es viviendo la solidaridad con los desamparados.

Fuente: misalcatolico.com


Categoria: Misa por A├▒o / Misal Catolico 2020 / Misal Catolico de septiembre 2020

Misal de Hoy Publicado: 2021-09-15T18:20:59Z | Modificado: 2021-09-15T18:20:59Z