Misa del día: Domingo 1 de Mayo de 2016

DOMINGO 1

Blanco VI Domingo de Pascua [Se omite la memoria de SAN JOS√Č, Obrero MR p. 377 (382) / Lecc. I, p. 342 LH 2a. Semana del Salterio

Otros santos: Ricardo Pampuri, presbítero. Beata Petronila de Troyes, abadesa.

EL TONO FRATERNO

Hch 15, 1-2. 22-29; Ap 21 10-14. 22-23; Jn 14,23-29

El tema, la din√°mica de la reuni√≥n y el tono del comunicado del Concilio de Jerusal√©n reflejan la vivencia de la fraternidad cristiana. El acuerdo final est√° firmado por los hermanos ap√≥stoles y presb√≠teros y va dirigido a los hermanos de Antioqu√≠a. El contenido y las determinaciones del acuerdo revelan la comuni√≥n espiritual de una Iglesia atenta a discernir la voz del Esp√≠ritu Santo, sin otro af√°n que el cumplimiento del encargo misionero. En ese sentido los cristianos de la primera hora estaban siendo beneficiados por la promesa final del Maestro, quien les hab√≠a asegurado que el Padre les enviar√≠a al Esp√≠ritu para que les instruyera en la verdad. Jes√ļs anima en esta despedida a sus disc√≠pulos a vivir confiadamente, asegur√°ndoles que a trav√©s del Esp√≠ritu, √©l continuar√≠a sosteniendo y animando el caminar de sus disc√≠pulos.

ANT√ćFONA DE ENTRADA Cfr. Is 48,20

Con voz de j√ļbilo, an√ļncienlo; que se oiga. Que llegue a todos los rincones de la tierra: el Se√Īor ha liberado a su pueblo. Aleluya.

Se dice Gloria.

ORACI√ďN COLECTA

Dios todopoderoso, conc√©denos continuar celebrando con incansable amor estos d√≠as de tanta alegr√≠a en honor del Se√Īor resucitado, y que los misterios que hemos venido conmemorando se manifiesten siempre en nuestras obras. Por nuestro Se√Īor Jesucristo... LITURGIA DE LA

PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las necesarias.

Del libro de los Hechos de los Apóstoles: 15, 1-2. 22-29

En aquellos d√≠as, vinieron de Judea a Antioqu√≠a algunos disc√≠pulos y se pusieron a ense√Īar a los hermanos que si no se circuncidaban conforme a la ley de Mois√©s, no podr√≠an salvarse.
Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; al fin se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más fueran a Jerusalén para tratar el asunto con los apóstoles y los presbíteros.
Los ap√≥stoles y los presb√≠teros, de acuerdo con toda la comunidad cristiana, juzgaron oportuno elegir a algunos de entre ellos y enviarlos a Antioqu√≠a con Pablo y Bernab√©. Los elegidos fueron Judas (llamado Barsab√°s) y Silas, varones prominentes en la comunidad. A ellos les entregaron una carta que dec√≠a: "Nosotros, los ap√≥stoles y los presb√≠teros, hermanos suyos, saludamos a los hermanos de Antioqu√≠a, Siria y Cilicia, convertidos del paganismo. Enterados de que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han alarmado e inquietado a ustedes con sus palabras, hemos decidido de com√ļn acuerdo elegir a dos varones y envi√°rselos, en compa√Ī√≠a de nuestros amados hermanos Bernab√© y Pablo, que han consagrado su vida a la causa de nuestro Se√Īor Jesucristo. Les enviamos, pues, a Judas y a Silas, quienes les transmitir√°n, de viva voz, lo siguiente: 'El Esp√≠ritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles m√°s cargas que las estrictamente necesarias.
A saber: que se abstengan de la fornicación y de comer lo inmolado a los ídolos, la sangre y los animales estrangulados. Si se apartan de esas cosas, harán bien'. Los saludamos".
Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 66, 2-3. 5.6.8

R/. Que te alaben, Se√Īor, todos los pueblos. Aleluya.

Ten piedad de nosotros y bend√≠cenos; vuelve, Se√Īor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R/.
Las naciones con j√ļbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad t√ļ juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones. R/.
Que te alaben, Se√Īor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero. R/.

SEGUNDA LECTURA

Un ángel me mostró la ciudad santa, que descendía del cielo.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 21, 10-14. 22-23

Un √°ngel me transport√≥ en esp√≠ritu a una monta√Īa elevada, y me mostr√≥ a Jerusal√©n, la ciudad santa, que descend√≠a del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.
Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.
No vi ning√ļn templo en la ciudad, porque el Se√Īor Dios todopoderoso y el Cordero son el templo. No necesita la luz del sol o de la luna, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su lumbrera.
Palabra de Dios.Te alabamos, Se√Īor.

