Santa Misa del día
Viernes 1 de Mayo de 2026
Lecturas y oraciones
⚪ Blanco
Feria de Pascua: Viernes de la 4a. semana
Antífona de Entrada
Señor, con tu Sangre has rescatado a hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación, y has hecho de nosotros un reino de sacerdotes para Dios. Aleluya.
Oración Colecta
Oremos:
Señor Dios, autor de nuestra libertad y salvación, oye la voz de los que te suplican y a quienes redimiste por la sangre derramada de tu Hijo, concédeles vivir para ti y que puedan gozar en ti de inmortalidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 26-33)
En aquellos días, Pablo continuó su predicación en la sinagoga de Antioquía de Pisidia con estas palabras: “Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes. Los habitantes de Jerusalén y sus autoridades no reconocieron a Jesús, y al condenarlo, cumplieron las palabras de los profetas que se leen cada sábado: no hallaron en Jesús nada que mereciera la muerte, y sin embargo, le pidieron a Pilato que lo mandara ejecutar. Y después de cumplir todo lo que de él estaba escrito, lo bajaron de la cruz y lo pusieron en el sepulcro. Pero Dios lo resucitó de entre los muertos, y él, ya resucitado, se apareció durante muchos días a los que lo habían seguido de Galilea a Jerusalén. Ellos son ahora sus testigos ante el pueblo. Nosotros les damos la buena nueva de que la promesa hecha a nuestros padres nos la ha cumplido Dios a nosotros, los hijos, resucitando a Jesús, como está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 2
Jesucristo es el rey de las naciones. Aleluya.
El Señor me ha consagrado como rey de Sión, su ciudad santa. Anunciaré el decreto del Señor. He aquí lo que me dijo: Jesucristo es el rey de las naciones. Aleluya.
“Hijo mío eres tú, yo te he engendrado hoy. Te daré en herencia las naciones y como propiedad, toda la tierra. Podrás gobernarlas con cetro de hierro, y despedazarlas como jarros”. Jesucristo es el rey de las naciones. Aleluya.
Escuchen y comprendan estas cosas, reyes y gobernantes de la tierra. Adoren al Señor con reverencia, sírvanlo con temor. Jesucristo es el rey de las naciones. Aleluya.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre, si no es por mí, dice el Señor. Aleluya.
Evangelio
† Lectura del santo Evangelio según san Juan (14, 1-6)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No pierdan la paz. Si creen en Dios, crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones. Si no fuera así, yo se lo habría dicho a ustedes, porque voy a prepararles un lugar. Cuando me vaya y les prepare un sitio, volveré y los llevaré conmigo, para que donde yo esté, estén también ustedes. Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”. Entonces Tomás le dijo: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Jesús le respondió: “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre si no es por mí”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Recibe, Señor, con bondad, estas ofrendas de tu familia santa, para que, con la ayuda de tu protección, conserve los dones recibidos y llegue a poseer los eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de Pascua V - Cristo, sacerdote y víctima
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor, pero más que nunca en este tiempo en que Cristo, nuestra Pascua, fue inmolado. Porque él, con la oblación de su cuerpo en la cruz, llevó a plenitud los sacrificios de la antigua alianza, y al entregarse a ti por nuestra salvación, quiso ser al mismo tiempo sacerdote, víctima y altar. Por eso, con esta efusión del gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría y también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo…
Antífona de la Comunión
Cristo fue condenado a muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación. Aleluya.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Protege, Señor, con amor constante a quienes has salvado, para que, una vez redimidos por la pasión de tu Hijo, se llenen ahora de alegría por su resurrección. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
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La palabra de Dios permanece para siempre
Misa de la memoria libre de San José, obrero
Antífona de Entrada
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto de su trabajo, será dichoso, le irá bien. Aleluya.
Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, creador de todas las cosas, que has establecido para el género humano el precepto del trabajo, concede, propicio, por el ejemplo y con la protección de san José, que podamos cumplir con las tareas que nos asignas y alcancemos la recompensa que nos prometes. Por nuestro Señor Jesucristo… Amén.
Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis (1, 26—2, 3)
Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza; que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la tierra”. Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó; hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense, llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar, a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre la tierra”. Y dijo Dios: “He aquí que les entrego todas las plantas de semillas que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento. Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran, también les doy por alimento la verdes plantas”. Y así fue. Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno. Fue la tarde y la mañana del sexto día. Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus ornamentos, y terminada su obra, descansó Dios el séptimo día de todo cuanto había hecho. Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque ese día cesó de trabajar en la creación del universo.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Salmo 89
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Desde antes que surgieran las montañas y la tierra y el mundo apareciesen, existes tú, Dios mío, desde siempre y por siempre. Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los mortales que retornen. Mil años para ti son como un día que ya pasó, como una breve noche. Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Haznos captar lo breve de la vida y seremos sensatos. ¿Hasta cuando, Señor, vas a tener compasión de tus siervos? ¿Hasta cuándo? Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda. Haz, Señor, que tus siervos y sus hijos, puedan mirar tus obras y tu gloria. Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, Aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra que se les ha anunciado. Aleluya.
Evangelio
† Lectura de santo Evangelio según san Mateo (13, 54-58)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban asombrados y se preguntaban: “¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama María su madre y no son sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y se negaban a creer en él. Entonces, Jesús les dijo: “Un profeta no es despreciado más que en su patria y en su casa”. Y no hizo muchos milagros allí por la incredulidad de ellos. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Oremos:
Invoquemos a Dios que nos creó a su imagen y semejanza y nos encomendó el cuidado de la tierra y, por intercesión de San José, pidámosle que escuche nuestras oraciones. Digamos:
Te lo pedimos, Señor.
Por la Iglesia y cada uno de los cristianos del Tercer Milenio: para que el amor y la paz que reinaron en el hogar de Nazaret revivan en nuestras vidas. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos, los religiosos y los fieles: para que sirvamos a Dios todos nuestros días. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Por la obra evangelizadora de la Iglesia: para que el mensaje del Evangelio sea anunciado a los trabajadores y a los pobres. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Por los que sufren por falta de trabajo o por la precariedad e inhumanidad del mismo, por los trabajadores que están en peligro y por los que son explotados: para que el Señor los llene de su fortaleza y San José, su protector, interceda por sus necesidades espirituales y materiales. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Por los que trabajan en los sindicatos y están comprometidos en la causa de la justicia y la promoción de los derechos humanos: para que San José los sostenga en su empeño y puedan conseguir el progreso, la convivencia pacífica y el reconocimiento de los derechos de todos los hombres. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.
Celebrante: Gracias, Padre, porque nos escuchas y nos salvas; recibe con bondad las oraciones que te hemos presentado en nombre de tu pueblo y haz que, mirando a San José, modelo de trabajador, no nos cansemos nunca de trabajar con ilusión por un mundo mejor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Oración sobre las Ofrendas
Dios nuestro, fuente de toda misericordia, mira las ofrendas que te presentamos en la conmemoración de san José, y concédenos, propicio, que los dones ofrecidos se conviertan en protección para los que te invocan. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio de San José - Misión de san José
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios. Es justo y necesario.
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno. Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia, para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro. Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
Antífona de la Comunión
Todo lo que digan y todo lo que hagan, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dándole gracias a Dios Padre. Aleluya.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Alimentados, Señor, con el manjar celestial, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de san José, llevemos en nuestro corazón las pruebas de tu amor y gocemos siempre del fruto de la paz eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Fuente: misalcatolico.com
Categoria: Misa por Año / Misal Catolico 2026 / Misal Catolico de mayo 2026
Misal de Hoy Publicado: 2026-04-27T18:53:43Z | Modificado: 2026-04-27T18:53:43Z