ACLAMACI√ďN ANTES DEL EVANGELIO Jn 14,23
R/. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplir√° mi palabra, dice el Se√Īor; y mi Padre lo amar√° y vendremos a √©l. R/.

EVANGELIO

El Espíritu Santo les recordará todo cuanto les he dicho.

Del santo Evangelio seg√ļn san Juan: 14, 23-29

En aquel tiempo, Jes√ļs dijo a sus disc√≠pulos: "El que me ama, cumplir√° mi palabra y mi Padre lo amar√° y vendremos a √©l y haremos en √©l nuestra morada.
El que no me ama no cumplir√° mis palabras. Y la palabra que est√°n oyendo no es m√≠a, sino del Padre, que me envi√≥. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes; pero el Par√°clito, el Esp√≠ritu Santo que mi Padre les enviar√° en mi nombre, les ense√Īar√° todas las cosas y les recordar√° todo cuanto yo les he dicho.
La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy como la da el mundo. No pierdan la paz ni se acobarden. Me han oído decir: 'Me voy, pero volveré a su lado'. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Se lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, crean".
Palabra del Se√Īor.Gloria a ti, Se√Īor Jes√ļs.

Credo.

PLEGARIA UNIVERSAL

Unidos a Cristo, que intercede siempre por nosotros, elevemos, hermanos, nuestras s√ļplicas al Padre diciendo: Te rogamos, Se√Īor. (R/. Te rogamos, Se√Īor.)
Para que el que estaba muerto y ahora vive por los siglos de los siglos conceda a la Iglesia ser, con firmeza y valent√≠a, testimonio perseverante de su resurrecci√≥n,roguemos al Se√Īor.
Para que el resucitado, que dio a los ap√≥stoles su paz, quiera concederla tambi√©n en abundancia a todos los pueblos,roguemos al Se√Īor.
Para que el vencedor de la muestre transforme los sufrimientos de los enfermos, de los moribundos y de todos los que sufren en aquella alegr√≠a que nunca nadie les podr√° quitar,roguemos al Se√Īor.
Para que el que tiene las llaves de la muerte y de su reino nos conceda celebrar un d√≠a su resurrecci√≥n con los √°ngeles y los santos en su reino,roguemos al Se√Īor.
Dios nuestro, que has prometido hacer morada en aquel que escucha tu palabra y la guarda, escucha nuestra oraci√≥n y env√≠anos el Esp√≠ritu Santo, para que nos recuerde constantemente todo lo que Cristo ha dicho y ense√Īado y nos haga capaces de dar testimonio de ello con nuestras obras y palabras. Por Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina, inmortal y glorioso, por los siglos de los siglos.


ORACI√ďN SOBRE LAS OFRENDAS

Suba hasta ti, Se√Īor, nuestra oraci√≥n, acompa√Īada por estas ofrendas, para que, purificados por tu bondad, nos dispongas para celebrar el sacramento de tu inmenso amor. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.

Prefacio I-V de Pascua.

ANT√ćFONA DE LA COMUNI√ďN Jn 14, 15-16

Si me aman, cumplir√°n mis mandamientos, dice el Se√Īor; y yo rogar√© al Padre, y √©l les dar√° otro Abogado, que permanecer√° con ustedes para siempre. Aleluya.

ORACI√ďN DESPU√ČS DE LA COMUNI√ďN

Dios todopoderoso y eterno, que, por la resurrecci√≥n de Cristo, nos has hecho renacer a la vida eterna, multiplica en nosotros el efecto de este sacramento pascual, e infunde en nuestros corazones el vigor que comunica este alimento de salvaci√≥n. Por Jesucristo, nuestro Se√Īor.
Puede utilizarse la fórmula de bendición solemne, p. 595 (603).

UNA REFLEXI√ďN PARA NUESTRO TIEMPO.-La colegialidad entendida como una forma evang√©lica de tomar acuerdos de manera consensuada y fraterna es una herencia valiosa que el Se√Īor Jes√ļs nos entreg√≥. Hemos sido exhortados a ejercer el servicio de autoridad de manera alternativa a los usos verticales y autoritarios vigentes en las instituciones pol√≠ticas. La nueva familia que Jes√ļs ha conformado con sus disc√≠pulos y ap√≥stoles, se ha de caracterizar por la voluntad de servir y por la determinaci√≥n de no incurrir en pr√°cticas de dominaci√≥n. La Iglesia ha emprendido un camino sinodal de participaci√≥n y comuni√≥n que debe impulsarse no solamente en el √°mbito de la iglesia universal, sino en cada una de las iglesias locales, en las parroquias y en los movimientos y organizaciones pastorales b√°sicas. La comuni√≥n amorosa que vive la Trinidad es el referente que ha de animar nuestra forma de ser Iglesia.

Fuente: misalcatolico.com


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Publicado: 2021-09-16T20:10:28Z | Modificado: 2021-09-16T20:10:28Z